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jueves, 26 de agosto de 2010

Extinción de Propiedad

Le llamen como le llamen, es el principio del fin de la propiedad privada.

La escena fue patética, pero un gran presagio de lo que a todos nos puede suceder: Hugo Chávez caminando por una plaza rodeado de sus achichincles. Pregunta sobre un edificio, le dicen qué es, y él grita “exprópienlo”. Así de fácil, un dictador “democrático” mostrando su completo irrespeto por uno de los derechos fundamentales de las personas, el de la propiedad.

Para su referencia, justo ahora se discute en el Congreso una ley que abre las puertas para que en un futuro no lejano, esa misma escena se repita en la Plaza de la Constitución, en la colonia Utatlán, en el Mezquital, en la Zona Viva, en la Cañada o en la costa sur de Guatemala: la ley de “extinción de dominio”.

Esta aberración jurídica es un claro ejemplo del porqué Henry Hazlitt decía que antes de aprobar una política pública hay que analizar sus efectos no solo sobre un grupo determinado de personas, sino sobre todas las personas, y no solo en el corto plazo, sino en el largo plazo.

Quienes la promueven argumentan que será una maravilla para combatir el crimen organizado y el narcotráfico, razón por la cual la “Embajada” está tan interesada en que se apruebe lo más pronto posible y por la que hasta la bautizaron eufemísticamente “ley antinarco”. Dicen que no es confiscación y que solo se utilizará en contra de los narcos y los políticos corruptos.

Pero lo que digan sus impulsores son solo ingenuas (o quizá malévolas) declaraciones de buenas intenciones. Lo que vale y lo que podrá utilizar algún futuro Chávez guatemalteco es lo que queda escrito en la legislación. Y esta es muy clara en las violaciones al debido proceso, a la presunción de inocencia y al derecho de propiedad.

Lo de que no es confiscación es una gran mentira. Según sus propias definiciones, la diferencia entre “confiscación” y la “extinción de dominio” es que la propiedad se haya obtenido lícita o ilícitamente. Sin embargo, después se establece que toda propiedad se presume obtenida ilícitamente y que el propietario inconstitucionalmente lleva la carga de la prueba, es decir, el “Estado” no tiene que probar que usted haya obtenido ilícitamente algo, sino que si usted no logra comprobar cómo obtuvo algo, se lo puede quitar sin mayores miramientos.

Si no me cree, le invito a revisar la propuesta de legislación. Le doy sólo un ejemplo: artículo 2, inciso a: “Actividades ilícitas o delictivas: Son todos aquellos hechos punibles contemplados en el Código Penal y leyes penales especiales, así como toda actividad que no siendo delito o falta, produzca un incremento patrimonial injustificado de cualquier persona individual o jurídica”.

Repito la gigantesca violación constitucional: “toda actividad que no siendo delito o falta, produzca un incremento patrimonial injustificado de cualquier persona individual o jurídica”. ¿Y quién define qué justifica o no un incremento patrimonial? ¿Y cómo es eso que aunque no sea delito o falta?

Y este es solo un ejemplo de las aberraciones y abusos contra los derechos fundamentales de todos los guatemaltecos que contiene esta legislación. Y algunos, ingenuamente, todavía lo justifican diciendo que “quien nada debe, nada teme”. Como que Guatemala no fuera el lugar donde los ciudadanos le tenemos casi tanto o más temor a los policías que a los criminales. Y con definiciones como las que establece ese mamarracho jurídico, todos debemos y todos somos culpables (menos los pícaros políticos que por el momento detenten el poder).

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 12 de agosto de 2,010.

jueves, 3 de septiembre de 2009

La espada-mordaza

La persecución contra Marta Yolanda Díaz-Durán es una afrenta contra la Libertad de Expresión.





(Foto: Prensa Libre)







El lunes, Marta Yolanda Díaz-Durán publicó un artículo titulado “El beso de Espada”, en el que señala al vicepresidente Rafael Espada de haber traicionado la confianza que Rodrigo Rosenberg depositó en él, antes de ser asesinado. El vicepresidente respondió indignado, negándolo, y arremetió legalmente contra Marta Yolanda, acusándola en el Ministerio Público por injuria, calumnia y difamación. Ayer, el presidente Colom se subió al barco de Espada y argumentó que todo es parte de un “plan desestabilizador” en contra de su gobierno. ¿Será este el inicio de la represión contra la prensa por parte de los actuales gobernantes?

Yo confío plenamente en las declaraciones de Marta Yolanda, a quien me une más de una década de amistad y de trabajo periodístico, por lo que puedo dar fe de su integridad y honestidad. Además, yo estuve presente en una de las ocasiones en las cuales nos contaron sobre la reunión. Si eso no fuera suficiente para algunos, los invito a que reexaminen el video de Rodrigo y se fijen especialmente en su mención del vicepresidente.

Aun así, creo que el punto va más allá de la famosa reunión. Lo que está en juego en esta reacción de los gobernantes es la libertad de todos los habitantes de Guatemala. Como ha quedado claro durante toda la historia, y quienes la desconozcan no tienen que hurgar mucho, ya que tenemos varios ejemplos actuales y cercanos, a los gobernantes nunca les ha gustado ese concepto de la libertad de expresión, porque saben que mientras más ignoren las personas sus actuaciones, más poder e impunidad tendrán.

Por eso es que los gobernantes, particularmente los que tienen delirios dictatoriales —sino, miremos el ejemplo de la ley de delitos mediáticos de Chávez—, siempre van a tratar de intimidar a las personas, los periodistas, la oposición, con tal de mantener a todos en la ignorancia y poder servirse de las arcas públicas a su sabor y antojo. Y no crea que eso solo pasa en Venezuela. Desde el año pasado, Espada y Colom han amenazado con proponer incrementos en las penas en contra de la difamación, para que nadie se atreva a cuestionarlos.

No caiga de baboso en el engaño. Fíjese bien que la acusación no fue presentada por Espada, sino por la “Vicepresidencia”, argumentando que atenta contra su “institucionalidad”. El tema no es la columna de Marta Yolanda, el tema es la libertad de expresión de todos nosotros, porque usarán esta acusación para justificar una nueva “ley mordaza”, para evitar los “excesos de los periodistas”. De hecho, algunos diputados ya lo empezaron a mencionar en los corrillos del Congreso.

Los gobernantes actuales a todo le ven cara de “plan de desestabilización”. Que si la hambruna, que si la violencia, que si el caso Rosenberg, que si la columna de Marta Yolanda.

No hay tal plan de desestabilización. Lo que hay es una marcada, abundante y generalizada incompetencia y corrupción en la administración pública que por todos lados echa agua. Por eso es que no les gusta la libertad de expresión. Preferirían que todos nos quedáramos callados y agacháramos la cabeza. Pero cada vez hay más personas en Guatemala que ya no se tragan los cuentos y lloriqueos de los politiqueros.

Lo que sí reconocemos es que quienes tienen el poder y lo están usando son ellos, así que de una vez los responsabilizamos —y a sus enemigos políticos, por supuesto— por cualquier cosa que le pueda suceder a la periodista Marta Yolanda Díaz-Durán.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de septiembre de 2,009.

jueves, 20 de agosto de 2009

Garra Peluda

A nadie debería extrañar que Chávez siga al pie de la letra el manual de la dictadura socialista.

La “ley especial sobre delitos mediáticos”, propuesta la semana pasada por el gobierno “bolivariano”, no es sino un paso más de la estrategia de los dirigentes socialistas para implementar su dictadura: siguen develando, paso a paso, la garra peluda. La única forma de implantar el “paraíso socialista” es privando de la libertad a sus súbditos, convertidos poco a poco en esclavos, aprovechando la ingenua colaboración de los tontos útiles de siempre. Lo importante aquí es aprender la lección, que la libertad no se pierde de una sola vez, se va perdiendo poco a poco, y si no nos percatamos del proceso, tampoco vamos a darnos por enterados, hasta que estemos esclavizados.

En Internet ha circulado la historia de un estudiante, procedente de un país comunista, que cuenta cómo se atrapan los puercos salvajes. Según esa historia, primero se les deja comida en un valle; cuando los puercos se acostumbran a la comida gratis, se construye una pared a la par de donde llegan a comer. Cuando ya se acostumbraron a la pared, se les construye otra pared, y así sucesivamente, hasta que los puercos se acostumbran a ir a comer gratis a un lugar casi completamente cerrado. Al final, solo falta cerrar la puerta y los puercos quedan presos. Así es como se pierde la libertad, de poco en poco, mientras la gente se acostumbra a las dádivas “gratis”.

Ese proceso es el que ha seguido al pie de la letra Hugo Chávez. Amigos rusos me cuentan que es un guion escrito y financiado por Putin. Y ese mismo proceso es el que está impulsando en los países del Alba y Petrocaribe. ¿Vamos a poner nuestras barbas en remojo o esperar a que nos llegue el fuego?

Para su referencia, transcribo algunos extractos de la dichosa ley:

“Pueden incurrir en la comisión de los delitos previstos en la presente ley (…) los dueños y cualquier otra persona que ejerza cargos directivos en medios de comunicación (...) productores nacionales independientes, periodistas, locutores, conferencistas, artistas y cualquier otra persona que se exprese a través de cualquier medio de comunicación (…)”.

“Constituyen delitos mediáticos, las acciones u omisiones que lesionen el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, que atenten contra la paz social, la seguridad e independencia de la nación, el orden público, estabilidad de las instituciones del Estado, la salud mental o moral pública, que generen sensación de impunidad o de inseguridad y que sean cometidas a través de un medio de comunicación social”.

Si a eso se le añade el ataque frontal del gobierno “bolivariano” contra emisoras de radio y televisión que no se “alinean” con las autoridades, se ve claramente cómo todo va encaminado a una dictadura “socialista” que ni siquiera se toma ya la molestia de esconderse bajo el disfraz de “democracia”, sino pretende acallar cualquier oposición.

Solo basta leer las declaraciones del director del Consejo Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), Diosdado Cabello, cuando dijo que iban a combatir el “latifundismo mediático”: “Es agradable que después de tanto tiempo, por la vía de una ley, se pueda hacer esto en la lucha contra el ‘envenenamiento’ de una sociedad donde la libertad de expresión no debe ser ‘la libertad más sagrada’ (…)”.

En tanto, los gobernantes hipócritas y sus representantes en la OEA se rasgan las vestiduras con el caso de Honduras, pero desvían la vista ante todo lo que sucede en el Alba.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 6 de agosto de 2,009.

sábado, 18 de julio de 2009

¿Golpe?
















"Huguito, el pastorcito mentiroso, asustando con el petate del golpe".


El viernes pasado fue un día en que Guatemala estuvo en el centro de las noticias porque —por alguna insólita coincidencia— dos presidentes sudamericanos levantaron la voz de alarma de un supuesto golpe de Estado fraguándose en nuestras fronteras.

Hugo Chávez, presidente venezolano, indicó que “le constaba” que había en marcha un plan para darle golpe de Estado a Colom. Evo Morales, por su parte, dijo en otra conferencia de prensa que todo el caso de Rodrigo Rosenberg era un montaje de la oligarquía, que se inventó un muerto para “asar” a Colom.

¿Qué podemos decir? La verdad, ante tantos disparates a veces se queda uno sin palabras; sin embargo, con todo y todo, es importante hablar sobre esas declaraciones de esos presidentes, ya que nos afectan directamente a todos los guatemaltecos.

Para variar, el presidente Colom, en lugar de responder ante esas declaraciones fuera de lugar de los presidentes, lo que hizo fue chapotear: “Es responsabilidad del presidente Chávez y de Evo también. Aquí hay muchas agencias de inteligencia de varios países, y ellos sabrán lo que están diciendo, y tendrán su respaldo…”. En lugar de reclamarles, se lavó las manos y todavía nos informó que esos gobiernos tienen espías en nuestro país y de seguro tienen mejor información que la que tiene el presidente guatemalteco. ¿Será que entre los espías se cuentan los asesores que Chávez “gentilmente” le envió a Colom?

Si bien es cierto, ésta podría ser una de las tantas peroratas y sinsentidos que dice Chávez cada vez que encuentra un micrófono (para muestra un botón: la semana antepasada dijo que Obama era un “prisionero” del imperio Yankee, y ahora lo denosta y lo ataca con mucha vehemencia), también es cierto que hay otros factores que apuntan en la dirección de que es un plan bien orquestado que podría tener dos intenciones: una, asustar con el petate del muerto de los golpes (ya que también dijo que en otros países se fraguaban) para que a nadie se le ocurra seguir el ejemplo de los hondureños, y otra, preparar el terreno para las “reformas” que plantea el manual de procedimientos chavistas.

Apuntala esta segunda posibilidad el hecho de que a ambos presidentes el mismo día se les “ocurrió” tocar el tema. Luego, el fin de semana, circularon correos contando la “trama” que se tenía preparada para los primeros días de esta semana, con el propósito de soliviantar los ánimos y causar caos y confusión en el país, parte de cuya trama se cumplió, aunque no con las consecuencias anunciadas.

En cualquiera de los casos, no es más que una nueva mentira con la que Hugo Chávez intenta inmiscuir su mano en otros países para lograr su propósito de convertirse en lo que dice más odiar: un imperialista. Y como tal se le debe tomar, como una mentira más del pastorcillo al que ya nadie le debería hacer caso.

Porque si a esas vamos, no hay que olvidar que la única persona que aquí en Guatemala ha amenazado con un golpe de Estado es un diputado del partido oficial, quien unos días antes del asesinato de Rodrigo Rosenberg expresó que el presidente Colom podría considerar disolver el Congreso.

Aquí no hay riesgos de golpe de Estado. Estamos en riesgo todos, pero de morir víctimas de la violencia y la criminalidad que ha fortalecido sus tentáculos gracias al desgobierno de las autoridades. Pero de eso ni hablan, porque “no les interesa”.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 16 de julio de 2,009.

jueves, 19 de febrero de 2009

¿Ejemplo?

A juzgar por los sucesos de los días recientes en la isla tropical, la familia presidencial, con su derroche de admiración y pleitesía, parece tomar el sistema socialista cubano como un muy buen ejemplo para Guatemala. ¿Será que ese es el ejemplo que nos conviene seguir? ¿Será que incluso es el mejor ejemplo de la “social democracia”?

Indistintamente de la controversia que puede haberse creado alrededor de la entrega de la Orden del Quetzal a Fidel Castro o la pedida de disculpas (¿no debió haber sido un ofrecimiento, en lugar de solicitud?), temas que, la verdad, me parecen que simplemente azuzan el hormiguero y caldean los ánimos ideológicos innecesariamente, y que lo más que demuestran es la “calidad” de quien los entrega más que de quien los recibe, creo que el verdadero quid del asunto es qué ejemplo queremos seguir.

En el caso de la pareja presidencial, es claro que sus corazones se derriten por el sistema socialista que representan actualmente Cuba y Venezuela. No nos debe extrañar entonces que lo que quieran implementar en nuestro país sea algo similar.

Ahora bien, yo me pregunto: ¿será que lo que queremos los guatemaltecos es vivir bajo una eterna dictadura? Cuba, por ejemplo, acaba de celebrar con bombos y platillos 50 años de los mismos en el poder. Llegaron a tal grado de “monarquizar” la revolución, que Fidel le heredó la isla a su hermano cuando ya no pudo sostenerse en el trono. Venezuela va por el mismo camino. Aunque el inicio tenga un poco más apariencia “democrática”, el final pinta a que, si nada más sucede, Chávez “monarquizará” también ese país, y dentro de algunas décadas seguirá en el trono. Ya Álvaro Colom manifestó su inquietud por probar eso de la reelección. ¿Será casualidad?

Luego está cómo realmente funciona el sistema en la Isla. Un matutino local está publicando los domingos una serie de reportajes sobre cómo realmente es la vida de los cubanos de a pie. Si no le tiene miedo a la verdad, le recomiendo leerlos. Muy distinto a lo que pregona la propaganda políticamente correcta, dentro y fuera de la Isla, la vida en Cuba es muy difícil. El sistema obliga a la gente a vivir doble vida para sobrevivir. Una cara ante al sistema, otra muy distinta la necesaria para salir adelante. Si en algo han logrado “igualar” a las personas es en la miseria y en la hipocresía de un sistema corrupto. Por supuesto, siempre hay unos más “iguales” que otros, es decir, tal vez eliminaron a los “ricos” entre la población, pero quienes forman parte de la “dirigencia” se dan la vida de ricos, aunque sean camaradas. Le echan la culpa de la miseria al “embargo”, pero eso no es más que una excusa conveniente para justificar el fracaso del socialismo.

Para que se sostenga un sistema así se debe restringir la libertad de todos, pero especialmente de quienes se oponen al sistema. A esos se les trata como parias, enemigos, delincuentes, criminales. Aunque su único crimen sea desear vivir en paz y libertad. Por eso es que no a cualquiera dejan salir de la Isla. Solo a aquellos que han “demostrado” su lealtad al sistema.

Y aún a éstos se les retiene a sus familiares en la Isla, para “inmunizarlos” contra la traición de no querer regresar. Y Venezuela también va por ese camino.

¿Y eso es lo que nuestros gobernantes quieren copiar? ¿Un sistema que, de no ser porque la frontera (el mar) es muy difícil de salvar, ya se hubiera quedado casi deshabitado? Yo, paso. ¿Y usted?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 19 de febrero de 2,009.

jueves, 17 de abril de 2008

¿Precios sin control?

La semana pasada no podía salir de mi asombro al enterarme de las “propuestas” del Gobierno para, supuestamente, paliar la crisis de la inflación. Lamentablemente, aunque digan que es “parte del plan de gobierno”, estas propuestas no solucionarán ninguna crisis y más bien suscitarán muchas otras. ¿Tan difícil será aprender de la historia?

Durante más de cuatro años de historia registrada, muchas veces se ha probado utilizar el mecanismo de control de precios para “resolver crisis”, y en todos los casos el resultado ha sido el mismo: desabastecimiento y mercados negros. No puede ser distinto, porque a) nadie va a consumir su capital (que siempre es escaso) al producir cosas que después el Gobierno lo va a obligar a vender a un precio menor de lo que le costó, y b) cuando la gente tiene necesidad de un bien, va a pagar lo que sea (incluso más de lo que el Gobierno dice que tiene que pagar) con tal de obtenerlo. En esas condiciones siempre habrá alguien que se arriesgará a contravenir las disposiciones de los gobernantes, para satisfacer esa demanda, a un mayor riesgo, por supuesto —lo que naturalmente se ve reflejado en el precio—. Un ejemplo actual de esto último es la droga.

Pero no hay que remontarse a lejanas épocas ya que hay varios ejemplos actuales, y son Zimbabue y Venezuela los más destacados. Para aprovechar que el presidente va a viajar a uno de ellos, sería bueno que se informe un poquito de qué ha pasado con los productos de la canasta básica con precio tope.

En pocas palabras, pasaron de ser productos que no todos podían pagar a productos que nadie puede encontrar. Y eso a pesar de las bravuconadas y amenazas de Chávez. Y si ni él, con todo el ingreso que tiene por las ventas de petróleo a los altos precios actuales, ha logrado paliar la crisis con su “socialismo del siglo XXI”, no veo cómo las mismas tonteras van a dar un mejor resultado en un país sin el ingreso petrolero.

Zimbabue, un poco más lejos pero igualmente llevada al despeñadero por las medidas populistas, es quizá el caso actual más emblemático de los ridículos resultados a que pueden llevar los controles de precios.

Para resolver un problema, lo mejor es buscar y eliminar sus causas y no simplemente tratar de contrarrestar sus efectos. En el caso de la inflación, hay que tener claro que la causa siempre es monetaria. De hecho, toda la crisis en Estados Unidos tiene una raíz monetaria. Para evitar la inflación local, lo que hay que controlar no son los precios de los productos, sino las acciones de la Junta Monetaria y el Banguat (de entrada, ¿qué sentido tiene tratar que el quetzal se devalúe a la par del dólar?).

¿Y el precio del petróleo y los productos de la “canasta básica”? No podemos contrarrestar tendencias mundiales, pero sí podemos eliminar los problemas locales, como por ejemplo, es imperativo eliminar el inconstitucional Impuesto a la Distribución del Petróleo. Se deben eliminar también todas las restricciones, tanto de aranceles como de contingentes, a los productos de la dichosa canasta. Si quieren que acá se produzcan muchos más granos, que el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales no impida la producción con transgénicos.

P.S.: lo invito a seguir escuchando el programa radial +Negocios, que conduzco junto con María Dolores Arias, hoy jueves de 19 a 20 horas. por la 100.9 FM y www.radiopolis.info. Hoy nos acompañará José Raúl González Merlo, columnista de Prensa Libre, para hablar sobre el manejo del flujo de caja.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 17 de abril de 2,008.

jueves, 6 de diciembre de 2007

¿Democracia forcivoluntaria?

¿Qué pasó tras bambalinas en Venezuela?

El resultado del referéndum en Venezuela fue una sorpresa para casi todos. No tanto porque haya ganado el “No”, sino porque Hugo Chávez lo permitiera y lo aceptara. Y digo que no tanto porque haya ganado el “No”, ya que la semana pasada en el programa Todo a pulmón entrevistamos a una periodista venezolana, Elsy Manzanares, quien nos indicó que todo apuntaba a que la población se decantaba por el “No”.

Muchos creíamos que Chávez -aunque perdiera- aprovecharía su control de las instituciones para arrebatar el resultado, por lo que, luego del triunfo del “No” y el reconocimiento de la derrota por parte de Chávez, nos quedamos asombrados. Yo mismo, el lunes en el programa, le reconocí a Chávez la gallardía de aceptar la derrota.

Cuál no sería mi sorpresa al recibir el lunes por la tarde un correo con una crónica de los eventos tras bambalinas ocurridos durante esas nueve sospechosas horas de espera. Por aquello de las dudas, lo consulté con varios conocidos con nexos con la oposición en Venezuela y todos me confirmaron que, detalles más, detalles menos, eso era lo que realmente había ocurrido. A continuación, la crónica:

“De las 5 de la tarde en adelante, el Gobierno intentó revertir la tendencia que todos los exit poll decían: No: 60%, Sí: 40%. Chávez mandó a poner una tarima para celebrar el triunfo y filtraron resultados alterados a las agencias internacionales. En ese juego entraron el CNE (Consejo Nacional Electoral), el alto gobierno, agencias internacionales y algunas encuestadoras aliadas al gobierno.

“Los partidos políticos, los estudiantes y Baduel tenían en sus manos los verdaderos resultados y decidieron que no se iban a dejar quitar el triunfo evidente.

“Baduel, quien había sufrido un atentado, decidió irse al Cufan (Comando Unificado de la Fuerza Armada Nacional) a negociar con la cúpula militar y pidió hablar con Chávez. Chávez, Diosdado (del Comando Zamora por el Sí) y otros no querían negociar la derrota y entró una crisis militar muy fuerte.

“Ya a las 9 de la noche el Gobierno sabía que estaba perdido, pero Chávez en ese momento no quería admitir los resultados. Comenzaba una enorme crisis. Baduel se volvió el gran negociador, el propio Chávez admitirá después que fue él el que retrasó el primer boletín del CNE.

“Baduel, Chávez, el CNE, el Alto Mando Militar y los factores del No negocian unos resultados que no fueran humillantes para Chávez y aparecen esos resultados cerrados.

“Tibisay Lucena (presidenta del CNE) crea una crisis interna dentro del CNE. Su alianza con Chávez hace que se retrasen los resultados y comienza una larga jornada donde los actores del No llegan al CNE, para exigir que se reconozcan los resultados.

“CNE da el primer boletín y Chávez habla de una derrota pírrica.

“Los verdaderos resultados daban 56% para el No y 44% para el Sí, con 44% de abstención. Sólo este último dato quedó igual”.

¿Es creíble esta crónica? Júzguelo usted.


Publicado en Prensa Libre el jueves 6 de diciembre de 2,007

domingo, 19 de agosto de 2007

Los millonarios más pobres


¿Estamos condenados a seguir repitiendo la historia?

Un artículo publicado esta semana en la edición de The New York Times que presenta dominicalmente Prensa Libre movió mi interés a investigar un poco sobre lo que está pasando en Zimbabue.

La situación allá es realmente crítica, y los testimonios, sobrecogedores, pero al final no es más que la repetición de la misma historia del “líder revolucionario” convertido en decadente dictador decidido, junto a su camarilla de secuaces, a permanecer usufructuando las mieles del poder a cualquier costo (historia, por cierto, de la que todavía no nos libramos tampoco en nuestro continente).

Robert Mugabe, ex guerrillero maoísta, gobierna Zimbabue desde 1980, primero como primer ministro y luego como presidente. Se ha convertido en un “dictador democrático”, ya que ha sido reelecto tres veces, aunque las mismas han sido bastante cuestionadas.

Durante este período, se le ha acusado de cometer masacres, reprimir la libertad de expresión, tomar represalias contra sus opositores políticos y hasta contra sus seguidores, al grado de destruir barriadas donde vivían más de 700 mil personas.

La situación se ha agravado desde finales de la década de 1990. Como represalia ante los avances de la oposición, implementó una “reforma agraria” que básicamente consistió en expropiar por la fuerza las fincas a sus dueños -la mayoría blancos que las compraron ya dentro de su régimen, y no que las traían como “herencia colonial”- y repartirlas, no entre los pobres, sino entre sus fieles, dejando sin empleo a cientos de miles de trabajadores.

El resultado ha sido que, de ser el “granero” de África, Zimbabue se convirtió en un pueblo hambriento, sin empleo, refugiado -casi cuatro millones de 12 se han ido-, perseguido, oprimido.

La inflación, que es la más alta del mundo, ya pasó este año de 15 mil por ciento, y algunos calculan que podría llegar a un millón 500 mil por ciento a finales del año. En el colmo de la imbecilidad, Mugabe decretó hace unas semanas que los precios de los productos básicos se debían reducir a la mitad, so pena de cárcel. Pues ya van más de cuatro mil personas arrestadas por “especulación” y los precios de los productos que todavía existen siguen duplicándose todos los días.

En una historia que leí, una maestra convertida en prostituta para mantener a su familia cuenta que su salario de maestra de mayo fue de 2.1 millones de dólares zimbabuenses; sin embargo, esa millonaria cifra no le alcanza ni para pagar el bus para ir a trabajar. “Somos los millonarios más pobres del mundo”, declara con triste sonrisa.

Para esconder su corrupción, incapacidad y locura, Mugabe recurre al trillado argumento de los mismos de siempre: los problemas en Zimbabue son ocasionados por una conspiración “imperialista” de Estados Unidos e Inglaterra.

¿Por qué no me extraña que uno de sus principales aliados sea Hugo Chávez? ¿Será porque Zimbabue parece el modelo que éste intenta calcar en la Venezuela socialista? Lo que le podemos garantizar es que terminará igual.

Publicado en Prensa Libre el 16 de agosto de 2007. Fotografía del New York Times.

Links interesantes:

Artículo en el New York Times.

Zimbabwe's horrors. Columna en el Boston Globe por Jeff Jacoby.

How to kill a Country, por Samantha Power

Teachers sell sex to buy food as Mugabe cronies get richer. Artículo en el The Sunday Times.

Zimbabwe's silent genocide. Artículo en el The Sunday Times.