Este es un lugar en el cyberespacio para compartir ideas. Las mías, en particular, se centran alrededor de la libertad individual que nos permite desarrollarnos y llegar a ser todo lo que queremos ser. Mis Ideas se publican originalmente todos los viernes en el diario Prensa Libre de Guatemala.
lunes, 2 de julio de 2012
Paquetazo Constitucional
Ahora que ya se conocen las reformas constitucionales propuestas por Otto Pérez Molina y sus asesores, con mayor seguridad puedo decir que no estoy de acuerdo con ese paquetazo constitucional y sostengo que si se van a hacer reformas a la Constitución, las que deben hacerse son las de ProReforma. Luego de ser invitado esta semana a una presentación de las reformas y participar en la sesión de dudas y sugerencias, estoy convencido de que no puedo apoyar estas reformas. Estoy también más convencido que nunca de que la propuesta que se debe apoyar es la de ProReforma.
Creo importante recalcar que debemos ser conscientes de la importancia y trascendencia que una reforma a la Constitución tiene. Si hasta con la legislación ordinaria se debe ser muy cuidadoso de considerar todos los efectos que la misma puede tener, no solo sobre un grupo de personas sino sobre todas las personas y no solo en el corto plazo sino también en el largo plazo, para los cambios a la Constitución se debe ser todavía mucho más minucioso en ese análisis, lo que considero no se ha podido hacer con la referida propuesta, ni siquiera por los mismos que la están proponiendo. ¿Y cómo me atrevo a declarar semejante cosa desconociendo el proceso que han llevado? Simple: el mismo presidente indicó que le han dedicado mes y medio a este proceso. Es imposible, en tan poco tiempo, considerar todas las consecuencias que pueden tener. Para su referencia, la elaboración de la propuesta de ProReforma le llevó a un grupo de personas más de 10 años.
La mejor prueba de esa falta de consideración de todas las probables consecuencias me la dieron ellos mismos durante la presentación a raíz de un tema relacionado con la libertad de expresión que yo saqué a relucir con una de las reformas, el cual, a juzgar por su reacción, ni siquiera les había pasado por la mente. Quiero creer que, por lo menos en el caso del presidente esto es cierto, aunque tendría serias dudas en considerar que más de alguno de sus asesores sí lo había pensado y no había dicho nada para que se aprobara así y después aprovecharse de ese “error”.
Pero esta es solo una probable consecuencia —entre muchas otras que la misma oración podría tener en toda la actividad productiva del país— de un solo párrafo de las reformas. ¿Cuántas miles de otras más se les habrán pasado por alto? Y lo que es todavía más inquietante, ¿cuántas probables consecuencias sí consideraron ellos con estas reformas las cuales todavía no hemos podido descifrar? ¿La reelección? Está a la vuelta de la esquina como se le salió a uno de los asesores: “Solo tomará una reforma y no dos”.
Entre las reformas propuestas por los acuerdos de paz —que el presidente y sus asesores confirmaron que en su mayoría se incluyen en estas reformas— y las demás añadidas por ellos, considero que, en general, estas reformas tienden a debilitar el poder de los ciudadanos y fortalecer el poder de los políticos.
Lamento sinceramente que los políticos tengan una visión tan de corto plazo. Siguen sin entender que el poder es efímero y que 4, 8 ó 12 años más tarde, ellos y sus descendientes serán quienes deban sufrir —junto con todos los demás— los abusos de poder del dictador de turno.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 26 de junio de 2,012.
jueves, 25 de agosto de 2011
Usted es la diferencia
Aunque nuestra Constitución dice que Guatemala es una república, la realidad dista mucho de ese ideal; a lo más que podemos aspirar actualmente es a una democracia incipientemente decadente. La diferencia principal es que en la República nadie está por encima de la ley, y esta protege los derechos individuales de todos los habitantes. Parece un ideal tan sencillo pero es tan difícil de alcanzar que muy pocas veces en la historia algunas sociedades se le han acercado. Eso sí, cuando lo han hecho el progreso de la humanidad se ha acelerado considerablemente.
El problema de la democracia es que tarde o temprano degenera al punto donde los políticos que aprenden a manipular el sistema para vivir muy bien de él siempre paran abusando del poder en su propio beneficio y el de sus cercanos, en detrimento del resto de la población.
La solución de fondo es encaminarnos a una verdadera república, que es lo que pretende empezar a hacer la propuesta de ProReforma. Pero mientras llegamos a ese punto, hay otras cosas que los ciudadanos podemos hacer, siendo la principal evitar que algún político pueda hacerse de demasiado poder. En nuestro caso particular, la mejor forma de lograr eso es evitando que cualquier partido tenga mayoría en el Congreso.
¿Por qué? Porque debido a la forma en que muchas personas en Guatemala votan, generalmente los partidos que más posibilidades tienen de llegar a dirigir el Organismo Ejecutivo también serán quienes mayor número de diputados tendrán. En un caso extremo, como los que se daban antes en Guatemala y que esperamos no se repitan, el mismo partido que dirige el Ejecutivo tiene también la mayoría de diputados, y eso hace que se elimine la separación de poderes, convirtiendo al Congreso en una simple oficina de trámites para quien se transforma, prácticamente, en un dictador “democráticamente” electo.
Así que, indistintamente de cuáles sean sus preferencias presidenciales, yo le invito a que reflexione bien su voto para diputados, tanto los de la lista nacional como los de la lista distrital. Aún si su preferencia es por los candidatos que actualmente encabezan las encuestas, no vote a ciegas por los candidatos del mismo partido, sino analice también las otras posibilidades disponibles.
Si usted contribuye a que quienes lideran las encuestas —los primeros dos puestos, que son los que más probablemente pasen a la segunda vuelta— no tengan una mayoría en el Congreso, le hará un gran favor no solo a todos los guatemaltecos, sino a los mismos candidatos presidenciales, al evitarles ser envueltos por el manto corruptor del poder absoluto.
No tenga pena de que su candidato no obtenga suficientes diputados. La mayoría de votantes no hacen esta reflexión y votan “en línea” por el mismo partido, así que está en sus manos evitar que el sistema se siga degradando. ¡Vote cruzado!
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 25 de agosto de 2,011.
viernes, 30 de octubre de 2009
La noche anterior...

Foto: Prensa Libre, Danilo López.
El nuevo enemigo es ProReforma.
“Compañeros, tenemos que ponernos de acuerdo para la manifestación pacífica que realizaremos mañana”, dijo uno de los líderes del grupo. Los trabajos de preparación para la actividad del día siguiente estaban casi concluidos. Se habían preparado las mantas con los mensajes que se quería plantear, las bolsas con alimentos, los palos, los machetes, los gorgoritos. Aunque no eran tantos los que estaban, los ánimos estaban desbordados.
“Dijimos que serían cien mil personas, pero la verdad es que no logramos que los que siempre nos financian nos dieran suficientes fondos para contratarlos a todos, dicen que porque la crisis internacional los ha afectado también a ellos, así que tendremos que hacer las manifestaciones con los que estamos, pero no hay problema, siempre nos pasa lo mismo, lo importante es el efecto mediático que tendremos, y para eso no importa cuántos somos, sino a cuánta gente logramos fregarle su día”, dijo otro de los dirigentes.
“Lo mejor de mañana es que tendremos dos oportunidades que no se presentan tan seguido. La primera es que nuestra manifestación pacífica aparecerá hasta en las crónicas deportivas, no sólo nacionales sino internacionales, gracias a la Vuelta Ciclística que a puro tubo tendrá que pasar cerca de uno de nuestros bloqueos. Lo que no hemos decidido todavía es si nos portamos masacres y no los dejamos pasar ni siquiera a ellos, o nos portamos magnánimos y hacemos un alto en nuestra manifestación pacífica para que pasen los compañeros ciclistas. Al fin y al cabo, los compañeros ciclistas también son del pueblo como nosotros, que los explotan las empresas esas que dizque los financian…”, prosiguió el dirigente.
“La segunda oportunidad de trascender también a los medios internacionales es por la visita del presidente de México. Pero para que nos tomen en cuenta los noticieros internacionales, especialmente los mexicanos, tenemos que ser ‘relevantes’, así que en esta ocasión manifestaremos no solamente por temas nacionales, sino que también vamos a hacerlo para solidarizarnos con nuestros compañeros del sindicato de la Luz y Fuerza del Centro. A esos pobres cuates el Calderón los puso de patitas en la calle de la noche a la mañana y ni tiempo les dio de reaccionar. ¡Tenemos que apoyarlos!”, increpó el dirigente.
“Ahora tenemos también un nuevo enemigo: ProReforma. Esos oligarcas se quieren recetar el poder con cucharón y nos quieren quitar nuestros logros. No se dejen engañar. Hablan palabras bonitas, dicen ellos que lo que quieren es que todos seamos iguales ante la ley, pero esa es la estratagema para que caigamos de babosos. Lo que quieren es quitarnos todas nuestras conquistas que tanto nos ha costado ir ganando a base de mucho sudor, lágrimas, manifestaciones, bloqueos, quemas de llantas y negociaciones con los políticos. ¡No podemos permitir que eso suceda! ¡Defenderemos nuestras conquistas a toda costa!” Y todos los presentes apoyaron animadamente esta moción.
“Y si les preguntan los periodistas, digan que también manifestamos porque nos den tierras, porque se nacionalice la electricidad, porque den más presupuesto para salud y educación, porque se prohíban las minas y las hidroeléctricas. Gánense bien la paga del día. No le tengan miedo a los policías; ya está pactado que no les van a hacer nada…”, fueron las indicaciones finales del líder. La reunión se dispersó inmediatamente; debían descansar para el día de arduo trabajo que les esperaba.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 29 de Octubre de 2,009.
jueves, 22 de octubre de 2009
Justicia
Hemos avanzado, pero podemos hacerlo mucho más.
La elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y los magistrados de las Cortes de Apelaciones ha representado un gran cambio en la participación de la ciudadanía en temas que nos son comunes a todos y que tienen gran impacto en nuestras vidas. También nos ha mostrado los males que tiene el sistema y la necesidad de cambiarlo. Precisamente por eso es tan necesario el cambio que propone ProReforma.
Ahora que muchos han conocido más de cerca las complicaciones que tiene nuestro sistema político actual, es más relevante revisar lo que propone ProReforma para mejorar la administración de justicia, a través de reducir lo más que se pueda la injerencia política. Para ello propone varios cambios, entre los que destacan el carácter vitalicio de los magistrados, la conformación de las comisiones de postulación y la elección por sorteo en el Senado.
El carácter vitalicio es muy importante, por más razones de las que parecen aparentes. Primero, se les quita a los magistrados la necesidad de “quedar bien” con los políticos si desean continuar en los cargos. En el sistema actual, debido a que el plazo es de cinco años y se pueden reelegir, los magistrados con intenciones de ser reelectos tienen todos los incentivos para ser y dejarse manipular por los diputados, de quienes dependerán para que les “permitan” continuar. El carácter vitalicio les da independencia de los políticos.
Otra ventaja del carácter vitalicio es que solo la primera vez se va a elegir a todos los magistrados. Después, casi todas las demás elecciones de magistrados serán individuales (a menos que se murieran juntos varios en algún accidente o algo similar) lo que permitiría que se haga un mejor escrutinio de los candidatos por parte de la ciudadanía y la comisión de postulación. Pero adicionalmente, esto permite continuidad en la labor de la Corte, y no el borrón y cuenta nueva de cada cinco años con el sistema actual.
Algunos podrán creer que el carácter vitalicio de los magistrados sería un gran mal, porque si son corruptos, negligentes o incompetentes, se les tendría que aguantar durante mucho tiempo sin poder cambiarlos. Primero, no es que sean irremovibles; sí hay forma de removerlos del cargo, pero solamente si incurrieren en faltas que lo ameriten. Eso, añadido al proceso de selección, reduciría considerablemente ese riesgo.
Y en el proceso de elección, se reduce la injerencia política a través de dos cambios: la conformación de la comisión de postulación y la forma en que se eligen. La comisión de postulación estaría integrada solo por los decanos de las facultades de Derecho, más el presidente del Colegio de Abogados y el presidente del Tribunal de Honor de ese mismo Colegio. Todo el proceso de selección de los candidatos se debe hacer a través de audiencias públicas (como lo estableció también la Ley de Comisiones Postuladoras aprobada recientemente).
Por último, de entre los candidatos seleccionados por la Comisión Postuladora, los magistrados serían electos en el Senado por sorteo. Este último detalle busca, por un lado, evitar las componendas políticas, ya que ni los diputados ni los Senadores serían quienes los elegirían finalmente, y por el otro, se evita también el que los magistrados les “deban” el puesto a los políticos, como un diputado les indicó claramente a los magistrados recién electos.
¿Es perfecto el sistema que propone ProReforma? No. Pero de seguro es muchísimo mejor y menos político que el que tenemos actualmente.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 15 de Octubre de 2,009.
Injusticia
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 8 de Octubre de 2,009.
El enemigo perfecto
Lo perfecto es enemigo de lo bueno.
Los argumentos para oponerse a ProReforma van desde los muy bien pensados e intencionados hasta los verdaderamente absurdos y malintencionados. Uno de los primeros compara la propuesta de ProReforma con una Constitución ideal y perfecta, para luego descalificarla porque no llega a ese ideal y no es perfecta. Creo que ese tipo de comparación es un error; si se quiere comparar con algo, debe comparársele con la realidad actual.
¿Y cuándo se ha hecho esa comparación contra el ideal?, preguntará alguien. Pues se hace siempre que alguien utiliza el argumento de que la propuesta está bien pero debería también incluir esto o aquello, que se debería aprovechar para modificar también esto otro, y así sucesivamente. Y como ProReforma no propone esas cosas adicionales que la convertirían en una propuesta “perfecta” para la persona en cuestión, entonces la descalifica porque no es lo “suficientemente” buena como podría ser.
Y hay que ser muy claros al afirmar que la reforma que se propone no es perfecta, y nunca lo será; a lo más que podemos aspirar es a dar pasos que nos permitan ir mejorando en la dirección correcta.
Pero, ¿por qué no buscar de una vez ese ideal? podría preguntarse más de alguien. Le voy a explicar por qué.
Voy a basar mis argumentos en un proverbio de uso conocido que reza: Lo perfecto es enemigo de lo bueno.
No existe tal cosa como la perfección ni lo ideal. Estos conceptos varían de persona a persona y nunca, pero nunca, se puede llegar a un consenso de que algo es perfecto para todos. Trataré de explicarlo de la siguiente manera:
Como parte de la campaña de difusión de ProReforma se presentaba un anuncio que incluía la fotografía de una chatarra como analogía a nuestro actual sistema de gobierno, y la comparación no podría ser más acertada porque, efectivamente y gracias a un sistema de privilegios e incentivos perversos, nuestro país actualmente es una carcacha oxidada, sin llantas y corroída —y deje eso, agréguele “tirada” y nos entenderemos mejor—. Las instituciones de seguridad y justicia son, en lugar de insecticida, un abono fecundo para que delincuentes nos tengan de rodillas y viviendo en una constante paranoia.
Si usted fuera dueño de una de estas chatarras y quisiera hacer uso de ellas, pensaría primeramente en hacer los cambios necesarios para que el vehículo tenga llantas, que funcione el motor y se apreste a encender, y no pensaría en ponerle aros de aluminio, pintura de la era espacial o instalar un equipo de sonido como el del estadio Santiago Bernabeu.
Hoy los guatemaltecos tenemos en la propuesta de ProReforma la mejor opción para hacer caminar a un país que está totalmente estancado, corroído y desmantelado. Es la oportunidad para empezar a movernos hacia ese futuro mejor que soñamos para nosotros y para nuestros hijos. Seguramente cuando nuestro país haya arrancado y se mueva en una mejor senda que la actual, otros cambios que sean oportunos podrían hacerse, pero lo primero es lo primero y quiero reiterar que lo perfecto es enemigo de lo bueno, y lo único que los argumentos del perfeccionismo ocasionan es el estancamiento y continuidad de ese proceso de podredumbre que nos acerca más y más hacia la debacle del país.
No sé usted, pero yo creo que ya no tenemos tiempo de estar pensando en ponerle alas o un cohete de propulsión a chorro a Guatemala. La decisión está entre la inanición o el movimiento.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 1 de Octubre de 2,009.
¡Ahí viene el lobo!
Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.
La situación en Honduras se ha vuelto crítica con el regreso de Zelaya. En qué parará este impasse es algo que no creo que alguien realmente pueda saber. Lo que sí creo importante es que saquemos alguna enseñanza de toda esta triste situación. Y creo que la más importante es que es mejor resolver los conflictos cuando todavía no lo son que cuando ya se convirtieron en una crisis de implicaciones internacionales.
En el caso hondureño, si bien es cierto la gota que rebalsó el vaso fue el tema de la reelección, la cual está muy ex profesa y tajantemente prohibida en la Constitución hondureña, el problema venía de mucho atrás. Se veía venir con todos los abusos de poder de Zelaya desde tiempo atrás. Y es que los políticos en general, y los que tienen manías dictatoriales en especial —como suelen ser muchos de los gobernantes latinoamericanos, de antes y de ahora—, siempre tratarán de ver hasta dónde pueden estirar la pita. Son como los niños, que siempre andan viendo hasta dónde pueden llegar antes de que los castiguen.
Y así como los niños sin supervisión podrán cometer cada vez peores cosas hasta llegar a convertirse en verdaderos monstruos, así también los políticos, si no se les ponen límites, se aprovecharán del poder hasta llegar al punto donde convertirán a todos los habitantes de un país, primero en súbditos y luego en esclavos. Esa, de hecho, es la razón de ser de las constituciones: limitar el poder de los gobernantes para que no se conviertan en déspotas.
Y para quien no se haya percatado, eso es precisamente lo que ha pasado en Venezuela y en los demás países bajo su influencia. La estrategia es la misma: ir de paso en paso, lentamente, sin prisa. No porque no la tengan, sino porque saben que de esa manera las personas no se van a percatar cómo van perdiendo la libertad, hasta que ya es demasiado tarde.
El primer paso es utilizar los recursos públicos para comprar la voluntad de los pobres, lo que les garantiza el “poder” en las urnas. El siguiente es debilitar las instituciones del “Estado”. Si no pueden infiltrarlas, las compran; si no, las cambian. El siguiente paso es garantizar su permanencia en el poder, para ello deben eliminar los obstáculos que, debido a la triste historia de dictadorzuelos tropicales que aqueja a casi todo el continente, la mayoría de constituciones recientes tenían.
Luego se dedican a minar lo que quede de institucionalidad, incluyendo a la oposición política, a manera de garantizarse el control absoluto. El último obstáculo para sus aspiraciones dictatoriales suelen ser los medios de comunicación. Esto es debido a que primero necesitan estar bien atrincherados en el poder —en los tres poderes, digo— antes de emprender la lucha contra la libertad de expresión.
En este punto se encuentra Venezuela, y los demás países bajo su influencia van en ese camino. Honduras se les salió del guacal, pero están haciendo hasta lo imposible para regresarlos a su camino.
¿Qué pasa después? La dictadura y la esclavitud. Y todo porque las personas cuando vieron que los politiqueros daban un paso, creyeron que no era importante. Cuando daban el siguiente, tampoco le pusieron atención. Y así sucesivamente, hasta que la dictadura les llegó a tocar la puerta. ¿Nos quedaremos sentados viendo cómo nos llega la tempestad? Yo creo que la única solución que tenemos ante ese esquema es Pro Reforma.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 24 de septiembre de 2,009.
jueves, 9 de abril de 2009
¿Dónde estás?
En momentos en que la vida de casi todos los guatemaltecos pende de un hilo y que tenemos muy altas posibilidades de pasar a engrosar las estadísticas de las víctimas de la criminalidad y que quienes tienen la gorda obligación de velar porque en el país haya seguridad y se imparta justicia brillan por su ausencia, incompetencia y corrupción, no nos queda más que velar nosotros mismos por nuestra seguridad y, para los creyentes, encomendarnos a Dios.
Sé que no es un gran consuelo para muchos, pero estoy convencido de que, mientras no se cambie el sistema (por eso hay que apoyar a ProReforma), la cosa seguirá color de hormiga.
Y aunque no debemos claudicar en nuestro empeño de lograr que los funcionarios cumplan sus obligaciones principales, la verdad, creo que en las actuales circunstancias, con los gobernantes interesados únicamente en “sus” programas, tenemos pocas esperanzas de cambio en ese ámbito.
Por lo menos en estos días de descanso, le invito a meditar sobre esto y a acercarse a Dios. Le dejo con un par de textos bíblicos (mezclados) que a mí me han servido mucho en este sentido desde hace muchos años:
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.
En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.
Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.
Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y 10 mil a tu diestra; mas a ti no llegará.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.
P.S.: Esta es una mezcla que hice de los dos salmos que más me gustan, el 23 y el 91, sacados de la versión RV1960.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 9 de abril de 2,009.
jueves, 2 de abril de 2009
ProReforma al Congreso
Según lo establece nuestra Constitución en el artículo 277: “Tiene iniciativa para proponer reformas a la Constitución: ... El pueblo, mediante petición dirigida al Congreso de la República, por no menos de cinco mil ciudadanos debidamente empadronados por el Registro de Ciudadanos”.
Llegar a este primer paso que establece la Constitución ha sido un proceso largo, que ha llevado mucho trabajo de un grupo de profesionales muy calificados, que durante varios años discutieron y elaboraron la propuesta de reformas a la Constitución, que permitieran modificar el sistema lo suficiente para empezar a encaminarnos hacia un verdadero estado de Derecho.
Ya con la propuesta lista, un grupo de ciudadanos preocupados por el futuro de Guatemala fundamos hace casi cuatro años la Asociación Cívica ProReforma. Los siguientes años se dedicaron a dar a conocer la propuesta y recaudar firmas de ciudadanos que entendieran la propuesta y la apoyaran. Fue así como, gracias al trabajo de muchos voluntarios, se logró conseguir las firmas de más de 73 mil personas, debidamente empadronadas, que respaldan esta solicitud de cambios a la Constitución.
El artículo 277 termina así: “…el Congreso de la República debe ocuparse sin demora alguna del asunto planteado”. Así que ahora toca a los diputados cumplir con su obligación y tratar la solicitud de los más de 73 mil ciudadanos.
El proceso siguiente es que la reforma debe ser aprobada por las dos terceras partes del total de diputados (según yo, 106 diputados) y luego debe ser enviada al Tribunal Supremo Electoral para que éste convoque a una Consulta, en la que todos los ciudadanos tengan la oportunidad de decidir si ratifican o no las reformas.
La etapa que toca ahora, entonces, es la aprobación de la reforma por parte de los diputados. Alguien podría creer que esto es lo más difícil porque podrían creer que toca sus intereses, pero yo creo que no será tan así.
Los diputados deben entender que ya suficientes problemas, acusaciones y desprestigios tienen en el Congreso como para echarse un peso más sobre sus espaldas y que lo más sano para ellos en este momento es lavarse las manos y dejar que sea la ciudadanía quien decida.
Por otra parte, tampoco creo que los diputados quieran echarse en contra a más de 73 mil votantes (más de los afiliados que tiene cualquier partido político actual), con la suficiente iniciativa como para firmar una petición de reforma a la Constitución.
Y esos son solo los que tuvieron esa iniciativa de firmar la solicitud, pero de seguro hay muchos más que apoyan esos cambios y que todavía no han tenido la oportunidad de firmar la solicitud.
La situación actual en Guatemala también abona a la necesidad de cambios en el sistema, y así lo percibe una buena parte de la población, que vive constantemente ante la desesperación de que el sistema no funciona.
¿Se irán a echar encima los diputados la responsabilidad de rechazar la propuesta, o preferirán que sea la ciudadanía quien decida?
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 2 de abril de 2,009.
jueves, 10 de enero de 2008
¿Cambiará algo?

¿Cambiará algo con cambiar a las personas?
A las puertas del cambio de gobierno, la principal incógnita a resolver es si cambiara la situación con la llegada de una nueva administración y un casi-nuevo Congreso. Con todo y las buenas intenciones que algunos o la mayoría de los nuevos funcionarios puedan tener, la triste realidad es que difícilmente cambiará la situación del país.
Cambiarán los rostros, muy probablemente cambiará el "estilo" de administrar la "cosa pública", seguramente cambiarán de "status" económico los nuevos allegados a la silla de los 44 mil millones de quetzales anuales, pero la situación del resto, con la sola excepción de algunas pinceladas, continuará igual.
Y me atrevo a decir que continuará igual porque si realmente queremos cambiar las cosas, se necesita cambiar el sistema. Sólo cambiar a las personas no es suficiente. Cambian los matices pero el sistema sigue igual.
No importa que los nuevos gobernantes vengan con el discurso de que habrán cambios porque ellos son "social-demócratas" ya que, al final de cuentas, el sistema que hemos tenido durante por lo menos los últimos 60 años en Guatemala, indistintamente de que hayan sido gobernantes de "izquierda" o de "derecha", civiles o militares, ha sido un sistema benefactor, mercantilista, basado en principios socialistas.
Durante todo ese tiempo lo único que ha cambiado, y no mucho, es el grado de involucramiento de los gobernantes en la esfera privada de las personas, y cada nueva administración simplemente llega a darle su "sello personal" al mismo sistema. La novedad ahora supuestamente es la "social-democracia", sin embargo, lamento informarle que no es tal la novedad, esta simplemente es una variante más del sistema en el que llevamos inmersos ya bastante tiempo.
Lo que realmente necesitamos es un cambio de sistema. Alejarnos de ese sistema seudo-benefactor mercantilista que sólo ha beneficiado a los gobernantes y a sus amigos pero que en poco ha contribuido a mejorar el nivel de vida de los habitantes del país. Si no me cree, la mejor prueba del rotundo fracaso del sistema son los casi dos millones de guatemaltecos que voluntariamente han votado con sus pies y se han ido a buscar un mejor futuro a otras latitudes, aún a riesgo de perder la vida en el intento.
Lamentablemente, la nueva administración ha dicho claramente que lo que pretende es incrementar el sistema seudo-benefactor mercantilista y no alejarse de él. Si logran su cometido, lo más seguro es que, a pesar de las cada día más estrictas prohibiciones, muchos guatemaltecos sigan emprendiendo la aventura del norte, en la búsqueda de un mejor futuro para ellos y sus familiares.
Así que, no se haga muchas ilusiones; y si usted realmente se interesa por ese cambio del sistema, le invito a que se informe sobre la propuesta de ProReforma en www.proreforma.org.gt .
Publicado en Prensa Libre el jueves 10 de enero de 2008.Fotografía, Prensa Libre.
jueves, 1 de noviembre de 2007
Ahora sí
Finalmente saldremos de la inquietud.
Para darle cierre a mi artículo “Se acabó”, que publiqué antes de la primera vuelta electoral, ahora sí, indistintamente cuál sea la visión de gobierno y Estado que cada uno tengamos, se acabó la espera y la inquietud sobre quienes tendrán a su cargo administrar los fondos de los tributarios durante los próximos cuatro años.
Yo reafirmo mi convicción de que, indistintamente de quien salga electo el domingo, la cosa seguirá más o menos igual, con distintos matices, sí, pero no con muchas diferencias, hasta que no entendamos que el problema no es quién llega a la silla de los Q40 mil millones anuales, sino el sistema y las instituciones.
Como siempre, parezco ir contracorriente o “a contravía”, como diría Estuardo Zapeta. No soy partidario del presidencialismo que tanto ha predominado, no sólo en Guatemala, sino en toda Latinoamérica, durante tanto tiempo.
No me creo el cuento de que el Chapulín Colorado, Superman, las Chicas Superpoderosas o algún otro superhombre (o supermujer, uno nunca sabe) llegará a resolver todos nuestros problemas y a sacarnos del subdesarrollo. Es más, creo que esta mentalidad, tan fomentada por los políticos en esta y en casi todas las campañas desde que el país es “democrático”, es una de las principales razones de nuestro subdesarrollo, pobreza y rezago.
El que la expectativa por el resultado de las elecciones del domingo sea tanta y que mucha gente espere que Otto Pérez Molina o Álvaro Colom sean la solución para sus problemas es tan solo una muestra más de que ese tan dañino mesianismo salvador y la absurda esperanza de que sea un hombre honrado y honesto quien les dará solución a los problemas del país, aún siguen profundamente enraizados en la mente de los electores.
Parecemos seguir sin entender que el problema no está en las personas sino en el sistema.
Mientras no corrijamos el sistema, seguiremos siempre eufóricos en las campañas políticas y decepcionados a los pocos meses, y la cosa seguirá siendo un sube y baja de pasiones, porque siempre estaremos esperando al siguiente, al que sí va a ser honrado, al que va a ser inteligente, al que va a ser capaz, al que va a tener carácter, al que va a tener conocimiento, al que todo lo puede, sin comprender que nunca llegará esa persona ideal.
Independientemente de quien llegue a la silla, repito, no va a cambiar el rumbo sin norte que actualmente nos lleva dando tumbos, más para atrás que para delante, en el camino del desarrollo. Este domingo, o a más tardar lunes, al fin sabremos quién ocupará esa tan codiciada silla. Lo que no sabremos ni tendremos claro será cuándo por fin dejaremos de creer en ese tan dañino presidencialismo, ni cuándo entenderemos que los cambios son del sistema. Yo, por eso, voto por Pro Reforma...
Publicada en Prensa Libre el jueves 1 de Noviembre de 2007.
jueves, 28 de junio de 2007
Indecisos
No importa que no sepa por quién votar para presidente.
La principal constante en los resultados de todas las encuestas sobre las próximas elecciones que se han publicado es la indecisión. Es tan grande que, si fuera candidata, quizás ganaría la Presidencia en primera vuelta. Pero ese dato estadístico no es más que un reflejo de la decepción de la ciudadanía por el sistema de gobierno actual.
Estamos a poco más de dos meses de la primera vuelta y la gente está indecisa, no sabe por quién votar para presidente, está en el proceso de despejar la ecuación del candidato menos peor.
Aunque es fácil entender que la mayoría de esos indecisos está decepcionada del sistema, es más difícil llegar a las verdaderas causas de la decepción. Le aseguro que la mayoría de los indecisos mismos no logra dar en el clavo de esa razón y se conforma con pensar que, si encontrara al candidato “ideal", otro gallo cantaría.
Sin embargo, la cosa no es así. No importa quién llegue a la Presidencia, con el actual sistema, benefactor-mercantilista, tiene todas las posibilidades de “fracasar” en el intento y que cuatro años después sea tenido como el mal presidente que no cumplió sus promesas y decepcionó a la ciudadanía, la que, una vez más tratará, de encontrar al escurridizo candidato “ideal”. No crea que es por casualidad que ningún partido en las décadas recientes se ha repetido en el poder.
Por eso es mi insistencia en que lo que necesitamos no es que llegue el presidente “perfecto" (que no existe) sino un cambio del sistema. Mientras no se cambie el sistema, cada cuatro años se añadirá un desencanto más, hasta que llegue el día en que los ciudadanos, creyendo que el problema es la “democracia”, optarán por pedir un dictador sin percatarse de que, en lugar de mejorar, van directos al despeñadero (como ya lo están empezando a ver hasta los venezolanos defensores de Chávez).
Y ¿cómo cambiar el sistema?, se preguntará. Pues creo que una buena opción es la propuesta de Pro Reforma (www.proreforma.org.gt), por lo que lo invito a estudiarla y, si lo convence, apoyarla.
Pero como por buena que sea no se puede implementar en el par de meses que nos faltan para las elecciones, le pido que reflexione un poco sobre la única alternativa que tenemos, por el momento, para por lo menos intentar reducir las posibilidades de que se den excesos de abuso de poder en la siguiente administración: evitar las aplanadoras en el Congreso.
Según las mismas encuestas, a menos que se dé alguna sorpresa en los próximos meses, ya está claro quiénes tienen más posibilidades de llegar al Guacamolón. Pues bien, aunque usted no vaya a votar por nadie para presidente, decídase a votar por alguien al Congreso que pueda hacer oposición a las bancadas mayoritarias, especialmente a la que sea la oficial. No serán los diputados “perfectos” (porque tampoco existen), pero por lo menos servirá para balancear un poco el poder. Piénselo.
Publicada en Prensa Libre el 28 de junio de 2007.
jueves, 6 de julio de 2006
¿Qué debemos cambiar?
He hablado sobre la necesidad de una reforma del sistema y de la propuesta de reforma constitucional de principios que ha hecho la Asociación Proreforma; ahora bien, ¿en qué consisten los cambios propuestos? La propuesta es bastante completa pero me gustaría resumir los cambios principales.
La reforma constitucional de principios establece un sistema bicameral, con funciones distintas para cada cámara: un Senado para promulgar la ley y una Cámara de Diputados para conformar la legislación.
El Senado se encargará principalmente de decretar la Ley, es decir, las normas generales, permanentes y abstractas de conducta justa, que definen los derechos de las personas y, por lo tanto, será esencialmente apolítico. Estará integrado por cuarenta y cinco senadores, de edades entre 50 y 65 años, que durarán en su cargo 15 años y no podrán ser reelectos.
La Cámara de Diputados se encargará de emitir los decretos legislativos necesarios para la operación del gobierno. Será esencialmente política, responsable ante sus electores, y estará integrada por diputados electos para períodos de cuatro años. Esta Cámara se renovará por mitad cada dos años, siendo su número fijo e independiente del aumento de la población, fijándose para tal efecto 23 distritos electorales y dos diputados por distrito, para un total de 46 representantes.
La propuesta establece la forma democrática de remover de su cargo al Presidente de la República, por demostrada incompetencia, extralimitación en el ejercicio de sus funciones, intromisión grave en otros organismos y corrupción. Para tal destitución se necesitan tres cuartas partes del Congreso de la República. Contempla la revocatoria del mandato por un mecanismo de consulta popular.
Se establece también una alternancia en la elección de los Poderes Legislativo y Ejecutivo a través de la elección de la mitad de la Cámara de Diputados cada dos años.
Se impide la legislación casuística o discriminatoria, así como la que concede privilegios a grupos o personas en particular. Así también se establece que, con excepción de los códigos, que serán competencia del Senado y tendrán vigencia indefinida, la legislación ordinaria tendrá una vigencia de 10 años.
Se eleva a dos terceras partes el número de votos necesarios para la aprobación de impuestos y deuda pública. También se prohíbe que los impuestos recaudados se utilicen en obras o partidas presupuestarias diferentes a las de su asignación.
En general, se suprimen muchas disposiciones y relaciones presupuestarias que no corresponden a una Constitución de principios, por ser puramente reglamentarias.
Si quiere conocer mejor el proyecto, lo invito a estudiarlo en el sitio www.proreforma.org.gt donde están detalladas todas las reformas. Y si se convence que es lo que necesitamos, apóyelo.
Publicado en Prensa Libre el 6 de julio de 2006.
jueves, 29 de junio de 2006
¿Podemos progresar?
Todos queremos progresar pero el problema es ¿cómo le hacemos para lograrlo? Si fuera fácil, todo el mundo sería rico, sin embargo, la realidad es que la mayor parte de países y personas no son ricos, ni siquiera muy "desarrollados". No importa la cantidad de recursos naturales que un país tenga, la evidencia indica que no es en ellos que radica la "creación de riqueza". Según mi humilde opinión es el sistema imperante el que nos tiene en donde estamos.
Si queremos progresar, lo que debemos hacer es precisamente cambiar el sistema. No nos queda otra. No podemos esperar resultados distintos haciendo exactamente lo mismo que hemos hecho siempre. No podemos esperar a que llegue la persona con todos los atributos y ninguno de los defectos que nos sacará a todos de la pobreza y catapultará a nuestro país a las alturas del desarrollo. No podemos esperar la varita mágica que convertirá nuestros harapos en traje de fiesta. No. No viene por allí la solución.
Si nos quedamos esperando que alguien venga y nos rescate, esperaremos sentados hasta el día del juicio. Solamente nosotros podemos sacarnos del fondo del subdesarrollo a nosotros mismos. Pero para que eso sea posible, necesitamos cambiar el sistema en el que nos desenvolvemos. Necesitamos quitar los impedimentos que nosotros mismos nos hemos impuesto. Necesitamos liberar las fuerzas creativas que se esconden en lo profundo del corazón de muchos millones de guatemaltecos, esperando la oportunidad de salir a la luz y avanzar.
Algunos trataron de cambiar el sistema (por otro peor, hago la salvedad) de manera violenta durante muchos años, pero nosotros estamos convencidos que ese no es el camino a seguir. Estamos convencidos que el sistema se puede cambiar de una manera pacífica, a través de la persuasión y del involucramiento de muchísimos guatemaltecos.
Y es por eso que un grupo de guatemaltecos ha dedicado mucho tiempo, esfuerzo, recursos y todas sus capacidades para generar un proyecto capaz de hacer eso: cambiar el sistema.
El mecanismo para hacerlo es a través de una reforma constitucional de principios por medio de la cual se pretende que en nuestro país se establezcan normas generales y abstractas de conducta justa.
La propuesta ya está hecha y ahora queda el largo (o tal vez corto) camino por recorrer para convencer a una buena parte de la población de la necesidad de cambiar el sistema.
Si usted cree que necesitamos ese cambio, lo invito a estudiar el cambio propuesto en el sitio www.proreforma.org.gt. Yo considero que los cambios constitucionales propuestos nos permitirán, en el largo plazo, desarrollarnos. Si usted también se llega a convencer, lo invito a que apoye la propuesta.
Publicado en Prensa Libre el 29 de junio de 2006.
jueves, 22 de junio de 2006
¿Qué ejemplo seguir?
La pregunta del millón sigue siendo: ¿cómo hacemos para prosperar? Algunos dicen que sigamos el ejemplo de Costa Rica. Otros mencionan a Hong Kong. Yo considero que lo importante es encontrar qué principios, qué instituciones han permitido que los habitantes de algunas sociedades alcancen un mejor nivel de vida que los de otras.
Si el énfasis va a ser en seguir algún ejemplo actual, creo que en todo caso debemos seguir los mejores ejemplos y no los "más o menos". En ese caso, yo me inclinaría muchísimo más por seguir un ejemplo como el de Hong Kong que el de Costa Rica.
Los contrastes son grandes. Según el Índice de Libertad Económica publicado por la Fundación Heritage y el diario Wall Street Journal, que utiliza cifras estandarizadas en dólares del año 2,000, el PIB per cápita en Hong Kong es de US$ 27,114, mientras que en Costa Rica es de US$ 4,410.
¿Y cómo llegó Hong Kong, sin nada de recursos naturales, sin casi nada de territorio y con muchas limitaciones a donde está hoy? Creo que la principal razón es el legado de instituciones que heredó, que le permitió convertirse en un santuario del comercio y la industria y que todavía se refleja en que nuevamente obtuvo el primer lugar en el Índice de Libertad Económica anteriormente citado, como la economía más libre del mundo.
No voy a ahondar en detalles (los que puede revisar en el sitio de la fundación, www.heritage.org), pero baste citar que en Hong Kong el comercio internacional es libre, sin ningún arancel ni barreras no arancelarias, su impuestos son bajos (la tasa corporativa del ISR es 17.5%) y el consumo del gobierno también es bajo (9.9%).
De hecho, el principal legado del Indice de Libertad Económica, desde mi punto de vista, es la gráfica de "Libertad Económica e Ingresos per Cápita" que muestra claramente la correlación de que a mayor libertad económica, mejores ingresos.
Pero voy todavía más lejos. Creo que si realmente queremos prosperar, debemos revisar lo que hicieron los países que ahora son "prósperos" cuando todavía no lo eran. Encontraremos que la mayoría de ellos se "hizo rico" entre principios del siglo 19 y principios del siglo 20. Lo que también encontraremos es que el desarrollo no se debió al "gasto del gobierno" sino a la inversión privada. Adicionalmente, si repasamos un poco esa misma historia, se verá que toda la ola de "gasto social" que acompaña al concepto de Estado Benefactor, se dio luego de ese período de capitalización no antes. Es un efecto, no una causa.
Y si queremos imitarlos, lo primero que debemos hacer es revisar nuestras instituciones. En ese sentido, yo apoyo la propuesta de la Asociación Pro Reforma (www.proreforma.org.gt) porque considero que los cambios constitucionales propuestos nos permitirán, en el largo plazo, desarrollarnos.
Publicado en Prensa Libre el 22 de junio de 2006.

