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jueves, 5 de julio de 2012

22 gramos

Colombia y Uruguay se nos adelantaron...

En lo que Otto Pérez Molina anda ensimismado tratando de quitarse de encima el mote constitucional de mandatario, Colombia y Uruguay se nos adelantaron en el proceso de la despenalización de las drogas. El liderazgo que había tomado Guatemala en este tema empieza a ser relegado por otros mandatarios que se han portado más ágiles y sagaces.

La semana pasada, la Corte Constitucional de Colombia dictaminó que los colombianos pueden portar dosis mínimas de estupefacientes para consumo personal, sin que se les pueda detener ni acusar penalmente. La Corte incluso estableció cuál es esa dosis mínima: 1 gramo de cocaína o 22 gramos de marihuana. Cualquier persona a la que se le encuentre una dosis mínima de estas drogas podrá ser tipificada, a lo más, dependiendo del estado en que esté, como enferma, y ser tratada física y sicológicamente como tal, pero no detenida ni encausada judicialmente.

Este dictamen de la Corte aleja definitivamente a Colombia del cauce que el gobierno de Álvaro Uribe le había impreso hacia la penalización de los usuarios de drogas y la encauza hacia la visión más abierta de Santos, en la línea de tratar las adicciones a las drogas como un problema de salud y no como uno penal. ¿Es esto suficiente? De seguro no lo es, pero es un primer paso en la línea correcta.

El presidente de Uruguay, José Mujica, también dio un gran paso hace unos días, al presentar al Parlamento una propuesta para despenalizar el consumo de marihuana. No estoy completamente de acuerdo con la propuesta de Mujica, ya que esta convierte al Gobierno en el productor y vendedor monopolista de la marihuana, pero aun así creo que es un muy buen experimento. Al parecer, el partido de Mujica cuenta con los suficientes votos y aliados para que la propuesta sea aprobada en ambas cámaras, lo que no quita que la propuesta sea controversial y haya mucha discusión y opiniones encontradas sobre la misma, tanto en Uruguay como fuera.

En ambos casos, creo que lo importante es que la marea empieza a cambiar y la despenalización de las drogas cada día se convierte en algo más cercano y posible. Los muchos años que quienes hemos promovido la legalización de las drogas parecíamos arar en el mar, finalmente parecen empezar a dar frutos. ¿Es algo que va a cambiar de la noche a la mañana? Por supuesto que no. Estos son apenas unos débiles pasos en la dirección correcta, pero ya empezamos a caminar.

Debo añadir un elemento adicional. Estoy convencido que el regreso del PRI al poder en México tiene su raíz en la absurda y trágica guerra contra las drogas en la que Calderón embarcó a todo el país. Esperemos que hayan aprendido la lección y estén dispuestos a considerar las alternativas. La presión de Estados Unidos puede ser mucha, pero los muchos miles de muertes sin sentido de los años recientes deben pesar más. Ese no es el camino a seguir. Las pruebas abundan en muchos cementerios a lo largo y ancho de ese gran país. Ha llegado el momento de considerar otra ruta.

Mientras tanto, en Guatemala, pudiendo liderar esta ruta, perdemos el tiempo con un paquetazo constitucional dictatorial. Triste nuestro caso.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 5 de julio de 2,012.

lunes, 2 de julio de 2012

Paquetazo Constitucional

Para mi no hay duda, me voy por ProReforma.

Ahora que ya se conocen las reformas constitucionales propuestas por Otto Pérez Molina y sus asesores, con mayor seguridad puedo decir que no estoy de acuerdo con ese paquetazo constitucional y sostengo que si se van a hacer reformas a la Constitución, las que deben hacerse son las de ProReforma. Luego de ser invitado esta semana a una presentación de las reformas y participar en la sesión de dudas y sugerencias, estoy convencido de que no puedo apoyar estas reformas. Estoy también más convencido que nunca de que la propuesta que se debe apoyar es la de ProReforma.

Creo importante recalcar que debemos ser conscientes de la importancia y trascendencia que una reforma a la Constitución tiene. Si hasta con la legislación ordinaria se debe ser muy cuidadoso de considerar todos los efectos que la misma puede tener, no solo sobre un grupo de personas sino sobre todas las personas y no solo en el corto plazo sino también en el largo plazo, para los cambios a la Constitución se debe ser todavía mucho más minucioso en ese análisis, lo que considero no se ha podido hacer con la referida propuesta, ni siquiera por los mismos que la están proponiendo. ¿Y cómo me atrevo a declarar semejante cosa desconociendo el proceso que han llevado? Simple: el mismo presidente indicó que le han dedicado mes y medio a este proceso. Es imposible, en tan poco tiempo, considerar todas las consecuencias que pueden tener. Para su referencia, la elaboración de la propuesta de ProReforma le llevó a un grupo de personas más de 10 años.

La mejor prueba de esa falta de consideración de todas las probables consecuencias me la dieron ellos mismos durante la presentación a raíz de un tema relacionado con la libertad de expresión que yo saqué a relucir con una de las reformas, el cual, a juzgar por su reacción, ni siquiera les había pasado por la mente. Quiero creer que, por lo menos en el caso del presidente esto es cierto, aunque tendría serias dudas en considerar que más de alguno de sus asesores sí lo había pensado y no había dicho nada para que se aprobara así y después aprovecharse de ese “error”.

Pero esta es solo una probable consecuencia —entre muchas otras que la misma oración podría tener en toda la actividad productiva del país— de un solo párrafo de las reformas. ¿Cuántas miles de otras más se les habrán pasado por alto? Y lo que es todavía más inquietante, ¿cuántas probables consecuencias sí consideraron ellos con estas reformas las cuales todavía no hemos podido descifrar? ¿La reelección? Está a la vuelta de la esquina como se le salió a uno de los asesores: “Solo tomará una reforma y no dos”.

Entre las reformas propuestas por los acuerdos de paz —que el presidente y sus asesores confirmaron que en su mayoría se incluyen en estas reformas— y las demás añadidas por ellos, considero que, en general, estas reformas tienden a debilitar el poder de los ciudadanos y fortalecer el poder de los políticos.

Lamento sinceramente que los políticos tengan una visión tan de corto plazo. Siguen sin entender que el poder es efímero y que 4, 8 ó 12 años más tarde, ellos y sus descendientes serán quienes deban sufrir —junto con todos los demás— los abusos de poder del dictador de turno.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 26 de junio de 2,012.

jueves, 24 de mayo de 2012

Es mentira

Los ingresos tributarios no están cayendo por la crisis en Europa, sino por los problemas del paquetazo fiscal.

Como era de esperarse, el paquetazo fiscal iba a tener consecuencias adversas en el crecimiento económico y, como consecuencia, en la recaudación fiscal. Cualquiera -menos quienes impulsaron las reformas- podía prever los problemas que tendría, aunque ni siquiera los más escépticos nos imaginábamos lo nefasta que iba a ser. Lo que más cólera da es ver a los responsables directos de los problemas, empezando con el presidente, tratar de tapar el sol con un dedo.

La semana pasada, cuando ya no se podía ocultar la realidad, los funcionarios de Finanzas dijeron que la recaudación tributaria empezaba a “desacelerarse”, especialmente en el IVA de las importaciones, pero se lavaron las manos olímpicamente —vaya ironía—, diciendo que la culpa era de la crisis en Europa, por causa de Grecia. ¿En qué cabeza cabe que cuando hay crisis en los mercados a los que les vendemos lo que caiga sean las importaciones y no las exportaciones?

Claro. Su arrogancia no les permite aceptar que la “desaceleración” es una consecuencia directa de las trabas absurdas que la nueva legislación —y eso que solo se ha empezado a implementar una parte— les ha cargado a los tributarios. Ellos no parecen entender que el costo de no tener un producto hoy es altísimo. Que una venta que pierdo porque el cliente necesita el producto hoy y yo no se lo puedo proveer es una venta que nunca haré.

En los meses que le ha llevado a la SAT “entender” la nueva legislación, he conocido historias, cada una más trágica que la anterior. Una amiga tuvo su negocio más de un mes sin su producto estrella porque se tardó cuatro semanas en sacarlo de aduanas, cuando antes se tardaba tres días. En la empresa de otra amiga, que importa productos para toda Centroamérica, tuvieron que cambiar completamente sus canales de distribución. Antes traían las cosas a Guatemala y de aquí las distribuían. Desde el mes pasado movieron sus operaciones a Honduras y ahora desde allá las envían.

Uno de los peores fue el caso de un radioescucha que tuvo que despedir a cien empleados porque no podía sacar la materia prima de las aduanas. ¿Creen los señores de Finanzas que el dinero se produce en árboles o por generación espontánea? ¿Cómo quieren que crezca la economía, y por ende la recaudación fiscal, si lo único que saben hacer es ponerle trabas?

El premio se lo llevó el presidente, que fue a dar una vueltecita por Santo Tomás, el sábado, y declaró: “Hice un recorrido, y no hay colas, no hay problemas, todo estaba ordenado. Se habla de retrasos, pero no existen”. Su vuelta por la aduana me recordó los viajes que les daban a los turistas y políticos extranjeros en la Unión Soviética, y los llevaban a una comunidad “modelo”, de la que regresaban hablando maravillas porque nunca llegaban a conocer la realidad, solo el escenario que montaban para ellos. Sálgase de la rosca, y trate de entender a quienes quieren producir y su administración no los deja.

Según me cuentan, poco a poco han ido mejorando los tiempos en la aduana, pero el daño ya está hecho. Los que se fueron, se fueron. Los que cerraron, cerraron. Y eso que solo se ha implementado una parte de la legislación. ¿Cómo estaremos cuando se implemente el resto?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 24 de mayo de 2,012.

jueves, 17 de mayo de 2012

Intereses en conflicto

El problema, señor presidente, es precisamente el tráfico de influencias…

Ahora que empezamos a conocer dudosas transacciones en la administración del PP, es importante que los funcionarios —si realmente están interesados en la transparencia— entiendan cuál es el fondo del asunto y que el problema es, precisamente, el tráfico de influencias.

En algunos casos, como el de un diputado oficialista, el del secretario privado de la Vicepresidencia y el del subsecretario de la SAAS, los funcionarios habían estado vinculados a las empresas, siendo incluso sus representantes. Previendo la cercanía de llegar al poder, “cumplieron con el formalismo” —según las mismas palabras del presidente— de desvincularse legalmente de ellas, aunque siguen “vinculadas” a sus familiares o amigos. Y apenas llegaron al poder, lo aprovecharon para que las empresas —ahora supuestamente de sus familiares o amigos— se vieran favorecidas con contratos millonarios.

En una entrevista al presidente, publicada el martes en un matutino, cuando se le dice que amigos o familiares de los funcionarios continúan al frente de esas empresas, responde:

“Correcto, pero de ellos hay una desvinculación legal, eso fue lo que reportaron. Lo que hicieron fue cumplir un formalismo. ¿Qué es lo que tendríamos que cuidar ahora? ¿Qué es lo que tendría que cuidar la Secretaría de Transparencia? ¿Qué tendría que cuidar la misma Contraloría General? ¿Qué tendría que cuidar la Fiscalía contra la Corrupción? Lo que se tiene que cuidar es que no vaya a haber tráfico de influencias”.

El mismo presidente reconoce que esta “desvinculación” legal no es más que un formalismo para acceder al poder. Lo que parece no colegir es que la falsedad de ese “formalismo” es la que prepara el escenario para el tráfico de influencias.

Hablando con unas personas hace unos días, me hacían énfasis que en la legislación no existe una prohibición expresa para contratar empresas de familiares y amigos, y que, por tanto, se puede hacer. —No estoy de acuerdo en ese positivismo jurídico, pero eso es tema de otra discusión—. Pues aunque no se cometa un “delito” —y pareciera ser que esa es la postura del presidente—, sí considero que existen muchos conflictos de interés que abonan a la corrupción.

Y es precisamente por estos conflictos de interés que se ha buscado mecanismos que intenten minimizarlos, como, por ejemplo, las restricciones de la Ley de Compras y Contrataciones para que se hagan procesos abiertos en los cuales cualquiera pueda participar y sea más difícil que los funcionarios discrecionalmente decidan cómo gastarse los fondos de los tributarios.

Lamentablemente en el actual gobierno, al igual que en los anteriores, le han jugado la vuelta a estas restricciones a través de las compras directas y las compras por excepción, al grado que, según una investigación de la bancada de Encuentro por Guatemala, más del 90% de las compras en esta administración se han hecho a la sombra de esos procedimientos.

¿Quieren que les creamos que su “discurso de la transparencia no es del diente al labio”? Demuéstrenlo haciendo correctamente las cosas, y no saltándose las trancas.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 17 de mayo de 2,012.

jueves, 1 de marzo de 2012

Por los colaterales

Despenalizar el uso de las drogas será su batalla más importante

Otto Pérez se ha embarcado en la que podría ser la principal batalla de su vida, tanto a nivel local como internacional: la despenalización de las drogas. Esta hace palidecer todas las demás en las que pueda haber participado con anterioridad. Y desde mi punto de vista, con la que más pueda contribuir, durante su gestión al frente del Ejecutivo, por el bienestar, en primera instancia, de los guatemaltecos, pero también del resto de los habitantes del planeta.

Debo reconocer que al principio tuve mis muy serias dudas sobre sus motivaciones, principalmente por el momento utilizado para anunciar su interés en el tema, al coincidir este con la aprobación del paquetazo fiscal, lo que permitió que el “interés público” se moviera hacia este tema y el paquetazo pasara sin mayor oposición. Sigo creyendo que el “timing” utilizado fue a propósito para desviar la atención del paquetazo fiscal, sin embargo, creo que el interés en el tema de la despenalización de las drogas es mayor que solo el paquetazo fiscal.

Como eterno escéptico, especialmente de los políticos, siempre albergaré dudas sobre sus verdaderas intenciones. Podrían entre estas estar el negociar el TPS para los guatemaltecos en Estados Unidos; lograr la eliminación del embargo de armas estadounidenses al Ejército guatemalteco; obtener más plata de los gringos para el combate del narcotráfico o algo tan sencillo como darse a conocer a nivel internacional. La verdad es que a estas alturas, cuáles eran sus verdaderas intenciones ya no es lo importante.

Lo importante es que logró poner en el centro de la discusión internacional, como ningún político en activo lo había logrado antes, el tema de la despenalización de las drogas. Sin quizá proponérselo, logró que el Gobierno de Estados Unidos se preocupara tanto del asunto que enviara a la Secretaria de Seguridad Interna a tratar de contener el motín a bordo de su “patio trasero”.

Por supuesto, casi toda la burocracia internacional que vive, y muy bien, de la “guerra contra las drogas” también ha pegado el grito en el cielo ante lo que podría ser el inicio del fin de su buen vivir a expensas del dinero, la sangre, el sufrimiento y la muerte de miles y miles de ciudadanos del mundo que sufren el “daño colateral” de esa guerra perdida y sin sentido.

Y es que, aunque no lo quieran reconocer, la ola de la opinión pública internacional cada vez tiende más hacia el debate de otras opciones distintas a la fracasada guerra. La razón es sencilla. Si algo se ha probado hasta la saciedad en los últimos 40 años es que esta guerra es totalmente inútil, sin ningún resultado: la tasa de consumo de drogas en Estados Unidos se ha mantenido básicamente estable durante toda la “guerra”.

Felicito a Otto Pérez por la iniciativa y lo exhorto a que continúe con ella, a pesar de la mucha oposición que de seguro tendrá, de propios y extraños.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 1 de marzo de 2,012.

Foto AP, Moisés Castillo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿2 vueltas, 2 presidentes?

Es una falacia argumentar que ahora tenemos un presidente de la capital y uno del interior.

Concluida la segunda vuelta creo importante reflexionar sobre los análisis que algunos medios y políticos han hecho de los resultados. En particular me interesa el concepto de la segunda vuelta y el de las “dos Guatemalas”, la de la capital y la del interior.

Desde el 22 de septiembre, 45 días antes de la segunda vuelta, yo publiqué en este espacio mi previsión de cómo quedarían los resultados, haciendo proyecciones con base en los números de la primera vuelta. Dije que el resultado quedaría:“el PP más o menos en 55 por ciento, y Líder en 45 por ciento”. Los resultados finales me dieron la razón, quedando apenas a 1.26 puntos porcentuales de diferencia, lo que por un lado representa una previsión casi exacta del resultado, y por el otro reafirma mi argumento de que deberíamos eliminar el sistema de dos rondas y mejor utilizar el sistema de rondas simultáneas propuesto por el CEES. De esta manera nos ahorraríamos los costos de la segunda vuelta, pero más importante, los costos futuros de las negociaciones entre ambas vueltas que, como demostré con mi previsión, no cambian mucho la inclinación de los votantes.

El otro tema es que “tenemos un presidente de la capital y uno del interior”. Eso es una falacia que no soporta el mínimo análisis. Esta percepción se alimenta de ver los resultados pintados en un mapa y como en 12 departamentos —los más grandes en área— obtuvo más votos el candidato perdedor y solo en 10 el candidato ganador, entonces el mapa se ve más rojo que naranja y, por ende, creen algunos que si fuera por los votantes del interior, Baldizón sería el presidente.

Este análisis es completamente erróneo. Primero, esta es una elección nacional, no departamental, por lo que lo que cuenta es el resultado en todo el país y no el de cada departamento en particular. Si en Guatemala se eligiera a los gobernadores podríamos quizá inferir que Baldizón podría ser gobernador en cualquiera de esos 12 departamentos, y Pérez en los otros 10, pero nada más.

Luego, en todos los departamentos obtuvieron votos ambos candidatos, en algunos la diferencia es más marcada y en otros más cercana, pero hay muchos ciudadanos en todos los departamentos que votaron por Baldizón y muchos que votaron por Pérez.

Pero lo más importante son los números. Si quitamos los datos del departamento de Guatemala veremos que el resultado es igual, Pérez gana el primer lugar y Baldizón queda en segundo, aunque con menos diferencia, ya que la diferencia en este departamento sí es grande. Los números sin el departamento de Guatemala son: PP 51.65% y Líder 48.35%. Si quiere llevar el argumento al extremo, y quitamos solo los datos del Distrito Central —municipio de Guatemala—: PP 50.76% y Líder 49.24%.

Si fuera válido el análisis, que no lo es, ¿quién sería el presidente “del interior”? Otto Pérez.

Ahora bien, lo que sí es importante y deben tomar muy en cuenta los del PP es que la diferencia no es tanta como de seguro ellos quisieran —¿recuerdan lo de que ganaba en primera vuelta?— y que no tienen un cheque en blanco para gobernar a su sabor y antojo.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 11 de noviembre de 2,011.

Infografía: Siglo21

jueves, 22 de septiembre de 2011

De segunda

¿Quiere saber mi vaticinio para la segunda vuelta?

La segunda vuelta se nos viene encima con todos los vicios inherentes a ese sistema arcaico de elección. Ya empezamos a ver todas las “alianzas”, trances, contubernios, venta y compra de voluntades, amistades, apoyos, fotos y cuanto crean necesario los candidatos para la victoria. Todo por el juego de comprar y vender votantes como si de piezas de ajedrez se tratara, juego completamente errado ya que los votos, en su mayoría, no son endosables. Pero a los políticos les gusta creer que sí son endosables.

Esto tiene su raíz en que la mayoría de politiqueros creen que pueden babosear a la gente —como bien lo demuestra la mayoría de campañas recientes o pasadas—, porque parten de la premisa que la gente es tonta y no se va a percatar de sus engaños. Lamentablemente debo reconocer que los politiqueros no dejan de tener algo de razón, ya que mucha gente, hasta la fecha, les sigue creyendo. Afortunadamente, eso va cambiando y estoy convencido que cada vez más, la gente está tomando decisiones más razonadas.

Esto tiene varias causas, siendo las principales los continuos desencantos debido al abuso del poder y la corrupción de los gobernantes, aunado a que la era de la información, principalmente gracias a la ubicuidad de los celulares, le ha abierto los horizontes a muchas personas que antes no tenían esa oportunidad. Pero todavía nos falta camino por recorrer y los politiqueros siguen encontrando quién les crea sus vanos y hasta imposibles ofrecimientos.

Y entonces, ¿qué va a pasar en la segunda vuelta? Indistintamente de las alianzas y apoyos de los excandidatos, creo que la mayoría de quienes votaron por Suger, Caballeros y Torrebiarte se van a decantar por Pérez Molina, y de los votantes que apoyaron a los demás candidatos, la mayoría se va a inclinarse principalmente por Baldizón. El que se haga público el apoyo de Sandra Torres al partido Líder —aunque en la primera vuelta ya lo apoyaba— no hará más que fortalecer ambas tendencias.

Haciendo un poco de números, me atrevo a hacer un vaticinio del resultado de la votación en la segunda vuelta. Si se utilizan solo los votos que ambos candidatos obtuvieron en la primera vuelta, Pérez obtuvo el 61 por ciento y Baldizón el 39 por ciento. Según mis cálculos, en la segunda vuelta esa ventaja disminuirá, pero no se revertirá, quedando el PP más o menos en 55 por ciento y Líder en 45 por ciento. Este resultado, por supuesto, dependerá de que los del PP no cometan tantas torpezas como las que cometieron hace cuatro años, las que podrían reducir aún más la diferencia.

Lo que nos deja lo que vengo diciendo desde hace meses: Otto Pérez sería el próximo presidente de Guatemala y Manuel Baldizón, el candidato a vencer dentro de cuatro años. Repito, si no cometen tantos errores.

Lamentablemente, estas negociaciones entre la primera y segunda vuelta siempre tienen secuelas nefastas para quienes después tenemos que pagar las consecuencias. Lo mejor sería que utilizáramos el sistema de rondas simultáneas propuesto por el CEES, que nos evitaría pérdidas de tiempo, dinero y, principalmente, valores.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 22 de septiembre de 2,011.

Foto: eldiario21.com.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Ahora sí

Finalmente saldremos de la inquietud.


Para darle cierre a mi artículo “Se acabó”, que publiqué antes de la primera vuelta electoral, ahora sí, indistintamente cuál sea la visión de gobierno y Estado que cada uno tengamos, se acabó la espera y la inquietud sobre quienes tendrán a su cargo administrar los fondos de los tributarios durante los próximos cuatro años.

Yo reafirmo mi convicción de que, indistintamente de quien salga electo el domingo, la cosa seguirá más o menos igual, con distintos matices, sí, pero no con muchas diferencias, hasta que no entendamos que el problema no es quién llega a la silla de los Q40 mil millones anuales, sino el sistema y las instituciones.

Como siempre, parezco ir contracorriente o “a contravía”, como diría Estuardo Zapeta. No soy partidario del presidencialismo que tanto ha predominado, no sólo en Guatemala, sino en toda Latinoamérica, durante tanto tiempo.

No me creo el cuento de que el Chapulín Colorado, Superman, las Chicas Superpoderosas o algún otro superhombre (o supermujer, uno nunca sabe) llegará a resolver todos nuestros problemas y a sacarnos del subdesarrollo. Es más, creo que esta mentalidad, tan fomentada por los políticos en esta y en casi todas las campañas desde que el país es “democrático”, es una de las principales razones de nuestro subdesarrollo, pobreza y rezago.

El que la expectativa por el resultado de las elecciones del domingo sea tanta y que mucha gente espere que Otto Pérez Molina o Álvaro Colom sean la solución para sus problemas es tan solo una muestra más de que ese tan dañino mesianismo salvador y la absurda esperanza de que sea un hombre honrado y honesto quien les dará solución a los problemas del país, aún siguen profundamente enraizados en la mente de los electores.

Parecemos seguir sin entender que el problema no está en las personas sino en el sistema.

Mientras no corrijamos el sistema, seguiremos siempre eufóricos en las campañas políticas y decepcionados a los pocos meses, y la cosa seguirá siendo un sube y baja de pasiones, porque siempre estaremos esperando al siguiente, al que sí va a ser honrado, al que va a ser inteligente, al que va a ser capaz, al que va a tener carácter, al que va a tener conocimiento, al que todo lo puede, sin comprender que nunca llegará esa persona ideal.

Independientemente de quien llegue a la silla, repito, no va a cambiar el rumbo sin norte que actualmente nos lleva dando tumbos, más para atrás que para delante, en el camino del desarrollo. Este domingo, o a más tardar lunes, al fin sabremos quién ocupará esa tan codiciada silla. Lo que no sabremos ni tendremos claro será cuándo por fin dejaremos de creer en ese tan dañino presidencialismo, ni cuándo entenderemos que los cambios son del sistema. Yo, por eso, voto por Pro Reforma...

Publicada en Prensa Libre el jueves 1 de Noviembre de 2007.

viernes, 26 de octubre de 2007

El debate se acabó

No sólo a Otto Pérez le desagradan los debates.

Con la corta frase “el debate se acabó”, Al Gore intentó imponer su punto de vista acerca de las causas del calentamiento global sobre toda la humanidad, haciendo caso omiso de que existen muchos destacados y respetados científicos que no comparten su catastrófica visión del mundo.

Ese solo intento de imponer su punto de vista sobre todos los demás y descalificar a priori a cualquiera que ose esgrimir un punto de vista diferente hace que sea todavía más irónico que el mismo sea la causa por la cual lo premiaron con el Nobel “de la Paz”.

Para Gore, los tecnócratas de las Naciones Unidas y muchos activistas, quienes se oponen a su visión antropomórfica y catastrófica del calentamiento global, no pueden ser menos que una partida de corruptos vendidos a las “transnacionales del petróleo” que solo están viendo cómo le hacen para que gastemos más combustible y no les importa que, como consecuencia, el mundo se vaya destruir.

Esa es una agenda que les ha sido muy útil, a unos, para conseguir pisto; a otros, aunque sea un Nobel. Lamentablemente, lo han hecho a expensas de la libertad de disentir que todos deberíamos tener.

Al mejor estilo autoritario de cualquier dictadorzuelo de tercer mundo, el ahora premio Nobel de la Paz pretende que todo el mundo incline la cabeza ante su argumento y que todos, cual dóciles ovejitas, nos encaminemos por la senda que él, con tanta sabiduría, omnipresencia, magnanimidad y bondad, nos ha trazado.

Con afirmar que el debate se acabó, Gore parece más un fanático inquisidor acusando a los científicos de poner en duda los dogmas de la santa Iglesia, que alguien que se precia de siquiera interesarse por la ciencia.

Para su referencia, el debate no se ha terminado. Para principiar, todavía es mucho más lo que desconocemos que lo que ya se conoce sobre cómo funcionan y cómo se interrelacionan todas las variables que inciden en el clima global.

A eso se le debe añadir que la teoría antropocéntrica del calentamiento global solo es una de las tantas existentes; por supuesto, la que más le gusta al establishment de la tecnocracia internacional, pero eso no le da la “validez científica” que ellos pretenden.

Así que sigamos con el debate.

P.S.: en cuanto a Otto Pérez y los debates, resulta que en Guatemala no existen los debates de candidatos, por lo menos de los presidenciables. Lo que ha habido, a lo sumo, se podría calificar de foro, ya que no ha existido el debate. Debate es que se permita a los participantes debatir y rebatir los argumentos del contrario, pero eso no se hace aquí, porque casi todos le rehúyen, no sólo Pérez.

Publicado en Prensa Libre el 25 de octubre de 2007.

Ganó el voto cruzado

No les dimos un cheque en blanco a los políticos.

Considero que las elecciones de este domingo fueron, en general, un éxito, pero lo que más me agradó fue comprobar que los guatemaltecos ya empezamos a aprender a no darles un cheque en blanco a los diputados, a no darles todo el poder, lo que se comprueba al analizar que los guatemaltecos votamos cruzado.

Al principio, tenía la impresión de que no era que los votantes hubieran cruzado su voto sino que simplemente las preferencias estaban tan disgregadas que, aunque la gente votara en línea, de todos modos se tendría un Congreso bastante dividido. Sin embargo, al analizar más detalladamente los datos, me percaté de que los guatemaltecos, en efecto, votaron cruzado.

Hice el ejercicio sólo con los votos para la Presidencia y para la lista nacional (LN), ya que son los más homogéneos para comparar, aunque espero poder hacerlo más adelante, incluyendo los votos para diputados distritales. Los datos son al miércoles por la mañana, y todavía falta un pequeño porcentaje de votos por computar, pero para este efecto el porcentaje es suficiente para comprobar la hipótesis.

Veamos los resultados. Álvaro Colom, de la UNE, recibió 926 mil 244 votos, mientras que los candidatos a diputados por LN de ese mismo partido recibieron 721 mil 988 votos, o sea, 204 mil 256 personas (22 por ciento) que votaron por Colom para presidente no votaron por sus candidatos para diputados.

Otto Pérez Molina, del PP, recibió 771 mil 175 votos, pero sus diputados por LN, sólo 503 mil 442; es decir, 267 mil 733 menos (35 por ciento). Lo mismo, aunque en una proporción menor le sucedió a la Gana, que obtuvo un 8 por ciento menos de votos para LN que para la Presidencia. El partido Casa también sufrió el mismo efecto, y recibió un 37 por ciento menos de votos para LN que para la Presidencia.

Para comprobar la hipótesis, resulta que en los otros partidos sucedió lo contrario. El mejor ejemplo es el Partido Unionista, cuyo candidato presidencial recibió 95 mil 743 votos, mientras que sus candidatos por LN obtuvieron 192 mil 983, es decir, poco más del doble.

Encuentro por Guatemala estuvo igual: Rigoberta Menchú obtuvo 101 mil 316 votos, mientras que sus candidatos por LN obtuvieron 195 mil 151, el 93 por ciento más. Igual le sucedió hasta al FRG, cuyos diputados por LN obtuvieron 30 por ciento más votos que su presidenciable. Lo mismo se puede decir de los demás partidos: ANN, DC, DÍA, PAN, UD, UCN y URNG, en los cuales el porcentaje varió desde 24 hasta 140 por ciento, de más votos por los diputados por LN que por los presidenciables.

Sea por la razón que haya sido, la cosa es que los guatemaltecos votaron cruzado y no estuvieron dispuestos a darle a ningún partido un cheque en blanco. ¡Ojalá los políticos entiendan el mensaje de la ciudadanía!

Si quiere ver los datos completos, los voy a subir al sitio www.radiopolis.info, en la sección de elecciones dentro del foro.


Publicado en Prensa Libre el 13 de septiembre de 2007.