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jueves, 1 de febrero de 2007

¿Quién debe pagar?

No buscan quién se las debe sino quién se las paga.

Creo que con medidas de hecho no se resuelven las cosas. Tratar de salir de la desgracia propia cargando a otros inocentes con nuestra carga, tampoco es la solución.

Las personas que depositaron sus ahorros a través del Banco de Comercio y que tienen muchas posibilidades de perder una buena parte, han empezado a recurrir a medidas de hecho para obligar a "las autoridades" a que les compensen con el dinero de los tributarios, el dinero que les estafaron.

Entiendo la desesperación que puede a uno embargarle al descubrir el engaño de que fue víctima, pero no creo que eso justifique el que busquemos resarcirnos a cualquier precio, indistintamente de quiénes sean los inocentes que paguen el pato.

¿No estamos, de esa manera, convirtiéndonos en lo mismo que condenamos? ¿En qué nos diferenciamos de aquellos que nos estafaron y nos robaron nuestro dinero? ¿Es correcto que busquemos quién nos las paga en lugar de quién nos las debe? ¿Es correcto que todos los guatemaltecos nos regresen un dinero que ellos no nos quitaron? ¿Quién nos debería pagar nuestras pérdidas?

Son todas preguntas que me hago y que esperaría que las personas que están ahora atravesando por este mal momento se hicieran. Entiendo que cuando es a uno que le pasa, lo más fácil es tratar de recuperar el dinero a como dé lugar, y no preocuparse de los dilemas éticos. Pero, lamentablemente, recapacitar en esos dilemas éticos, es lo único que nos puede separar de convertirnos nosotros mismos en eso que tanto, al momento, desdeñamos.

Es cierto: esos que nos estafaron podrán ser unos desgraciados y podemos desearles hasta de qué se van a morir, pero, ¿justifica eso entonces que nosotros veamos quién más nos las paga?

Pero alguien dirá que son las "autoridades" las culpables por no haber supervisado adecuadamente a los "banqueros", por lo que son ellos quienes tienen que pagar. Ahora bien, aún aceptando ese argumento, resulta que no son las "autoridades" quienes nos lo pagarían, es decir, no es que Oscar Berger vaya a sacar Q1,800 millones de su chequera personal, ni mucho menos Willy Zapata. Ellos lo que harían (de hecho, ya lo han hecho) es sacar la chequera del gobierno y girar un chequezote por esa cantidad casi inimaginable, para que se gire en contra de los dineros de los tributarios. No son los gobernantes los que pagan, sino otros ciudadanos, iguales a nosotros (de hecho, hasta nosotros mismos), quienes terminarán pagándonos.

Es cierto que la mayoría de ellos ni siquiera se darán por enterados y no lo "sentirán" (por aquello de que ojos que no ven, corazón que no siente"), pero eso no lo hace más justificable moralmente. Les recomiendo analizar si lo que están haciendo es la mejor vía para
solucionar su problema.

Publicado en Prensa Libre el 1° de febrero de 2007.
Foto Prensa Libre: Émerson Díaz.

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lunes, 22 de enero de 2007

Carta de un suicida...

"Mi adorada Luisa:

Discúlpame de todo corazón el haber hecho añicos tu vida; yo sé que tú me querés mucho... como la situacón allí en el banco va a tardar mucho tiempo en componerse y yo no quiero ser una carga para nadie, a pesar que yo se que tu nunca me abandonaste, yo he tomado la decisión de quitarme la vida... es una decisión personal y te ruego que la tomés así... Si el dinero se recupera, la mitad es para ti y la otra mitar para Claudia...

Luisita, mil perdones, pero no hay alternativa; te recomiendo mucho a Claudia, ya que con tu cariño ella se sentirá fortificada: Cuidá también a tu mamá y a Julián (esposo), que es un excelente hombre. Gracias por todo lo que me diste, y disculpame pero no hay alternativa, comprendeme, por favor. Te adoro.

Para Luisita."

Esta carta fue una de las tres escritas por Roberto Lemus, quien tenía depositados en el Banco de Comercio los ahorros de toda su vida. La publicó Siglo Veintiuno el pasado viernes. Cuando la leí, me impactó mucho. Es una de las muchas historias personales alrededor de las quiebras de los bancos. Quizá nunca nos enteremos a qué extremos de angustia fueron llevados a raíz de esta crisis los otros miles de personas involucradas. Pero así como esta, le aseguro que hay muchas. ¿Cómo hacer para que no se repitan? A nivel institucional, algo he dicho en mis columnas de las pasadas semanas, y creo que lo seguiré haciendo. A nivel personal, me encuentro en un gran dilema. Precisamente porque supuestamente uno como periodista tiene acceso a mucha información y a muchas fuentes, la gente le pregunta a uno: ¿qué hago con mis ahorros?

La verdad, es que no tengo una respuesta. En algún tiempo creí que podía dedicarme a asesor financiero, pero rápidamente (afortunadamente) me percaté que el dinero ajeno es todavía más peligroso que la mujer ajena. El tiempo me ha dado la razón. ¿Qué hacer con sus ahorros acumulados con tanto esfuerzo? No le puedo dar indicaciones específicas. Lo que sí le puedo decir es que todo lo que ha sucedido recientemente no hace más que abonar a la sabiduría del antiguo dicho popular: "No hay que tener todos los huevos en la misma canasta".

Si usted es uno de los afectados por esta crisis, por lo menos permítame hacerle una consideración. Aún cuando usted crea que el mundo se le acabará si no recupera su dinero. La cosa no es así. Yo soy firme creyente de que "mientras hay vida, hay esperanza". Alguien me podrá decir que para mí es fácil decirlo porque no soy de los afectados, pero créame que he pasado situaciones difíciles en la vida, y siempre, tarde o temprano, puede uno encontrar la luz al final del túnel. Que es difícil, es difícil, pero peor es dejarse vencer. Ojalá que usted decida, no dejarse vencer por las circunstancias, recuperarse y, ahora sí, no depender de una sola canasta.

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