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jueves, 4 de junio de 2009

¿Cuál crisis?

Luego de todos los sucesos desencadenados a raíz del asesinato de Rodrigo Rosenberg y el video acusatorio que grabó antes de morir, Álvaro Colom dijo en una entrevista a este diario, esta semana, que él es quien tiene el reloj en la mano y que, como ya aguantó lo peor, pues la crisis ya pasó. La realidad es muy distinta.

Creo que, si bien es cierto los ánimos se pueden ya haber calmado bastante y en la superficie pareciera ser que no mucho está pasando, el “caso Rosenberg” ha sido un parteaguas en nuestro país, y sus consecuencias las seguiremos sintiendo durante mucho tiempo.

El resultado más importante, a mi juicio, es haber despertado en muchas personas, especialmente en jóvenes, la conciencia de la terrible situación que estamos viviendo actualmente en Guatemala, que nos pone casi a la cabeza mundial de los países más violentos y en donde la vida de las personas, a juzgar por los hechos y noticias diarias, no vale nada.

Que no actuaron “organizadamente”, que se pudo haber hecho más, que no se logró lo que muchos querían, que muchos quisieran que se dieran “resultados” más rápidamente y que, de preferencia, se enviara a todos los corruptos y asesinos a la cárcel de un solo, probablemente es cierto, pero éstos “reclamos” no deben desanimar a nadie ni mucho menos los gobernantes creer que ya se acabó el escándalo y que pueden regresar a su vida normal.

Porque lo que destapó Rodrigo no se puede esconder tan fácilmente. Por el momento podrán contar con la complicidad del fiscal general, haciéndose de la vista gorda y buscando a los culpables de la “conspiración” sin siquiera mover un dedo para averiguar qué realmente está pasando en la institución a que Rodrigo se refería (no digo el nombre para que no me salgan con que estoy cometiendo el absurdo e inconstitucional delito del “pánico financiero”, pero todos saben cuál es), y no digamos la del superintendente de Bancos, quien ha sacado sus bajos instintos dictatoriales para defender a dicha institución en lugar de revisar lo que allí está pasando, como es su harta obligación.

¿Se creen todos ellos que podrán sostener la peña sin que tarde o temprano alguien se salga del guacal y empiece a filtrar documentos comprometedores? ¿Realmente creen que nunca nadie los va a investigar y que podrán salir avantes como si nada hubiese pasado?

Lo más seguro es que sí se lo crean. Y se lo creen porque están convencidos de que los guatemaltecos somos “llamarada de tusas” que unos días mostramos nuestro descontento, pero que rápido nos cansamos y dejamos que el status quo se mantenga.

Pero en esta ocasión creo que ese análisis y la arrogancia triunfadora que ya empiezan a mostrar van a estar completamente equivocados. Y es que no han tomado en cuenta un factor que antes no existía: la misma violencia que todos los días debemos enfrentar los habitantes de Guatemala. Esa violencia, fruto de la impunidad y la total incompetencia de los gobernantes para cumplir, siquiera, con esas obligaciones primigenias como son brindar seguridad y velar porque se imparta justicia.

Pero el tiempo pasa, y a todos los que en algún momento dado detentan el poder, aunque se quieren creer eternos, tarde o temprano, hasta el período “constitucional” se les termina y otros llegarán. Y si no antes, tal vez entonces conoceremos lo que allí pasó. No de balde reza la sabiduría popular: “A todo coche le llega su sábado”.

jueves, 28 de mayo de 2009

@Jeanfer

Foto: Prensa Libre, Carlos Sebastían.

¿Complotista o simple chivo expiatorio de un animal gubernamental herido?

“Twitter, ¿qué es eso de Twitter?”, se preguntan muchas personas. Es una de las redes sociales más recientes y de mayor crecimiento que hasta hace menos de dos semanas era virtualmente desconocida en Guatemala y que los gobernantes creyeron que podían acallar impunemente en su afán de amedrentar la libertad de expresión, sin siquiera imaginarse al lío de comunicaciones a nivel internacional que se metían por ignorantes.

Bueno está. Merecido se lo tienen por dejarse cegar por el poder. Merecido se lo tienen por creerse los reyes y señores de Guatemala y que pueden acallar a los guatemaltecos amenazándolos con meterlos a la cárcel si no doblegan la cerviz y se humillan ante los todopoderosos.

Cuando empezaba la crisis a raíz del asesinato de Rodrigo Rosenberg y el video que grabó antes de su muerte, ya debería haber sido evidente para los gobernantes el poder de la Internet para masificar la información, al grado que en menos de 24 horas el video le dio la vuelta al mundo, apareciendo incluso en sitios de periódicos tan alejados de Guatemala como países de Europa oriental o de Asia.

Sin embargo, un día después, un “twittero”, Jean Anleu Fernández, @jeanfer, emitió su opinión a través de Twitter sobre el banco involucrado por Rodrigo Rosenberg en el escándalo y, a pesar de que en ese momento era una comunidad bastante pequeña (unas 250 personas) una de ellas trabajaba en la IVE y rápido, cual “oreja” de las épocas pasadas, fue con la queja a sus superiores. De allí en adelante no puedo saber lo que pasó pero como en Guatemala el “piensa mal y acertarás” es la norma, no me extrañaría que entre el Superintendente de Bancos y sus asesores hayan creído que si encarcelaban al infame twittero le harían un gran favor a su jefe, acallando rápidamente cualquier disenso y todo el mundo se callaría la boca.

Lejos estaban de imaginarse que en lugar de “acallar” a la oposición, se estaban abriendo un frente a todo lo largo y ancho del mundo, dándose colorón de que en Guatemala se reprime la libertad de expresión al ser la primera vez en la historia que se encarcela a alguien por expresar su opinión a través de Twitter.

Es claro que lo que hicieron llevaba todo el tinte de represión, ya que, para principiar, la comunidad de twitteros en Guatemala en ese momento era muy pequeña como para poder ocasionar un “pánico financiero”. Adicionalmente, el delito financiero, según está redactado, se refiere específicamente a “INFORMACIÓN” y lo que @jeanfer hizo fue emitir su “OPINIÓN”.

Adicionalmente, la semana pasada Joviel Acevedo, en su marcha que organizó en apoyo a Colom, estuvo hablando mal de los “bancos de los ricos” (con todos los pelos, señales, marcas y demás), declaraciones que fueron transmitidas a través de estaciones radiales y que pudieron escuchar miles de personas en todo el país; sin embargo, ahí no dijo nada la Superintendencia de Bancos.

¿Por qué a @jeanfer que si mucho lo leyeron 250 personas (antes del escándalo, por supuesto, ahora es conocido mundialmente) le tiraron todos los perros y le quieren poner la condena más alta que permite la ley, y a Joviel Acevedo, que lo escucharon miles de personas ni coco le pusieron? Será que son muy celosos de la ley o que simplemente están apropiándose del dicho "para mis amigos, todo, para mis enemigos, la ley"?

Para mí, es una abierta represión a la libertad de expresión.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 28 de mayo de 2,009.

jueves, 28 de febrero de 2008

Inseguros

Con la excusa de "protegernos" los diputados nos dejarán más desamparados.

En el Congreso se discute una nueva “ley de la actividad aseguradora”, con el supuesto fin de “modernizar” el sistema y velar porque los consumidores guatemaltecos estén “protegidos”. La realidad es muy distinta de las “buenas intenciones” de los diputados.

Utilizando la excusa de que cuando las cosas truenan los guatemaltecos vamos llorando a que papá Gobierno mire cómo hace para devolvernos a nosotros lo que supuestamente nos corresponde y vea a quiénes (los tributarios, por supuesto) les cobra los elotes que alguien más se comió y nos defraudó (como ha sido en el caso de los bancos fallidos), los diputados pretenden ahora aprobar esta nueva ley que, en su punto controversial, prohíbe la venta en Guatemala de seguros de empresas que están domiciliadas en otro país y que no pasen por el proceso de abrir una sucursal aquí.

Ellos pueden utilizar cuanto rebuscado argumento se les ocurra, pero lo cierto es que la propuesta tiene los elementos para considerarse una ley proteccionista para “apoyar” a las empresas nacionales. Y como dice el dicho de mi papá, “no sólo hay que serlo, sino también aparentarlo”. Y esa sospecha se acrecienta cuando uno ve que la ley eleva el “crimen” de vender seguros extranjeros al nivel de secuestros y asesinatos. No digamos la ridiculez de que si en los oferentes locales no encuentro lo que necesito, tengo que ir a pedirles permiso a la autoridades para irlo a buscar fuera. ¡Por Dios!

Si realmente quieren proteger a los ciudadanos, se deben abrir más las puertas a la competencia, en lugar de cerrarlas. Permitir que uno pueda comprar el seguro que quiera, domiciliado en donde mejor le plazca y bajo las condiciones que el ciudadano y la empresa con quien lo contrata convengan voluntariamente.

Y si las autoridades lo que quieren es lavarse las manos y evadir cualquier responsabilidad de los fraudes a los que puede estar sujeto un ciudadano (que de todos modos siempre zafan bulto), lo que podrían hacer es simplemente pedir que en las oficinas de las empresas donde se venden estos seguros “extranjeros” pongan un rótulo en el que se aclare que el Gobierno guatemalteco no es responsable de lo que le pueda pasar al ciudadano que se “arriesgue” a contratar un seguro con una empresa extranjera.

Al final, creo que el problema siempre es de raíz, basado en esa arrogante creencia de que el ciudadano es tan tonto y desinformado que de seguro se lo van a babosear y que, ante tal tamaña injusticia, qué mejor que el “Estado” esté pronto a protegerlo de esos infames abusadores. ¿Tan difícil es creer que las personas son lo suficientemente inteligentes y con sentido común como para saber qué es lo que mejor les conviene?

Que puede haber abusos, los puede haber, pero eso no justifica que entonces, para evitar la posibilidad de que “abusen” de ellos, mejor de una vez los amarramos y los fregamos nosotros. Eso es lo que quieren hacer los diputados.

Aun si fuéramos a creer las supuestas buenas intenciones de los diputados, de todos modos quedamos amolados los ciudadanos, ya que, como precisamente lo demuestran las crisis bancarias recientes, la supuesta “supervisión” de la Superintendencia de Bancos más parece la carabina de Ambrosio, ya que éstas se han dado con todo y el acompañamiento de la “Súper”. De ser aprobada esta ley, así como va, los guatemaltecos quedaremos más inseguros de lo que ya estamos.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 28 de febrero de 2008.