jueves, 1 de marzo de 2007

Sistema corruptor

Problemas radicales, requieren soluciones radicales.

Mientras no se quite el incentivo de lo prohibido en los estupefacientes, el narcotráfico seguirá siendo un gran negocio que corromperá a casi cualquiera. No son excepciones ni los policías guatemaltecos, ni los funcionarios de la DEA ni mucho menos los de la ONU.

Si bien es cierto se han elucubrado muchas hipótesis alrededor de los sucesos recientes que desenmascararon lo que todos sabíamos pero nadie tenía pruebas: que algunos, si no muchos o incluso la mayoría de, policías son tanto o más criminales que los que dicen perseguir, lo cierto es que mucha –que no toda– de esta corrupción tiene sus raíces en un flagelo que afecta a toda Latinoamérica: el narcotráfico.

Pero este problema jamás se resolverá con la "guerra al narcotráfico". Esa es una guerra perdida de antemano. De hecho, mientras más leña se le hecha al fuego, mientras más "dura" sea la supuesta lucha, mejor negocio es. ¿Tan difícil será entender esto?

La única forma de acabar con esa espada de Damocles es legalizando el uso, tenencia y distribución de estupefacientes. Sí, aunque parezca una herejía.

La prohibición que pesa actualmente sobre esas sustancias es lo que les da un margen de utilidad (de riesgo, dirán algunos) tan alto que las convierte en un negocio atractivísimo para quien esté dispuesto a enfrentar los riesgos de actuar al margen de la ley. Ese nivel de rentabilidad es el que permite que quienes están en ese negocio tengan tantos excedentes que pueden comprar la voluntad de casi cualquiera, ya sea con plata o plomo.

El argumento que se utiliza para justificar la prohibición es que los estupefacientes arruinan la vida de quien los consume. Primero que nada, quiénes se creen los gobernantes que son para decidir por las personas qué es lo que más les conviene. Si alguien a sabiendas que esas sustancias le harán daño las quiere consumir, pues que lo haga, siempre y cuando no afecte a los demás. Y si los afecta, pues que se le aplique la ley (por las faltas o crímenes que cometan, no por el consumo).

Ahora bien, lo irónico del caso es que ahorita, aunque sean completamente prohibidas, de todos modos las personas las continúan usando (yo incluso argumentaría que no es a pesar de que son prohibidas sino porque lo son), pero con el agravante de toda la violencia, asesinatos, crímenes y corrupción que afecta a todo el mundo.

Ese costo social tan alto que todos los que ni consumimos, ni comerciamos, ni tenemos nada que ver con las drogas tenemos que pagar por causa de esa enfermiza y absurda terquedad de los gobernantes que se creen guardianes de la moralidad de las masas no se justifica bajo ninguna excusa. Mientras no se resuelva esto, todo lo demás no es más que inútiles ajustes cosméticos.

P.S.: Si quiere conocer más sobre este tema, le recomiendo leer el libro "La tragedia de la drogadicción" de Alberto Benegas Lynch (H).




Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 1 de marzo de 2007

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3 comentarios:

RomeroGT dijo...

Es facil aparentemente analizar un problema desde un solo ángulo y encontrar soluciones "radicales" como la legalización, solo con el fin de supuestamente eliminar la corrupción o la mafia.

Si los conductores ebrios son culpables de muchísimas muertes al año, cuanto podría ser la estadística de muerte causada por una mayor y más "libre" cantidad de personas drogadas con cualquier tipo de sustancia ?

Podría parecer que la legalización implicará la reducción de costos de la droga, pero no es así. Este producto causa adicción, tiene un mercado "más que cautivo" y por lo tanto podrá seguir manejando los precios a su antojo, con la consecuente problemática de personas de escasos recursos que las empleen y tengan que ver "de donde sale el dinero".

Tambien es fácil decir que quien es el gobierno para decidir... pero las decisiones deben ser informadas, sería interesante que plantearas un estudio que diga que las drogas no causan daño, así sería objetiva la opinión.

Y claro... hay un par de países con culturas completamente distintas a la nuestra donde esto sucede y no es problema, pero es un mundo distinto.

Jorge Jacobs dijo...

Le recomiendo leer mi siguiente post http://jorgejacobs.blogspot.com/2007/03/legalizacin-de-las-drogas-una-blasfemia.html en donde amplío un poco más el tema. Adicionalmente, le recomiendo leer el artículo sobre la prohibición que allí se menciona. Al final de este se hacen algunas consideraciones precisamente sobre qué podría pasar a la hora de legalizarse las drogas que creo que presentan una posición interesante a ese respecto. Con relación al tema de si hacen daño o no las drogas, hasta el momento creo que si (aunque estoy por leer un libro que parece argumentar lo contrario) sin embargo, concuerdo quien escribió el artículo sobre la prohibición en que la medicina ha salido mucho más cara que la enfermedad, incluso para quienes supuestamente se iba a proteger evitándoles consumir drogas.

RomeroGT dijo...

En mi blog publique una nota para continuar el tema.