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viernes, 15 de enero de 2010

El Dilema Catracho


Reconocer o no reconocer las elecciones... ésa es la pregunta...

Luego de las elecciones de este domingo reciente, el panorama parece empezar a aclararse para los hondureños. Luego de medio año de incertidumbre, las elecciones se llevaron a cabo de manera pacífica, ordenada y con bastante afluencia; y a los políticos alrededor del mundo no les ha quedado otra que empezar a ver cómo se comen sus anteriores palabras y darle la vuelta a esta hoja. Mis respetos para los hondureños.

Este caso en particular para mí es muy importante, debido a los lazos que me unen a muchísimos hondureños que por casi un cuarto de siglo cobijaron a mis papás en su país. No tengo palabras cómo expresar la gratitud hacia ellos, por todas las atenciones, cariños y cuidados con que los trataron durante tanto tiempo, y aún ahora, que ya se regresaron a Guatemala, siguen demostrándoles su cariño y atención.

Aunque a la “comunidad internacional” nunca le cayó el norte de que la Constitución de Honduras es muy estricta con el tema de la reelección (su historia y razones tendrá), el hecho es que esta en efecto es muy tajante sobre este tema, y Mel se había pasado no solo sobre lo que dice la Constitución explícitamente, sino sobre órdenes judiciales dictadas en su contra, lo que validaba el que fuere removido de su cargo. El grave error que cometieron los militares, y ya ellos mismos lo han reconocido (aunque todavía no han deducido responsabilidad a quienes tomaron esa decisión), fue no acatar la orden de la Corte Suprema, de llevarlo a los tribunales, sino sacarlo del país, lo que también viola la Constitución de aquel país.

Pero ese capítulo parece quedar ya atrás. Las elecciones del domingo son un gran ejemplo del valor y determinación del pueblo catracho de volver a la normalidad. Una de las personas que viajó como observadora a las elecciones contaba ayer en nuestro programa de radio que presenció una situación en la que un reportero de televisión entrevistaba a una señora hondureña al llegar al centro de votación y le preguntaba por quién iba a votar (cosa que es ilegal hacer en Honduras el día de las elecciones), sin embargo, la señora no se inmutó y le respondió al reportero que “ella votaba por la democracia”.

Y, en efecto, ese parece ser el sentir de la mayoría de los hondureños. Lo que quieren es ya volver a la normalidad y olvidar este absurdo capítulo de su historia.

A los políticos foráneos que rápido saltaron a defender a Mel sin siquiera detenerse un momento a averiguar qué realmente estaba pasando en Honduras y lo que establece su Constitución, ahora no parece quedarles otra que hacerse los desentendidos un tiempo y luego reconocer al nuevo presidente y gobierno de Honduras.

Esta semana ni Cantinflas podría haberse imaginado todas las declaraciones que se han echado muchos políticos. Que si reconocen pero no reconocen las elecciones; que es un proceso democrático pero no es democrático, y así por el estilo.

Cuando escribo este artículo todavía están en el Congreso Nacional de Honduras discutiendo si se puede o no regresar a Mel a la presidencia. Las opiniones legales de todas las instituciones a que el Congreso se las solicitó, indican que no hay forma legal de regresarlo. Lo más probable es que así voten y, como dijo el mismo Lobo, “Zelaya ya es historia”.

Cómo va a terminar todo esto, no lo sé. Lo único que sé es que los hondureños le dieron una gran lección al mundo de que por lo menos allí, los gobernantes no están por encima de la ley.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de diciembre de 2,009.

jueves, 22 de octubre de 2009

¡Ahí viene el lobo!

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.

La situación en Honduras se ha vuelto crítica con el regreso de Zelaya. En qué parará este impasse es algo que no creo que alguien realmente pueda saber. Lo que sí creo importante es que saquemos alguna enseñanza de toda esta triste situación. Y creo que la más importante es que es mejor resolver los conflictos cuando todavía no lo son que cuando ya se convirtieron en una crisis de implicaciones internacionales.

En el caso hondureño, si bien es cierto la gota que rebalsó el vaso fue el tema de la reelección, la cual está muy ex profesa y tajantemente prohibida en la Constitución hondureña, el problema venía de mucho atrás. Se veía venir con todos los abusos de poder de Zelaya desde tiempo atrás. Y es que los políticos en general, y los que tienen manías dictatoriales en especial —como suelen ser muchos de los gobernantes latinoamericanos, de antes y de ahora—, siempre tratarán de ver hasta dónde pueden estirar la pita. Son como los niños, que siempre andan viendo hasta dónde pueden llegar antes de que los castiguen.

Y así como los niños sin supervisión podrán cometer cada vez peores cosas hasta llegar a convertirse en verdaderos monstruos, así también los políticos, si no se les ponen límites, se aprovecharán del poder hasta llegar al punto donde convertirán a todos los habitantes de un país, primero en súbditos y luego en esclavos. Esa, de hecho, es la razón de ser de las constituciones: limitar el poder de los gobernantes para que no se conviertan en déspotas.

Y para quien no se haya percatado, eso es precisamente lo que ha pasado en Venezuela y en los demás países bajo su influencia. La estrategia es la misma: ir de paso en paso, lentamente, sin prisa. No porque no la tengan, sino porque saben que de esa manera las personas no se van a percatar cómo van perdiendo la libertad, hasta que ya es demasiado tarde.

El primer paso es utilizar los recursos públicos para comprar la voluntad de los pobres, lo que les garantiza el “poder” en las urnas. El siguiente es debilitar las instituciones del “Estado”. Si no pueden infiltrarlas, las compran; si no, las cambian. El siguiente paso es garantizar su permanencia en el poder, para ello deben eliminar los obstáculos que, debido a la triste historia de dictadorzuelos tropicales que aqueja a casi todo el continente, la mayoría de constituciones recientes tenían.

Luego se dedican a minar lo que quede de institucionalidad, incluyendo a la oposición política, a manera de garantizarse el control absoluto. El último obstáculo para sus aspiraciones dictatoriales suelen ser los medios de comunicación. Esto es debido a que primero necesitan estar bien atrincherados en el poder —en los tres poderes, digo— antes de emprender la lucha contra la libertad de expresión.

En este punto se encuentra Venezuela, y los demás países bajo su influencia van en ese camino. Honduras se les salió del guacal, pero están haciendo hasta lo imposible para regresarlos a su camino.

¿Qué pasa después? La dictadura y la esclavitud. Y todo porque las personas cuando vieron que los politiqueros daban un paso, creyeron que no era importante. Cuando daban el siguiente, tampoco le pusieron atención. Y así sucesivamente, hasta que la dictadura les llegó a tocar la puerta. ¿Nos quedaremos sentados viendo cómo nos llega la tempestad? Yo creo que la única solución que tenemos ante ese esquema es Pro Reforma.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 24 de septiembre de 2,009.

jueves, 20 de agosto de 2009

Honduras

En Honduras la situación se resolverá con las elecciones y la entrada de una nueva administración.


El lunes por la noche me informaron que un grupo de empresarios iría al otro día a Honduras, a una reunión con Roberto Micheletti, y me invitaron a acompañarlos como periodista. Era una invitación muy tentadora. Además de que le tengo un cariño muy especial a Honduras, por haber recibido con gran hospitalidad a mis padres durante 24 años, no hay duda que, para bien o para mal, el señor Micheletti ya escribió su nombre en la historia. Así que, sin tiempo para muchas reflexiones, acepté acompañarlos.

A las 7 horas estábamos ya en el aeropuerto; sin embargo, por alguna “inexplicable” razón, la persona encargada de recibir el pago del impuesto de salida se desapareció casi dos horas. ¿Sería una casualidad del destino o simplemente alguien quería “trocear” el viaje? No sé, lo cierto es que nos retrasaron dos horas.

Fueron varias las avionetas en las que viajó la comitiva a Honduras. Del aeropuerto nos llevaron en un bus a la Casa Presidencial. Allí nos trasladaron a un salón que entiendo es el del gabinete. A los pocos minutos, ingresó Micheletti.

Habló durante algunos minutos con la delegación. Explicó a grandes rasgos la situación actual, agradeció la visita y exhortó a los empresarios a invertir en Honduras. Explicó que respetan la propiedad privada, le dan la bienvenida a todos los que deseen invertir allá, ofreciéndoles seguridad jurídica. Así también indicó que las puertas están abiertas para todos los que quieran llegar a Honduras a ver cómo está la situación, por qué se destituyó a Zelaya, qué fue lo que se hizo y cómo se ha mantenido la institucionalidad. Informó también que el proceso eleccionario sigue en camino, que las elecciones se llevarán a cabo el 29 de noviembre, y el nuevo gobierno tomará posesión el 27 de enero del año entrante.

Luego estuvimos en una conferencia de prensa en la que participaron también representantes de la Fenagh, que es más o menos el equivalente de la Cámara del Agro de Guatemala. Había reporteros de muchos medios de comunicación de Honduras y algunos internacionales. Alguien me dijo que incluso estaban los de Telesur, pero no lo pude comprobar.

Después, almorzamos con un grupo de los miembros de la Fenagh, quienes nos ampliaron interioridades del gobierno de Mel Zelaya y su abierto desprecio por la institucionalidad, manifestado e incluso llegar a burlarse en los medios oficiales de las resoluciones de los tribunales.

Nos contaron del proceso paulatino de deterioro de la institucionalidad y acaparamiento de poder que se dio durante la administración de Zelaya, conforme iba dando sus pasos y la gente no se oponía a sus excesos. En pocas palabras, reconocieron que Zelaya pudo llegar a los excesos que llegó simplemente porque la gente lo veía violar la ley, y nadie se atrevía o se molestaba en oponerse. Todos tomaron la actitud de que, mientras no se meta con mi pedacito, no me importa lo que haga. Al final, todos tuvieron que llegar a la conclusión de que “ningún negocio vale la pérdida de la libertad”.

Como ya lo dije en algún momento, considero que Zelaya fue quien primero rompió la Constitución, y lo que pasó después fue una consecuencia directa de esas ilegalidades. A como veo la situación actual, este impasse en Honduras no se resolverá, hasta que se elija y tome posesión un nuevo gobierno. La pregunta que a nosotros nos compete es ¿pondremos nuestras barbas en remojo para que no nos pase lo que les pasó allá?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 20 de agosto de 2,009.

jueves, 9 de julio de 2009

Hipocresía política





Foto: ElHeraldo.hn

Ofrecen el cielo en la tierra, pero a la hora de la hora, entregan el infierno.

A como pinta la cosa, es muy probable que hoy sea el inicio del fin de la crisis en Honduras. Ya Hillary les dijo a Micheletti y a Zelaya que se tienen que sentar a resolver este “impasse”, y Óscar Arias se apuntó a ser el mediador en las conversaciones. ¿Cómo va a terminar todo? Es una incógnita, aunque pareciera que la suerte ya está echada.

Lo más probable es que las conversaciones en Costa Rica den como resultado que se adelanten las elecciones para que lo más pronto posible tome posesión un nuevo gobierno y a Zelaya se le “amnistíe” de todos sus pecados constitucionales a cambio de que no insista en volver como gobernante.

Por supuesto que la negociación no será tan fácil como algunos quisieran creer, ya que ni Micheletti ni Zelaya, mucho menos Chávez, van a querer ceder en sus posturas, pero tarde o temprano tendrán que hacerlo, o simplemente la situación se seguirá complicando.

En todo esto sostengo lo que dije la semana pasada, que al final a la mayoría de los políticos las constituciones les vienen del norte. El desenvolvimiento de la crisis en Honduras no hace más que retratar a la mayoría de los políticos de América como los hipócritas y doblecara que realmente son. Casi todos los mismos políticos que hace poco más de un mes se rasgaban las vestiduras por la “babosada” de la Carta Democrática de la OEA que impedía a Cuba ser parte de ese organismo y que también criticaban agriamente a los Estados Unidos por el “bloqueo” comercial a la isla caribeña, ni siquiera chistaron, un mes después, en rasgarse otra vez las vestiduras, pero esta vez, defendiendo la sagrada Carta Democrática de la OEA y estableciendo un bloqueo comercial criollo contra Honduras. ¿Es ese un reflejo de su coherencia o de su hipocresía?

Para variar, quien siempre se lleva las palmas en este teatro de lo absurdo que es la política latinoamericana es Chávez, quien llegó al colmo de decir que “la junta militar hondureña está apoyada por el imperio yanqui”, pero rápido hizo la aclaración de que no se refería a Obama: “Yo creo que Obama es un prisionero del Imperio”. ¿Alguien entiende semejante declaración?

Creo que los funcionarios hondureños actuaron bien al restablecer el orden constitucional que Zelaya había quebrantado; sin embargo, creo que ellos también cometieron muchos errores que ahora tendrán que pagar en esta negociación. Fue incorrecto que sacaran de Honduras a Zelaya. Lo debieron arrestar y juzgar en el país por las violaciones a la ley que había cometido. Fue incorrecto que para “establecerse” atentaran contra la libertad de expresión y cayeran en la censura. Fue incorrecto que limitaran las garantías constitucionales de los hondureños con la excusa del toque de queda.

Ante los errores y violaciones constitucionales de ambas partes, creo que la única salida que van a encontrar es esta negociación. Lamentablemente, la que sale perdiendo es la institucionalidad y el respeto a la Constitución en Honduras, en primera instancia, pero también en toda Latinoamérica, ya que, una vez más, se afirma el precedente de que los políticos están por encima de la ley.

Por lo menos espero que esta crisis sirva para que la ciudadanía abra bien los ojos y que no se deje engañar por cualquier político que venga a ofrecerle el cielo en la tierra, pero que luego lo lleve al infierno en la tierra. ¡Urge Pro Reforma!

Artículo publicado en Prensa Libre, el jueves 9 de julio de 2,009.

jueves, 2 de julio de 2009

¿Y la Constitución?






Foto: El Heraldo de Honduras.





Mientras no se hagan respetar las Constituciones, los politiqueros siempre harán de las suyas.


La principal lección que nos deja la crisis actual en Honduras es que las Constituciones de los países deben respetarse, y que a los politiqueros del mundo, lo que digan de las mismas, les viene del norte; mientras las puedan violar impunemente.

Creería que casi a nadie le queda la duda de que Mel violó flagrante y repetidamente la Constitución hondureña, si hasta él mismo lo reconoció tímidamente en su discurso en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La violó desde el 2008, al no enviar el presupuesto de este año y utilizar las cuentas del Gobierno a su discreción y sin control. La violó con todo el proceso de la “cuarta urna” y, en este caso, adicionalmente desobedeció sentencias judiciales. Estas violaciones eran suficientes para quitarle el antejuicio, entablarle juicio y separarlo del cargo.

Sin embargo, también creo que aunque Mel logró lo que pocas personas en la historia han conseguido, como es unificar a todas las instituciones gubernamentales, a casi todos los partidos políticos, el suyo incluido, a muchas organizaciones y a la mayoría de la población en su contra, no se siguió el debido proceso para hacerlo pagar sus repetidas violaciones a la Constitución. Y esto fue un grave error que cometieron quienes lo removieron. Error que ahora están pagando por medio de la “condena” internacional.

Lo correcto debió ser que el Congreso le quitara el antejuicio, luego de que se le entablara un proceso y que por ello se le separara del cargo. Si era necesario encarcelarlo, pues se le debió apresar en una cárcel hondureña y no echarlo del país. Si Mel regresa, habrá que seguir el debido proceso para enjuiciarlo.

Y aquí es donde entra la doble moral de los politiqueros de la región. Ahora todos se rasgan las vestiduras e invocan la Carta Democrática Interamericana de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para restaurar a Mel como presidente de Honduras, cuando hace no muchas semanas hasta él mismo la calificó de “babosada”, ya que obstaculizaba el ingreso de Cuba a la OEA. En comparación, me llama la atención la declaración de la Human Rights Foundation, la cual solicita a la OEA activar la Carta Democrática contra el nuevo Gobierno de Honduras, pero, a la vez, critica a Insulza por no activarla contra los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador porque, a su criterio, estos gobiernos también violan la Carta Democrática.

Es interesante que ni en la OEA ni en la ONU se le haya dado importancia a las violaciones constitucionales de Mel. ¿Será que para ellos las violaciones constitucionales solo son importantes cuando se hacen contra uno de “ellos” (y no me refiero a los “países”, sino a los políticos), pero si es uno de “ellos” quien las comete, no tiene importancia? Esa parece ser la “moral” de los politiqueros miembros de la OEA y la ONU. Y eso sin mencionar el caso de Irán.

Pero más cercano a nosotros, los presidentes de Nicaragua, El Salvador y Guatemala decidieron “cerrar” las fronteras con Honduras para todo el tránsito comercial. Y yo me pregunto ¿en qué parte de la Constitución de Guatemala se basó el presidente Colom para arrogarse tal autoridad? ¿Será que la excusa de la “prioridad de recuperar el orden institucional en Honduras” es suficiente para que en Guatemala el presidente haga un rollito de papel toilet con la Constitución?

Insisto, mientras no hagamos respetar nuestras constituciones, los politiqueros locales las violarán impunemente, de una u otra forma. ¡Urge ProReforma!

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 2 de julio de 2,009.