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jueves, 9 de julio de 2009

Hipocresía política





Foto: ElHeraldo.hn

Ofrecen el cielo en la tierra, pero a la hora de la hora, entregan el infierno.

A como pinta la cosa, es muy probable que hoy sea el inicio del fin de la crisis en Honduras. Ya Hillary les dijo a Micheletti y a Zelaya que se tienen que sentar a resolver este “impasse”, y Óscar Arias se apuntó a ser el mediador en las conversaciones. ¿Cómo va a terminar todo? Es una incógnita, aunque pareciera que la suerte ya está echada.

Lo más probable es que las conversaciones en Costa Rica den como resultado que se adelanten las elecciones para que lo más pronto posible tome posesión un nuevo gobierno y a Zelaya se le “amnistíe” de todos sus pecados constitucionales a cambio de que no insista en volver como gobernante.

Por supuesto que la negociación no será tan fácil como algunos quisieran creer, ya que ni Micheletti ni Zelaya, mucho menos Chávez, van a querer ceder en sus posturas, pero tarde o temprano tendrán que hacerlo, o simplemente la situación se seguirá complicando.

En todo esto sostengo lo que dije la semana pasada, que al final a la mayoría de los políticos las constituciones les vienen del norte. El desenvolvimiento de la crisis en Honduras no hace más que retratar a la mayoría de los políticos de América como los hipócritas y doblecara que realmente son. Casi todos los mismos políticos que hace poco más de un mes se rasgaban las vestiduras por la “babosada” de la Carta Democrática de la OEA que impedía a Cuba ser parte de ese organismo y que también criticaban agriamente a los Estados Unidos por el “bloqueo” comercial a la isla caribeña, ni siquiera chistaron, un mes después, en rasgarse otra vez las vestiduras, pero esta vez, defendiendo la sagrada Carta Democrática de la OEA y estableciendo un bloqueo comercial criollo contra Honduras. ¿Es ese un reflejo de su coherencia o de su hipocresía?

Para variar, quien siempre se lleva las palmas en este teatro de lo absurdo que es la política latinoamericana es Chávez, quien llegó al colmo de decir que “la junta militar hondureña está apoyada por el imperio yanqui”, pero rápido hizo la aclaración de que no se refería a Obama: “Yo creo que Obama es un prisionero del Imperio”. ¿Alguien entiende semejante declaración?

Creo que los funcionarios hondureños actuaron bien al restablecer el orden constitucional que Zelaya había quebrantado; sin embargo, creo que ellos también cometieron muchos errores que ahora tendrán que pagar en esta negociación. Fue incorrecto que sacaran de Honduras a Zelaya. Lo debieron arrestar y juzgar en el país por las violaciones a la ley que había cometido. Fue incorrecto que para “establecerse” atentaran contra la libertad de expresión y cayeran en la censura. Fue incorrecto que limitaran las garantías constitucionales de los hondureños con la excusa del toque de queda.

Ante los errores y violaciones constitucionales de ambas partes, creo que la única salida que van a encontrar es esta negociación. Lamentablemente, la que sale perdiendo es la institucionalidad y el respeto a la Constitución en Honduras, en primera instancia, pero también en toda Latinoamérica, ya que, una vez más, se afirma el precedente de que los políticos están por encima de la ley.

Por lo menos espero que esta crisis sirva para que la ciudadanía abra bien los ojos y que no se deje engañar por cualquier político que venga a ofrecerle el cielo en la tierra, pero que luego lo lleve al infierno en la tierra. ¡Urge Pro Reforma!

Artículo publicado en Prensa Libre, el jueves 9 de julio de 2,009.

jueves, 2 de julio de 2009

¿Y la Constitución?






Foto: El Heraldo de Honduras.





Mientras no se hagan respetar las Constituciones, los politiqueros siempre harán de las suyas.


La principal lección que nos deja la crisis actual en Honduras es que las Constituciones de los países deben respetarse, y que a los politiqueros del mundo, lo que digan de las mismas, les viene del norte; mientras las puedan violar impunemente.

Creería que casi a nadie le queda la duda de que Mel violó flagrante y repetidamente la Constitución hondureña, si hasta él mismo lo reconoció tímidamente en su discurso en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La violó desde el 2008, al no enviar el presupuesto de este año y utilizar las cuentas del Gobierno a su discreción y sin control. La violó con todo el proceso de la “cuarta urna” y, en este caso, adicionalmente desobedeció sentencias judiciales. Estas violaciones eran suficientes para quitarle el antejuicio, entablarle juicio y separarlo del cargo.

Sin embargo, también creo que aunque Mel logró lo que pocas personas en la historia han conseguido, como es unificar a todas las instituciones gubernamentales, a casi todos los partidos políticos, el suyo incluido, a muchas organizaciones y a la mayoría de la población en su contra, no se siguió el debido proceso para hacerlo pagar sus repetidas violaciones a la Constitución. Y esto fue un grave error que cometieron quienes lo removieron. Error que ahora están pagando por medio de la “condena” internacional.

Lo correcto debió ser que el Congreso le quitara el antejuicio, luego de que se le entablara un proceso y que por ello se le separara del cargo. Si era necesario encarcelarlo, pues se le debió apresar en una cárcel hondureña y no echarlo del país. Si Mel regresa, habrá que seguir el debido proceso para enjuiciarlo.

Y aquí es donde entra la doble moral de los politiqueros de la región. Ahora todos se rasgan las vestiduras e invocan la Carta Democrática Interamericana de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para restaurar a Mel como presidente de Honduras, cuando hace no muchas semanas hasta él mismo la calificó de “babosada”, ya que obstaculizaba el ingreso de Cuba a la OEA. En comparación, me llama la atención la declaración de la Human Rights Foundation, la cual solicita a la OEA activar la Carta Democrática contra el nuevo Gobierno de Honduras, pero, a la vez, critica a Insulza por no activarla contra los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador porque, a su criterio, estos gobiernos también violan la Carta Democrática.

Es interesante que ni en la OEA ni en la ONU se le haya dado importancia a las violaciones constitucionales de Mel. ¿Será que para ellos las violaciones constitucionales solo son importantes cuando se hacen contra uno de “ellos” (y no me refiero a los “países”, sino a los políticos), pero si es uno de “ellos” quien las comete, no tiene importancia? Esa parece ser la “moral” de los politiqueros miembros de la OEA y la ONU. Y eso sin mencionar el caso de Irán.

Pero más cercano a nosotros, los presidentes de Nicaragua, El Salvador y Guatemala decidieron “cerrar” las fronteras con Honduras para todo el tránsito comercial. Y yo me pregunto ¿en qué parte de la Constitución de Guatemala se basó el presidente Colom para arrogarse tal autoridad? ¿Será que la excusa de la “prioridad de recuperar el orden institucional en Honduras” es suficiente para que en Guatemala el presidente haga un rollito de papel toilet con la Constitución?

Insisto, mientras no hagamos respetar nuestras constituciones, los politiqueros locales las violarán impunemente, de una u otra forma. ¡Urge ProReforma!

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 2 de julio de 2,009.