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viernes, 15 de enero de 2010

Al Gore Castresana


Presentar hipótesis como palabra de Dios no las hace automáticamente la verdad absoluta.

Aunque don Castresana indicó en varias ocasiones durante la presentación de los hallazgos de la Cicig en el asesinato de Rodrigo Rosenberg que esta es apenas su hipótesis, su verdad “interina”, y que todavía debe ser puesta a juicio, durante la presentación tomó una actitud a lo Al Gore (“El debate se ha terminado”) y presentó varias especulaciones como verdades irrefutables. Por lo visto le funcionó, porque muchas personas ya dan la hipótesis como palabra de Dios.

Como suelo ser escéptico cuando alguien asegura tener la verdad verdadera, encuentro varios detalles que no me cuadran.

Primero y creo que muy importante, si supuestamente esta conferencia de prensa era para revelar “todo” lo que saben acerca del caso Rosenberg, ¿cómo es que la inician escondiendo información? Castresana explicó que pudieron “resolver” el caso Rosenberg porque estuvieron rápido en la escena del crimen, lo que les permitió recabar evidencia. Y solo mencionó, como algo irrelevante, el que “alguien” les dijo el día del asesinato de Rodrigo que “ese caso puede ser relevante”.

Si estuviéramos en alguna ciudad canadiense, en donde un asesinato como este sucede una vez cada cinco años, sería creíble y entendible esa reacción. Pero en Guatemala, en donde ese mismo día han de haber matado a otras 16 personas, resulta poco creíble. Alternativamente, ¿a cuántos de los aproximadamente cuatro mil 365 asesinatos que se dieron en Guatemala desde el de Rosenberg investigaron porque “podía ser relevante”? ¿Quién les puso sobre aviso? ¿Cómo sabían que “sería relevante” antes de conocerse el video? Pero, principalmente, ¿por qué la Cicig le dio credibilidad a ese informante?

La Cicig da como hecho que su investigación tiene una sola conclusión posible, que Rodrigo preparó su asesinato, y desechó todas las demás posibilidades. Pero a mí se me ocurren varias otras versiones que podrían “ajustarse” también a esas evidencias. Por ejemplo, ¿alguna vez cuestionaron la participación de Luis López, el chofer de Rodrigo? Digo, ¿y si él trabajaba para los asesinos? Alguien podrá decir que eso es muy remoto pero, como sabe cualquiera que se dedica a la seguridad, en los secuestros casi siempre participa alguien cercano y, generalmente, de confianza de las víctimas.

Siguiendo en esta línea, la información de las llamadas indica que podría estar en el apartamento de Rodrigo, pero no dicen que también podría estar en otro apartamento en el mismo edificio, en otro edificio o casa cercana o incluso en un carro que lo vigilara, cosa que, por cierto, también es “procedimiento estándar”.

Luego vienen las afirmaciones categóricas sobre especulaciones. Me refiero, por ejemplo, a que varias de las acciones que hizo Rodrigo antes de ser asesinado corresponden al perfil de un suicida, como preparar su testamento, pero también corresponden a la actitud de una persona responsable que está convencida de que la pueden matar.

Yo no me atrevería a asegurar categóricamente, tampoco, que Rosenberg no tenía pruebas de las acusaciones que hacía. Que no las haya encontrado la Cicig es una cosa, que no existan o no las haya tenido es otra muy distinta.

Y así como esas hay varias “verdades evidentes” que deberán comprobarse en el juicio. En última instancia, indistintamente de si lo asesinaron o se suicidó, la muerte de Rosenberg tiene su génesis en el asesinato de los Musa. ¿Será que algún día conoceremos quién y por qué los mataron a ellos?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 14 de enero de 2,010.

Foto: elPeriódico.com.gt

sábado, 12 de julio de 2008

La Gran Estafa (III)

Continúo con el resumen de la exposición de John Coleman sobre lo que él califica como la estafa del calentamiento global. A raíz de mi trascripción de esta conferencia he recibido muchos correos, unos a favor y otros diciéndome hasta de qué me voy a morir, pero creo importante que la gente se entere que el debate no se ha terminado.

“Los simpatizantes de la teoría del calentamiento global no consideran los cambios climáticos naturales versus la influencia climática originada en la actividad humana. Todos sabemos que la Tierra ha pasado por constantes cambios climáticos naturales. No hay razón para presumir que estos cambios naturales no continúan ni continuarán en el futuro. Por ejemplo, está ampliamente documentado que el planeta está en un largo período con tendencia al calentamiento desde la última era glacial. Los ciclos solares y las variaciones en las corrientes marítimas producen fluctuaciones en esa tendencia, pero no son devastadoras. No veo evidencia convincente que los cambios naturales del clima hayan sido abrumados por las actividades de la humanidad.

“Lo que me regresa al libro del IPCC. Ya que todas las otras tácticas de los defensores del calentamiento global no han soportado el escrutinio de los pares científicos, ¿lo hará ésta? Todo se centra en el dióxido de carbono. Los defensores del concepto del calentamiento global antropocéntrico argumentan que el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera, como resultado de la quema de combustibles fósiles, nos lleva directamente hacia un incontrolable calentamiento en la temperatura global que se acelerará con el tiempo y producirá consecuencias climáticas desastrosas. Si su hipótesis está equivocada, toda la histeria sobre el calentamiento global se queda sin bases. Esta es, de hecho, su última piedra angular, su última opción. Todo lo demás que escuchamos es ruido. Lo único que realmente importa es el tema del forzamiento del CO2. Yo estoy seguro de que el forzamiento del CO2 no es válido. Lo digo sin temor a equivocarme, luego de leer muchos ensayos e investigaciones. Mi conclusión es que la hipótesis del forzamiento del CO2 no ha resistido la revisión de los científicos.

“El incremento del dióxido de carbono en la atmósfera fue primero estudiado y publicado por Roger Revelle, a quien se le conoce como el Abuelo del Cambio Climático. Él fue un gran científico, fundador del Instituto Oceanográfico Scripps y luego profesor en Harvard, en donde uno de sus alumnos fue Al Gore. Gore dice que su experiencia en la clase de Revelle fue fundamental para su campaña contra el calentamiento global. De manera interesante, años después, el mismo Revelle advirtió contra la presunción de que el CO2 fuera el motor del cambio climático.

“El CO2, el componente natural que los humanos espiramos al respirar, que las plantas utilizan en la fotosíntesis, que los océanos absorben y sueltan, es también el residuo de la combustión de los combustibles fósiles. Queda más o menos claro que mucha de la histeria sobre el calentamiento global proviene de ambientalistas que quieren terminar con la quema de combustibles fósiles. Tratan de enmarcar al dióxido de carbono como un contaminante que debe ser eliminado. Su caso no se sustenta. No es un contaminante. Y eliminar los combustibles fósiles no lo eliminaría, solo lo reduciría”…

Espero en la próxima columna terminar este resumen. Mientras tanto, puede revisar las fuentes en jorgejacobs.com.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 10 de julio de 2,008.

martes, 8 de julio de 2008

La Gran Estafa (II)

La semana pasada empecé a resumir una conferencia dictada por John Coleman en la que explica su oposición a la manipulación que se ha hecho del calentamiento global. Hoy sigo transcribiendo sus argumentos, pero debido a varios correos que recibí, hago algunas aclaraciones y ampliaciones.

Un lector me indicó que, para establecer mejor las credenciales de Coleman, debía explicar que no solo es un meteorólogo de muchísima trayectoria sino que además fue el fundador del Weather Channel: en efecto, es el mismo Coleman. Otro lector me pidió corregir el término “antropomórfico” y reemplazarlo por “antropogénico”; tiene toda la razón, utilicé un término incorrecto. Muchas personas me pidieron que les enviara el texto original de la conferencia, así que en mi blog (jorgejacobs.com) pondré el link a la misma y les recomiendo que revisen las referencias para que puedan formarse su propia opinión. Luego de las aclaraciones, regresemos a la conferencia.

“El calentamiento global causado por el hombre no es un problema. No hay una crisis por el cambio climático. En mis manos tengo el documento ‘Entendiendo y atribuyendo el cambio climático’, que es el famoso capítulo 9 del reporte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Considero que este documento es la última esperanza de los defensores del Calentamiento Global. Me pregunto cuántos discípulos del calentamiento global lo han leído. Me pregunto cuántos lo entienden. Este documento pretende explicar cómo el dióxido de carbono, el CO2, impulsa un multiplicador de fuerza que convierte este minúsculo microcomponente de la atmósfera en ‘LA fuerza’ detrás de un calentamiento global incontrolable.

“Cuando se inició toda la histeria sobre el calentamiento global, lo que llamaba la atención era la gráfica de ‘palo de hockey’ sobre el promedio de temperaturas a lo largo de los milenios, la que aparece en el libro y la película de Al Gore. Se reproducía por todas partes. Era la imagen central del calentamiento global. Gracias a Dios por Stephen McIntyre y Ross McKitrick. Ellos lideraron la batalla por exponer esa gráfica como lo que realmente es: un fraude científico. Sus ensayos fueron publicados ampliamente y motivaron a otros científicos a realizar más estudios. Luego de unos pocos años de debate, la gráfica del ‘palo de hockey’ está muerta y enterrada.

“Pero había más mala ciencia para mantener en pie la batalla. Con mucha fanfarria, la NASA publicó ensayos que proclamaban estar detectando calentamiento global en las temperaturas promedio anuales de la Tierra. Se decía que cada año era más cálido que el anterior o que estaba entre los 10 más calientes registrados. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes que Madhay Khandekar y Joseph D’aleo, así como muchos otros científicos demostraran la falta de exactitud y la manipulación de datos detrás de estos anuncios de la NASA. La NASA admitió sus errores y publicó las cifras corregidas, en las que resultaba que la década más caliente había sido la de 1930 y no la de 1990. Existen muchos problemas con la medición de la temperatura que se prestan a dar un alto margen de error o para manipulación. El punto es que cualquier calentamiento que haya habido no es grande, no está creciendo cada año, y no es necesaria o completamente causado por el hombre. Luego de mucho debate, otra de las piedras de toque de la histeria sobre el calentamiento global, el supuesto incremento en el promedio de temperaturas globales, cayó en descrédito”. Continuará.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de julio de 2,008.

jueves, 26 de junio de 2008

La Gran Estafa

¿Será que toda la alharaca por el calentamiento global no es más que una gran estafa?

Todo el tema del calentamiento global por razones antropomórficas sigue siendo para mí muy intrigante, a lo sumo, cuando no engañoso, ya que considero que no hay la suficiente evidencia como para saltar a conclusiones, mucho menos para jactarse arrogantemente de que “el debate ya se acabó”, como dijo cierto político que le ha sacado mucha fortuna al asunto. A veces, cree uno que es nadar contra la corriente, pero, ¿qué le vamos a hacer? Ya estamos acostumbrados.

Lo bueno es encontrar que no somos los únicos y que incluso hay mucha gente que es todavía más radical que uno en su oposición. Por eso, me alegró mucho cuando un amigo me envió un correo con una conferencia que dictó John Coleman —el "weatherman” de una estación de televisión en San Diego— hace un par de meses, en las que aclara los puntos en los que sustenta su férrea oposición al tema del “calentamiento global”. Me llamó tanto la atención su postura, que creí conveniente transcribírselas para su conocimiento. Lo que sigue es un resumen de una traducción libre de una conferencia que presentó recientemente.

"Es la más grande estafa de la historia. Estoy asombrado, horrorizado y sumamente ofendido por ella. El calentamiento global es una estafa. Con esas palabras, publicadas en la página del clima del sitio de la estación de televisión de San Diego donde soy jefe meteorólogo, salí del closet a la luz en el movimiento para desacreditar la histeria sobre la supuesta catástrofe climática del calentamiento global. Y, ¿cómo se siente estar en el ruedo luchando con los proclamadores del apocalipsis? En palabras de James Brown: “Me siento muy bien”. Me siento muy bien, porque sé que estoy en el lado correcto en este debate.

"Reconozco que los lados están muy desbalanceados. En el otro lado están las Naciones Unidas, los líderes de las muchas naciones del mundo, más los políticos aquí en los Estados Unidos, incluyendo a los actuales candidatos a presidente, el gobernador de mi natal estado de California y muchos otros gobernadores; virtualmente, todas las estrellas de Hollywood, casi toda la Prensa nacional, aparentemente todos los ecologistas del planeta y media docena de prestigiosas organizaciones científicas, muchos reconocidos científicos, muchos maestros y más del 80 por ciento de la gente. Todos ellos a la par del premio Nobel y ganador del Oscar, el ex vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore.

"Así que aquí estoy ahora como parte de un grupo de marginados y muy asediados contradictores del calentamiento global. Pero he decido que es inaceptable que me quede callado cuando sé que estoy en lo correcto.

"En algún punto lejano del camino, quizá hace una década, comencé a leer acerca del calentamiento global. No lo tomé en serio, después de todo, fui testigo de la locura de la llegada de la Era del Hielo en los setenta. Sin embargo, lo leí y escuché. Tenía mis dudas, pero probé mantener abierta mi mente. No podía creer lo que pasaba a mi alrededor. Empezó una explosión de información catastrófica sobre lo que sucedería como consecuencia del calentamiento global.

"He tratado de mantener la calma. Sin embargo, mis estudios me han convencido, más allá de toda sombra de duda, que esta bien orquestada y frenética información está equivocada; mortalmente equivocada. No existe ningún incontrolable calentamiento global producido por el hombre, y no existe evidencia de que vaya a existir… (Continuará)

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 26 de junio de 2,008.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Gorequemada


¿Quién es el extremista cerrado a otras visiones?

Ahora que ya salimos del tema de las elecciones y en lo que esperamos las primeras decisiones de los nuevos gobernantes (aunque ya empezaron mal, como por ejemplo con el apoyo al Ietaap), me da tiempo de regresar a otros temas que se han quedado medio en el tintero, como por ejemplo las reacciones que recibí a raíz de mi artículo referente a la declaración de Al Gore de que “el debate se acabó” en cuanto a la hipótesis antropocéntrica del origen del calentamiento global.

Recibí varios correos y comentarios en el blog (jorgejacobs.blogspot.com), algunos a favor y otros en contra de mi postura. Quiero citar sólo un párrafo de uno de ellos, enviado por Carla, que creo que enmarca muy bien la postura de quienes me criticaron mi artículo y me permite ahondar la explicación:

“Soy una egresada de la Marro, te admiré pero veo que poco a poco te vas volviendo más dogmático y fanático con esto del liberalismo. Ahora cuestionas a líderes mundiales, ¡vamos a creer esto! Ahora encuentras complots y acuerdos de Al Gore, Discovery Channel, History Channel, National Geographic y demás organizaciones serias sobre que es ‘exagerado’ o mentira lo del calentamiento global.

Realmente deberías hacer una reflexión y autocrítica para darte cuenta de que vas con un grupito de fanáticos de la Marro, cada vez más y más para el punto de creer que son dueños de la verdad absoluta. Yo creo en Von Mises, en la teoría de la acción humana, la rebelión de Atlas y demás jergas, pero de eso a no comprender que el mundo no es blanco y negro, hay una gran distancia. El mundo es de matices, amigo, los fanáticos son los que creyéndose lo que ellos piensan como verdades absolutas asumen posiciones algo ridículas, tal y como tu artículo en Prensa Libre”.

Pues bien, le respondo a Carla y a todos los demás: el argumento utilizado le cabe precisamente a Al Gore et al., quienes creyéndose como verdad absoluta lo que piensan en relación con el calentamiento global, argumentan que “el debate se acabó”. Es decir, ellos tienen la verdad absoluta y no hay lugar para opiniones disonantes.

Si leen bien mi artículo anterior, verán que mi argumentación es precisamente en contra de esa arrogancia de declarar a los cuatro vientos que su punto de vista es la verdad “verdadera” y que no existe espacio para que alguien se oponga. Eso, a pesar de que, para principiar, ni siquiera hay un consenso en el “mundo científico” en relación con los orígenes antropocéntricos del calentamiento global y que, en última instancia, el conocimiento científico no ha avanzado por consenso democrático.

Es esa postura, más parecida a la de algún inquisidor de antaño, como Tomás de Torquemada, por ejemplo, la que rebato en mi artículo, sin siquiera entrar en los detalles, a los que espero llegar en un artículo posterior, como por ejemplo que la versión cataclísmica de Gore es exagerada, aun comparándola con la versión de sus compañeros Nobeles de la Paz del IPCC.


Publicado en Prensa Libre el 15 de noviembre de 2007.

Foto publicada en el Indianapolis Star.

viernes, 26 de octubre de 2007

El debate se acabó

No sólo a Otto Pérez le desagradan los debates.

Con la corta frase “el debate se acabó”, Al Gore intentó imponer su punto de vista acerca de las causas del calentamiento global sobre toda la humanidad, haciendo caso omiso de que existen muchos destacados y respetados científicos que no comparten su catastrófica visión del mundo.

Ese solo intento de imponer su punto de vista sobre todos los demás y descalificar a priori a cualquiera que ose esgrimir un punto de vista diferente hace que sea todavía más irónico que el mismo sea la causa por la cual lo premiaron con el Nobel “de la Paz”.

Para Gore, los tecnócratas de las Naciones Unidas y muchos activistas, quienes se oponen a su visión antropomórfica y catastrófica del calentamiento global, no pueden ser menos que una partida de corruptos vendidos a las “transnacionales del petróleo” que solo están viendo cómo le hacen para que gastemos más combustible y no les importa que, como consecuencia, el mundo se vaya destruir.

Esa es una agenda que les ha sido muy útil, a unos, para conseguir pisto; a otros, aunque sea un Nobel. Lamentablemente, lo han hecho a expensas de la libertad de disentir que todos deberíamos tener.

Al mejor estilo autoritario de cualquier dictadorzuelo de tercer mundo, el ahora premio Nobel de la Paz pretende que todo el mundo incline la cabeza ante su argumento y que todos, cual dóciles ovejitas, nos encaminemos por la senda que él, con tanta sabiduría, omnipresencia, magnanimidad y bondad, nos ha trazado.

Con afirmar que el debate se acabó, Gore parece más un fanático inquisidor acusando a los científicos de poner en duda los dogmas de la santa Iglesia, que alguien que se precia de siquiera interesarse por la ciencia.

Para su referencia, el debate no se ha terminado. Para principiar, todavía es mucho más lo que desconocemos que lo que ya se conoce sobre cómo funcionan y cómo se interrelacionan todas las variables que inciden en el clima global.

A eso se le debe añadir que la teoría antropocéntrica del calentamiento global solo es una de las tantas existentes; por supuesto, la que más le gusta al establishment de la tecnocracia internacional, pero eso no le da la “validez científica” que ellos pretenden.

Así que sigamos con el debate.

P.S.: en cuanto a Otto Pérez y los debates, resulta que en Guatemala no existen los debates de candidatos, por lo menos de los presidenciables. Lo que ha habido, a lo sumo, se podría calificar de foro, ya que no ha existido el debate. Debate es que se permita a los participantes debatir y rebatir los argumentos del contrario, pero eso no se hace aquí, porque casi todos le rehúyen, no sólo Pérez.

Publicado en Prensa Libre el 25 de octubre de 2007.

viernes, 13 de julio de 2007

¿Visiones apocalípticas?


No todo lo que brilla es oro, ni todo lo que dicen del clima es ciencia.

Si uno sólo pone oídos al punto de vista mainstream (corriente dominante) acerca de los cambios en el clima, no le queda otra que batallar porque regresemos a una tranquila y pura época de las cavernas (incluyendo eliminar unos cinco mil 900 millones de seres humanos, rogándole a Dios no ser uno de los muchos que estorban), o suicidarse antes de sufrir la ira de los cuatro jinetes del Apocalipsis climático que “pronto” se desatará sobre nuestro falleciente planeta.

Pocas personas siquiera se preocupan en pensar si tan apocalípticas predicciones tienen verdadero sustento o simplemente son elucubraciones o especulaciones. Pocos se preguntan si alguien más tiene alguna otra versión del asunto.

El hilo vinculante de estas visiones apocalípticas es que el ser humano, a través de su acción sobre la naturaleza, está llevando al mundo a la destrucción. La solución, por tanto, es evitar que el hombre (y la mujer, por supuesto) se autodestruyan.

Para ello, nada mejor que los señores políticos salgan al rescate de los autodestructivos seres humanos. De allí que ahora el caballito de batalla de los políticos (¿y qué cree que es Al Gore, pues?) es presentarse como los defensores del mundo contra el calentamiento global. Pero no es cuestión sólo de algunos políticos, sino también de científicos y de activistas, algunos de ellos con muchos intereses creados.

Ahora bien, yo me pregunto: ¿debemos creer a pies juntillas lo que el mainstream dice, o tenemos derecho a cuestionarlos y buscar si existen otros puntos de vista? Yo, rebelde de corazón, considero una obligación moral cuestionar todo aquello que alguien nos quiera imponer como dogma. Al fin y al cabo, no será la primera vez que seré considerado hereje y anatema por más de alguien.

Apenas el lunes comenté en el programa radial Todo a pulmón (100.9) sobre algunos descubrimientos recientes acerca de la historia geológica de Groenlandia, así como datos sobre la tasa de “deshielo” de la misma, los cuales apuntan hacia una realidad muy distinta de la que nos pintan los agoreros del cambio climático, y argumenté que existen otras hipótesis del porqué de los cambios climáticos, aparte de la culpabilidad de los seres humanos, y al rato ya me estaban lloviendo por correo acusaciones de hereje, ignorante, desinformado y unos cuantos epítetos más.

Una persona incluso dijo que hasta ese momento respetaba mucho mi opinión pero que ahora sí estaba hablando tonterías. Puede ser, pero considero mi obligación buscar la mayor cantidad posible de información antes que creerme un dogma por fe, sólo porque es respaldado por “la mayoría”.

Como todo en esta vida, mientras más conocemos, más nos percatamos de que son todavía más las cosas que ignoramos. El medio ambiente y el “clima” no son la excepción. No se crea todo lo que le dicen. Investigue.

Publicado en Prensa Libre el 12 de julio de 2007. Foto de Groenlandia publicada en el sitio www.fvalk.com.