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jueves, 3 de junio de 2010

Natura desnuda

Los fenómenos naturales sacan nuevamente a relucir nuestras necesidades.

La catástrofe de la erupción del Pacaya, unida a la tormenta tropical Ágatha, con los muertos, los desaparecidos, los damnificados y los evacuados no hacen más que resaltar las muchas carencias y necesidades que todavía tenemos muchos de los guatemaltecos. Ahora toca emprender la reconstrucción, pero lo más importante es que aprendamos las lecciones que nos dejan estas crisis. La más importante, desde mi punto de vista, es la necesidad de desarrollarnos lo más pronto posible.

Ya existe mucha evidencia empírica e incluso estudios más elaborados sobre la diferencia al enfrentar una catástrofe natural entre quienes tienen un mejor nivel de vida y quienes apenas tienen para subsistir al día. Es incluso de sentido común: quien tiene mejores ingresos muy probablemente va a vivir en lugares y con construcciones más seguras, va a estar más informado y, en general, va a poder reaccionar mejor antes las eventualidades. Así también, en el caso de perder sus pertenencias, probablemente va a tener muchas más posibilidades de rehacerlas y quizá esa misma confianza le ayude en algún momento a no correr más riesgos de los necesarios por “salvar” sus pertenencias.

Yendo un poco más lejos, y tratando de mostrar mi punto con la evidencia alrededor del mundo, y no solamente con lo visto en nuestro país, analicemos los casos más recientes de terremotos en Chile y Haití. En la isla caribeña, el terremoto tuvo una magnitud de 7.5 grados en la escala de Richter y causó la muerte de aproximadamente 200 mil personas. Mes y medio después de esta tragedia, Chile sufría también los estragos de un terremoto, pero este fue de 8.8 grados en la misma escala. La lógica en este caso debería ser la de un mayor número de muertos, tal vez de 300 mil; pero no es así, el número de víctimas no superó los 600, incluyendo a los desaparecidos. La razón, aparte de todos los tecnicismos geológicos, muy probablemente la encontramos en el índice de desarrollo económico: Chile, posición 40; Haití, 146.

Ahondar en el tema con el ejemplo de Japón, constantemente sacudido por sismos, solo ayudaría a reforzar mi teoría. Y escogí los terremotos, puesto que son eventos que se desarrollan en segundos y no dan margen a mucha reacción. Lo que se evidencia claramente es que el desarrollo económico es fundamental para afrontar con mejores y más recursos cualquier tipo de emergencia, ya sea esta un terremoto, inundación, deslave, etcétera.

En el caso de Guatemala queda nuevamente demostrada la alta vulnerabilidad de “los más pobres”, precisamente por eso, porque son pobres y con recursos literalmente nulos para poder afrontar una crisis como la que nos ha tocado vivir. Hoy, al igual que tras los pasos de Mitch y Stan, seguimos en la misma devastación y con poco avance de parte de las instituciones gubernamentales en la atención de los damnificados, especialmente porque, como quieren saludar con sombrero ajeno hasta en desgracias como las actuales, ni hacen ni dejan hacer.

A este paso, cuando realmente nos golpee un huracán (Dios no lo quiera) o nos azote un terremoto, los efectos serán tremendamente devastadores, y muchos de ellos estarán directamente relacionados con la pobreza y el subdesarrollo en que vivimos.

La mejor propuesta contra calamidades para Guatemala es el desarrollo económico. Necesitamos que los gobernantes entiendan que lo que hay que hacer es fomentar la inversión y no desincentivarla. No esperemos a que nos lleve el río.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de junio de 2,010.

Foto: El lodo que cubrió Ciudad Vieja, cortesía de Estuardo Zapeta

jueves, 4 de marzo de 2010

Terremoto





Todavía le quedan casi 2 años y la actual administración echa agua por todos lados...

La noticia del terremoto en Chile, durante el fin de semana, quedó en segundo plano en Guatemala a la vista del terremoto que se está dando en la administración pública: El cambio de tres ministros, la captura del ex jefe de la Policía y la ex jefa de la SAIA, los dimes y diretes sobre el sicariato dentro de la Policía, las acusaciones contra los funcionarios recién separados de su cargo y los señalamientos de estos contra los gobernantes; todo envuelto en una maraña de corrupción. El terremoto en la administración pública, de seguro, ya pasó de los nueve grados y quién sabe si tendrá muchas “réplicas”.

El mandatario ha salido al paso de la crisis utilizando el argumento de Espada: Los ciudadanos debemos estarles eternamente agradecidos porque ellos son quienes están tomando la iniciativa en contra de la corrupción y se han convertido en un ejemplo de transparencia. Este es un argumento falaz.

Para principiar, el Ministro de Educación fue removido del cargo por la Corte de Constitucionalidad, precisamente por negarse a entregar información del programa Mi Familia Progresa. En este caso, la oposición a “transparentar” la información ha venido directamente desde la Presidencia y han recurrido a cuanto ardid y subterfugio legal han podido con tal de que no se conozca. De hecho, llegaron hasta el colmo de que el Superintendente de Bancos —y ¿a cuenta de qué él?, nos preguntamos— anunció la semana recién pasada que para evitar que se conozca esa información recurrirían a utilizar cuentas bancarias en el cuestionado Banrural para así poder aprovecharse del secreto bancario. Lo más ridículo de la situación es que ese mismo día, el Superintendente de Bancos dijo que presentaría una iniciativa al Congreso para eliminar el secreto bancario para temas fiscales. ¡Al grado de incongruencia que caen con tal de tapar el Sol con un dedo!

Luego dijeron que al Ministro de Gobernación se le pidió la renuncia por sospechas de corrupción en el caso de la gasolina para las autopatrullas. Sin embargo, este hecho se conoció en los medios desde hace varias semanas y, cuando se supo públicamente, el presidente argumentó que no había nada de malo en esa compra. Luego de la destitución vinieron las denuncias de parte de los destituidos sobre el sicariato dentro de la Policía, e incluso que tuvieron que llevar la denuncia a la Cicig porque no les hicieron caso dentro del gobierno. La Cicig ya confirmó que sí recibió esa denuncia y que la está investigando. ¿Qué réplicas irá a tener todo este affaire?

El Ministro de Agricultura también fue destituido supuestamente por dudas de malos manejos en el programa de fertilizantes, caso que también ya se conocía desde hace tiempo y sobre el cual la destitución del ministro deja más dudas que respuestas.

Por si fuera poco, ahora los productores e importadores de medicinas genéricas le están pidiendo al presidente que ya que anda en su mood de transparencia, ¿por qué no les hace caso en la denuncia que han hecho desde hace meses de sobrefacturación en los contratos abiertos de compra de medicina por más de Q400 millones que ellos han denunciado desde hace tiempo? ¿Será que también van a resolver el asunto destituyendo al Ministro de Salud?

Quedan muchas preguntas en el aire: ¿Será que la corrupción se elimina con solo cambiar a los ministros? ¿Será que los gobernantes no estaban ni enterados de lo que pasaba? ¿A cuántos funcionarios y ex funcionarios veremos en la cárcel a raíz de todos estos escándalos?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 4 de marzo de 2,010.