A nadie debería extrañar que Chávez siga al pie de la letra el manual de la dictadura socialista.La “ley especial sobre delitos mediáticos”, propuesta la semana pasada por el gobierno “bolivariano”, no es sino un paso más de la estrategia de los dirigentes socialistas para implementar su dictadura: siguen develando, paso a paso, la garra peluda. La única forma de implantar el “paraíso socialista” es privando de la libertad a sus súbditos, convertidos poco a poco en esclavos, aprovechando la ingenua colaboración de los tontos útiles de siempre. Lo importante aquí es aprender la lección, que la libertad no se pierde de una sola vez, se va perdiendo poco a poco, y si no nos percatamos del proceso, tampoco vamos a darnos por enterados, hasta que estemos esclavizados.
En Internet ha circulado la historia de un estudiante, procedente de un país comunista, que cuenta cómo se atrapan los puercos salvajes. Según esa historia, primero se les deja comida en un valle; cuando los puercos se acostumbran a la comida gratis, se construye una pared a la par de donde llegan a comer. Cuando ya se acostumbraron a la pared, se les construye otra pared, y así sucesivamente, hasta que los puercos se acostumbran a ir a comer gratis a un lugar casi completamente cerrado. Al final, solo falta cerrar la puerta y los puercos quedan presos. Así es como se pierde la libertad, de poco en poco, mientras la gente se acostumbra a las dádivas “gratis”.
Ese proceso es el que ha seguido al pie de la letra Hugo Chávez. Amigos rusos me cuentan que es un guion escrito y financiado por Putin. Y ese mismo proceso es el que está impulsando en los países del Alba y Petrocaribe. ¿Vamos a poner nuestras barbas en remojo o esperar a que nos llegue el fuego?
Para su referencia, transcribo algunos extractos de la dichosa ley:
“Pueden incurrir en la comisión de los delitos previstos en la presente ley (…) los dueños y cualquier otra persona que ejerza cargos directivos en medios de comunicación (...) productores nacionales independientes, periodistas, locutores, conferencistas, artistas y cualquier otra persona que se exprese a través de cualquier medio de comunicación (…)”.
“Constituyen delitos mediáticos, las acciones u omisiones que lesionen el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, que atenten contra la paz social, la seguridad e independencia de la nación, el orden público, estabilidad de las instituciones del Estado, la salud mental o moral pública, que generen sensación de impunidad o de inseguridad y que sean cometidas a través de un medio de comunicación social”.
Si a eso se le añade el ataque frontal del gobierno “bolivariano” contra emisoras de radio y televisión que no se “alinean” con las autoridades, se ve claramente cómo todo va encaminado a una dictadura “socialista” que ni siquiera se toma ya la molestia de esconderse bajo el disfraz de “democracia”, sino pretende acallar cualquier oposición.
Solo basta leer las declaraciones del director del Consejo Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), Diosdado Cabello, cuando dijo que iban a combatir el “latifundismo mediático”: “Es agradable que después de tanto tiempo, por la vía de una ley, se pueda hacer esto en la lucha contra el ‘envenenamiento’ de una sociedad donde la libertad de expresión no debe ser ‘la libertad más sagrada’ (…)”.
En tanto, los gobernantes hipócritas y sus representantes en la OEA se rasgan las vestiduras con el caso de Honduras, pero desvían la vista ante todo lo que sucede en el Alba.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 6 de agosto de 2,009.
