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jueves, 18 de agosto de 2011

La seguridad que vale


Lo que atormenta a la mayoría de guatemaltecos es la criminalidad común y las extorsiones, no el narcotráfico.

A riesgo de ser incomprendido, desterrado y hasta linchado por las huestes políticamente correctas, me aventuro a publicar aquí lo que para mí debe ser la ocupación principal de quienquiera sea electo como nuestro mandatario —o sea, mandadero—: la seguridad. Obviamente, decir eso no tiene nada de controversial, lo que sí lo tiene es el cómo: cambie las prioridades, que la número uno sea combatir la criminalidad común y las últimas sean combatir al crimen organizado y al narcotráfico.

Aquí es donde muchos se rasgarán sus pulcras vestiduras, me hostigarán y me condenarán a pasar la eternidad en el quinto infierno.

Pero no hay nada de qué escandalizarse, es puro y simple sentido común. Los recursos siempre serán escasos y, por lo tanto, hay que invertirlos en aquello que pueda dar un mejor rendimiento, considerando siempre el corto, mediano y largo plazos. En el caso de la seguridad, cualquiera con un poco de observación podrá percatarse de que lo que tiene aterrada a la población no es el narco, ocupado en ver cómo lleva su droga a Estados Unidos, sino el asaltante, que lo puede matar en la esquina por un pinche celular, el ladrón que dos veces por semana le roba sus pertenencias en un bus urbano, el marero extorsionador del barrio que ha obligado a muchos a cerrar sus negocios y, en el peor de los casos, a abandonar sus viviendas. En el interior la cosa no es muy diferente, al grado de que en muchas comunidades se han organizado bajo la premisa de “ladrón visto, ladrón linchado”.

No hay que ser un “gran estadista” para entender que los pocos recursos que tenemos se deben invertir en aquello que más nos afecta a todos. Y es en garantizar la seguridad de todos los ciudadanos en lo que se deben invertir los recursos de los tributarios. Al fin y al cabo esa y la impartición de justicia son las razones primordiales por las cuales se organizan los Estados y pagamos impuestos.

¿Y qué pasa con el narcotráfico? Esa es una guerra que no solo no es nuestra sino que quienes, dizque están más interesados en combatirla, en la realidad no lo hacen. En Estados Unidos, el consumo de drogas se ha mantenido relativamente estable desde que se declaró oficialmente la “guerra contra las drogas”, hace 40 años.

Dicen que se acabó el narcotráfico en Colombia, pero no es cierto. Se redujo la violencia derivada del narcotráfico, sí. Se redujo un poco la producción de cocaína, sí. Pero en Colombia todavía se produce casi el 40% de toda la cocaína del mundo.

Otro ejemplo es Afganistán. Allí se produce casi el 70% del opio en el mundo. Cuando lo invadió el Ejército de Estados Unidos, de hecho se incrementó la producción y se ha mantenido estable durante los 10 años que ha estado ese ejército acampado allí. ¿Y entonces?

Uno de los candidatos con más posibilidades me argumentaba que algunos narcos han cometido delitos en nuestro territorio, a lo que le respondí que esos delitos sí hay que perseguirlos y evitarlos, pero combatir el trasiego de drogas es una causa perdida.

La única forma de acabar con el narcotráfico es legalizando las drogas, pero como para que eso pase todavía falta algún tiempo y muchas muertes, nosotros mejor ocupémonos en aquello que está a nuestro alcance y que se puede resolver con solo un poco de decisión y no muchos recursos. Y si eso no les parece suficiente, cuando hayan acabado con la criminalidad común, y solo en ese momento, entonces dedíquense a jugar su guerrita de las drogas.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 18 de julio de 2,011.

jueves, 30 de junio de 2011

Limosneros


El propósito del foro era conseguir más dinero para malgastarlo.

A raíz de la reunión de presidentes de la semana pasada, un amigo me envió un comentario que me parece interesantísimo compartir con ustedes. Recibí muchos comentarios sobre mi artículo de la semana pasada y mi postura sobre la legalización de las drogas, que espero contestar la próxima semana. Transcribo a continuación el comentario de mi amigo, AA (no de Alcohólicos Anónimos):

“Hace unos días se llevó a cabo en Guatemala una conferencia de seguridad en la cual los presidentes y expertos ‘enérgicamente’ le pidieron al gobierno de Estados Unidos más dinero para el combate del narcotráfico, aduciendo que sus recursos locales no son suficientes para sostener la lucha de varios años sin que se vean resultados positivos. Hillary Clinton, Secretaria de Estado de ese país, ofreció dar más ayuda para el combate del narcotráfico, pero hizo notar que la tributación tenía que aumentar en los países quejosos. ¡Increíble!

“Es el país consumidor por excelencia, reconocen aprox. el 85% del consumo de drogas, el resto va a Europa y otros países; la mayor parte del dinero de drogas se queda y se lava en EE. UU., mientras los países latinos ponemos los muertos y la violencia.

“Una de las conclusiones del foro fue crear un impuesto regional para el combate del narcotráfico. Irónicamente, el presidente de Colombia afirmó que en el mismo foro había gente comprometida con el tráfico de drogas. ¡Por supuesto que sí! El tema del foro no fue cómo solucionar el problema de las drogas, su tráfico, su consumo y la violencia consecuente; fue estudiar, justificar e implementar una nueva forma de sacarle más dinero a los ciudadanos de estos países.

“¡Qué vergüenza de presidentes! Comenzando por el de Guatemala, que tiene ya varios meses luchando por seguir incrementando el presupuesto y endeudando a los ciudadanos más pobres del país. ¡Qué vergüenza, qué falta de dignidad! Foro de limosneros que al final y con tal de aumentar las posibilidades de corrupción en sus respectivos países, aceptaron la presión del gran consumidor y que se queda con la mayor parte del dinero del narcotráfico, para intentar esquilmar más aún la precaria situación de sus ciudadanos.

“¡Hasta cuándo vamos a despertar latinoamericanos, hasta cuándo! A los gobernantes de EE. UU. y Europa les interesa que haya violencia en nuestros países, les interesa que no haya un clima de trabajo, producción e inversión en el área. Con la situación económica actual en el mundo, se necesitan inversiones frescas, pero, ¿cómo hacerlas en lugares de secuestros, crímenes y de justicia limitada y/o comprometida, de políticos corruptos fácilmente manipulables? Incluso los inversionistas latinoamericanos prefieren llevar su dinero a EE. UU. y Europa. ¡Pregúnteles! El capital solo tiene patria donde hay seguridad.

“Los políticos, tanto de EE. UU. como de Europa, presionan a nuestros no tan ingenuos políticos, para la creación de leyes que persiguen una información abierta sobre cuentas de bancos y activos generales, no tanto porque les interese ‘combatir el crimen’ sino para que haya temor en sus propios ciudadanos a invertir acá. ¿Por qué tardaron tanto en cuestionar las inmensas cuentas de los jeques árabes y de nuestros propios políticos latinoamericanos? Sus bancos usaban los fondos para circularlos entre sus ciudadanos para inversión y creación de puestos de trabajo a costillas de nuestras magras economías. ¡Esos son los ‘países amigos’!”

¿Usted qué opina de esta visión?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 30 de junio de 2,011.

jueves, 20 de enero de 2011

Bomba


La bomba es sólo una consecuencia y no la causa.

La bomba detonada en un bus, la semana pasada, con la trágica consecuencia de nueve muertos hasta el momento, es un reflejo de la crítica situación de seguridad que debemos enfrentar los guatemaltecos todos los días y un mal augurio para el inicio de este año, matizado por la contienda electoral. Pero el problema no es la bomba; esa fue solo una consecuencia.

El problema central tras este incidente y las muertes violentas de 17 guatemaltecos todos los días es que los gobernantes se han dedicado a cualquier cosa, menos a cumplir con sus funciones primigenias: velar por la seguridad de todos los habitantes del país e impartir justicia.

En las épocas de campaña, los políticos, que siempre son seguidores de la opinión pública, por supuesto que tienen ya identificada a la inseguridad como el problema principal que aqueja a todos los guatemaltecos —de seguro pagaron saber cuántos miles de dólares para que algún consultor internacional les dijera lo que cualquier guatemalteco les podría decir de gratis en la calle—.

No olvidemos que la campaña anterior para el Ejecutivo se decidió a raíz de un vano, vacío, mentiroso y, la verdad, hasta ingenuo, refrán de la “seguridad con inteligencia”.

Así que no nos debe extrañar este año escuchar hasta la saciedad cómo los nuevos aspirantes al guacamolón van a resolver de un plumazo todos los problemas de seguridad que nos aquejan.

Tampoco debemos olvidar que, ya montados en el macho, todo eso lo tiran a la basura. La mejor prueba es que apenas hace un par de días se “entregó” a las autoridades y ahora está en la cárcel quien fuera el creador del “plan de seguridad” de los actuales desgobernantes.

En el caso de la administración actual, más descarados no podían ser. El presidente Colom lo dijo muy claro una vez montado en el trono: “Si quieren seguridad, paguen más impuestos, porque lo que ya se recauda se usará para mis proyectos sociales”. Probablemente a estas alturas del partido a él no le gustaría que se le recordaran esas palabras, pero lo cierto es que, aunque las quiera negar, sus decisiones y actuaciones las han confirmado. Basta recordar que no en una sino en varias ocasiones han desviado fondos de seguridad para los “proyectos sociales”.

Lo que más cólera da es que cuando pasan cosas como la de la bomba en el bus, que ha tenido repercusiones noticiosas internacionales y que se ha convertido en drama mediático, por la muerte de casi toda una familia, allí sí resulta que desde hace tiempo saben cómo actúan los de la banda que cometió el crimen, que ya desactivaron varias bombas con anterioridad, que ya sabían quién las fabricaba y “resuelven” el caso en un dos por tres.

Y si tan eficientes son en este caso y tanta información tenían, ¿por qué no han hecho nada contra los que han asesinado a tanto piloto, que todos sabemos se debe a extorsiones? ¿Por qué no han hecho nada contra los asaltantes motorizados que ya tienen hasta plaza fija y horario para asaltar en varios cruceros de la capital?

Si ni siquiera se necesita mucha “inteligencia”, ya que la información circula habitualmente en las redes sociales, a veces hasta con las placas de los asaltantes.

Así que ya sabe, no se deje engañar por los cantos de sirena de la “seguridad” que le van a ofrecer todos los candidatos.

Se necesita mucho más que eso. Se necesita un cambio del sistema. ¡Urge Proreforma!

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 13 de enero de 2,011.

jueves, 9 de abril de 2009

¿Dónde estás?


En momentos en que la vida de casi todos los guatemaltecos pende de un hilo y que tenemos muy altas posibilidades de pasar a engrosar las estadísticas de las víctimas de la criminalidad y que quienes tienen la gorda obligación de velar porque en el país haya seguridad y se imparta justicia brillan por su ausencia, incompetencia y corrupción, no nos queda más que velar nosotros mismos por nuestra seguridad y, para los creyentes, encomendarnos a Dios.

Sé que no es un gran consuelo para muchos, pero estoy convencido de que, mientras no se cambie el sistema (por eso hay que apoyar a ProReforma), la cosa seguirá color de hormiga.

Y aunque no debemos claudicar en nuestro empeño de lograr que los funcionarios cumplan sus obligaciones principales, la verdad, creo que en las actuales circunstancias, con los gobernantes interesados únicamente en “sus” programas, tenemos pocas esperanzas de cambio en ese ámbito.

Por lo menos en estos días de descanso, le invito a meditar sobre esto y a acercarse a Dios. Le dejo con un par de textos bíblicos (mezclados) que a mí me han servido mucho en este sentido desde hace muchos años:

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.

En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.

Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.

Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y 10 mil a tu diestra; mas a ti no llegará.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.

P.S.: Esta es una mezcla que hice de los dos salmos que más me gustan, el 23 y el 91, sacados de la versión RV1960.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 9 de abril de 2,009.

jueves, 26 de febrero de 2009

Armas malditas

El ministro de Gobernación, Salvador Gándara, dijo el domingo, al salir de la Megafráter: “Estamos pidiéndole a Dios porque podamos pasar cuanto antes la ley de armas, ya que debemos erradicar la violencia con leyes concretas”.

Al parecer, el ministro comparte la idea que tienen muchas personas de que con solo que se prohíba la portación de armas, automáticamente, como por obra y gracia del Espíritu Santo, la violencia y la criminalidad desaparecerán.

Según esta creencia, el problema real no son las personas, sino las herramientas que tienen a su disposición, por lo que, si se les quita el acceso a las armas, automáticamente los criminales se convertirán en almas de Dios. ¿Le hace a usted sentido esa lógica? A mí no.

No me hace sentido la lógica de ese argumento, porque las armas que se registran bajo un sistema como el que tenemos actualmente, que es similar al que existe en muchos países del mundo, son las que utilizan las personas que, en su mayoría, no son criminales.

Y no lo generalizo porque no puedo descartar las excepciones. Pero aún con ellas, la gran mayoría de quienes registran sus armas lo hacen porque son personas respetuosas de la ley, que generalmente van a utilizar las armas de manera responsable, más específicamente, en defensa propia.

Estas personas consideran que tienen necesidad de armarse para poder defenderse adecuadamente de los criminales, generalmente porque están en alguna situación de alto riesgo, aunque actualmente en Guatemala ese razonamiento ya no es válido porque todas las personas vivimos en situación de alto riesgo, debido a la ineficiencia del sistema para proveer seguridad y justicia.

Por definición y, además, por conveniencia, los criminales no van a registrar sus armas.

Si van a utilizar una, aún si es de los calibres aceptados, no les va a interesar para nada registrarla, ya que de esa manera, en teoría, les sería más fácil a las autoridades atraparlos.

Es por eso que, aun cuando hoy existe una ley que les permite a las personas registrar y portar armas legales, los criminales andan con armas de calibres prohibidos, no registradas, cometiendo fechorías. Por supuesto, son criminales y, por definición, no respetan la ley.

Entonces la pregunta es: ¿si se prohíben completamente las armas, se eliminará la criminalidad? La respuesta es un no categórico.

Lo que hay que entender es que a quienes se les va a prohibir utilizar armas es a las personas responsables y respetuosas de la ley, no a los criminales.

A éstos no les puede interesar menos si las armas que utilizan para cometer sus fechorías están “autorizadas” o prohibidas.

Créame que eso los tiene sin el más mínimo cuidado.

Y no solo creo que es tonto considerar que prohibiendo las armas se eliminará la criminalidad, sino que, además, es una ingrata irresponsabilidad de parte de las autoridades el querer dejar todavía más indefensos a los ciudadanos que, debido a la ineficiencia de los mismos gobernantes, día a día tienen que jugarse la vida por el solo hecho de vivir en un país carente de seguridad y justicia.

Mientras los gobernantes no cumplan sus funciones primordiales, que son las de proveer seguridad y velar por la justicia, es inmoral que quieran quitarles a los ciudadanos las pocas posibilidades que tienen de defender su vida y la de los suyos de los delincuentes.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 26 de febrero de 2,009.

jueves, 9 de octubre de 2008

El Chantajista

La solicitud de Álvaro Colom de incrementar el presupuesto para dar seguridad no es más que un vil chantaje. Estamos claros en que la criminalidad es la principal preocupación actual de todos los que vivimos en Guatemala, y que eso hace del brindar seguridad un ofrecimiento político atractivo. Sin embargo, el que se ponga como la zanahoria para engatusar a todos los… diputados, para que aprueben un considerable incremento en el presupuesto de malgasto del gobierno y el consiguiente incremento a los impuestos es un chantaje al mejor estilo de los mareros, secuestradores y demás criminales.

Respaldo lo dicho en las siguientes declaraciones de Colom:

“Esta es una decisión nacional: si quieren seguridad, hay que invertir en seguridad”.

“Lo hemos hablado con el ministro de Finanzas; esto es como poner un sobrepresupuesto en el presupuesto normal, no queremos afectar el normal, eso tiene que ser una decisión de las consultas que hagamos de cómo vamos a financiar como país y nación un tema que nos está afligiendo a todos”.

“Eso hay que verlo como cuando una persona toca un cable de alta tensión y es ingresada en un cuarto de cuidados intensivos: allí la familia del lesionado no ve el límite de ninguna naturaleza en gastos, y la seguridad de Guatemala está moribunda en un cuarto de cuidados intensivos”.

El punto crucial del chantaje es que la función principal de cualquier gobierno es brindar justicia y velar por la seguridad de los habitantes de su país; sin embargo, Colom la pone como la última prioridad.

¿Por qué lo digo? Porque, como dice el refrán, “ponga el dinero donde pone la boca”, y en este caso, Colom dice que la seguridad esta “moribunda”, pero no está dispuesto a asignarle el presupuesto requerido por él mismo para “empezar” a curarla. Lo dice muy claramente: el presupuesto “normal” es para las cosas “normales” que hace el Gobierno. Si quieren seguridad, caigan muertos con más dinero, porque lo demás, de lo que vivimos los burócratas y hacemos fortuna los políticos, eso sí no se toca. Siguiendo su mismo ejemplo, sería como que la familia que tiene al electrocutado en el hospital asigne todo su dinero como siempre lo ha utilizado, como si nada estuviera pasando, y para pagar los cuidados de su enfermo salga a la calle a robarle su dinero al primer despistado que pase.

Si realmente le preocupara la inseguridad que vivimos todos los demás, el primer monto asignado en el presupuesto sería el de seguridad, y luego a ver para qué alcanza lo demás. ¿Por qué, por ejemplo, no dejó en esa ampliación de los Q3 mil millones el presupuesto de la Cohesión Social?

Espero que los diputados no se dejen chantajear. A Colom no le interesa la seguridad, le interesa obtener más ingresos; la seguridad es solo el dulcito con el cual pretende que el Congreso apruebe más impuestos y más gastos. Lo más digno que podrían hacer, si es que todavía les queda algo de esa escurridiza cualidad entre los políticos, es no aprobar el presupuesto y que siga vigente el de este año.

Caso Pollo Ronco: no es más que un teatro del absurdo, arreglado con anticipación. La teoría que más me convence es que lo mandaron a traer al mejor estilo de Juan el Bautista: para que prepare el camino de la señora. El que lee, entienda.

Vdeluto.org: Ahora más que nunca, vístase de negro los viernes y demuestre su repulsa por el sistema actual. Pase por El Obelisco mañana, después de las 18 horas, “V” estará allí de nuevo.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 9 de octubre de 2,008.