Mostrando las entradas con la etiqueta Gas Licuado del Petróleo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Gas Licuado del Petróleo. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de octubre de 2007

El debate se acabó

No sólo a Otto Pérez le desagradan los debates.

Con la corta frase “el debate se acabó”, Al Gore intentó imponer su punto de vista acerca de las causas del calentamiento global sobre toda la humanidad, haciendo caso omiso de que existen muchos destacados y respetados científicos que no comparten su catastrófica visión del mundo.

Ese solo intento de imponer su punto de vista sobre todos los demás y descalificar a priori a cualquiera que ose esgrimir un punto de vista diferente hace que sea todavía más irónico que el mismo sea la causa por la cual lo premiaron con el Nobel “de la Paz”.

Para Gore, los tecnócratas de las Naciones Unidas y muchos activistas, quienes se oponen a su visión antropomórfica y catastrófica del calentamiento global, no pueden ser menos que una partida de corruptos vendidos a las “transnacionales del petróleo” que solo están viendo cómo le hacen para que gastemos más combustible y no les importa que, como consecuencia, el mundo se vaya destruir.

Esa es una agenda que les ha sido muy útil, a unos, para conseguir pisto; a otros, aunque sea un Nobel. Lamentablemente, lo han hecho a expensas de la libertad de disentir que todos deberíamos tener.

Al mejor estilo autoritario de cualquier dictadorzuelo de tercer mundo, el ahora premio Nobel de la Paz pretende que todo el mundo incline la cabeza ante su argumento y que todos, cual dóciles ovejitas, nos encaminemos por la senda que él, con tanta sabiduría, omnipresencia, magnanimidad y bondad, nos ha trazado.

Con afirmar que el debate se acabó, Gore parece más un fanático inquisidor acusando a los científicos de poner en duda los dogmas de la santa Iglesia, que alguien que se precia de siquiera interesarse por la ciencia.

Para su referencia, el debate no se ha terminado. Para principiar, todavía es mucho más lo que desconocemos que lo que ya se conoce sobre cómo funcionan y cómo se interrelacionan todas las variables que inciden en el clima global.

A eso se le debe añadir que la teoría antropocéntrica del calentamiento global solo es una de las tantas existentes; por supuesto, la que más le gusta al establishment de la tecnocracia internacional, pero eso no le da la “validez científica” que ellos pretenden.

Así que sigamos con el debate.

P.S.: en cuanto a Otto Pérez y los debates, resulta que en Guatemala no existen los debates de candidatos, por lo menos de los presidenciables. Lo que ha habido, a lo sumo, se podría calificar de foro, ya que no ha existido el debate. Debate es que se permita a los participantes debatir y rebatir los argumentos del contrario, pero eso no se hace aquí, porque casi todos le rehúyen, no sólo Pérez.

Publicado en Prensa Libre el 25 de octubre de 2007.

jueves, 10 de mayo de 2007

La Guerra del Gas


No es función del gobierno interferir en las decisiones voluntarias de los ciudadanos.

Me ha llamado la atención la guerra de campos pagados por medio de los cuales diversas empresas de gas se han estado tirando los platos a raíz del intento en el Congrueso de aprobar una absurda y estúpida legislación sobre la comercialización del gas propano.
La iniciativa en mención, presentada por el diputado José Luis Ortega Torres, denominada oficialmente "Ley de Comercialización del Gas Licuado del Petróleo-GLP", es un mamarracho más del Congrueso en su afán de sobreregular todo.

Argumentan que no existe una legislación "específica" para regular la comercialización del propano. Bajo este argumento, debería existir también una ley "específica" para la comercialización de los bananos, del papel, de las telas, de los trajes, de las camisas o de la carne. Por supuesto, otro diputado podría argumentar que éstas tampoco son lo suficientemente "específicas" y proponer una ley de comercialización de la carne de res, otra para la carne de cerdo, otra para la carne de pollo, otra para la carne de pescado y todavía una más para la comercialización de "otras" carnes. Estúpido, ¿no?

Lo cierto es que ya existe una legislación para la comercialización del petróleo y sus derivados (entre los que se incluye el GLP) que a pesar de sus defectos ha funcionado aceptablemente bien y no sería necesario complicar más la vida de los usuarios del gas propano con nuevas regulaciones.

La ley propuesta es tan absurda que pretende que el Ministerio de Energía y Minas, MEM, establezca un "Inventario Nacional de Cilindros" donde lleve "control" de los más de 5 millones de cilindros que se estima hay en el mercado, de los cuales, muy probablemente cambian de manos unos 3 o 4 millones mensualmente. ¡Se imagina usted notificando al MEM cada vez que vaya a comprar gas!

Luego establece prohibiciones sobre tamaños de los cilindros, se transfiere la propiedad de los mismos a las empresas y se prohíbe que una empresa llene tambos de otras empresas. Todo esto sólo sirve para poner trabas a un mercado que, mal que bien, ha funcionado bastante competitivamente a pesar de no tener todas las "regulaciones" que los diputados quisieran. Una muestra de esa competencia es precisamente esa "guerra del gas" en la que andamos metidos.

No hace falta extenderse más en los contenidos del mamarracho pues las inconsistencias saltan a la vista y demuestran nuevamente que la legislorrea de los diputados no hace más que entorpecer el libre intercambio de bienes y servicios de los ciudadanos. No se asuste si luego los diputados tratan de regular el tamaño de las hornillas de su estufa eléctrica.

Nota: Si quiere conocer más a fondo esta ley, es la iniciativa 3599 y la encuentra en la sección de la Comisión de Energía y Minas del sitio del Congreso: www.congreso.gob.gt/gt/comision_1.asp?id=15

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 10 de mayo de 2,007. Foto Prensa Libre: Mynor De León.

Technorati Tags: , , , , , , ,