Este es un lugar en el cyberespacio para compartir ideas. Las mías, en particular, se centran alrededor de la libertad individual que nos permite desarrollarnos y llegar a ser todo lo que queremos ser. Mis Ideas se publican originalmente todos los viernes en el diario Prensa Libre de Guatemala.
jueves, 5 de julio de 2012
22 gramos
En lo que Otto Pérez Molina anda ensimismado tratando de quitarse de encima el mote constitucional de mandatario, Colombia y Uruguay se nos adelantaron en el proceso de la despenalización de las drogas. El liderazgo que había tomado Guatemala en este tema empieza a ser relegado por otros mandatarios que se han portado más ágiles y sagaces.
La semana pasada, la Corte Constitucional de Colombia dictaminó que los colombianos pueden portar dosis mínimas de estupefacientes para consumo personal, sin que se les pueda detener ni acusar penalmente. La Corte incluso estableció cuál es esa dosis mínima: 1 gramo de cocaína o 22 gramos de marihuana. Cualquier persona a la que se le encuentre una dosis mínima de estas drogas podrá ser tipificada, a lo más, dependiendo del estado en que esté, como enferma, y ser tratada física y sicológicamente como tal, pero no detenida ni encausada judicialmente.
Este dictamen de la Corte aleja definitivamente a Colombia del cauce que el gobierno de Álvaro Uribe le había impreso hacia la penalización de los usuarios de drogas y la encauza hacia la visión más abierta de Santos, en la línea de tratar las adicciones a las drogas como un problema de salud y no como uno penal. ¿Es esto suficiente? De seguro no lo es, pero es un primer paso en la línea correcta.
El presidente de Uruguay, José Mujica, también dio un gran paso hace unos días, al presentar al Parlamento una propuesta para despenalizar el consumo de marihuana. No estoy completamente de acuerdo con la propuesta de Mujica, ya que esta convierte al Gobierno en el productor y vendedor monopolista de la marihuana, pero aun así creo que es un muy buen experimento. Al parecer, el partido de Mujica cuenta con los suficientes votos y aliados para que la propuesta sea aprobada en ambas cámaras, lo que no quita que la propuesta sea controversial y haya mucha discusión y opiniones encontradas sobre la misma, tanto en Uruguay como fuera.
En ambos casos, creo que lo importante es que la marea empieza a cambiar y la despenalización de las drogas cada día se convierte en algo más cercano y posible. Los muchos años que quienes hemos promovido la legalización de las drogas parecíamos arar en el mar, finalmente parecen empezar a dar frutos. ¿Es algo que va a cambiar de la noche a la mañana? Por supuesto que no. Estos son apenas unos débiles pasos en la dirección correcta, pero ya empezamos a caminar.
Debo añadir un elemento adicional. Estoy convencido que el regreso del PRI al poder en México tiene su raíz en la absurda y trágica guerra contra las drogas en la que Calderón embarcó a todo el país. Esperemos que hayan aprendido la lección y estén dispuestos a considerar las alternativas. La presión de Estados Unidos puede ser mucha, pero los muchos miles de muertes sin sentido de los años recientes deben pesar más. Ese no es el camino a seguir. Las pruebas abundan en muchos cementerios a lo largo y ancho de ese gran país. Ha llegado el momento de considerar otra ruta.
Mientras tanto, en Guatemala, pudiendo liderar esta ruta, perdemos el tiempo con un paquetazo constitucional dictatorial. Triste nuestro caso.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 5 de julio de 2,012.
jueves, 20 de octubre de 2011
Carreteras de Cartón
El reciente temporal que finalmente parece estar cediendo tuvo como consecuencia trágica, varias decenas de muertos e incontables pérdidas materiales para muchísimos guatemaltecos. Como corolario, terminó de desnudar la triste y cruda realidad de la inmensa corrupción que ha existido en Guatemala en la construcción de las obras públicas. Esto debe quedar muy claro: el desastroso estado de la infraestructura guatemalteca no es culpa de las lluvias, no es culpa de la depresión tropical 12-E, es culpa de la corrupción e ineptitud de los gobernantes.
No deje que le den atol con el dedo. Si bien es cierto el temporal fue largo y la lluvia cuantiosa, los problemas en la infraestructura vial de Guatemala vienen de mucho atrás. De hecho, vienen desde cuando se planifica y se construye. Y no es solo de esta administración, aunque en esta se haya exponenciado la ineptitud y la corrupción, es solo que en esta llegó la gota que rebalsó el vaso en la forma de una depresión tropical.
Durante mucho tiempo, lo que se “sabía” era que los funcionarios cobraban una “comisión” del 10% sobre todas las obras que le asignaban a alguna empresa. Durante la administración de Portillo, el robo llegó a tal nivel que la famosa “comisión” llegó, en algunos casos, al 40% de la obra. De ahí que toda la obra pública en Guatemala tenga sobreprecios que nadie en su sano juicio —si el dinero fuera de él— pagaría. Pero esa solo es una parte de la historia. La otra es que debido a los “costos” de la corrupción, lo que se construye para siendo mucho menos —tanto en cantidad como en calidad— de lo que se paga.
El resultado es que en Guatemala pagamos carreteras AAA, pero recibimos carreteras XXX. Y no es exageración, al precio que se paga el kilómetro de carretera en nuestro país, en otros construirían autobahns. No es de extrañar que los funcionarios corruptos siempre salgan con la cantaleta de que no alcanza el dinero. ¡Por supuesto que no alcanza con semejantes niveles de latrocinio!
Aquí hay que aclarar que la culpa y responsabilidad del desastre de infraestructura que tenemos y de las vidas perdidas como consecuencia no es exclusivamente de los funcionarios corruptos, sino de las empresas contratistas del Gobierno, que toda la vida han consentido y hecho fortunas a través de esa misma corrupción. Sí, ustedes, los constructores también son responsables de la destrucción y las muertes como consecuencia de la mal diseñada y peor construida infraestructura.
Y después de despilfarrar —y robarse— miles de millones de quetzales en la construcción y mantenimiento de la infraestructura vial, todavía tienen el descaro los actuales gobernantes de salir con lo mismo de siempre: “se necesita más dinero”. ¡A otros tontos con ese cuento!
Como dice María Dolores Arias, parafraseando la canción de protesta: “Qué triste se escucha la lluvia en las carreteras de cartón”.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 20 de octubre de 2,011.
Foto: Prensa Libre, Angel Julajuj.
jueves, 30 de junio de 2011
Limosneros

El propósito del foro era conseguir más dinero para malgastarlo.
A raíz de la reunión de presidentes de la semana pasada, un amigo me envió un comentario que me parece interesantísimo compartir con ustedes. Recibí muchos comentarios sobre mi artículo de la semana pasada y mi postura sobre la legalización de las drogas, que espero contestar la próxima semana. Transcribo a continuación el comentario de mi amigo, AA (no de Alcohólicos Anónimos):
“Hace unos días se llevó a cabo en Guatemala una conferencia de seguridad en la cual los presidentes y expertos ‘enérgicamente’ le pidieron al gobierno de Estados Unidos más dinero para el combate del narcotráfico, aduciendo que sus recursos locales no son suficientes para sostener la lucha de varios años sin que se vean resultados positivos. Hillary Clinton, Secretaria de Estado de ese país, ofreció dar más ayuda para el combate del narcotráfico, pero hizo notar que la tributación tenía que aumentar en los países quejosos. ¡Increíble!
“Es el país consumidor por excelencia, reconocen aprox. el 85% del consumo de drogas, el resto va a Europa y otros países; la mayor parte del dinero de drogas se queda y se lava en EE. UU., mientras los países latinos ponemos los muertos y la violencia.
“Una de las conclusiones del foro fue crear un impuesto regional para el combate del narcotráfico. Irónicamente, el presidente de Colombia afirmó que en el mismo foro había gente comprometida con el tráfico de drogas. ¡Por supuesto que sí! El tema del foro no fue cómo solucionar el problema de las drogas, su tráfico, su consumo y la violencia consecuente; fue estudiar, justificar e implementar una nueva forma de sacarle más dinero a los ciudadanos de estos países.
“¡Qué vergüenza de presidentes! Comenzando por el de Guatemala, que tiene ya varios meses luchando por seguir incrementando el presupuesto y endeudando a los ciudadanos más pobres del país. ¡Qué vergüenza, qué falta de dignidad! Foro de limosneros que al final y con tal de aumentar las posibilidades de corrupción en sus respectivos países, aceptaron la presión del gran consumidor y que se queda con la mayor parte del dinero del narcotráfico, para intentar esquilmar más aún la precaria situación de sus ciudadanos.
“¡Hasta cuándo vamos a despertar latinoamericanos, hasta cuándo! A los gobernantes de EE. UU. y Europa les interesa que haya violencia en nuestros países, les interesa que no haya un clima de trabajo, producción e inversión en el área. Con la situación económica actual en el mundo, se necesitan inversiones frescas, pero, ¿cómo hacerlas en lugares de secuestros, crímenes y de justicia limitada y/o comprometida, de políticos corruptos fácilmente manipulables? Incluso los inversionistas latinoamericanos prefieren llevar su dinero a EE. UU. y Europa. ¡Pregúnteles! El capital solo tiene patria donde hay seguridad.
“Los políticos, tanto de EE. UU. como de Europa, presionan a nuestros no tan ingenuos políticos, para la creación de leyes que persiguen una información abierta sobre cuentas de bancos y activos generales, no tanto porque les interese ‘combatir el crimen’ sino para que haya temor en sus propios ciudadanos a invertir acá. ¿Por qué tardaron tanto en cuestionar las inmensas cuentas de los jeques árabes y de nuestros propios políticos latinoamericanos? Sus bancos usaban los fondos para circularlos entre sus ciudadanos para inversión y creación de puestos de trabajo a costillas de nuestras magras economías. ¡Esos son los ‘países amigos’!”
¿Usted qué opina de esta visión?
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 30 de junio de 2,011.jueves, 26 de mayo de 2011
Masacre

La situación sólo empeorará, si no se le combate de raíz.
Muchas veces hemos leído, oído y visto cosas así en “otras” partes, pero no aquí. Si bien es cierto la vida diaria en Guatemala no es precisamente la de un paraíso terrenal de paz y tranquilidad, no percibíamos con toda su crudeza el verdadero infierno en que vivimos. Hasta ahora, hasta la finca “Los Cocos”. Hasta la irónica “La Libertad”. Hasta la matanza. Hasta los decapitados. Hasta la masacre.
Acostumbrados como estamos a los 17 muertos diarios por la criminalidad, tenía que ser una cifra mayor, con saña y sadismo inmensos, la que nos sacara de ese estupor. 27 muertos. 27 decapitados. 27 vidas truncadas sin razón. Una pared. Un mensaje escrito, literalmente, con sangre. Una advertencia. Una señal.
Lamentablemente, poco será lo que cambie la situación luego de los decapitados. Su muerte implicará un salto en la estadística diaria. Una recordación mayor de la que gozan los 17 de todos los días. Pero poco más. Quizá caerán algunos de los verdugos. Pero la situación seguirá de mal en peor. De los actuales gobernantes, poco podemos esperar. Desde el principio fueron claros que la seguridad no estaba entre sus prioridades. Su prioridad principal siempre fue asegurar la permanencia en el poder, para de esa manera lograr su segunda prioridad, ordeñar la vaca lechera de los tributarios exprimiéndole hasta la última gota, para pasar a mejor vida. Y el colmo de la desfachatez fue decir que si queríamos seguridad, había que pagarles más.
Pero aún si hicieran algo, lo más que lograrían sería aliviar un poco la situación —o quién sabe si empeorarla; si no, vea el caso de México—. Porque estamos en medio de una vana y absurda guerra —como si alguna no lo fuera, pero esta más— en la que, para variar, ponemos los muertos, pagamos los costos y escribimos con sangre su efímera historia.
La raíz del problema no la podemos atacar aquí, porque no está por estos lares. Hay que buscarla en algunas capitales, la de Estados Unidos, las europeas, la “del mundo” (donde están las oficinas de los organismos mundiales) en donde algunos cuantos empecinados e ignorantes “líderes” siguen montados en el macho de la “guerra contra las drogas”. Y envuelven con su discurso moralista a la masa, haciéndole creer que se preocupan por las generaciones futuras.
Lamentablemente, aunque la marea va cambiando y cada vez somos más los que alzamos la voz contra tan absurda “contienda”, todavía tendrá que correr mucha sangre antes de acabarla. Como lo dije en un artículo anterior, hasta que los decapitados no sean ciudadanos estadounidenses en territorio estadounidense, los políticos de por allá no sentirán la presión para tomar la decisión que debieron tomar hace varias décadas pero que nunca se animaron a hacerlo.
Mientras tanto, nosotros debemos seguir sufriendo las consecuencias. Y ya que es poco lo que podemos hacer por aquellos lares, debemos enfocarnos en lo que se puede hacer aquí. Y eso pasa por un cambio del sistema, no por quiénes lo dirigen. Mientras no entendamos esto, seguiremos cada cuatro años cambiando al chofer creyendo que podrá convertir nuestra carcachita en un bólido, solo para concluir unos meses después que este tampoco puede. Necesitamos cambiar el sistema, no el tripulante. Necesitamos el cambio que propone ProReforma. ¿Hasta cuándo la tendrán los diputados durmiendo el sueño de los justos?
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 19 de mayo de 2,011.
Foto: Prensa Libre.
jueves, 4 de febrero de 2010
ProReforma Democrática

Lo más democrático que se puede pedir es que sea la población la que decida...
La solicitud de reformas a la Constitución que presentó la asociación ProReforma al Congreso, con la participación de más de 73 mil ciudadanos guatemaltecos debe ser puesta a consideración de toda la población, para que sea esta la que decida si la aprueba o no. Si supuestamente “toda” la gente se opone, ¿cuál es el miedo de realizar una Consulta Popular?
ProReforma es el mejor ejemplo que tenemos en Guatemala de un grupo de personas que se unen porque quieren vivir y dejar a la posteridad un mejor país que el que encontraron, y lo pretenden hacer a través de los mecanismos pacíficos y de derecho que nuestro marco constitucional actual establece.
A diferencia de muchos otros, no utilizamos la violencia, ni la coerción, ni las amenazas, ni el asesinato, ni los secuestros, ni siquiera las “medidas de hecho” con las que pretenden o han pretendido en el pasado imponer por la fuerza su visión del mundo a los demás.
Somos un grupo de personas pacíficas, preocupadas por la terrible realidad actual de Guatemala y convencidas de que el problema principal no es necesariamente las personas que nos han gobernado —lo que no los exculpa de sus errores y pecados—, sino el sistema actual de incentivos perversos que nos ha llevado a los resultados que tenemos hoy.
Estamos convencidos de que para resolver los problemas hay que ir a las raíces, a las causas, y no contentarnos con “podar” las ramas. Por ello es que proponemos estas reformas a la Constitución, con el fin de acercarnos a un verdadero estado de Derecho a través de fortalecer los derechos de todos los habitantes de Guatemala, que todos vivamos bajo las mismas reglas, y establecer los incentivos correctos para que, en el mediano plazo, las instituciones encargadas de velar por la seguridad y porque se imparta justicia funcionen mejor de lo que lo hacen en la actualidad. ¿Es eso mucho pedir?
Sin embargo la propuesta ha encontrado oposición, principalmente de grupos y personas interesados en mantener el status quo, quizá porque son muy conscientes de que si pasa ProReforma se les reducirán considerablemente las posibilidades de maximizar la frase de Frederic Bastiat: “El Estado es esa ficción por medio de la cual, todos buscan vivir a expensas de todos los demás”. Pero también hay gente que se opone porque sinceramente cree que los cambios propuestos no van a mejorar la situación.
A quienes se oponen les pregunto: ¿No es mejor dejar que sea la ciudadanía quien decida? ¿No es una de las partes medulares de la “democracia” el que los ciudadanos puedan participar y decidir lo que mejor les conviene como sociedad? ¿O acaso no creen en ese método de hacer gobierno? ¿Cuál es el problema de preguntarle al pueblo?
Los diputados tienen en sus manos una gran responsabilidad. Si en esta ocasión que se están siguiendo todos los pasos que establece la Constitución, que no se viola ninguna de las normas que la misma establece, que no se intenta cambiar ningún artículo que la Constitución lo impida y todo se hace de manera correcta, legal, pacíficamente, sin recurrir a la fuerza ni a las amenazas, ellos se oponen e impiden que esta propuesta sea puesta a disposición de la ciudadanía y que sea esta quien decida, el mensaje que estarán dando es que en Guatemala, en efecto, lo que vale son las “medidas de hecho” y que lo que hay que hacer son bochinches, paralizar el tránsito y que entonces así sí lo oirán los diputados. ¿Es eso lo que queremos?
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 4 de febrero de 2,010.
Foto: Luis Soto, elPeriodico
jueves, 28 de enero de 2010
Pollo Enchachado
Se sienta un buen precedente, que quizá servirá de disuasivo para algunos...La noticia de la semana, sin dudar, es la fuga y posterior captura del ex presidente Alfonso Portillo. Indistintamente de todas las aristas que tiene el caso, creo que lo más importante es que se sienta un precedente muy importante de que hasta los presidentes pueden ir a la cárcel a pagar las consecuencias de algunas de las decisiones que tomaron durante su administración. Estamos claros de que este apenas es el inicio de este caso, pero el solo hecho de que ya esté en la cárcel y deba enfrentar la justicia ya es un gran adelanto.
Los rumores y las versiones sobre la captura del Pollo Ronco son muchas. Uno cuenta que los gobernantes “negociaron” la caída de Portillo, a cambio de que se les exculpara en los casos en los que se les investiga actualmente. Esa versión ya circulaba desde hace un par de semanas, solo que en ese momento solo se decía que se había negociado la caída de una “cabeza alta”. ¿Será cierta? Solo Dios sabrá.
Otra versión cuenta que en esa negociación participaron “altas autoridades” del norte, bajo la premisa de que “mejor lo extraditamos ahora y no más tarde”, en el supuesto de que el Pollo Ronco, tarde o temprano, regresaría a las mieles del poder —yo siempre dije que por lo menos a presidente del Congreso llegaba, si lo dejaban— y que desde allí utilizaría sus influencias para convertir a Guatemala en el paraíso para los narcotraficantes.
Por supuesto que esas son las razones y rumores de Guatebolas. Lo cierto es que la dichosa “Fuerza de Tarea” (Task Force) investigó la pista del dinero durante siete años y encontró, por lo menos, US$70 millones que pasaron por bancos gringos hacia cuentas de Portillo, sus familiares y amigos. Hay que hacer la salvedad que esa cifra es mucho mayor que la del caso por el que se le “juzga” actualmente en Guatemala, lo que confirma lo que hemos dicho siempre: los ciudadanos apenas nos llegamos a enterar de la punta del iceberg de la corrupción.
Indistintamente de cuáles sean las verdaderas razones, cuáles las negociaciones y quiénes los involucrados, lo cierto es que el caso Pollo Ronco sienta un precedente muy importante para los actuales y futuros politiqueros, no solo de Guatemala sino de muchas otras partes. El mensaje es claro: cada vez será más difícil ocultar el dinero robado de las arcas públicas.
Y aún si es cierta la versión de las negociaciones, hasta ese precedente queda: ningún ex gobernante va a estar libre de que los que vienen atrás los negocien a ellos para salvar su propio pellejo. O lo que es igual: nadie estará libre de que le pase lo mismo. El poder es efímero y ahora ni siquiera el dinero que se roben les garantizará que podrán vivir tranquilamente el resto de sus días. Ojalá que eso sirva, por lo menos, para moderar la voracidad de los muchos que buscan el poder como medio para pasar a “mejor vida”.
Que conste que también hay otras lecciones que aprender. ¿Será que las “autoridades del norte” estarán realmente interesadas en perseguir la corrupción, o simplemente utilizan ese látigo para castigar a gobernantes que no se pliegan a sus designios, especialmente en lo que tiene que ver con el narcotráfico y el terrorismo?
En cualquier caso, creo que es preferible que a Portillo se le juzgue en Estados Unidos que aquí. Aunque sea porque las estadísticas nos indican que hay muchas más posibilidades de que allá sí tenga que pagar las consecuencias de sus acciones. ¿Y los demás? Ojalá que aprendan la lección.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 28 de enero de 2,010.
Foto: elperiodico.com.gt
viernes, 15 de enero de 2010
Al Gore Castresana

Presentar hipótesis como palabra de Dios no las hace automáticamente la verdad absoluta.
Aunque don Castresana indicó en varias ocasiones durante la presentación de los hallazgos de la Cicig en el asesinato de Rodrigo Rosenberg que esta es apenas su hipótesis, su verdad “interina”, y que todavía debe ser puesta a juicio, durante la presentación tomó una actitud a lo Al Gore (“El debate se ha terminado”) y presentó varias especulaciones como verdades irrefutables. Por lo visto le funcionó, porque muchas personas ya dan la hipótesis como palabra de Dios.
Como suelo ser escéptico cuando alguien asegura tener la verdad verdadera, encuentro varios detalles que no me cuadran.
Primero y creo que muy importante, si supuestamente esta conferencia de prensa era para revelar “todo” lo que saben acerca del caso Rosenberg, ¿cómo es que la inician escondiendo información? Castresana explicó que pudieron “resolver” el caso Rosenberg porque estuvieron rápido en la escena del crimen, lo que les permitió recabar evidencia. Y solo mencionó, como algo irrelevante, el que “alguien” les dijo el día del asesinato de Rodrigo que “ese caso puede ser relevante”.
Si estuviéramos en alguna ciudad canadiense, en donde un asesinato como este sucede una vez cada cinco años, sería creíble y entendible esa reacción. Pero en Guatemala, en donde ese mismo día han de haber matado a otras 16 personas, resulta poco creíble. Alternativamente, ¿a cuántos de los aproximadamente cuatro mil 365 asesinatos que se dieron en Guatemala desde el de Rosenberg investigaron porque “podía ser relevante”? ¿Quién les puso sobre aviso? ¿Cómo sabían que “sería relevante” antes de conocerse el video? Pero, principalmente, ¿por qué la Cicig le dio credibilidad a ese informante?
La Cicig da como hecho que su investigación tiene una sola conclusión posible, que Rodrigo preparó su asesinato, y desechó todas las demás posibilidades. Pero a mí se me ocurren varias otras versiones que podrían “ajustarse” también a esas evidencias. Por ejemplo, ¿alguna vez cuestionaron la participación de Luis López, el chofer de Rodrigo? Digo, ¿y si él trabajaba para los asesinos? Alguien podrá decir que eso es muy remoto pero, como sabe cualquiera que se dedica a la seguridad, en los secuestros casi siempre participa alguien cercano y, generalmente, de confianza de las víctimas.
Siguiendo en esta línea, la información de las llamadas indica que podría estar en el apartamento de Rodrigo, pero no dicen que también podría estar en otro apartamento en el mismo edificio, en otro edificio o casa cercana o incluso en un carro que lo vigilara, cosa que, por cierto, también es “procedimiento estándar”.
Luego vienen las afirmaciones categóricas sobre especulaciones. Me refiero, por ejemplo, a que varias de las acciones que hizo Rodrigo antes de ser asesinado corresponden al perfil de un suicida, como preparar su testamento, pero también corresponden a la actitud de una persona responsable que está convencida de que la pueden matar.
Yo no me atrevería a asegurar categóricamente, tampoco, que Rosenberg no tenía pruebas de las acusaciones que hacía. Que no las haya encontrado la Cicig es una cosa, que no existan o no las haya tenido es otra muy distinta.
Y así como esas hay varias “verdades evidentes” que deberán comprobarse en el juicio. En última instancia, indistintamente de si lo asesinaron o se suicidó, la muerte de Rosenberg tiene su génesis en el asesinato de los Musa. ¿Será que algún día conoceremos quién y por qué los mataron a ellos?
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 14 de enero de 2,010.
Foto: elPeriódico.com.gtsábado, 18 de julio de 2009
¿Golpe?

"Huguito, el pastorcito mentiroso, asustando con el petate del golpe".
El viernes pasado fue un día en que Guatemala estuvo en el centro de las noticias porque —por alguna insólita coincidencia— dos presidentes sudamericanos levantaron la voz de alarma de un supuesto golpe de Estado fraguándose en nuestras fronteras.
Hugo Chávez, presidente venezolano, indicó que “le constaba” que había en marcha un plan para darle golpe de Estado a Colom. Evo Morales, por su parte, dijo en otra conferencia de prensa que todo el caso de Rodrigo Rosenberg era un montaje de la oligarquía, que se inventó un muerto para “asar” a Colom.
¿Qué podemos decir? La verdad, ante tantos disparates a veces se queda uno sin palabras; sin embargo, con todo y todo, es importante hablar sobre esas declaraciones de esos presidentes, ya que nos afectan directamente a todos los guatemaltecos.
Para variar, el presidente Colom, en lugar de responder ante esas declaraciones fuera de lugar de los presidentes, lo que hizo fue chapotear: “Es responsabilidad del presidente Chávez y de Evo también. Aquí hay muchas agencias de inteligencia de varios países, y ellos sabrán lo que están diciendo, y tendrán su respaldo…”. En lugar de reclamarles, se lavó las manos y todavía nos informó que esos gobiernos tienen espías en nuestro país y de seguro tienen mejor información que la que tiene el presidente guatemalteco. ¿Será que entre los espías se cuentan los asesores que Chávez “gentilmente” le envió a Colom?
Si bien es cierto, ésta podría ser una de las tantas peroratas y sinsentidos que dice Chávez cada vez que encuentra un micrófono (para muestra un botón: la semana antepasada dijo que Obama era un “prisionero” del imperio Yankee, y ahora lo denosta y lo ataca con mucha vehemencia), también es cierto que hay otros factores que apuntan en la dirección de que es un plan bien orquestado que podría tener dos intenciones: una, asustar con el petate del muerto de los golpes (ya que también dijo que en otros países se fraguaban) para que a nadie se le ocurra seguir el ejemplo de los hondureños, y otra, preparar el terreno para las “reformas” que plantea el manual de procedimientos chavistas.
Apuntala esta segunda posibilidad el hecho de que a ambos presidentes el mismo día se les “ocurrió” tocar el tema. Luego, el fin de semana, circularon correos contando la “trama” que se tenía preparada para los primeros días de esta semana, con el propósito de soliviantar los ánimos y causar caos y confusión en el país, parte de cuya trama se cumplió, aunque no con las consecuencias anunciadas.
En cualquiera de los casos, no es más que una nueva mentira con la que Hugo Chávez intenta inmiscuir su mano en otros países para lograr su propósito de convertirse en lo que dice más odiar: un imperialista. Y como tal se le debe tomar, como una mentira más del pastorcillo al que ya nadie le debería hacer caso.
Porque si a esas vamos, no hay que olvidar que la única persona que aquí en Guatemala ha amenazado con un golpe de Estado es un diputado del partido oficial, quien unos días antes del asesinato de Rodrigo Rosenberg expresó que el presidente Colom podría considerar disolver el Congreso.
Aquí no hay riesgos de golpe de Estado. Estamos en riesgo todos, pero de morir víctimas de la violencia y la criminalidad que ha fortalecido sus tentáculos gracias al desgobierno de las autoridades. Pero de eso ni hablan, porque “no les interesa”.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 16 de julio de 2,009.
jueves, 11 de junio de 2009
¿Bossa-roba?
(foto por Ziga-Zaga)
Si el gobierno supuestamente ya no tiene ni para pagar el bono 14, ¿por qué esta compra?
La compra de US$100 millones que el Gobierno quiere realizar en Brasil presenta muchos interrogantes difíciles de responder. Lo que es peor, cada vez que los funcionarios tratan de justificar la compra suscitan más interrogantes que las que intentan aclarar.
Al principio iban a comprar aviones para combatir el narcotráfico, luego resultó que los aviones sólo eran el 20 por ciento de la compra y que el resto era para un equipo de radares. Ahora resulta que no sólo son radares, sino también “sensores”, y que ya no es un sistema de seguridad para combatir el narcotráfico, sino también para la “protección de nuestro legado”, y hasta metieron a la minería en el paquete. No me extrañaría que la próxima vez que traten de defender lo indefendible nos salgan con que poco falta para que sea la solución al “cambio climático”…
La realidad es muy distinta. En el mundo existen pocos proveedores de sistemas de radar, los cuales no son generalmente compatibles entre sí. En el caso de Latinoamérica, la gran mayoría de radares (más del 90 por ciento) son de una empresa española (filial de una gringa). Los únicos distintos son, casualmente, los brasileños, cosa que no debe extrañar si uno conoce un poco de historia y se recuerda que durante muchos años Brasil mantuvo una política de “sustitución de importaciones” hasta en el ámbito de la tecnología, al grado de que los brasileños, para tener acceso a computadoras debieron elaborar incluso sus “propias versiones” de los sistemas operativos.
La cosa es que en Guatemala, tanto el radar primario como los tres secundarios existentes son de la empresa española, incompatibles con los brasileños. Adicionalmente, Cocesna, que es el sistema de radares que controla el tráfico aéreo comercial regional, también utiliza esos sistemas. Pero el problema no sólo es de compatibilidad, sino también de costos.
Si lo que se quiere hacer es tener “controlado” todo el espacio aéreo guatemalteco, esto se puede lograr añadiendo cinco radares primarios en lugares estratégicos, conectados al sistema ya existente. A ojo de buen cubero, cada radar podría costar unos US$5 millones, con lo que la compra no debería ser mayor a los US$25 millones. Aviones de alcance, que son los que se necesitaría aquí si lo que quieren es “combatir el narcotráfico”, se pueden conseguir en poco más de US$1 millón cada uno. Si van a comprar seis aviones, ya vamos por unos US$33 millones. La pregunta es: ¿En qué se van a gastar los otros US$67 millones?
Todavía más, la pregunta debería ser: ¿Para qué gastarse ese dinero en un sistema “contra el narcotráfico”, cuando para principiar, ni es nuestra guerra y, además, ya los gringos tienen controlado el espacio aéreo de la región con sus Hawkeyes? Si no hacen más contra los aviones de los narcos, no es exactamente porque carezcan de información…
Si lo que quisieran es resolver los problemas de violencia y criminalidad, sería una mucho mejor inversión la compra de helicópteros policiales, que con una inversión menor de los US$5 millones podrían tener el suficiente equipo para tener las 24 horas, los 365 días del año, un helicóptero siempre sobrevolando la ciudad y listo para llegar a cualquier escena del crimen en pocos segundos.
Pero pareciera ser que esa no es la motivación. Lo único importante parece ser cómo justificar un gasto de US$100 millones. Mientras los gobernantes no aclaren todas estas interrogantes, la duda principal será: ¿estamos presenciando un robo a ritmo de Bossanova?
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 11 de junio de 2,009.
jueves, 23 de abril de 2009
Yo, Beretta
Mi vida inició en la fábrica Beretta, en una bella región montañosa del norte de Italia, cerca de Brescia y Milán. Tengo amantes, fanáticos y detractores. Enemigos. Algunas de mis hermanas y primas han salvado muchas vidas, y otras, terminado con ellas. A todas, más de alguna vez nos entra el dilema de si somos nosotras las culpables de tanta desgracia en la humanidad. ¿Se acabarían las muertes violentas si todas nosotras decidiéramos autoinmolarnos y se acabaran las armas en el mundo?
Si alguna de nosotras pudiera tener la respuesta a tal pregunta, debería ser alguna mi pariente cercana, ya que venimos de la empresa con más tradición en el mundo, luego de casi 500 años de operación ininterrumpida, desde que don Bartolomeo empezó a vender armas a ejércitos.
Luego de indagar un poco en la historia, comprendí que esta barbarie de la humanidad empezó mucho antes de que nosotras existiéramos. Miles de años antes, ya los seres humanos se mataban entre sí. No existían pistolas con la gran tecnología que nosotras ahora tenemos, y ya se mataban. Primero utilizaron piedras y palos; luego, arcos y flechas; luego, espadas y lanzas. La tecnología fue cambiando, y las armas se volvieron más sofisticadas; lo único que se mantuvo constante fue la humanidad (aunque ellos también dicen que han avanzado).
En mi propia familia, a muchas de mis parientes las utilizan actualmente las policías y los ejércitos de muchos países, para velar porque se viva civilizadamente y evitar crímenes. Ellas están felices y orgullosas de la labor para la cual las utilizan.
A la gran mayoría de mis familiares la utilizan principalmente para usos deportivos. De hecho, parientes mías han estado en casi todas las entregas de medallas olímpicas de los últimos 50 años. Ellas también viven felices y orgullosas.
Pero, por otro lado, también tengo muchas parientes a quienes utilizan para cometer crímenes, robar, secuestrar y matar a personas. Ellas no están muy felices ni orgullosas de ello, pero me dicen: ¿y yo qué puedo hacer?
Mi propia historia es muy ilustrativa de esto. De la fábrica me enviaron a Guatemala. Allí me compró mi amo, a quien le guardo mucho aprecio. Me llevaba a todas partes. Era una persona muy correcta, honrada y trabajadora. Conforme fue teniendo éxito, se volvió una potencial víctima de los criminales, y de allí fue que tomó la decisión de armarse.
Recuerdo bien aquel trágico día. Una banda de secuestradores intentó llevarse al hijo menor de mi amo. Éste lo defendió tan bien, que hirió a un par de secuestradores. Lamentablemente, en el intercambio, mi amo quedó herido de muerte. Salvó a su hijo, pero a un gran costo: su vida. A mí me llevaron como evidencia.
Estuve un tiempo en algún depósito, pero pronto un policía me sacó y me vendió a unos delincuentes. Así empezó mi vida del otro lado de la ley. Me utilizaron para varios robos y secuestros, hasta que un día, huyendo de la Policía, me tiraron a un río, en cuyo fondo estoy ahora, esperando que alguien me encuentre.
He tenido mucho tiempo para reflexionar sobre mi vida, la de mis congéneres y esa relación de amor/odio que tenemos con la humanidad. A la conclusión que he llegado es que para ellos simplemente somos una herramienta. Unos nos usan para bien, otros para mal. Pero aún si nosotras desapareciésemos de la faz de la tierra, los humanos encontrarían la forma de seguirse matando entre ellos. No, el problema no somos nosotras.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 23 de abril de 2,009.
jueves, 26 de marzo de 2009
Bolas y balas
La jornada de violencia del martes último, una más de las que ya estamos acostumbrados a vivir, dejó varias situaciones que vale la pena analizar detenidamente.
La primera es que la muerte está a la vuelta de la esquina y con mayores probabilidades de que ocurra al utilizar el transporte colectivo. Una vez más el transporte de personas acaparó la atención de los noticieros, y esta vez una persona de la tercera edad fue asesinada en un ataque armado perpetrado por sicarios, que también dejó a un piloto herido. La violencia continuó por tres horas más, y también el número de víctimas, entre quienes se incluyó a un agente de la PNC.
En un país como Guatemala, donde ocurre un promedio de 17 asesinatos por día, no es extraño que este tipo de cosas sucedan; sin embargo, la noticia se empezó a sobredimensionar a tal grado que se generó paranoia colectiva. Luego vino el rumor de que el Gobierno decretaría un estado de Excepción, como si no lo hubieran implantado ya los delincuentes, que nos tienen de rodillas y al borde de la histeria colectiva. Sin querer ser pesimista, puedo asegurar que no será la última jornada violenta que viviremos porque, pese a las declaraciones de los gobernantes, la situación continúa igual, y ayer mismo se comenzó el día con nuevos ataques a pilotos.
Lo diferente del martes fueron las bolas y rumores. Y así como los gobernantes dicen que podría haber gato encerrado en esta serie de ataques para desestabilizar al Estado, creo que también es válido de parte de los ciudadanos de a pie pensar que podría haber gato encerrado de parte de los gobernantes, que quieren que los diputados a toda costa aprueben el mamarracho llamado Ley de Armas y Municiones, que a quienes paradójicamente beneficiará será a los delincuentes.
Podría ser que esta “ola” de violencia infle de valor patriótico el pecho de los diputados y aprueben hoy de urgencia nacional dicha ley, para que los delincuentes, contritos, arrepentidos y obedientes, ya no busquen agenciarse de armas en el mercado negro, sino “formalizarse”. Claro que una vez aprobada tan importante legislación, las colas de delincuentes frente al Departamento de Control de Armas y Municiones serán interminables y todos, sin excepción, registrarán sus armas para que cuando asesinen y hieran a sus víctimas sean localizados de inmediato y sobre ellos caiga todo el peso de la ley.
Los que se roban (como siempre) el espectáculo son los diputados hipócritas, que por un lado se golpean el pecho y rasgan las vestiduras diciendo que van a “salvar a los guatemaltecos” de la maldición de las armas, pero por el otro se reservan el privilegio de que todos los diputados, funcionarios y hasta los ex funcionarios (aló, Portillo) pueden andar armados como y cuando se les dé la gana sin siquiera tener que registrar sus armas. ¡Qué de al pelo! Esto simplemente es inaceptable. Es el colmo del descaro de los “dipucacos”. ¿Será que ellos causaron lo del martes para aprobar más rápido la ley?
Yo no sé, usted, pero recuerdo varios reportajes donde más de algún funcionario pasado de copas ha desenfundado su arma y disparado a diestra y siniestra, y ya no digamos aquellos que hasta orgullosos se sienten de afirmar que han asesinado.
Así es que hay que tener cuidado con tanto gato en los tejados y desconfiar de las intenciones de los diputados.
Aartículo publicado en Prensa Libre el jueves 26 de marzo de 2009.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
jueves, 1 de noviembre de 2007
Ahora sí
Finalmente saldremos de la inquietud.
Para darle cierre a mi artículo “Se acabó”, que publiqué antes de la primera vuelta electoral, ahora sí, indistintamente cuál sea la visión de gobierno y Estado que cada uno tengamos, se acabó la espera y la inquietud sobre quienes tendrán a su cargo administrar los fondos de los tributarios durante los próximos cuatro años.
Yo reafirmo mi convicción de que, indistintamente de quien salga electo el domingo, la cosa seguirá más o menos igual, con distintos matices, sí, pero no con muchas diferencias, hasta que no entendamos que el problema no es quién llega a la silla de los Q40 mil millones anuales, sino el sistema y las instituciones.
Como siempre, parezco ir contracorriente o “a contravía”, como diría Estuardo Zapeta. No soy partidario del presidencialismo que tanto ha predominado, no sólo en Guatemala, sino en toda Latinoamérica, durante tanto tiempo.
No me creo el cuento de que el Chapulín Colorado, Superman, las Chicas Superpoderosas o algún otro superhombre (o supermujer, uno nunca sabe) llegará a resolver todos nuestros problemas y a sacarnos del subdesarrollo. Es más, creo que esta mentalidad, tan fomentada por los políticos en esta y en casi todas las campañas desde que el país es “democrático”, es una de las principales razones de nuestro subdesarrollo, pobreza y rezago.
El que la expectativa por el resultado de las elecciones del domingo sea tanta y que mucha gente espere que Otto Pérez Molina o Álvaro Colom sean la solución para sus problemas es tan solo una muestra más de que ese tan dañino mesianismo salvador y la absurda esperanza de que sea un hombre honrado y honesto quien les dará solución a los problemas del país, aún siguen profundamente enraizados en la mente de los electores.
Parecemos seguir sin entender que el problema no está en las personas sino en el sistema.
Mientras no corrijamos el sistema, seguiremos siempre eufóricos en las campañas políticas y decepcionados a los pocos meses, y la cosa seguirá siendo un sube y baja de pasiones, porque siempre estaremos esperando al siguiente, al que sí va a ser honrado, al que va a ser inteligente, al que va a ser capaz, al que va a tener carácter, al que va a tener conocimiento, al que todo lo puede, sin comprender que nunca llegará esa persona ideal.
Independientemente de quien llegue a la silla, repito, no va a cambiar el rumbo sin norte que actualmente nos lleva dando tumbos, más para atrás que para delante, en el camino del desarrollo. Este domingo, o a más tardar lunes, al fin sabremos quién ocupará esa tan codiciada silla. Lo que no sabremos ni tendremos claro será cuándo por fin dejaremos de creer en ese tan dañino presidencialismo, ni cuándo entenderemos que los cambios son del sistema. Yo, por eso, voto por Pro Reforma...
Publicada en Prensa Libre el jueves 1 de Noviembre de 2007.
miércoles, 13 de junio de 2007
Temblor en Guatemala

Hoy a las 13:29 horas de Guatemala hubo un sismo en nuestro país. Según el Insivumeh de Guatemala, el sismo fue de 5.4 grados en la escala de Richter, con epicentro cercano a la localidad de Masagua en el departamento de Escuintla al sur del país. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el sismo fue de 6.8 grados en la escala de Richter y tuvo su epicentro en el Océano Pacífico frente a las costas de Guatemala.
Indistintamente de quién tiene la razón, en el lugar donde yo estaba ni se sintió el temblor, sin embargo, en nuestras oficinas (en el piso 19 del Géminis) me cuentan que se sintió fuertísimo (estaban a media entrevista con el periodista y escritor cubano, Carlos Alberto Montaner, quien también sufrió el temblor en nuestros estudios mientras presentaba su nuevo libro "El regreso del Idiota"). Según los reportes que he escuchado, por el momento no hay víctimas mortales ni mayores daños. El temblor duró entre 20 y 40 segundos (también depende de a quién le pregunte).
jueves, 22 de febrero de 2007
Actualización tráfico en la Aguilar Batres
Continúan mis travesías por la Aguilar Batres y la Villalobos. La situación se ha mantenido similar. Ahora estoy saliendo de mi casa de una vez cuando voy a dejar a mi hija a la parada del bus, es decir, a las 5:20 AM. Dependiendo de cómo le vaya al bus, he salido de la colonia entre las 5:27 y 5:40. Por increíble que parezca, en esto de la salida cada minuto cuenta y mientras más tarde logro salir, más larga es la cola entre la carretera y la colonia. Lo menos que he hecho de cola es un poco más de la mitad de la subida (aprox. 500 mts.). El peor día, la cola llegaba unas dos cuadras adentro de la colonia. A la hora que he salido, el tiempo que tardo en llegar al cuello de botella varía entre 30 y 45 minutos. He oído decir a algunos que después de las 8:00 AM el tráfico disminuye, lástima que no todos nos podemos dar el lujo de empezar a trabajar tan tarde ;-).El regreso ha sido bastante variado. Últimamente he estado tratando de salir temprano de la oficina, para pasar antes de la hora pico. Cuando lo hago así, y adicionalmente tomo algunos atajos, me he tardado como media hora. En algunas ocasiones he tenido que pasar más tarde y la cosa se complica. El martes, por ejemplo, fui a San Salvador. De regreso, me tardé 2 horas y media desde San Salvador hasta Guatemala (un poco más de 200 kilómetros) y de allí, me tardé una hora con 15 minutos llegar desde la zona 10 hasta mi casa (unos 12 kilómetros), es decir que en lo que me llevó recorrer ese pequeño trayecto, ¡podría haber recorrido la mitad de camino entre las dos capitales!
Observaciones:
- Aunque digan que todo el cambio estaba muy bien planificado, yo veo signos de que no es tan así la cosa. Debido a mi inveterada desesperación entre el tráfico, siempre trato de buscar rutas distintas que me permitan llegar más rápido a mi destino. Pues bien, este caso de tráfico extremo en el que ahora estoy metido ha sido un buen aliciente para buscar nuevas rutas. Lo que he encontrado es que las autoridades municipales (tanto de Guatemala como Villanueva) están en constante proceso de prueba y error, para ver si de alguna manera logran desatascar el embrollo que ellos mismos crearon. Un día paso por una ruta y resulta que la tienen bloqueada y lo obligan a uno a irse por otro lado peor. Al día siguiente, cuando ya hasta me pensé alguna estratagema para cruzar los bloqueos, resulta que, simplemente, desaparecieron. Lo peor del caso es que al día siguiente, vuelvo a pasar por allí y, nuevamente, aparecen los bloqueos y desvíos. A veces hasta a mí me desconciertan y ya no entiendo si es que están probando nuevas posibilidades o simplemente es que son completamente irresponsables y hacen los desvíos en donde se les ocurre simplemente para dar la impresión que están "haciendo algo".
- En algunos casos, debo reconocer que sí le han pegado, como por ejemplo, me cuentan (porque no paso por allí) que el carril reversible que hicieron entre Ciudad San Cristobal y la salida hacia el Anillo Periférico si ha contribuído a desfogar el tránsito. Por cierto, esto es algo que deberían considerar los de la Muni de Villanueva también para la Villalobos. Cuando dijeron que harían un carril exclusivo para el transporte extraurbano que va hacia la Centra, yo creí que estaban pensando en hacer un carril reversible en el lado de "bajada" de la Villalobos (que muy bien se podría hacer desde el paso a desnivel sobre el río Villalobos hasta la Centra. Sin embargo, la decepción fue que lo que al final hicieron fue un seudo carril exclusivo entre los mismos cuatro carriles que suben la Villalobos.
- Ayer fue el primer día en que restringieron el paso del transporte pesado desde las 5:00 AM. El tránsito estuvo un poco más fluido. El problema, sin embargo, siempre es el mismo: ¿a costa de quién?
lunes, 12 de febrero de 2007
Lo que las francesas aprendieron de la medicina de Guatemala
El sábado, por razones familiares, pasé el día en uno de los hospitales privados de Guatemala. Allí me encontré con un par de estudiantes de medicina francesas que vinieron a realizar sus prácticas a Guatemala. Curioso como siempre, les pregunté cómo vinieron a parar acá. En un español bastante bueno, me contaron que querían hacer sus prácticas en Latinoamérica, tanto para conocer la región como para perfeccionar su español, y que para ello enviaron solicitudes a cuanto hospital encontraron en Internet. El de Guatemala fue el que les respondió aprobando su estadía, así que se vinieron, según ellas de aventureras, a nuestro país.Su sorpresa fue que se encontraron con un hospital (privado) que no tenía nada que envidiarle a los hospitales del mundo "desarrollado". De hecho, según estuvimos platicando con el Doctor Freddy Abed (en la foto con ellas) incluso se usan como norma cosas que en los países desarrollados sólo se usan en algunos casos especiales, como por ejemplo, mencionó, el uso del sensor de ondas encefálicas durante las anestesias. Este es un sensor que le ponen a uno en la frente para verificar qué tan dormido está uno durante una anestesia. El dice que acá se usa casi que por norma este sensor (por lo menos en su hospital) mientras que en los países desarrollados sólo se usa en casos especiales. Las estudiantes francesas confirmaron que en Francia sólo se utiliza cuando son operaciones en la cabeza. Yo puedo dar fe de que sí se usa acá, ya que hace un par de semanas me sedaron para realizarme un injerto e implante en el hueso nasal, no en un hospital sino en la clínica de mi dentista, el Doctor Jimmy Hazbun, y allí también me pusieron el famoso sensor en cuestión.
Las estudiantes francesas están muy contentas de haber venido a Guatemala y han aprendido mucho. Para que no crean que se van a llevar una idea equivocada de la realidad en nuestro país, esta semana van a estar visitando hospitales públicos, en donde de seguro van a ver el gran contraste que existe.
Como conclusión, creo que en Guatemala tenemos la capacidad de acceder a lo mejor de la tecnología médica actual, siempre y cuando pueda uno pagarlo o, como en mi caso, pueda acceder a ella a través de los seguros. Aquí se enfrenta uno a los dilemas de siempre: ¿cómo hacemos para que más personas tengan acceso a esta "mejor" medicina? La respuesta fácil para muchos es la "inversión social", es decir, invertir más dinero de los tributarios en los servicios de salud que brinda el gobierno, sin embargo, yo creo que esta es la respuesta equivocada. El gobierno nunca va a poder brindar un servicio tan bueno como la iniciativa privada, simplemente porque los incentivos están mal puestos. Yo creo que la única forma en que vamos a poder llevar mejores servicios de salud a los guatemaltecos es logrando que éstos mejoren sus ingresos personales para que, a través de ellos, cada uno pueda brindarse a sí mismo un cada vez mejor servicio. ¿Y cómo logramos esto? Pues no es a través de la famosa "redistribución de la riqueza", sino creando más riqueza. Y para ello se necesita atraer inversión, no espantarla, como generalmente se hace en Guatemala.
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