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jueves, 6 de abril de 2006

La frontera

¿Ya se llenó Estados Unidos?

El tema de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos continúa siendo uno de los temas más candentes tanto allá como acá. Hace un par de días recibí el informe semanal del sitio Stratfor.com, en el que su editor, George Friedman, hace un análisis interesantísimo sobre el tema, información que creo importante comentar con ustedes.

Según Friedman, los Estados Unidos siempre ha sido una sociedad inmigrante, desde las primeras tribus, hasta la actualidad. Desde los primeros asentamientos, han habido sucesivas olas migratorias que han aterrorizado a quienes ya vivían en el país, pero a la vez han impulsado la economía. Menciona, por ejemplo, la ola de inmigrantes escoceses e irlandeses de finales del siglo 18, la ola de inmigrantes irlandeses de 1840, las migraciones de habitantes del sur y el este de Europa de 1880.

En todas estas ocasiones, argumenta Friedman, se repitió el mismo patrón: inmigrantes en busca de oportunidades económicas, ansiedad masiva de los residentes ya asentados creyendo que inundarían el mercado laboral, reduciendo los salarios, y que el choque cultural generaría conflictos sociales. En todos los casos, Friedman argumenta que los pronósticos erraron y que, todo lo contrario, las oleadas migratorias fueron el factor principal de desarrollo de ese país, al grado de afirmar que, de no ser por las sucesivas olas migratorias, Estados Unidos no existiría como lo conocemos hoy en día.

Friedman argumenta que la lógica usual es que la inmigración debería minar el bienestar económico de los que ya viven en Estados Unidos, sin embargo, esta es una lógica errada que asume que es un juego de suma cero. Indica que el secreto está en la baja densidad poblacional que aún hoy tiene ese país: 34 habitantes por kilómetro cuadrado (excluyendo Alaska), comparado con 247 en Inglaterra, 231 en Alemania, 337 en Japón y 115 en la Union Europea como un todo. Para que Estados Unidos tuviera la densidad poblacional de Inglaterra, tendría que tener 2 mil millones de habitantes.

Según Friedman, la población actual de Estados Unidos aún es pequeña con relación a la tierra disponible y que todavía está muy lejos de llegar a tener retornos decrecientes, por lo que todavía puede absorber muchísimos inmigrantes más.

En el reporte, Friedman, analiza la inmigración de mejicanos como un tema aparte, ya que considera que ese es más un tema de "areas fronterizas" diferente a la inmigración de otras partes. En este tópico sale a relucir su pasado de analista de inteligencia y creo que está viendo micos aparejados, pero en todo lo demás, creo que su análisis es muy bueno.

El punto clave es que, indistintamente de lo que los grupos de presión argumenten, la realidad económica es que el país no sólo dá para más, sino que necesita más para poder seguir creciendo, con lo que, indistintamente de las leyes antiinmigrantes que puedan pasar, la migración "extralegal" continuará.

Publicado en Prensa Libre del 6 de abril de 2006.

jueves, 30 de marzo de 2006

El norte perdido

La informalidad migratoria, por definición, no se elimina con leyes.

Creo que algunos políticos del país del norte, al ignorar (¿voluntariamente?) los principios sobre los cuales se fundamentó esa nación, principios éstos que fueron los que le permitieron a sus ciudadanos, libres, desarrollarse al grado en que están hoy, están perdiendo el norte.

Están perdiendo el norte, y no sólo en sentido figurativo, tratando de esconder la cabeza cual avestruces, sin entender cómo funciona la acción humana y cómo su país llegó a donde hoy está.

Ya no quieren tener inmigrantes ilegales, dicen, y por ello quieren pasar leyes que lleguen incluso a convertir en un crimen federal la inmigración. Ignoran, o desean hacerlo, que su país se alimentó de la inmigración y que una parte de la competitividad que hoy tienen es gracias al trabajo de esos "indocumentados".

Argumentan que brindan servicios a los indocumentados por los cuales éstos no contribuyen al erario público. Yo creo que quienes así piensan no han entendido que ese país se fundó sobre los principios de la libertad y que son esos principios los que le permitieron gozar de un desarrollo como pocos otros países lo han tenido en la historia de la humanidad.

Yo como amante de la libertad, creo que las fronteras no son más que barreras artificiales impuestas por los políticos. Creo que el libre comercio se complementa con la libre movilidad de las personas.

Creo que la lucha de algunos políticos para "frenar" estas decisiones de las personas se enfrenta con la realidad de algunas personas que están dispuestas incluso a arriesgar su vida con tal de poder aprovechar las oportunidades que le ofrece un país en donde las instituciones crean un ambiente propicio para el desarrollo.

Por definición, los "indocumentados" están dispuestos a vivir en la "informalidad migratoria" con tal de poder, aunque sea, arañar un ínfimo pedacito de ese gran pastel, ante la disyuntiva de enfrentar un gran pedazo de nada en su terruño.

Las barreras ya existentes para la "informalidad migratoria" son bastante grandes y aún así, miles están dispuestos a enfrentarlas. ¿Se evitará la "informalidad migratoria" con ponerle más obstáculos? No. Solamente elevará los costos y probablemente desanime a los mojados "al margen", pero la gran mayoría hará tripas corazón y se las ingeniará para continuar viviendo en la "informalidad".

Al igual que la informalidad económica, la migratoria, sólo se resolverá reduciendo los costos de estar en la formalidad. En el caso del país del norte, lo mejor que pueden hacer es abrir la puerta para que los indocumentados se "formalicen". El otro camino es lograr que sea más rentable quedarse en sus lugares de origen, pero esa no es tarea que les toque a los políticos del norte y, para su desgracia, los políticos del sur están haciendo todo lo posible para que esto no suceda…

Publicado en Prensa Libre el 30 de marzo de 2006.