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jueves, 24 de julio de 2008

La Gran Estafa (y V)

Esta serie de artículos me ha traído un aluvión de correos y mensajes que, por lo mismo, no los puedo transcribir, pero intentaré contestar las inquietudes en ellos presentados.

Primero, recibí una gran cantidad de correos con acusaciones personales no fundamentadas: básicamente, que trabajo para los gringos y las petroleras. Por supuesto, no todos en buen castellano. No trabajo para ninguno de los grupos aludidos.

Luego, están quienes argumentan que los científicos que hablan en contra del calentamiento global antropogénico son pagados por las petroleras. Algunos, pero no todos ni la mayoría, sí trabajan para organizaciones que han recibido fondos de petroleras. Pero aún si fuera cierto y generalizado el argumento, el mismo se podría utilizar para descalificar a todos los científicos pagados por gobiernos o por las Naciones Unidas que apoyan la visión que esas organizaciones respaldan.

Luego están quienes me acusan de favorecer la contaminación y el manejo descuidado de los desechos. Nunca he dicho tal cosa ni creo que debamos andar tirando la basura y los desechos donde bien nos plazca. Lo que sí he dicho es que la única solución viable y sostenible a este problema es establecer claramente los derechos de propiedad y un sistema jurídico que la defienda, de tal suerte que quien destruya o contamine la propiedad de los demás deba pagar el costo. El punto aquí es que esto no es atingente a la teoría antropogénica del calentamiento global.

Luego están quienes sinceramente están convencidos de que existen bases científicas para creer esa teoría, pero que están dispuestos a indagar otras posibilidades. Éstos creo yo que son honestos intelectualmente, y los invito a que sigan inquiriendo.

Por último están quienes tampoco están de acuerdo con la teoría antropogénica del calentamiento global y me han felicitado por atreverme a cuestionar lo políticamente correcto. Igualmente, los invito a que sigan inquiriendo.

Mi punto central es que los temas científicos no los podemos circunscribir al debate político o ideológico. Tampoco se vale asustar a la gente con el petate del muerto y después decir que no importa que no sea cierto, con tal de lograr que la gente sea más “ecológica”. Ni mucho menos aprovecharlo para avanzar nuestra agenda política, indistintamente de las consecuencias que pueda tener en las demás personas.

Para muestra un botón: la histeria del calentamiento global antropogénico, que ha sido impulsada ferozmente por grupos ambientalistas que se oponen al uso de los combustibles fósiles, es una de las principales razones detrás de la crisis actual del petróleo y los alimentos. Por supuesto que hay otros factores, como por ejemplo que el 80 por ciento del petróleo es controlado por gobernantes y burócratas del mundo, pero el tema “ambiental” ha tenido mucho qué ver con que la demanda haya alcanzado a la oferta.

En el caso de los granos básicos, también por la susodicha histeria contra el CO2 producido por los combustibles fósiles, se ha incrementado considerablemente el uso del maíz para producir combustible, lo que según un informe del Banco Mundial, ha sido responsable de por lo menos el 75 por ciento del incremento en el precio de los granos. Pero esa responsabilidad en los precios —a pesar de que representa un triunfo para su causa— ningún ambientalista se atreve a reclamarla.

Yo prefiero ser coherente con mis principios y con lo que el sentido común me indica. Y en cuanto a los temas científicos, ¡todavía no se ha acabado el debate!

Publicado en Prensa Libre el jueves 24 de julio de 2,008

jueves, 17 de julio de 2008

La Gran Estafa (IV)

He recibido muchos correos y mensajes sobre esta serie de artículos acerca del calentamiento global. Espero resumirlos y comentarlos al terminar de transcribir y resumir la conferencia de John Coleman sobre lo que él califica como la estafa del calentamiento global.

“Muchos científicos bien intencionados han hecho estudios que vinculan el incremento del CO2 en la atmósfera con el incremento de la temperatura. Se ha probado que su evidencia histórica está equivocada. El incremento de CO2 en la atmósfera sigue al calentamiento, quizá como un resultado del calentamiento, pero claramente no precede al calentamiento. No es la causa del calentamiento. Estudios de las temperaturas y el CO2 en el largo plazo lo comprueban. Sin embargo, los impulsores del Calentamiento Global continúan basando su posición en el argumento de que el CO2 tiene una influencia especial sobre el vapor de agua, el principal gas de efecto invernadero de la atmósfera. Dicen que el CO2 multiplica el efecto de invernadero del vapor de agua. A esto se le llama “forzamiento del CO2”. Sin este efecto, el CO2 no podría tener un efecto significativo en el calentamiento global, porque apenas es un microcomponente en la atmósfera, cerca de 38 moléculas de CO2 por cada cien mil moléculas de atmósfera.

“En esto se basa el capítulo 9 del informe del IPCC y también todos los modelos computarizados que predicen el Armagedón. Así que esta es la clave. Si es correcta, toda la histeria del calentamiento global es válida; si no, todo el argumento se cae. Para sustentarlo se han hecho muchos estudios científicos. Sin embargo, también se han hecho muchos estudios para tratar de comprobarlo y lo han encontrado equivocado. Para mí, el estudio más concluyente a la fecha es el realizado por Arthur B. Robinson, Noah E. Robinson y Willie Soon: “Efectos ambientales del incremento del dióxido de carbono atmosférico”. Para mí, son absolutamente convincentes. Sin embargo, creo que el debate sobre este tema continuará por algún tiempo.

“Aquí entra el tema político y mediático. Supuestamente el estudio del IPCC cuenta con el apoyo de 2,500 científicos; sin embargo, al investigar más, como lo hizo el Dr. John McLean, quien publicó un estudio detallado de las revisiones del IPCC, apenas hubo 23 revisores independientes del famoso capítulo 9 y, de ellos, solo cuatro apoyaron explícitamente la hipótesis. Eso dista mucho de los 2,500 y mucho más aún del ‘consenso’. Esta falta de consenso también la documentó el Dr. Vincent Gray, quien fue miembro del IPCC casi desde el inicio y fue uno de los revisores.

“Pero, como lo dice la ONU, los detalles no importan. No importa que 450 científicos hayan expresado su oposición a la histeria del Calentamiento Global en el Senado de Estados Unidos. No importa que miles de científicos hayan firmado una petición expresa contra el Protocolo de Kyoto. La voz de ellos parece no contar. Creo que el debate entre los científicos es la condición más saludable para nuestra sociedad. De los desacuerdos nace el estudio, las consideraciones y reconsideraciones. Declarar que el debate sobre el Calentamiento Global se acabó es anticientífico, regresivo y tonto. ¡Que florezca el debate!

Dejo hasta aquí el resumen de esta conferencia que plantea otra forma de ver las cosas de lo que es tradicional y “políticamente correcto”. Luego comentaré los mensajes recibidos.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 17 de julio de 2,008

sábado, 12 de julio de 2008

La Gran Estafa (III)

Continúo con el resumen de la exposición de John Coleman sobre lo que él califica como la estafa del calentamiento global. A raíz de mi trascripción de esta conferencia he recibido muchos correos, unos a favor y otros diciéndome hasta de qué me voy a morir, pero creo importante que la gente se entere que el debate no se ha terminado.

“Los simpatizantes de la teoría del calentamiento global no consideran los cambios climáticos naturales versus la influencia climática originada en la actividad humana. Todos sabemos que la Tierra ha pasado por constantes cambios climáticos naturales. No hay razón para presumir que estos cambios naturales no continúan ni continuarán en el futuro. Por ejemplo, está ampliamente documentado que el planeta está en un largo período con tendencia al calentamiento desde la última era glacial. Los ciclos solares y las variaciones en las corrientes marítimas producen fluctuaciones en esa tendencia, pero no son devastadoras. No veo evidencia convincente que los cambios naturales del clima hayan sido abrumados por las actividades de la humanidad.

“Lo que me regresa al libro del IPCC. Ya que todas las otras tácticas de los defensores del calentamiento global no han soportado el escrutinio de los pares científicos, ¿lo hará ésta? Todo se centra en el dióxido de carbono. Los defensores del concepto del calentamiento global antropocéntrico argumentan que el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera, como resultado de la quema de combustibles fósiles, nos lleva directamente hacia un incontrolable calentamiento en la temperatura global que se acelerará con el tiempo y producirá consecuencias climáticas desastrosas. Si su hipótesis está equivocada, toda la histeria sobre el calentamiento global se queda sin bases. Esta es, de hecho, su última piedra angular, su última opción. Todo lo demás que escuchamos es ruido. Lo único que realmente importa es el tema del forzamiento del CO2. Yo estoy seguro de que el forzamiento del CO2 no es válido. Lo digo sin temor a equivocarme, luego de leer muchos ensayos e investigaciones. Mi conclusión es que la hipótesis del forzamiento del CO2 no ha resistido la revisión de los científicos.

“El incremento del dióxido de carbono en la atmósfera fue primero estudiado y publicado por Roger Revelle, a quien se le conoce como el Abuelo del Cambio Climático. Él fue un gran científico, fundador del Instituto Oceanográfico Scripps y luego profesor en Harvard, en donde uno de sus alumnos fue Al Gore. Gore dice que su experiencia en la clase de Revelle fue fundamental para su campaña contra el calentamiento global. De manera interesante, años después, el mismo Revelle advirtió contra la presunción de que el CO2 fuera el motor del cambio climático.

“El CO2, el componente natural que los humanos espiramos al respirar, que las plantas utilizan en la fotosíntesis, que los océanos absorben y sueltan, es también el residuo de la combustión de los combustibles fósiles. Queda más o menos claro que mucha de la histeria sobre el calentamiento global proviene de ambientalistas que quieren terminar con la quema de combustibles fósiles. Tratan de enmarcar al dióxido de carbono como un contaminante que debe ser eliminado. Su caso no se sustenta. No es un contaminante. Y eliminar los combustibles fósiles no lo eliminaría, solo lo reduciría”…

Espero en la próxima columna terminar este resumen. Mientras tanto, puede revisar las fuentes en jorgejacobs.com.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 10 de julio de 2,008.

martes, 8 de julio de 2008

La Gran Estafa (II)

La semana pasada empecé a resumir una conferencia dictada por John Coleman en la que explica su oposición a la manipulación que se ha hecho del calentamiento global. Hoy sigo transcribiendo sus argumentos, pero debido a varios correos que recibí, hago algunas aclaraciones y ampliaciones.

Un lector me indicó que, para establecer mejor las credenciales de Coleman, debía explicar que no solo es un meteorólogo de muchísima trayectoria sino que además fue el fundador del Weather Channel: en efecto, es el mismo Coleman. Otro lector me pidió corregir el término “antropomórfico” y reemplazarlo por “antropogénico”; tiene toda la razón, utilicé un término incorrecto. Muchas personas me pidieron que les enviara el texto original de la conferencia, así que en mi blog (jorgejacobs.com) pondré el link a la misma y les recomiendo que revisen las referencias para que puedan formarse su propia opinión. Luego de las aclaraciones, regresemos a la conferencia.

“El calentamiento global causado por el hombre no es un problema. No hay una crisis por el cambio climático. En mis manos tengo el documento ‘Entendiendo y atribuyendo el cambio climático’, que es el famoso capítulo 9 del reporte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Considero que este documento es la última esperanza de los defensores del Calentamiento Global. Me pregunto cuántos discípulos del calentamiento global lo han leído. Me pregunto cuántos lo entienden. Este documento pretende explicar cómo el dióxido de carbono, el CO2, impulsa un multiplicador de fuerza que convierte este minúsculo microcomponente de la atmósfera en ‘LA fuerza’ detrás de un calentamiento global incontrolable.

“Cuando se inició toda la histeria sobre el calentamiento global, lo que llamaba la atención era la gráfica de ‘palo de hockey’ sobre el promedio de temperaturas a lo largo de los milenios, la que aparece en el libro y la película de Al Gore. Se reproducía por todas partes. Era la imagen central del calentamiento global. Gracias a Dios por Stephen McIntyre y Ross McKitrick. Ellos lideraron la batalla por exponer esa gráfica como lo que realmente es: un fraude científico. Sus ensayos fueron publicados ampliamente y motivaron a otros científicos a realizar más estudios. Luego de unos pocos años de debate, la gráfica del ‘palo de hockey’ está muerta y enterrada.

“Pero había más mala ciencia para mantener en pie la batalla. Con mucha fanfarria, la NASA publicó ensayos que proclamaban estar detectando calentamiento global en las temperaturas promedio anuales de la Tierra. Se decía que cada año era más cálido que el anterior o que estaba entre los 10 más calientes registrados. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes que Madhay Khandekar y Joseph D’aleo, así como muchos otros científicos demostraran la falta de exactitud y la manipulación de datos detrás de estos anuncios de la NASA. La NASA admitió sus errores y publicó las cifras corregidas, en las que resultaba que la década más caliente había sido la de 1930 y no la de 1990. Existen muchos problemas con la medición de la temperatura que se prestan a dar un alto margen de error o para manipulación. El punto es que cualquier calentamiento que haya habido no es grande, no está creciendo cada año, y no es necesaria o completamente causado por el hombre. Luego de mucho debate, otra de las piedras de toque de la histeria sobre el calentamiento global, el supuesto incremento en el promedio de temperaturas globales, cayó en descrédito”. Continuará.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de julio de 2,008.

jueves, 26 de junio de 2008

La Gran Estafa

¿Será que toda la alharaca por el calentamiento global no es más que una gran estafa?

Todo el tema del calentamiento global por razones antropomórficas sigue siendo para mí muy intrigante, a lo sumo, cuando no engañoso, ya que considero que no hay la suficiente evidencia como para saltar a conclusiones, mucho menos para jactarse arrogantemente de que “el debate ya se acabó”, como dijo cierto político que le ha sacado mucha fortuna al asunto. A veces, cree uno que es nadar contra la corriente, pero, ¿qué le vamos a hacer? Ya estamos acostumbrados.

Lo bueno es encontrar que no somos los únicos y que incluso hay mucha gente que es todavía más radical que uno en su oposición. Por eso, me alegró mucho cuando un amigo me envió un correo con una conferencia que dictó John Coleman —el "weatherman” de una estación de televisión en San Diego— hace un par de meses, en las que aclara los puntos en los que sustenta su férrea oposición al tema del “calentamiento global”. Me llamó tanto la atención su postura, que creí conveniente transcribírselas para su conocimiento. Lo que sigue es un resumen de una traducción libre de una conferencia que presentó recientemente.

"Es la más grande estafa de la historia. Estoy asombrado, horrorizado y sumamente ofendido por ella. El calentamiento global es una estafa. Con esas palabras, publicadas en la página del clima del sitio de la estación de televisión de San Diego donde soy jefe meteorólogo, salí del closet a la luz en el movimiento para desacreditar la histeria sobre la supuesta catástrofe climática del calentamiento global. Y, ¿cómo se siente estar en el ruedo luchando con los proclamadores del apocalipsis? En palabras de James Brown: “Me siento muy bien”. Me siento muy bien, porque sé que estoy en el lado correcto en este debate.

"Reconozco que los lados están muy desbalanceados. En el otro lado están las Naciones Unidas, los líderes de las muchas naciones del mundo, más los políticos aquí en los Estados Unidos, incluyendo a los actuales candidatos a presidente, el gobernador de mi natal estado de California y muchos otros gobernadores; virtualmente, todas las estrellas de Hollywood, casi toda la Prensa nacional, aparentemente todos los ecologistas del planeta y media docena de prestigiosas organizaciones científicas, muchos reconocidos científicos, muchos maestros y más del 80 por ciento de la gente. Todos ellos a la par del premio Nobel y ganador del Oscar, el ex vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore.

"Así que aquí estoy ahora como parte de un grupo de marginados y muy asediados contradictores del calentamiento global. Pero he decido que es inaceptable que me quede callado cuando sé que estoy en lo correcto.

"En algún punto lejano del camino, quizá hace una década, comencé a leer acerca del calentamiento global. No lo tomé en serio, después de todo, fui testigo de la locura de la llegada de la Era del Hielo en los setenta. Sin embargo, lo leí y escuché. Tenía mis dudas, pero probé mantener abierta mi mente. No podía creer lo que pasaba a mi alrededor. Empezó una explosión de información catastrófica sobre lo que sucedería como consecuencia del calentamiento global.

"He tratado de mantener la calma. Sin embargo, mis estudios me han convencido, más allá de toda sombra de duda, que esta bien orquestada y frenética información está equivocada; mortalmente equivocada. No existe ningún incontrolable calentamiento global producido por el hombre, y no existe evidencia de que vaya a existir… (Continuará)

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 26 de junio de 2,008.

viernes, 8 de febrero de 2008

Soluciones al calentamiento


Hace un par de semanas estuvo en Guatemala uno de los miembros del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) y, si lo citaron correctamente en un matutino local, dijo que para estabilizar la atmósfera hay que reducir las emisiones de CO2 en 80 por ciento. A pesar de que soy un escéptico de la teoría antropocéntrica (que es culpa del hombre) sobre el calentamiento global, es interesante ver que, aun si fuera cierta, la solución al problema la daría el mismo mercado y no necesariamente la “voluntad de los tecnócratas”.

¿Se imagina usted lo que implicaría para el progreso (o más bien retroceso) de la humanidad esa reducción? Sin ser tan conocedor del tema, con la tecnología actual me imagino que tendríamos que renunciar a mucho de lo que actualmente conocemos como “progreso”.

Ahora bien, en una gráfica que se presentó en el reportaje mencionado, se hace una proyección de la concentración de CO2 a unos 300 años en el futuro, que me hace preguntarme: ¿y no que ya solo quedan reservas de petróleo para unos 50 ó 75 años? ¿De dónde saldrán las emisiones de CO2 cuando ya no haya petróleo?

Yo creo que las reservas son mucho mayores; sin embargo, también soy consciente que conforme más se exploten los yacimientos, más caro va a ser encontrar y extraer lo que vaya quedando. Esa futura escasez hará que el precio de los derivados del petróleo aumenten (tendencia que ya empezó), lo que a su vez hará más rentable y codiciado encontrar nuevas y más baratas fuentes de energía (tendencia que también ya se inició).

La mayor fuente de energía a la que tenemos acceso y, para efectos de la humanidad es casi infinita, es precisamente el motor principal de toda la vida en nuestro planeta (y según algunas teorías recientes, hasta del calentamiento global): el Sol. A paso lento, pero seguro, las nuevas tecnologías solares que se están desarrollando irán reemplazando a los hidrocarburos y, por consiguiente, asumiendo que la teoría antropocéntrica es correcta, el mercado la resolverá, en el mediano plazo. La ventaja de dejárselo al mercado es que podrían encontrar además otras fuentes.

Otro aspecto que se mencionó en el reportaje es el efecto que la deforestación. Nuevamente, el problema principal no es creado por “el hombre” como especie, sino más bien por los gobiernos. Las áreas más deforestadas son las que son de los gobiernos; las que son privadas están mucho mejor cuidadas, tal vez no con selvas tropicales, pero para efectos de la neutralización del CO2 es mucho mejor cualquier plantación comercial que un cerro “nacional” pelón.

Entonces, mi conclusión es que, aun si fuera cierta la teoría antropocéntrica del calentamiento global (que no lo creo), la mejor solución son el mercado y la propiedad privada, no la intervención gubernamental para obstaculizar el progreso. ¿Usted qué piensa? Si le interesa el tema, escuche hoy Todo a pulmón, a las 12 horas, en el 100.9 FM.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 7 de febrero de 2008.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Gorequemada


¿Quién es el extremista cerrado a otras visiones?

Ahora que ya salimos del tema de las elecciones y en lo que esperamos las primeras decisiones de los nuevos gobernantes (aunque ya empezaron mal, como por ejemplo con el apoyo al Ietaap), me da tiempo de regresar a otros temas que se han quedado medio en el tintero, como por ejemplo las reacciones que recibí a raíz de mi artículo referente a la declaración de Al Gore de que “el debate se acabó” en cuanto a la hipótesis antropocéntrica del origen del calentamiento global.

Recibí varios correos y comentarios en el blog (jorgejacobs.blogspot.com), algunos a favor y otros en contra de mi postura. Quiero citar sólo un párrafo de uno de ellos, enviado por Carla, que creo que enmarca muy bien la postura de quienes me criticaron mi artículo y me permite ahondar la explicación:

“Soy una egresada de la Marro, te admiré pero veo que poco a poco te vas volviendo más dogmático y fanático con esto del liberalismo. Ahora cuestionas a líderes mundiales, ¡vamos a creer esto! Ahora encuentras complots y acuerdos de Al Gore, Discovery Channel, History Channel, National Geographic y demás organizaciones serias sobre que es ‘exagerado’ o mentira lo del calentamiento global.

Realmente deberías hacer una reflexión y autocrítica para darte cuenta de que vas con un grupito de fanáticos de la Marro, cada vez más y más para el punto de creer que son dueños de la verdad absoluta. Yo creo en Von Mises, en la teoría de la acción humana, la rebelión de Atlas y demás jergas, pero de eso a no comprender que el mundo no es blanco y negro, hay una gran distancia. El mundo es de matices, amigo, los fanáticos son los que creyéndose lo que ellos piensan como verdades absolutas asumen posiciones algo ridículas, tal y como tu artículo en Prensa Libre”.

Pues bien, le respondo a Carla y a todos los demás: el argumento utilizado le cabe precisamente a Al Gore et al., quienes creyéndose como verdad absoluta lo que piensan en relación con el calentamiento global, argumentan que “el debate se acabó”. Es decir, ellos tienen la verdad absoluta y no hay lugar para opiniones disonantes.

Si leen bien mi artículo anterior, verán que mi argumentación es precisamente en contra de esa arrogancia de declarar a los cuatro vientos que su punto de vista es la verdad “verdadera” y que no existe espacio para que alguien se oponga. Eso, a pesar de que, para principiar, ni siquiera hay un consenso en el “mundo científico” en relación con los orígenes antropocéntricos del calentamiento global y que, en última instancia, el conocimiento científico no ha avanzado por consenso democrático.

Es esa postura, más parecida a la de algún inquisidor de antaño, como Tomás de Torquemada, por ejemplo, la que rebato en mi artículo, sin siquiera entrar en los detalles, a los que espero llegar en un artículo posterior, como por ejemplo que la versión cataclísmica de Gore es exagerada, aun comparándola con la versión de sus compañeros Nobeles de la Paz del IPCC.


Publicado en Prensa Libre el 15 de noviembre de 2007.

Foto publicada en el Indianapolis Star.

viernes, 26 de octubre de 2007

El debate se acabó

No sólo a Otto Pérez le desagradan los debates.

Con la corta frase “el debate se acabó”, Al Gore intentó imponer su punto de vista acerca de las causas del calentamiento global sobre toda la humanidad, haciendo caso omiso de que existen muchos destacados y respetados científicos que no comparten su catastrófica visión del mundo.

Ese solo intento de imponer su punto de vista sobre todos los demás y descalificar a priori a cualquiera que ose esgrimir un punto de vista diferente hace que sea todavía más irónico que el mismo sea la causa por la cual lo premiaron con el Nobel “de la Paz”.

Para Gore, los tecnócratas de las Naciones Unidas y muchos activistas, quienes se oponen a su visión antropomórfica y catastrófica del calentamiento global, no pueden ser menos que una partida de corruptos vendidos a las “transnacionales del petróleo” que solo están viendo cómo le hacen para que gastemos más combustible y no les importa que, como consecuencia, el mundo se vaya destruir.

Esa es una agenda que les ha sido muy útil, a unos, para conseguir pisto; a otros, aunque sea un Nobel. Lamentablemente, lo han hecho a expensas de la libertad de disentir que todos deberíamos tener.

Al mejor estilo autoritario de cualquier dictadorzuelo de tercer mundo, el ahora premio Nobel de la Paz pretende que todo el mundo incline la cabeza ante su argumento y que todos, cual dóciles ovejitas, nos encaminemos por la senda que él, con tanta sabiduría, omnipresencia, magnanimidad y bondad, nos ha trazado.

Con afirmar que el debate se acabó, Gore parece más un fanático inquisidor acusando a los científicos de poner en duda los dogmas de la santa Iglesia, que alguien que se precia de siquiera interesarse por la ciencia.

Para su referencia, el debate no se ha terminado. Para principiar, todavía es mucho más lo que desconocemos que lo que ya se conoce sobre cómo funcionan y cómo se interrelacionan todas las variables que inciden en el clima global.

A eso se le debe añadir que la teoría antropocéntrica del calentamiento global solo es una de las tantas existentes; por supuesto, la que más le gusta al establishment de la tecnocracia internacional, pero eso no le da la “validez científica” que ellos pretenden.

Así que sigamos con el debate.

P.S.: en cuanto a Otto Pérez y los debates, resulta que en Guatemala no existen los debates de candidatos, por lo menos de los presidenciables. Lo que ha habido, a lo sumo, se podría calificar de foro, ya que no ha existido el debate. Debate es que se permita a los participantes debatir y rebatir los argumentos del contrario, pero eso no se hace aquí, porque casi todos le rehúyen, no sólo Pérez.

Publicado en Prensa Libre el 25 de octubre de 2007.

jueves, 19 de julio de 2007

Democracia científica

Ahora resulta que la ciencia se decide por votación de la mayoría.

A raíz de mi artículo de la semana pasada en el que argumento que no podemos aceptar como palabra de Dios la versión de que el calentamiento global es culpa del hombre, nuevamente me llovieron las críticas hacia mi ignorancia de lo que la “mayoría” considera la palabra revelada del dios del cambio climático.

Lo que no me esperaba es que me igualaran a quienes niegan el Holocausto (particularmente considerando mi, aunque lejana, ascendencia judía). Pero los ya bastantes años de andar en estas lides me han enseñado a no tomarme a pecho tales expresiones.

Lo que es interesante es esa tendencia a utilizar el argumento de “la mayoría” (ad populum, dirían los entendidos) para descalificar a todos los demás, como si de repente, ahora resulta que las verdades científicas se deciden por votación. Algún indicio tenía yo, pero este argumento no hace más que confirmar que, por lo menos en cuanto al cambio climático se refiere, la ciencia se ha politizado.

Ya no importa qué tan veraces o falaces sean sus afirmaciones, lo importante es a cuántos logra convencer. Si convence a “la mayoría”, sin importar qué tan descabelladas sean sus explicaciones, ya está hecho: sus argumentos serán aceptados por “la comunidad”. Los que argumenten algo distinto serán considerados herejes, sin derecho a la razón.

Y entonces yo me pregunto: ¿no va esta versión democrática de la ciencia en contra de todo lo que representa la investigación científica? ¿Acaso no todos los adelantos revolucionarios en la ciencia se han dado precisamente de cuestionar el statu quo, las creencias establecidas?

¿Se imagina dónde estaríamos si Galileo y Copérnico no hubieran cuestionado lo que todos, ni siquiera la mayoría, consideraban “la verdad”? De hecho, creería que casi todos los grandes científicos que hicieron posible los descubrimientos que ahora nos permiten tener un nivel de vida muy superior al que se tenía hace apenas un par de siglos, en algún momento de su investigación estuvieron en contra de la opinión de “la mayoría”.

Sigo resistiéndome a creer que debo aceptar el argumento del antropogenismo del cambio climático como la única explicación, como “la verdad”, cuando todavía hay tantísimas variables que desconocemos, tantas hipótesis por confirmar, tantos estudios que apenas empiezan a surgir y que no todos apuntan hacia la visión apocalíptica que “la mayoría” cree.

Pero no me crea a mí. Investigue y se dará cuenta de que aunque la democracia científica diga que vamos derechito hacia la autodestrucción, existen también muchos científicos que están investigando otras hipótesis, que están verificando qué tan rápido se dan los cambios, si podemos hacer algo o no. Yo, por mi parte, prefiero seguir escéptico ante todo lo que parezca un dogma que alguien me quiere imponer. O si lo quiere ver en términos de la democracia política, por el momento me quedo en la oposición.

Publicado en Prensa Libre el 19 de julio de 2007.