martes, 27 de febrero de 2007

El que a hierro mata a hierro muere

El asesinato de los policías criminales que a su vez mataron a tres diputados salvadoreños y su piloto (y quien sabe cuántas almas más pesaban sobre sus cabezas) es un recordatorio para todos que, en efecto, el que a hierro mata, a hierro muere.

Creo que debemos analizar el affair de los diputados al Parlacen desde varios puntos de vista.

Primero, la corrupción dentro de la Policía Nacional Civil, o como Estuardo Zapeta los llamó hoy, la Policía Nacional Corrupta. Siempre se ha rumorado que la PNC está llena de corrupción, ahora ya no es rumor, es un hecho comprobado. Resulta que el jefe de la Unidad contra el Crimen Organizado, trabaja como sicario para el crimen organizado. Ante esta aplastante verdad (confesada incluso por ellos mismos antes de ser asesinados), ¿qué confianza puede tener la ciudadanía acerca de sus autoridades? Las autoridades podrán argumentar todo lo que quieran, pero el hecho es que ahora queda al descubierto que la policía es más criminal que los mismos criminales. Y podrán dedir que no hay que generalizar, pero ¿cómo sabemos los ciudadanos quiénes son los buenos y quiénes son los malos policías? No hay de otra. Mientras no se aclare la situación, para los guatemaltecos, todos los policías serán corruptos hasta que no prueben lo contrario. La única opción aceptable es hacer una reforma completa; en este sentido, apoyo la propuesta de Estuardo de de-centrar la policía y que haya policías locales.

Otra de las historias que ha surgido es que tanto en la policía como en otras divisiones del Ministerio de Gobernación han organizado grupos de limpieza social y que tanto los policías capturados como los que los llegaron a silenciar forman parte de ellos. No sé si esta versión es cierta, pero igual doy mi opinión al respecto, en caso de ser cierta. El que las autoridades tengan que recurrir a una instancia fuera de la ley para hacer que se cumpla la ley (según ellos) es una muestra más del fracaso del actual sistema. No se puede hacer cumplir la ley violándola. Nadie debe estar por encima de la ley, ni siquiera (y especialmente) las autoridades encargadas de velar por que se cumpla. Por último, asumiendo que han estado haciendo esto, no debemos nunca olvidar a Lord Acton: el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. ¿Se imagina usted el poder que puede llegar a tener (o por lo menos sentir) una persona que puede asesinar impunemente a quien se le ponga enfrente, sin temor a repercuciones, sin temor a tener que enfrentar la justicia (por lo menos la terrenal) a sabiendas que hasta sus propios jefes los avalan y, por qué no decirlo, una buena parte de la población? Definitivamente, el nivel de poder que manejan es muy grande, lo que como consiguiente acarrea que el nivel de corrupción al que están expuestos también es muy grande, por lo que es de esperar que se corrompan y paren convirtiéndose en parte de lo mismo que supuestamente combaten. En este escenario, lo peor de todo es que las autoridades que lo conscienten, aunque no se manchen las manos paran estando en la misma barca que los ejecutores y tarde o temprano, se ven envueltos en lo mismo para cubrir sus pasos. En este escenario, los sucesos recientes se acoplan muy bien.

Como este tema da para bastante, espero seguirlo tratando en el blog. Mi recomendación: si mira a un policía, ¡huya!.

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2 comentarios:

carolf31 dijo...

Hola Jorge. Que pasaria si a cierto numero de policias se les asignara un cierto numero de kilometros a la redonda y esa fuera su area de trabajo. Todos los que viviesemos por alli les conoceriamos hasta por nombre ( creo ).. ellos ya no tendrian el chance de hacer sus mafias o de intimidar a nadie , ni siquiera al visitante del lugar , puesto que en el momento en el que se hiciera una denuncia se sabria QUIENES FUERON . Por supuesto , tendrian que tener un jefe de grupo. talvez seria mas sencillo y mas efectivo. y todos tendriamos un poquitin de mas confianza al transitar en las calles.

Anónimo dijo...

Ciudadela Tierra sin Ley, acá en Ciudadela partido de Tres de Febrero a los móviles Policiales los manejan ex Policías Federales echados de la fuerza, no solo manejan también obligan a contratar pseudo seguridad a los comerciantes de la zona por supuesto a cambio de un jugoso pago semanal que ellos mismos también vienen a cobrar, actúan a la par de los Policías de la Provincia de Buenos Aires dirigen al personal Policial en arrestos y procedimientos, esta gente anda armada y al que no le pague la cuotita semanal de custodia lamentablemente no solo lo dejan a la buena de Dios sino que misteriosamente comienzan inmediatamente a sufrir robos reiterados y les allanan los comercios por multitud de causas y que por supuesto cesan curiosamente al contratar nuevamente a esta gente que custodia la zona, esto sucede a diario a plena luz del día y con total connivencia de los jefes Policiales y Municipales ya que estos personajes actúan con total impunidad, si no lo creen investiguen quien es Héctor Raúl Brizuela alias Toni ex Policía Federal exonerado de la fuerza por robo y abuso de autoridad, este personaje es uno de los tantos delincuentes que acechan en Ciudadela todos los días.