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martes, 27 de febrero de 2007

Viaje de Alcalde de Villanueva por el calvario

elPeriódico tuvo la genial idea de invitar al alcalde de Villa Nueva, Salvador Gándara, y al Concejal Primero de la municipalidad de Guatemala, Enrique Godoy, a hacer el recorrido que tienen que hacer los habitantes de los municipios al sur de la ciudad todos los días para llegar a sus trabajos. Gándara aceptó el reto, Godoy declinó.

Pues bien, ayer lunes elPeriódico publicó una interesantísima y a la vez iluminadora crónica del viaje con el Alcalde villanovano. Es tan buena la crónica y aclara tanto el panorama para quienes no lo quieren ver (incluido, por lo menos hasta antes del recorrido, el mismo alcalde en cuestión) que prefiero no resumirla sino copiarla íntegramente. Si lo deasea puede leerla aquí, o en el sitio de elperiódico. Mis felicitaciones para Claudia Benavente y el equipo de elPeriódico.

El alcalde Gándara prueba lo que el Transmetro le trajo a sus vecinos
En un recorrido que aceptó hacer con “elPeriódico”, el alcalde de Villa Nueva se percata de que el tráfico que padecen miles de personas cada mañana desgasta.

Claudia Benavente /elPeriódico
redaccion@elperiodico.com.gt

La oscuridad aún reinaba cuando el alcalde de Villa Nueva, Salvador Gándara, abordó su camioneta Nativa para experimentar cómo inician el día, desde que entró en funciones el Transmetro, miles de personas que viven en ese municipio y trabajan o estudian en la capital.

El jefe edil sólo conocía la situación de la CA9 Sur por medio de los informes de la Policía Municipal de Tránsito (PMT) de Villa Nueva, pero no se había metido en el tráfico.

La misma invitación se le hizo a Enrique Godoy, concejal primero de la Municipalidad de Guatemala, sin embargo, declinó realizar el viaje.

En el tráfico

Eran las 5:40 cuando el alcalde Gándara llegó al kilómetro 16.5, un poco más allá del centro comercial Santa Clara. Allí empezaba la cola de vehículos que se dirigía hacia la capital.

Transcurrieron 15 minutos y el jefe edil empezó a desesperarse, entonces hizo la primera
llamada por radio al jefe de la PMT de Villa Nueva, Enio Rivera: “¿Qué pasó adelante?, ¿por qué avanzamos sólo unos metros?”. Este contestó: “Todo normal, licenciado”.

Después de 22 minutos apenas había llegado a la altura del puente de Villa Nueva, es decir que sólo había recorrido medio kilómetro y faltaban seis más hasta la entrada a la estación central del Transmetro.

Había momentos en que el tráfico se quedaba parado, por ratos avanzaba, así es que en varias
oportunidades Gándara preguntó por radio qué sucedía.

A las 6:10 ya había avanzado otro kilómetro y su carro se encontraba por el residencial Catalina, en el kilómetro 15, cuando uno de los agentes de la PMT aseguró que todavía faltaban 45 minutos para llegar hasta el puente de Cenma, es decir que haría 9 minutos por kilómetro.

Había aclarado un poco y el alcalde empezó a observar los otros vehículos, muchos con un solo pasajero a bordo, otros con niños que lucían aburridos, acostumbrados ya a la rutina.

Miraba el reloj del vehículo mientras escuchaba la Radio Viva. Su rostro reflejaba hastío,
la impresión que le causó la lentitud del recorrido, sobre todo en la cuesta de Villalobos.

A las 6:50, todavía en la cuesta, preguntó de nuevo por qué tardaba. La respuesta del jefe de la PMT fue: “Porque de cuatro carriles se reducen a dos, señor, y se suma la incorporación de vehículos en Monte María y El Mezquital”. A las 7:25 llegó a la altura del Pacific Center, 1 hora con 50 minutos para entrar a la ciudad. El regreso duró solo 15 minutos.

Sin salida

De acuerdo con Gándara, ya no hay más que hacer en esa ruta, a menos que quienes viven en Villa Nueva regresen a vivir a la Ciudad de Guatemala, o bien reorganicen sus horarios, porque “ir todos los días en el tráfico es desgastante”, aseguró.

Él tarda entre 15 y 20 minutos para llegar cada día a su oficina, pues a diferencia de los vecinos de Villa Nueva, vive en la carretera a El Salvador. Allí estudian sus hijos.

La única medida que cree útil es restringir más el paso al transporte pesado, pero piensa que los habitantes deben colaborar poniendo a sus hijos en colegios de Villa Nueva para no tener que salir más temprano.

Gándara cotiza unas vallas electrónicas, como las que hay en los freeway de Estados Unidos; allí se informará hasta qué kilómetro llega el tráfico, cuánto tiempo puede tardar para llegar a la Cenma y si hay algún obstáculo en el camino. Eso reduciría el estrés, concluye.

Foto de elPeriódico.

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jueves, 22 de febrero de 2007

Programa sobre los daños colaterales del Transmetro

Ayer (miércoles 21) conduje en nuestro programa "Todo a Pulmón" una entrevista con Ernesto Morales, vicepresidente de la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa Guatemalteca, Fepyme, en la que hablamos sobre las consecuencias que ha tenido la implementación del Transmetro sobre sus agremiados, especialmente los que tienen sus negocios sobre la Aguilar Batres y la Avenida Bolívar.

El entrevistado fue muy moderado en sus comentarios, aunque sí recalcó que sus agremiados definitivamente están sufriendo mucho ya que sus negocios se han venido para abajo. Contó que ahora es más difícil (si es que no prohibido) estacionarse hasta en muchas de las calles "a la vuelta" de la Bolívar, lo que dificulta todavía más la viabilidad de los negocios en esa arteria.Solicitaron a las autoridades que sean más flexibles y que, por ejemplo, durante un período de transición (lease, en lo que ven a dónde se trasladan, si es que lo logran hacer antes de quebrar), por lo menos permitan algunos horarios (no pico) para que puedan realizar carga y descarga de sus productos.

A como veo la cosa, la situación es muy difícil para todos estos pequeños y medianos empresarios, ya que no le veo ningún futuro comercial a dicha arteria debido a las restricciones municipales. La única opción viable que veo es que se vayan a otra parte, pero como explicó el invitado, no es tan fácil, con tan poco presupuesto y capital que tienen estos pequeños empresarios, cambiarse de ubicación y aguantar el tiempo de "reacreditación" del negocio.

Mi conclusión fue que quienes tienen sus empresas en las arterias donde pronto se construirán nuevos ramales del Transmetro (la Roosevelt, por ejemplo) deben empezar a planificar qué hacer antes que los agarren los calzones bajos, como les sucedió a los de la Bolívar. En retrospectiva, creo que también debí añadir que una buena opción es reenfocar sus negocios hacia servicios para los transeúntes que necesariamente pasarán frente a sus negocios en su camino hacia las paradas del Transmetro.

Una parte muy interesante del programa fueron las llamadas del público, que sospechosamente fueron la mayoría en apoyo del Transmetro y la Muni (las malas lenguas dicen que cada vez tienen un más sofisticado call center). Al respecto, me gustaría acotar un par de temas.

  • El Transmetro, en efecto, es muy ventajoso para un grupo de personas, léase los usuarios del transporte urbano en esa ruta, ya que les permite llegar más rápidamente y, por lo menos en el trayecto, con mayor seguridad que antes. Eso no lo niego. Mis comentarios al respecto siempre han ido encaminados hacia el costo que todos los demás tienen que pagar por ello. Y no me refiero sólo a los automovilistas, sino también a otros usuarios del transporte público que no viven en la zona que abarca el Transmetro, los habitantes de Villa Nueva, Amatitlán y Palín, por ejemplo, quienes ahora deben pasar por el calvario que es llegar hasta la Centra, antes de poder abordar el Transmetro y de allí llegar más rápido al Trébol o al Centro Cívico. Aquí puede encontrar un comentario muy interesante de uno de los "amigos invisibles" que incluso participó llamando al programa (fue, de hecho, quien primero utilizó el término "daños colaterales").

  • Uno de los argumentos utilizados por los defensores telefónicos del Transmetro es el maniqueísmo de que los que tienen vehículos son "ricos", "hasta tienen ama de llaves" indicó uno de los que llamaron. Ese es un argumento populista propio de la lucha de clases que, para principiar, no es cierto. Si lo fuera, ¡Aleluya! ¡ya salimos de la pobreza!, ya que sólo en la capital habrían cerca de 900,000 "ricos", según los estimados que publican los medios de comunicación. No nos dejemos engañar por esos argumentos resentidos. De lo que yo he podido ver, el sueño de casi cualquier persona que vive en la capital es algún día poder comprarse aunque sea un su "pichirilo" viejito con el cual pueda librarse de la inseguridad que hasta la fecha se vive en la mayor parte del transporte público y las calles de la ciudad. En las atorazones de tráfico que paso todos los días por la Aguilar Batres y la Villalobos, los carros de "rico" son la excepción, la mayoría son carros ni muy nuevos ni muy caros.

  • Es absurdo tratar de tapar el sol con un dedo. Si bien es cierto el Transmetro resolvió unos problemas, también es cierto que creó otro montón. No podemos simplemente hacernos de la vista gorda y desentendernos de la realidad, esperando que solita se componga y acusando a todos los que se quejan de no ver las "ventajas" del nuevo sistema. Uno de los que llamó incluso nos acusó de "tener intereses velados" en el tema ya que lo tratamos mucho en los programas, tanto en Todo a Pulmón como en Contravía. Mi respuesta es que ni soy transportista, ni tengo interés en ser Alcalde (y estoy seguro que los otros conductores de los programas tampoco), en todo caso, soy un simple "usuario" de la Aguilar Batres. Y a todo esto, ¿a cuenta de qué tiene uno que postrarse ante los designios de las autoridades como si fuera Dios mismo quien los dictó y anatema todo aquel que ose desafiarlos?
  • Pero el comentario que realmente me molestó fue el de una señora que dijo que el problema es que los guatemaltecos somos unos irresponsables y que a todo llegamos tarde y luego vemos a quién le echamos la culpa y que entonces usamos el tráfico como una excusa. Que lo que tenemos que hacer es salir más temprano y dejar de estar quejándonos. Ha de ser muy fácil decir eso cuando no se tiene que despertar a los hijos pequeños a las 4 de la mañana para que se alisten para ir al colegio. Salir de la casa a las 5 de la mañana o antes para lograr llegar al colegio a tiempo para recibir clases, o al trabajo antes de las ocho para que no lo despidan a uno. Y luego en la tarde pasar nuevamente por el suplicio de otro par de horas en el recorrido de regreso a casa, sólo para llegar extenuado (y los hijos todavía tienen que llegar a terminar sus tareas) para luego medio dormir unas horas y empezar nuevamente la rutina. Discúlpeme señora, pero todos esos cientos de miles de personas, adultos y niños, que pasan diariamente un calvario para cumplir con sus responsabilidades, podrán ser cualquier cosa, menos irresponsables.

Espero contribuir a la discusión sobre el tema. Espero sus comentarios al respecto.

Si quiere escuchar la entrevista lo puede hacer aquí. (sólo hasta el 28 de febrero).

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Actualización tráfico en la Aguilar Batres

Continúan mis travesías por la Aguilar Batres y la Villalobos. La situación se ha mantenido similar. Ahora estoy saliendo de mi casa de una vez cuando voy a dejar a mi hija a la parada del bus, es decir, a las 5:20 AM. Dependiendo de cómo le vaya al bus, he salido de la colonia entre las 5:27 y 5:40. Por increíble que parezca, en esto de la salida cada minuto cuenta y mientras más tarde logro salir, más larga es la cola entre la carretera y la colonia. Lo menos que he hecho de cola es un poco más de la mitad de la subida (aprox. 500 mts.). El peor día, la cola llegaba unas dos cuadras adentro de la colonia. A la hora que he salido, el tiempo que tardo en llegar al cuello de botella varía entre 30 y 45 minutos. He oído decir a algunos que después de las 8:00 AM el tráfico disminuye, lástima que no todos nos podemos dar el lujo de empezar a trabajar tan tarde ;-).

El regreso ha sido bastante variado. Últimamente he estado tratando de salir temprano de la oficina, para pasar antes de la hora pico. Cuando lo hago así, y adicionalmente tomo algunos atajos, me he tardado como media hora. En algunas ocasiones he tenido que pasar más tarde y la cosa se complica. El martes, por ejemplo, fui a San Salvador. De regreso, me tardé 2 horas y media desde San Salvador hasta Guatemala (un poco más de 200 kilómetros) y de allí, me tardé una hora con 15 minutos llegar desde la zona 10 hasta mi casa (unos 12 kilómetros), es decir que en lo que me llevó recorrer ese pequeño trayecto, ¡podría haber recorrido la mitad de camino entre las dos capitales!

Observaciones:

  • Aunque digan que todo el cambio estaba muy bien planificado, yo veo signos de que no es tan así la cosa. Debido a mi inveterada desesperación entre el tráfico, siempre trato de buscar rutas distintas que me permitan llegar más rápido a mi destino. Pues bien, este caso de tráfico extremo en el que ahora estoy metido ha sido un buen aliciente para buscar nuevas rutas. Lo que he encontrado es que las autoridades municipales (tanto de Guatemala como Villanueva) están en constante proceso de prueba y error, para ver si de alguna manera logran desatascar el embrollo que ellos mismos crearon. Un día paso por una ruta y resulta que la tienen bloqueada y lo obligan a uno a irse por otro lado peor. Al día siguiente, cuando ya hasta me pensé alguna estratagema para cruzar los bloqueos, resulta que, simplemente, desaparecieron. Lo peor del caso es que al día siguiente, vuelvo a pasar por allí y, nuevamente, aparecen los bloqueos y desvíos. A veces hasta a mí me desconciertan y ya no entiendo si es que están probando nuevas posibilidades o simplemente es que son completamente irresponsables y hacen los desvíos en donde se les ocurre simplemente para dar la impresión que están "haciendo algo".
  • En algunos casos, debo reconocer que sí le han pegado, como por ejemplo, me cuentan (porque no paso por allí) que el carril reversible que hicieron entre Ciudad San Cristobal y la salida hacia el Anillo Periférico si ha contribuído a desfogar el tránsito. Por cierto, esto es algo que deberían considerar los de la Muni de Villanueva también para la Villalobos. Cuando dijeron que harían un carril exclusivo para el transporte extraurbano que va hacia la Centra, yo creí que estaban pensando en hacer un carril reversible en el lado de "bajada" de la Villalobos (que muy bien se podría hacer desde el paso a desnivel sobre el río Villalobos hasta la Centra. Sin embargo, la decepción fue que lo que al final hicieron fue un seudo carril exclusivo entre los mismos cuatro carriles que suben la Villalobos.
  • Ayer fue el primer día en que restringieron el paso del transporte pesado desde las 5:00 AM. El tránsito estuvo un poco más fluido. El problema, sin embargo, siempre es el mismo: ¿a costa de quién?
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viernes, 9 de febrero de 2007

Actualización de mis travesías por la Villalobos

Ya pasó la primera semana laboral del Transmetro, que sigue dando de qué hablar. Mientras tanto, yo he medido las distancias mencionadas en el post del martes. De la garita de la colonia donde vivo a donde la calle se junta con la Villalobos, hay 800 metros. Desde este punto hasta el puente sobre la entrada a la Cenma (el punto exacto del cuello de botella) hay 2.5 kilómetros.

El jueves salí a las 5:50 de mi casa y la cola llegaba hasta adentro de la colonia (en doble fila). Me llevó 30 minutos llegar hasta la Villalobos, y eso que debo confesar que en la última parte de la bajada me salté la cola. Normalmente no hago esto porque creo que no es lo "civilizado", sin embargo, de otra manera habría llegado tardísimo a la U (que conste que no es excusa, reconozco mi desliz). Si no hubiera saltado la cola, me habría tardado todavía otros 10 o 15 minutos.

Ya en la Villalobos, me llevó otros 30 minutos llegar hasta la entrada a la Cenma. Total: 50 minutos.

Hoy viernes salí a las 5:31 de la colonia, la cola en la Villalobos ya casi pasaba por la entrada a la colonia. Me tomó 20 minutos llegar a la entrada de la Cenma.

Por el momento, mi conclusión es que si no salgo junto con el bus del colegio de mi hija, es decir, entre las 5:25 y 5:30, me atrapa el tráfico y es un calvario llegar al trabajo.

El regreso:

La experiencia en la tarde ha sido distinta. De entrada, estoy saliendo peor que albañil para tratar de adelantarme a la hora del tráfico. En general he estado saliendo de la zona 10 entre 5:05 y 5:15. El tráfico en la Aguilar Batres todavía no está tan pesado, aunque la cola llega casi hasta el trebol. Luego de tomar algunos atajos (no lo puedo evitar, si hay algo que detesto es estar parado sin moverme) he estado llegando a mi casa entre 6:05 y 6:15, es decir, aproximadamente una hora, lo cual, considerando las circunstancias, creo que está bien. HOy será el primer viernes y tengo que ir a hacer un mandado antes de irme a la casa, por lo que ya les contaré cómo me fue.

Sugerencias:

He observado que uno de los principales problemas son los trailers que se descomponen en la subida. Ayer fueron un trailer y un camioncito, hoy dos trailers. Creo que evitar el transporte pesado a las horas pico aliviará un poco el tráfico, aunque no estoy convencido al 100% de que tal disposición sea correcta.

Un primo que también vive en la colonia me hacía la observación, muy atinada, que ya que el problema es el embudo, lo que hay que hacer es correr el embudo lo más lejos posible. El sugiere que el Transmetro llegue hasta amatitlán. En la muni de Villanueva parece que pensaron lo mismo, ya que a partir del lunes van a hacerun carril exclusivo para que las camionetas de Villanueva suban por la "bajada" (del lado izquierdo, pues) para que se vayan directo al Cenma. A ver qué pasa la semana entrante.

Los sigo informando de mis observaciones.

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jueves, 8 de febrero de 2007

El cuello de botella


La vida será más difícil para quienes vivimos al sur de la ciudad.

Nota: Este artículo, publicado en Prensa Libre, es un resumen del post anterior.

Luego de tres días hábiles de funcionamiento del Transmetro, puedo decirles que la experiencia para quienes vivimos en los "suburbios" al sur de Guatemala no ha sido nada placentera.

Desde que iniciaron los trabajos del Transmetro, mi predicción, por puro sentido común, fue que el cuello de botella iba a ser el embudo que se forma cuando la carretera, que por unos 5 kilómetros tiene 4 carriles, se convierte en una de dos carrilles a partir de la entrada a la Central de Mayoreo, Cenma. Una vez se lograra pasar ese cuello de botella, y ya sin la interrupción de las paradas de las camionetas, el tránsito debería fluir relativamente bien. Esto se lo dije incluso a Fritz García-Gallont una vez que lo entrevisté en la radio, así como a otras personas que laboran en la Municipalidad y en el Transmetro. Ellos me argumentaron que si bien es cierto sí existía ese embudo, el hecho de que sobre los dos carriles de la Aguilar Bátres el tránsito fluyera de manera más rápida, haría que el embudo no lo fuera tanto. Además, se estaban privilegiando los intereses de quienes usan el transporte público, que son la mayoría, por encima de quienes andan en carro. Esa era la teoría. Veamos ahora la realidad.

Vivo apenas unos 3 o 4 kilómetros al sur de la entrada a la Cenma. Obviamente, entre más alejado esté uno de ese punto, más lo afecta el largo de la cola. En el mejor de los escenarios posible (quizá un domingo a las 3 de la mañana) lo menos que hago de mi casa a la oficina son 15 minutos. En el escenario normal en los últimos años, saliendo entre 6 y 7 de la mañana, me tomaba entre 45 minutos y una hora hacer ese recorrido.

Este lunes, salí a las 5:45 de mi casa, y la cola ya llegaba hasta adentro de la colonia donde vivo. Sólo llegar a la carretera me tomó 20 minutos. De allí, casi una hora para llegar a la entrada a la Cenma, y de allí, unos 20 minutos para la zona 10. En un primer análisis, mi teoría resultó correcta, me llevó más de una hora llegar de la colonia a la entrada a la Cenma, y apenas unos 20 minutos de allí a la zona 10.

Ese mismo día, un compañero de trabajo que vive en Amatitlán, salió de su casa a las 5:30 y llegó a la oficina a las 9:05 (3 horas y media). Con anterioridad, salía de su casa a las 7:40 y llegaba a la oficina a las 9:00. Una pequeña diferencia de dos horas.

Los dos días siguientes no fueron muy distintos.

Una temprana evidencia muestra que el embudo en mención es, en efecto, un grandísimo cuello de botella. Lo peor de todo es que se le complicó la vida a quienes andamos en carro, pero también a los que usan el transporte público, ya que ellos también vienen en esa desesperante cola, haciendo que esté muy lejos de ser realidad la promesa de que "aunque se frieguen los que andan en carro, por lo menos los de a pié, que son la mayoría, estarán mejor".

Artículo publicado en Prensa Libre el 8 de febrero de 2007.
Foto Prensa Libre: Esbin García.

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martes, 6 de febrero de 2007

Mis experiencias en la Villalobos

Luego de dos días hábiles del funcionamiento del Transmetro, puedo decirles que la experiencia para quienes vivimos en los "suburbios" al sur de Guatemala no ha sido nada placentera.

Desde que iniciaron los trabajos del Transmetro, mi predicción, por puro sentido común, era que el cuello de botella iba a ser el embudo que se forma cuando la carretera que por unos 6 kilómetros tiene 4 carriles, se convierte en una calle de dos carrilles, a partir de la entrada al Cenma. Una vez se lograra pasar ese cuello de botella, y ya sin la interrupción de las paradas de las camionetas, el tránsito debería fluir relativamente bien. Esto se lo dije incluso a Fritz García-Gallont una vez que lo entrevisté en la radio, así como a otras personas que laboran en la Municipalidad y en el proyecto del Transmetro. Alguno de ellos me argumentó que si bien es cierto sí existía ese embudo, el hecho de que sobre los dos carriles de la Aguilar Batres el tránsito fluyera de una manera más rápida, haría que el embudo no lo fuera tanto. Esa era la teoría. Veamos ahora la realidad.

Yo tengo la suerte de vivir apenas unos 3 o 4 kilómetros al sur de la entrada al Cenma, en la colonia Colinas de Monte María Sur. Digo suerte porque, una vez la cola del tráfico pasa enfrente de la colonia, igual da si la cola llega al puente de Villalobos o a Amatitlán. Obviamente, entre más alejado esté uno de la entrada del Cenma, más lo afecta el largo de la cola. En el mejor de los escenarios posible (quizá un domingo a las 3 de la mañana) lo menos que puedo hacer de mi casa a mi oficina es 15 minutos. En el escenario normal en los últimos años, saliendo entre 6 y 7 de la mañana, me llevaba entre 45 minutos y una hora realizar ese recorrido.

Este lunes, salí a las 5:45 de mi casa, y la cola ya llegaba hasta adentro de la colonia (para quienes no conocen, de la entrada de la colonia hasta la carretera hay una bajada de como un kilómetro). Sólo llegar a la carretera me tomó como 20 minutos. De allí casi una hora para llegar a la entrada del Cenma, y de allí, unos 20 minutos para la zona 10. En un primer análisis, mi teoría era correcta, me llevó más de una hora llegar de la colonia a la entrada al Cenma, y apenas unos 20 minutos de allí a la zona 10. Ese mismo día, un compañero de trabajo que vive en Amatitlán salió de su casa a las 5:30 y llegó a la oficina a las 9:05 (3 horas y media).

Hoy, salí de la colonia a las 5:26. La cola todavía llegaba sólo a la mitad de la cuesta de Villalobos, y de allí a la entrada al Cenma, me llevó 20 minutos. De allí, otros 20 minutos a la zona 10, o sea que hice el recorrido en 40 minutos, pero saliendo una hora antes de lo que lo hacía. Por su parte, mi esposa salió hoy de la casa a las 5:40, y la cola ya llegaba hasta adentro de la colonia. le tomó más de una hora llegar hasta la entrada al Cenma. Según nos informó en la radio uno de los transportistas de Villa Nueva que fue a monitorear el tráfico hoy en la mañana, a las 7:00 la cola llegaba casi hasta Amatitlán.

Conclusión, el cuello de botella es un gran cuello de botella, lo que va a hacer todavía más dificil la vida para quienes vivimos al sur de la ciudad. Y eso, sin contar los problemas en sí en el Transmetro, que por lo menos en los primeros días de operación se ha saturado en las horas pico, haciendo que la promesa de que "aunque se fieguen los que andan en carro, por lo menos los de a pié, que son la mayoría, estarán mejor", esté muy lejos de ser una realidad.

De el tráfico de regreso todavía no puedo hablar, porque ayer tuve una actividad en la U y pasé por la Aguilar Batres hasta las 10 de la noche, aunque debo mencionar que todavía había un poco de tráfico.

Continuaré narrando mis aventuras entre el tráfico los próximos días.
Foto Prensa Libre: Esbin García.

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