Sólo se puede salir de la pobreza creando riqueza; todo lo demás es un espejismo…
La semana pasada expliqué por qué creo que en programas como el de repartición de fertilizantes quienes se benefician son los que venden, los que compran y los que reparten los productos y no quienes los reciben, mucho menos quienes los pagan. Este esquema nunca va a sacar de la pobreza a los pobres. Sólo se sale de la pobreza creando riqueza. Y esa no es la forma de hacerlo.
Por eso es que no importa cuánto se despilfarre en estos programas, los pobres se mantendrán en la miseria, mientras que algunos cuantos “empresaurios” y funcionarios engordarán sus chequeras y se reirán de los incautos que sinceramente creen que esa es la forma de ayudar a los pobres, sin comprender que los están condenando a la miseria eterna.
A este respecto, me gusta mucho una aseveración que hizo Benjamín Franklin hace casi 250 años: "Yo estoy en favor de hacer el bien a los pobres, pero difiero en mi opinión de los medios a utilizar. Creo que la mejor forma de hacerle bien a los pobres es no hacerles fácil la pobreza sino guiarlos o empujarlos fuera de ella. En mi juventud viajé mucho y observé en diversos países que mientras más provisiones se hacían para los pobres, menos proveían ellos para sí mismos, y por supuesto se hacían más pobres. Por el contrario, mientras menos se hacía por ellos, más hacían ellos por sí mismos y se enriquecían".
Esta no es más que una forma elaborada del proverbio antiguo de que si le da a un pobre un pescado le quitará el hambre un día, pero si le enseña a pescar se la quitará para toda la vida. Hago énfasis en la parte que dice “guiarlos o empujarlos fuera de ella”, porque creo que ese es el camino a seguir, y ni siquiera me refiero a hacerlo con los fondos de los tributarios. No hay necesidad de buscar ejemplos en otros lugares o épocas, ya que en la actualidad abundan aquí en Guatemala.
Mientras que los gobiernos han despilfarrado infructuosamente miles de millones de quetzales sin resultados que mostrar para tan descomunal gasto, encontramos muchos ejemplos que, sin la “ayuda” de los gobernantes, han logrado dar un paso cualitativo considerable para salir de la pobreza. En muchos casos no se requiere de grandes inversiones ni mucha tecnología, simplemente alguien que les indique cómo cambiar de siembras y dónde venderlas. No se necesita mucho más.
En alguna de las crónicas de la experiencia del presidente en el área rural el fin de semana pasado se narraba la dependencia del cultivo de maíz. Pues muchas familias guatemaltecas han pasado de la más profunda pobreza a un mucho mejor nivel de vida con tan sólo un cambio de siembras en las mismas parcelas que antes utilizaban para el maíz, incrementando su nivel de vida en 10, 20 o más veces.
Por eso es que llora sangre que los políticos nos vengan con el cuento que se van a gastar Q460 millones para ayudar a los campesinos, con poco o nulo resultado, cuando con muchísimo menos dinero, se podría realmente crear mucha riqueza en el campo. ¿Será que quieren sacar a la gente de la pobreza, o mantenerla en la misma para tener excusa para seguir saqueando las arcas públicas?
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de mayo de 2,012.
Foto: Cooperativa Nueva Esperanza R.L.
Este es un lugar en el cyberespacio para compartir ideas. Las mías, en particular, se centran alrededor de la libertad individual que nos permite desarrollarnos y llegar a ser todo lo que queremos ser. Mis Ideas se publican originalmente todos los viernes en el diario Prensa Libre de Guatemala.
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jueves, 3 de mayo de 2012
jueves, 26 de abril de 2012
Q5 mil millones perdidos
La accidentada compra de fertilizantes desnuda los problemas de la "inversión" gubernamental...
La accidentada compra de fertilizantes en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación desnuda los serios problemas que existen en toda la “inversión” gubernamental. Creo que es una excelente ocasión para replantearnos lo que debe y no debe ejecutar el gobierno. Deberíamos reflexionar, por ejemplo, cuál ha sido el resultado práctico de más de Q5 mil millones de los tributarios utilizados para comprar fertilizantes. ¿Le han servido de algo, realmente, a los “beneficiados”? ¿Quiénes han sido los verdaderos beneficiados?
En esta compra de más de Q450 millones se han saltado casi todas las trancas, lo que en algunos casos podría conllevar ilegalidades, pero aún así los funcionarios demandan que les creamos que “todo está bien” y que se ha hecho de manera transparente.
Podrán jurar y perjurar, pero lo cierto es que hay muchas irregularidades que deberían ser subsanadas completamente antes de que se pueda siquiera considerar que “todo está bien”. De entrada, el proceso se ha hecho y cambiado tres veces. Se pasó la compra a un fideicomiso, supuestamente para aligerar el proceso, pero eso también levanta suspicacias. Los lineamientos de la compra no están claros. Los parámetros para decidir a quién se le adjudicaba, menos.
A eso hay que añadir el tema de los precios. Entre el primer y el segundo proceso, el precio promedio ofertado subió un 7%. Dicen que es por el incremento del precio de los derivados del petróleo, pero hasta donde yo sé, este no ha tenido un incremento así en el último mes. ¿Por qué será que en corrillos lo que se escucha es que “alguien” pidió un 7% de comisión?
Más importante aún es el precio al que se adjudicó. Yo hice una pequeña investigación en tiendas de productos agrícolas y encontré que aquí en la capital uno puede comprar un quintal de urea por Q250. Y yo me pregunto, ¿cómo es posible que el precio para comprar casi dos millones de quintales, sea apenas un 5% más bajo que el de un pinche quintal, que adicionalmente ya pagó toda la cadena de distribución? No me suena lo de las economías de escala. ¿Puede usted ver algún gato encerrado en estos precios?
Lo que me lleva a cuestionar todavía más el fondo del asunto. ¿Cómo se han despilfarrado los más de Q5 mil millones gastados en lo que lleva esta “genial” idea de Alfonso Portillo? Si ahora que hay más fiscalización nos encontramos con tantos absurdos, ¿qué no se habrá hecho durante las últimas tres administraciones? ¿Quiénes son los verdaderos “beneficiados” con estos programas, los campesinos que reciben quién sabe qué calidad de producto o quienes venden y compran los fertilizantes?
Para mí está muy claro. Los principales beneficiados son quienes venden los fertilizantes —¿por qué no me extraña que algunos estén siempre entre los principales financistas de los políticos?— y quienes los compran y los reparten. Los campesinos son solo la excusa para el negocio.
¿Se han beneficiado los campesinos? Pues a juzgar por los resultados después de más de una década, diría que no. Les garantizo que con esos mismos Q5 mil millones se podría haber generado mucha más riqueza en el área rural que con este absurdo y corrupto negocio.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 25 de abril de 2,012.
Foto: Prensa Libre.
La accidentada compra de fertilizantes en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación desnuda los serios problemas que existen en toda la “inversión” gubernamental. Creo que es una excelente ocasión para replantearnos lo que debe y no debe ejecutar el gobierno. Deberíamos reflexionar, por ejemplo, cuál ha sido el resultado práctico de más de Q5 mil millones de los tributarios utilizados para comprar fertilizantes. ¿Le han servido de algo, realmente, a los “beneficiados”? ¿Quiénes han sido los verdaderos beneficiados?
En esta compra de más de Q450 millones se han saltado casi todas las trancas, lo que en algunos casos podría conllevar ilegalidades, pero aún así los funcionarios demandan que les creamos que “todo está bien” y que se ha hecho de manera transparente.
Podrán jurar y perjurar, pero lo cierto es que hay muchas irregularidades que deberían ser subsanadas completamente antes de que se pueda siquiera considerar que “todo está bien”. De entrada, el proceso se ha hecho y cambiado tres veces. Se pasó la compra a un fideicomiso, supuestamente para aligerar el proceso, pero eso también levanta suspicacias. Los lineamientos de la compra no están claros. Los parámetros para decidir a quién se le adjudicaba, menos.
A eso hay que añadir el tema de los precios. Entre el primer y el segundo proceso, el precio promedio ofertado subió un 7%. Dicen que es por el incremento del precio de los derivados del petróleo, pero hasta donde yo sé, este no ha tenido un incremento así en el último mes. ¿Por qué será que en corrillos lo que se escucha es que “alguien” pidió un 7% de comisión?
Más importante aún es el precio al que se adjudicó. Yo hice una pequeña investigación en tiendas de productos agrícolas y encontré que aquí en la capital uno puede comprar un quintal de urea por Q250. Y yo me pregunto, ¿cómo es posible que el precio para comprar casi dos millones de quintales, sea apenas un 5% más bajo que el de un pinche quintal, que adicionalmente ya pagó toda la cadena de distribución? No me suena lo de las economías de escala. ¿Puede usted ver algún gato encerrado en estos precios?
Lo que me lleva a cuestionar todavía más el fondo del asunto. ¿Cómo se han despilfarrado los más de Q5 mil millones gastados en lo que lleva esta “genial” idea de Alfonso Portillo? Si ahora que hay más fiscalización nos encontramos con tantos absurdos, ¿qué no se habrá hecho durante las últimas tres administraciones? ¿Quiénes son los verdaderos “beneficiados” con estos programas, los campesinos que reciben quién sabe qué calidad de producto o quienes venden y compran los fertilizantes?
Para mí está muy claro. Los principales beneficiados son quienes venden los fertilizantes —¿por qué no me extraña que algunos estén siempre entre los principales financistas de los políticos?— y quienes los compran y los reparten. Los campesinos son solo la excusa para el negocio.
¿Se han beneficiado los campesinos? Pues a juzgar por los resultados después de más de una década, diría que no. Les garantizo que con esos mismos Q5 mil millones se podría haber generado mucha más riqueza en el área rural que con este absurdo y corrupto negocio.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 25 de abril de 2,012.
Foto: Prensa Libre.
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