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jueves, 18 de enero de 2007

Pérdidas socializadas

El sistema que tenemos vuelve irresponsables a todos.

El cierre de dos bancos y el "rescate" que llevaron a cabo las autoridades monetarias son la mejor prueba de que el sistema actual está diseñado para fomentar la irresponsabilidad de todos, a sabiendas que siempre estarán los fondos de los tributarios babosos para taparle el ojo al macho.

¡Qué bonito! Unos empresarios que se dedican al negocio de la banca llevan a la quiebra su empresa, ya sea por equivocadas decisiones o, peor aún, por simple y llana estafa, y luego resulta que, con tal de evitar "las consecuencias", quienes terminan pagando las pérdidas no son los empresarios, sino todos los tributarios y todos los clientes de los bancos.

Este es un sistema perverso que fomenta la irresponsabilidad de todos.

Fomenta la irresponsabilidad de los banqueros, ya que saben que, en última instancia, las pérdidas las terminarán pagando 12 millones de babosos que en su mayoría ni se darán por enterados. Saben que, si tienen suerte, ni siquiera se les hará una persecución penal, y si no, lo único que necesitan es conseguirse unos buenos abogados que los defiendan y, a lo mejor, hasta consiguen de regreso su banco ya saneado de las pérdidas.

Fomenta la irresponsabilidad de las autoridades, ya que saben que por muy buenas o malas que sean sus decisiones, ellos no deberán pagar sus consecuencias. Saben que siempre se podrá echar mano de los recursos de los mismos 12 millones de babosos para sacar el clavo y salir en caballo blanco saludando con sombrero ajeno.

Fomenta también la irresponsabilidad de los usuarios de los bancos, ya que confían en que su dinero estará "protegido" por las autoridades y por el dinero de los otros 12 millones de babosos.

Lo irrisorio es que quienes defienden este sistema, lo venden bajo la idea de que con la supervisión gubernamental se evitarán los "excesos" del mercado. ¡Pajas! Si las "autoridades" que supuestamente tenían que estar supervisando se enteraron de los problemas apenas unas horas antes que el resto de la población (o si no, nos han estado baboseando todavía más). Dicen ellos que su "oportuna" acción salvó al sistema. Por supuesto, con recursos ilimitados de otros (nuevamente, los 12 millones de babosos) a los cuales echar mano, cualquiera puede evitar una "crisis".

¿Es veraz la acusación de que el actual sistema privatiza las ganancias pero socializa las pérdidas? Por supuesto. Eso está en el corazón de todo estado mercantilista y benefactor como el que tenemos. Qué bueno que por lo menos algunas personas ya entendieron esto. Ahora lo que necesitamos es encaminarnos a un sistema que fomente la responsabilidad individual, no la irresponsabilidad. Un sistema donde cada quien deba pagar las consecuencias de sus decisiones, y a eso, aunque les duela a muchos, no se llega dándole más poder a los políticos sino quitándoselo.

Publicado en Prensa Libre el 18 de enero de 2007.

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jueves, 8 de junio de 2006

Pérdidas fantasma

Elucubrar sobre supuestos ingresos fiscales que se tendrían si se eliminan exenciones es un espejismo.

Según un reporte de las autoridades, el gobierno habría "perdido" Q 2,937 millones debido a la Ley de Maquila. Como era de esperarse, la "recomendación" de las autoridades y alguno que otro despistado "consultor" es eliminar esta ley porque es un supuesto "incentivo perverso" y así recaudar mucho más. ¡Tonterías! Esas son pérdidas fantasmas que de todos modos no se "recaudarían" si se elimina la ley.

Los funcionarios públicos, los políticos, los burócratas internacionales y hasta muchos consultores (que viven todos de los impuestos que otros pagan y, por lo tanto, siempre serán parte interesada) difícilmente entenderán que todos los fondos que reciben primero deben ser creados por el trabajo, sudor, inventiva, creatividad, riesgo y aventura de los ciudadanos.

Nada cuesta a los funcionarios elucubrar sueños húmedos sobre los millones que podrían recaudar si los ciudadanos no se "aprovecharan" de las exenciones para pagar menos impuestos de los que, según ellos, deberían pagar. Sin embargo, siempre caen en el mismo simplista error de creer que la economía es un modelo matemático estático de libro de texto (ceteris paribus se le llama en el caló de los economistas, prestado del latín, que se utiliza algo así como, siendo todo lo demás igual), en donde si cambian una variable, todo lo demás sigue igual y que entonces lo único que hay que hacer es proyectar el resultado con esa sóla variable cambiada y todas las demás igual.

Pero la realidad es muy distinta. Las "variables" en la economía no son robotíos ni máquinas indiferentes a su entorno, sino seres humanos que toman muchas decisiones diariamente con base en todas las variables a su alcance, ya sea que lo hagan de una manera muy racional y esquematizada o simplemente al "feeling" y que cualquier cambio en las variables probablemente haga que sus decisiones sean distintas.

Volviendo a las declaraciones iniciales. Los funcionarios creen que si quitan la ley de Maquila, todo seguirá igual, las mismas empresas seguirán haciendo los mismos productos de la misma manera (ceteris paribus) y entonces, como por arte de magia, sus ingresos subirán Q 2,937 millones anuales. Nada que ver. La sola intención de reformar o eliminar dicha ley hará que muchas personas recapaciten sobre sus decisiones de inversión.

Siendo las cosas así, ¿de dónde saldrá todo ese dinero con el que los burócratas sueñan? De ninguna parte. No existirá. Nunca. Si lo que quieren es recaudar más, lo que necesitan es que la economía crezca más, y para ello lo que tienen que hacer es generalizar el "fomento de las inversiones" es decir, eliminar para todos los impuestos directos, y no, como pretenden, ponérselos a quienes ya se los quitaron.

Publicado en Prensa Libre el 8 de junio de 2006.