viernes 30 de octubre de 2009

La noche anterior...







Foto: Prensa Libre, Danilo López.







El nuevo enemigo es ProReforma.

“Compañeros, tenemos que ponernos de acuerdo para la manifestación pacífica que realizaremos mañana”, dijo uno de los líderes del grupo. Los trabajos de preparación para la actividad del día siguiente estaban casi concluidos. Se habían preparado las mantas con los mensajes que se quería plantear, las bolsas con alimentos, los palos, los machetes, los gorgoritos. Aunque no eran tantos los que estaban, los ánimos estaban desbordados.

“Dijimos que serían cien mil personas, pero la verdad es que no logramos que los que siempre nos financian nos dieran suficientes fondos para contratarlos a todos, dicen que porque la crisis internacional los ha afectado también a ellos, así que tendremos que hacer las manifestaciones con los que estamos, pero no hay problema, siempre nos pasa lo mismo, lo importante es el efecto mediático que tendremos, y para eso no importa cuántos somos, sino a cuánta gente logramos fregarle su día”, dijo otro de los dirigentes.

“Lo mejor de mañana es que tendremos dos oportunidades que no se presentan tan seguido. La primera es que nuestra manifestación pacífica aparecerá hasta en las crónicas deportivas, no sólo nacionales sino internacionales, gracias a la Vuelta Ciclística que a puro tubo tendrá que pasar cerca de uno de nuestros bloqueos. Lo que no hemos decidido todavía es si nos portamos masacres y no los dejamos pasar ni siquiera a ellos, o nos portamos magnánimos y hacemos un alto en nuestra manifestación pacífica para que pasen los compañeros ciclistas. Al fin y al cabo, los compañeros ciclistas también son del pueblo como nosotros, que los explotan las empresas esas que dizque los financian…”, prosiguió el dirigente.

“La segunda oportunidad de trascender también a los medios internacionales es por la visita del presidente de México. Pero para que nos tomen en cuenta los noticieros internacionales, especialmente los mexicanos, tenemos que ser ‘relevantes’, así que en esta ocasión manifestaremos no solamente por temas nacionales, sino que también vamos a hacerlo para solidarizarnos con nuestros compañeros del sindicato de la Luz y Fuerza del Centro. A esos pobres cuates el Calderón los puso de patitas en la calle de la noche a la mañana y ni tiempo les dio de reaccionar. ¡Tenemos que apoyarlos!”, increpó el dirigente.

“Ahora tenemos también un nuevo enemigo: ProReforma. Esos oligarcas se quieren recetar el poder con cucharón y nos quieren quitar nuestros logros. No se dejen engañar. Hablan palabras bonitas, dicen ellos que lo que quieren es que todos seamos iguales ante la ley, pero esa es la estratagema para que caigamos de babosos. Lo que quieren es quitarnos todas nuestras conquistas que tanto nos ha costado ir ganando a base de mucho sudor, lágrimas, manifestaciones, bloqueos, quemas de llantas y negociaciones con los políticos. ¡No podemos permitir que eso suceda! ¡Defenderemos nuestras conquistas a toda costa!” Y todos los presentes apoyaron animadamente esta moción.

“Y si les preguntan los periodistas, digan que también manifestamos porque nos den tierras, porque se nacionalice la electricidad, porque den más presupuesto para salud y educación, porque se prohíban las minas y las hidroeléctricas. Gánense bien la paga del día. No le tengan miedo a los policías; ya está pactado que no les van a hacer nada…”, fueron las indicaciones finales del líder. La reunión se dispersó inmediatamente; debían descansar para el día de arduo trabajo que les esperaba.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 29 de Octubre de 2,009.

jueves 22 de octubre de 2009

Honestidad Intelectual

Las personas intelectualmente honestas son de admirar.

Es tan difícil encontrar honestidad intelectual hoy en día, particularmente entre los “líderes”, que cuando uno encuentra algunos de esos casos lo menos que puede hacerse es reconocerlos y ponerlos como ejemplo. Esta semana, me enviaron un artículo que me llamó poderosamente la atención precisamente por esto.

Robert L. Bernstein, quien fuera uno de los fundadores de la organización Human Rights Watch (HRW), su presidente por más de 20 años y presidente fundador emérito actual, publicó hace un par de días un artículo en el New York Times con el que —dice— lamentablemente se tiene que unir a quienes critican a la organización. Su queja tiene que ver específicamente con la situación en Medio Oriente y el conflicto árabe-israelí, en la que argumenta que la posición de la organización está polarizada en contra de Israel, pero hace un interesante relato de cómo se llegó allí y la diferencia entre las sociedades “abiertas” y las “cerradas”.

Explica Bernstein que la misión original de la organización era abrir las sociedades cerradas, defender las libertades básicas y apoyar a los disidentes. Para su referencia, a continuación transcribo (y traduzco) algunos párrafos de su artículo:

“En HRW siempre reconocimos que las sociedades abiertas, democráticas, tienen fallas y cometen abusos. Pero veíamos que tienen la habilidad de corregirlos, a través de un debate público vigoroso, una prensa adversa y muchos otros mecanismos que fomentan la reforma. Por eso fue que buscamos marcar una línea clara entre los mundos democráticos y los no democráticos, en un esfuerzo para darle claridad a los derechos humanos...

“Cuando dejé la presidencia, en 1998, HRW estaba activa en 70 países, la mayoría de ellos sociedades cerradas. Ahora la organización, con creciente frecuencia, hace a un lado su distinción tan importante entre las sociedades abiertas y las cerradas…

“En ninguna parte es esto tan evidente como en el Medio Oriente. La región está poblada por regímenes autoritarios con historiales de derechos humanos horrorosos. Sin embargo, en los años recientes, HRW ha escrito muchas más condenas por violación a las leyes internacionales contra Israel que contra cualquier otro país en la región…

“A la organización le concierne expresamente cómo se pelean las guerras, y no las motivaciones. Para ser exactos, aún las víctimas de agresión están obligadas por las leyes internacionales de la guerra y deben hacer todo lo posible para evitar víctimas civiles. Sin embargo, existe una gran diferencia entre males cometidos en defensa propia y los perpetrados intencionalmente…

“Solo retornando a su misión con que fue fundada y al espíritu de humildad que la animó puede HRW resurgir como una fuerza moral en el Medio Oriente y el resto del mundo. Si no lo hace, su credibilidad sufrirá y su importante papel en el mundo disminuirá significativamente”.

Para comprender mejor la importancia de las declaraciones de Bernstein, solo hay que compararlas con unas más cercanas, como las de Manuel Zelaya, quien hace también un par de días indicó que “bajo un régimen totalitario, los procesos electorales se vuelven un fraude”. Estamos de acuerdo, don Manuel, la pregunta es ¿por qué lo aplica sólo cuando le conviene? Y la pregunta a la “comunidad internacional” es la misma.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 22 de Octubre de 2,009.

Justicia

Hemos avanzado, pero podemos hacerlo mucho más.

La elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y los magistrados de las Cortes de Apelaciones ha representado un gran cambio en la participación de la ciudadanía en temas que nos son comunes a todos y que tienen gran impacto en nuestras vidas. También nos ha mostrado los males que tiene el sistema y la necesidad de cambiarlo. Precisamente por eso es tan necesario el cambio que propone ProReforma.

Ahora que muchos han conocido más de cerca las complicaciones que tiene nuestro sistema político actual, es más relevante revisar lo que propone ProReforma para mejorar la administración de justicia, a través de reducir lo más que se pueda la injerencia política. Para ello propone varios cambios, entre los que destacan el carácter vitalicio de los magistrados, la conformación de las comisiones de postulación y la elección por sorteo en el Senado.

El carácter vitalicio es muy importante, por más razones de las que parecen aparentes. Primero, se les quita a los magistrados la necesidad de “quedar bien” con los políticos si desean continuar en los cargos. En el sistema actual, debido a que el plazo es de cinco años y se pueden reelegir, los magistrados con intenciones de ser reelectos tienen todos los incentivos para ser y dejarse manipular por los diputados, de quienes dependerán para que les “permitan” continuar. El carácter vitalicio les da independencia de los políticos.

Otra ventaja del carácter vitalicio es que solo la primera vez se va a elegir a todos los magistrados. Después, casi todas las demás elecciones de magistrados serán individuales (a menos que se murieran juntos varios en algún accidente o algo similar) lo que permitiría que se haga un mejor escrutinio de los candidatos por parte de la ciudadanía y la comisión de postulación. Pero adicionalmente, esto permite continuidad en la labor de la Corte, y no el borrón y cuenta nueva de cada cinco años con el sistema actual.

Algunos podrán creer que el carácter vitalicio de los magistrados sería un gran mal, porque si son corruptos, negligentes o incompetentes, se les tendría que aguantar durante mucho tiempo sin poder cambiarlos. Primero, no es que sean irremovibles; sí hay forma de removerlos del cargo, pero solamente si incurrieren en faltas que lo ameriten. Eso, añadido al proceso de selección, reduciría considerablemente ese riesgo.

Y en el proceso de elección, se reduce la injerencia política a través de dos cambios: la conformación de la comisión de postulación y la forma en que se eligen. La comisión de postulación estaría integrada solo por los decanos de las facultades de Derecho, más el presidente del Colegio de Abogados y el presidente del Tribunal de Honor de ese mismo Colegio. Todo el proceso de selección de los candidatos se debe hacer a través de audiencias públicas (como lo estableció también la Ley de Comisiones Postuladoras aprobada recientemente).

Por último, de entre los candidatos seleccionados por la Comisión Postuladora, los magistrados serían electos en el Senado por sorteo. Este último detalle busca, por un lado, evitar las componendas políticas, ya que ni los diputados ni los Senadores serían quienes los elegirían finalmente, y por el otro, se evita también el que los magistrados les “deban” el puesto a los políticos, como un diputado les indicó claramente a los magistrados recién electos.

¿Es perfecto el sistema que propone ProReforma? No. Pero de seguro es muchísimo mejor y menos político que el que tenemos actualmente.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 15 de Octubre de 2,009.

Injusticia

El problema es el sistema, la solución es ProReforma.

































Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 8 de Octubre de 2,009.

El enemigo perfecto

Lo perfecto es enemigo de lo bueno.

Los argumentos para oponerse a ProReforma van desde los muy bien pensados e intencionados hasta los verdaderamente absurdos y malintencionados. Uno de los primeros compara la propuesta de ProReforma con una Constitución ideal y perfecta, para luego descalificarla porque no llega a ese ideal y no es perfecta. Creo que ese tipo de comparación es un error; si se quiere comparar con algo, debe comparársele con la realidad actual.

¿Y cuándo se ha hecho esa comparación contra el ideal?, preguntará alguien. Pues se hace siempre que alguien utiliza el argumento de que la propuesta está bien pero debería también incluir esto o aquello, que se debería aprovechar para modificar también esto otro, y así sucesivamente. Y como ProReforma no propone esas cosas adicionales que la convertirían en una propuesta “perfecta” para la persona en cuestión, entonces la descalifica porque no es lo “suficientemente” buena como podría ser.

Y hay que ser muy claros al afirmar que la reforma que se propone no es perfecta, y nunca lo será; a lo más que podemos aspirar es a dar pasos que nos permitan ir mejorando en la dirección correcta.

Pero, ¿por qué no buscar de una vez ese ideal? podría preguntarse más de alguien. Le voy a explicar por qué.

Voy a basar mis argumentos en un proverbio de uso conocido que reza: Lo perfecto es enemigo de lo bueno.

No existe tal cosa como la perfección ni lo ideal. Estos conceptos varían de persona a persona y nunca, pero nunca, se puede llegar a un consenso de que algo es perfecto para todos. Trataré de explicarlo de la siguiente manera:

Como parte de la campaña de difusión de ProReforma se presentaba un anuncio que incluía la fotografía de una chatarra como analogía a nuestro actual sistema de gobierno, y la comparación no podría ser más acertada porque, efectivamente y gracias a un sistema de privilegios e incentivos perversos, nuestro país actualmente es una carcacha oxidada, sin llantas y corroída —y deje eso, agréguele “tirada” y nos entenderemos mejor—. Las instituciones de seguridad y justicia son, en lugar de insecticida, un abono fecundo para que delincuentes nos tengan de rodillas y viviendo en una constante paranoia.

Si usted fuera dueño de una de estas chatarras y quisiera hacer uso de ellas, pensaría primeramente en hacer los cambios necesarios para que el vehículo tenga llantas, que funcione el motor y se apreste a encender, y no pensaría en ponerle aros de aluminio, pintura de la era espacial o instalar un equipo de sonido como el del estadio Santiago Bernabeu.

Hoy los guatemaltecos tenemos en la propuesta de ProReforma la mejor opción para hacer caminar a un país que está totalmente estancado, corroído y desmantelado. Es la oportunidad para empezar a movernos hacia ese futuro mejor que soñamos para nosotros y para nuestros hijos. Seguramente cuando nuestro país haya arrancado y se mueva en una mejor senda que la actual, otros cambios que sean oportunos podrían hacerse, pero lo primero es lo primero y quiero reiterar que lo perfecto es enemigo de lo bueno, y lo único que los argumentos del perfeccionismo ocasionan es el estancamiento y continuidad de ese proceso de podredumbre que nos acerca más y más hacia la debacle del país.

No sé usted, pero yo creo que ya no tenemos tiempo de estar pensando en ponerle alas o un cohete de propulsión a chorro a Guatemala. La decisión está entre la inanición o el movimiento.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 1 de Octubre de 2,009.

¡Ahí viene el lobo!

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.

La situación en Honduras se ha vuelto crítica con el regreso de Zelaya. En qué parará este impasse es algo que no creo que alguien realmente pueda saber. Lo que sí creo importante es que saquemos alguna enseñanza de toda esta triste situación. Y creo que la más importante es que es mejor resolver los conflictos cuando todavía no lo son que cuando ya se convirtieron en una crisis de implicaciones internacionales.

En el caso hondureño, si bien es cierto la gota que rebalsó el vaso fue el tema de la reelección, la cual está muy ex profesa y tajantemente prohibida en la Constitución hondureña, el problema venía de mucho atrás. Se veía venir con todos los abusos de poder de Zelaya desde tiempo atrás. Y es que los políticos en general, y los que tienen manías dictatoriales en especial —como suelen ser muchos de los gobernantes latinoamericanos, de antes y de ahora—, siempre tratarán de ver hasta dónde pueden estirar la pita. Son como los niños, que siempre andan viendo hasta dónde pueden llegar antes de que los castiguen.

Y así como los niños sin supervisión podrán cometer cada vez peores cosas hasta llegar a convertirse en verdaderos monstruos, así también los políticos, si no se les ponen límites, se aprovecharán del poder hasta llegar al punto donde convertirán a todos los habitantes de un país, primero en súbditos y luego en esclavos. Esa, de hecho, es la razón de ser de las constituciones: limitar el poder de los gobernantes para que no se conviertan en déspotas.

Y para quien no se haya percatado, eso es precisamente lo que ha pasado en Venezuela y en los demás países bajo su influencia. La estrategia es la misma: ir de paso en paso, lentamente, sin prisa. No porque no la tengan, sino porque saben que de esa manera las personas no se van a percatar cómo van perdiendo la libertad, hasta que ya es demasiado tarde.

El primer paso es utilizar los recursos públicos para comprar la voluntad de los pobres, lo que les garantiza el “poder” en las urnas. El siguiente es debilitar las instituciones del “Estado”. Si no pueden infiltrarlas, las compran; si no, las cambian. El siguiente paso es garantizar su permanencia en el poder, para ello deben eliminar los obstáculos que, debido a la triste historia de dictadorzuelos tropicales que aqueja a casi todo el continente, la mayoría de constituciones recientes tenían.

Luego se dedican a minar lo que quede de institucionalidad, incluyendo a la oposición política, a manera de garantizarse el control absoluto. El último obstáculo para sus aspiraciones dictatoriales suelen ser los medios de comunicación. Esto es debido a que primero necesitan estar bien atrincherados en el poder —en los tres poderes, digo— antes de emprender la lucha contra la libertad de expresión.

En este punto se encuentra Venezuela, y los demás países bajo su influencia van en ese camino. Honduras se les salió del guacal, pero están haciendo hasta lo imposible para regresarlos a su camino.

¿Qué pasa después? La dictadura y la esclavitud. Y todo porque las personas cuando vieron que los politiqueros daban un paso, creyeron que no era importante. Cuando daban el siguiente, tampoco le pusieron atención. Y así sucesivamente, hasta que la dictadura les llegó a tocar la puerta. ¿Nos quedaremos sentados viendo cómo nos llega la tempestad? Yo creo que la única solución que tenemos ante ese esquema es Pro Reforma.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 24 de septiembre de 2,009.

Lunes Negro

Si no se corrigen las raíces, similares ramas resurgirán.

Esta semana se cumplió un año de la quiebra de la empresa Lehman Brothers y las secuelas del pánico financiero que aceleró esa quiebra. Al 15 de septiembre del 2008 se le denominó “Lunes negro”, ya que la quiebra de Lehman desencadenó un efecto dominó a todo lo largo y ancho del mundo financiero. Pero ese día, el gran público sólo empezó a enterarse del tamaño de los problemas que se venían, no las causas que los iniciaron. Y el problema es ese precisamente: que casi todos se han enfocado en los efectos y no en las causas. Lo que hace previsible que, tarde o temprano, volveremos a tener situaciones similares.

Como muy bien lo dijo Jorge Santayana: “Si no aprendemos de los errores del pasado estamos condenados a repetirlos”. Y luego de escuchar y leer algunos de los comentarios sobre este aniversario, me temo que “estamos condenados a repetirlo”.

Se puede hablar mucho sobre las reglas de mark-to-market de los fondos de inversión, de una mayor supervisión sobre las entidades financieras, de más controles, etcétera, etcétera, etcétera, pero eso solo es podar las ramas, no cortar las raíces de los problemas.

Lo que pasa es que las principales raíces del problema, como la manipulación de la economía por parte de los bancos centrales y el “fomento” del crédito a personas no sujetas de crédito por parte de los gobernantes, no son temas “políticamente atractivos”. Es mucho más atractivo para los políticos hablar de la “avaricia” y los fraudes de los banqueros e inversionistas, y no digamos del “bien mayor de la sociedad”, que les sirve para justificar cualquier decisión, por absurda e ilógica que pueda ser.

Quizá una de las peores consecuencias de esta crisis es que los políticos, además de evadir la raíz del problema, incrementaron exponencialmente lo que se denomina “riesgo moral” (moral hazard, en inglés). En este contexto, podemos abreviarlo como que se elevó el grado de irresponsabilidad en las decisiones que tomen las personas, ya que, en última instancia, por muchos riesgos locos que tomen, saben que siempre estará el Tío Sam dispuesto a “salvarlos” en el último momento y permitirles que se puedan salir con la suya.

Y alguien podría argumentar que el problema es que nadie podía saber lo que estaba pasando, pero eso es completamente falso. Las “autoridades” tenían conocimiento desde el 2004 que habían problemas en Fannie Mae, pero no hicieron nada. Para no ir más lejos, los ejecutivos de Goldman Sachs, desde finales del 2006, se percataron de que había problemas en las hipotecas y empezaron a deshacerse de los activos con potenciales problemas que tenían, lo que les permitió salir bien librados de la crisis. Y la pregunta es si los ejecutivos de Goldman Sachs se percataron de lo que sucedía y corrigieron a tiempo, ¿qué pasó con todos los demás? ¿Merecen ser “rescatados” con los dineros de los tributarios?

El caso de AIG es similar. El anterior CEO de AIG estuvo durante dos años advirtiendo que los nuevos ejecutivos de la empresa la estaban llevando a la quiebra, pero nadie le hizo caso. Eso sí, cuando tronó, el Gobierno puso US$85 mil millones —que ahorita ya van por US$180 mil millones— con tal de rescatarlos de sus problemas.

Definitivamente, no se aprendieron las lecciones de la crisis. No debería extrañarnos que en unos años tengamos una igual o peor. Las raíces del problema están vivitas y coleando, y muy bien abonadas.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 17 de septiembre de 2,009.

sábado 12 de septiembre de 2009

"Hate"

El artículo de Marta Yolanda Díaz-Durán con señalamientos al vicepresidente Rafael Espada, aparte de acciones legales, le ha atraído una buena cantidad de amenazas y hate mail, algunas de las cuales se esconden tras el anonimato e incluso endilgándoselas a otras personas. ¿Será esta una nueva arma de intimidación de los gobernantes para tratar de acallar las críticas en su contra?

La mayoría de las amenazas y el hate mail han llegado a través de Internet, en los espacios que el mismo medio en que publicó su columna brinda para que los lectores puedan comentar los artículos. En este caso particular, no solo son comentarios a la columna que publicó Marta Yolanda, sino también a otras columnas publicadas por otros periodistas, como Estuardo Zapeta o Karen Cancinos.

Por lo ilustrativo de sus autores que pueden ser los mensajes, transcribo aquí algunos ejemplos:

“¿Realmente importa que los muy ricos se maten entre ellos debido a que a veces no se ponen de acuerdo en el reparto de las transas con el Gobierno? No, no nos importa…”.

“Pobre esta señora que trata de llamar la atención, fabricándose su propio cuento de brujas, este tipo de gente deberíamos mandarlos con los golpistas hondureños y aislarlos permanentemente…”.

“Por mí, los ricos y los mareros, que se maten unos a otros…”.

“Por lo que sea, esta comunicadora debe cuidarse, un atentado puede venir de la izquierda, derecha, centro y sus respectivos medios”.

“(…) Un par de plomazos Doc Espada y esta perra rabiosa se muere. Simple y sencillo. (…) Revisen el historial de doña Marta Yolanda y verán que siempre tira la piedra y esconde la mano”.

Este último, que fue publicado como comentario a la columna de Karen Cancinos del viernes recién pasado, representa quizá el extremo de cómo se deben “resolver” los problemas: a plomazos.

Por la gravedad de la amenaza y debido a que se utilizó para firmarlo un nombre completo, hicimos algunas averiguaciones y llegamos con la persona, cuyos dos nombres y apellidos coincidían con los puestos en el comentario. No fue tan difícil porque era conocido de algunos amigos, quienes nos dieron fe de que no podían creer que él escribiera semejante amenaza. Cuando lo contactamos, resultó que él ni enterado estaba de tal amenaza, e inmediatamente envió una nota al medio solicitando que ésta fuese retirada del sitio, lo que prontamente hicieron.

O sea que, al final, no solo amenazan, sino que lo hacen de manera anónima y, todavía peor, endilgándole a alguien más la responsabilidad de la amenaza. El colmo de la ironía es que acusan a Marta Yolanda de “tirar la piedra y esconder la mano”, cuando quienquiera que haya sido que puso el comentario hizo exactamente eso. ¿Será porque el león juzga por su condición? En el caso de Marta Yolanda es claro que esa acusación no tiene ningún sustento: ella siempre ha hecho frente a las consecuencias de sus actos.

Lo cierto es que si creen que con eso ayudan al vicepresidente, están equivocados: lo pintan todavía peor, si así piensan los que supuestamente lo apoyan.

Y para estar en sintonía con los actuales gobernantes, que en todas partes ven conspiraciones y planes de desestabilización, me pregunto: ¿serán estos comentarios parte de un “plan de desestabilización” gubernamental para tratar de amedrentar a la opinión pública, para que mejor se quede callada y no se meta en líos con los “poderosos”?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 10 de septiembre de 2,009.

lunes 7 de septiembre de 2009

Aparte de violentos, anónimos y cobardes










"Un par de plomazos Doc Espada y esta perra rabiosa se muere. Simple y sencillo. ... Revisen el historial de doña Marta Yolanda y verán que siempre tira la piedra y esconde la mano."
Los defensores del Vicepresidente Espada publicaron el anterior mensaje como comentario al artículo que Karen Cancinos publicó el viernes 4 de septiembre en Siglo Veintiuno. El sólo comentario los pinta como violentos y totalmente irrespetuosos de la vida de los demás, pero si uno urga un poco más, resulta que también son cobardes y hacen exactamente lo que acusan a Marta Yolanda de hacer: "tirar la piedra y esconder la mano". Resulta que investigamos y contactamos a la persona que aparece firmando la nota y él nos informó que no había escrito semejante cosa y hasta envió una aclaración al diario. O sea que no sólo amenazan, sino que de allí le echan el muerto a alguien más. Valientes defensores tiene el vicepresidente.

jueves 3 de septiembre de 2009

La espada-mordaza

La persecución contra Marta Yolanda Díaz-Durán es una afrenta contra la Libertad de Expresión.





(Foto: Prensa Libre)







El lunes, Marta Yolanda Díaz-Durán publicó un artículo titulado “El beso de Espada”, en el que señala al vicepresidente Rafael Espada de haber traicionado la confianza que Rodrigo Rosenberg depositó en él, antes de ser asesinado. El vicepresidente respondió indignado, negándolo, y arremetió legalmente contra Marta Yolanda, acusándola en el Ministerio Público por injuria, calumnia y difamación. Ayer, el presidente Colom se subió al barco de Espada y argumentó que todo es parte de un “plan desestabilizador” en contra de su gobierno. ¿Será este el inicio de la represión contra la prensa por parte de los actuales gobernantes?

Yo confío plenamente en las declaraciones de Marta Yolanda, a quien me une más de una década de amistad y de trabajo periodístico, por lo que puedo dar fe de su integridad y honestidad. Además, yo estuve presente en una de las ocasiones en las cuales nos contaron sobre la reunión. Si eso no fuera suficiente para algunos, los invito a que reexaminen el video de Rodrigo y se fijen especialmente en su mención del vicepresidente.

Aun así, creo que el punto va más allá de la famosa reunión. Lo que está en juego en esta reacción de los gobernantes es la libertad de todos los habitantes de Guatemala. Como ha quedado claro durante toda la historia, y quienes la desconozcan no tienen que hurgar mucho, ya que tenemos varios ejemplos actuales y cercanos, a los gobernantes nunca les ha gustado ese concepto de la libertad de expresión, porque saben que mientras más ignoren las personas sus actuaciones, más poder e impunidad tendrán.

Por eso es que los gobernantes, particularmente los que tienen delirios dictatoriales —sino, miremos el ejemplo de la ley de delitos mediáticos de Chávez—, siempre van a tratar de intimidar a las personas, los periodistas, la oposición, con tal de mantener a todos en la ignorancia y poder servirse de las arcas públicas a su sabor y antojo. Y no crea que eso solo pasa en Venezuela. Desde el año pasado, Espada y Colom han amenazado con proponer incrementos en las penas en contra de la difamación, para que nadie se atreva a cuestionarlos.

No caiga de baboso en el engaño. Fíjese bien que la acusación no fue presentada por Espada, sino por la “Vicepresidencia”, argumentando que atenta contra su “institucionalidad”. El tema no es la columna de Marta Yolanda, el tema es la libertad de expresión de todos nosotros, porque usarán esta acusación para justificar una nueva “ley mordaza”, para evitar los “excesos de los periodistas”. De hecho, algunos diputados ya lo empezaron a mencionar en los corrillos del Congreso.

Los gobernantes actuales a todo le ven cara de “plan de desestabilización”. Que si la hambruna, que si la violencia, que si el caso Rosenberg, que si la columna de Marta Yolanda.

No hay tal plan de desestabilización. Lo que hay es una marcada, abundante y generalizada incompetencia y corrupción en la administración pública que por todos lados echa agua. Por eso es que no les gusta la libertad de expresión. Preferirían que todos nos quedáramos callados y agacháramos la cabeza. Pero cada vez hay más personas en Guatemala que ya no se tragan los cuentos y lloriqueos de los politiqueros.

Lo que sí reconocemos es que quienes tienen el poder y lo están usando son ellos, así que de una vez los responsabilizamos —y a sus enemigos políticos, por supuesto— por cualquier cosa que le pueda suceder a la periodista Marta Yolanda Díaz-Durán.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de septiembre de 2,009.

Voto tapado

El voto secreto de los postulantes es una afrenta a las aspiraciones de una Guatemala mejor.




(Foto: Prensa Libre)



La disposición de los miembros de las comisiones de postulación para magistrados de la Corte Suprema de Justicia y las cortes de Apelaciones de que se pueda utilizar el voto secreto en sus decisiones es un gran golpe para las aspiraciones de muchos guatemaltecos que deseamos vivir en paz en Guatemala.

Alguien podrá creer que esto es una exageración, pero no lo es. Ellos van a hacer el primer tamiz para escoger a las máximas autoridades del Organismo Judicial, para mí, el más importante de los tres organismos que conforman el Gobierno, ya que es el principal responsable de velar porque se imparta justicia en el país.

Siempre he sido de la idea de que las funciones básicas, primordiales, y hasta únicas de un gobierno son brindar seguridad e impartir justicia a los habitantes de un país. Y son precisamente esas funciones las que peor realiza el Gobierno de Guatemala. No voy a tocar en este momento la parte que le corresponde al Ejecutivo, ya que lo he hecho en otras muchas ocasiones, y ya nos ha quedado claro que esa no es una de las prioridades de la administración actual. Pero debemos ser conscientes de que una gran responsabilidad recae también sobre el Organismo Judicial.

Y es que tenemos que ponernos en el contexto actual, en donde nuestro país es uno de los que sufre más muertes violentas per cápita en el mundo. Y aunque no lo fuera, por aquello de que mal de muchos consuelo de tontos, lo cierto es que el promedio en Guatemala se encuentra entre 17 y 19 muertes violentas diarias. Y eso simplemente es inaceptable.

Lo peor de todo es que de esos asesinatos, la mayoría queda impune. Según un estudio presentado recientemente, 98 de cada cien asesinatos quedan en la completa impunidad. Quien se inventó eso de que no existe tal cosa como un crimen perfecto, de seguro nunca escuchó hablar de Guatemala, porque aquí se puede asesinar a alguien a plena luz del día, con muchos testigos alrededor, y aún así tener la certeza de que solo uno que tenga demasiada mala suerte va a tener que pagar por ese crimen.

De allí, la importancia de quiénes lleguen a dirigir el Organismo Judicial. Sobre sus hombros recaerá la responsabilidad de que se imparta justicia, y quizá logren que los guatemaltecos podamos vivir un poco más tranquilos.

Por eso es que se le ha dado tanta relevancia a este proceso de selección de las comisiones de postulación. Por eso es que se ha buscado que el proceso sea lo más transparente posible, para que tengamos alguna certeza de que quienes lleguen a ocupar esos cargos por lo menos no sean de entre los peores que se postulen.

Pero ahora, luego de todo ese tortuoso proceso para lograr siquiera algo de transparencia en esta elección tan importante para el futuro de todos los que vivimos en el país, los miembros de las comisiones, con cinco honrosas excepciones, han salido con la excusa de que temen por sus vidas y por las “presiones”, y que mejor prefieren hacer secreta su escogencia.

Esa postura es inaceptable. Todos los miembros de las comisiones sabían a lo que se metían. Si no tienen el coraje para cumplir su responsabilidad, mejor que renuncien, pero que no nos salgan con excusas timoratas. Simplemente es inaceptable tal actitud. Lástima que, una vez más, las aspiraciones de los guatemaltecos que deseamos vivir en paz se vean frustradas.

Por eso es que hay que ir a la raíz de los problemas, y la única propuesta actual para arreglarlos de raíz es ProReforma.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 27 de agosto de 2,009.

jueves 20 de agosto de 2009

Honduras

En Honduras la situación se resolverá con las elecciones y la entrada de una nueva administración.


El lunes por la noche me informaron que un grupo de empresarios iría al otro día a Honduras, a una reunión con Roberto Micheletti, y me invitaron a acompañarlos como periodista. Era una invitación muy tentadora. Además de que le tengo un cariño muy especial a Honduras, por haber recibido con gran hospitalidad a mis padres durante 24 años, no hay duda que, para bien o para mal, el señor Micheletti ya escribió su nombre en la historia. Así que, sin tiempo para muchas reflexiones, acepté acompañarlos.

A las 7 horas estábamos ya en el aeropuerto; sin embargo, por alguna “inexplicable” razón, la persona encargada de recibir el pago del impuesto de salida se desapareció casi dos horas. ¿Sería una casualidad del destino o simplemente alguien quería “trocear” el viaje? No sé, lo cierto es que nos retrasaron dos horas.

Fueron varias las avionetas en las que viajó la comitiva a Honduras. Del aeropuerto nos llevaron en un bus a la Casa Presidencial. Allí nos trasladaron a un salón que entiendo es el del gabinete. A los pocos minutos, ingresó Micheletti.

Habló durante algunos minutos con la delegación. Explicó a grandes rasgos la situación actual, agradeció la visita y exhortó a los empresarios a invertir en Honduras. Explicó que respetan la propiedad privada, le dan la bienvenida a todos los que deseen invertir allá, ofreciéndoles seguridad jurídica. Así también indicó que las puertas están abiertas para todos los que quieran llegar a Honduras a ver cómo está la situación, por qué se destituyó a Zelaya, qué fue lo que se hizo y cómo se ha mantenido la institucionalidad. Informó también que el proceso eleccionario sigue en camino, que las elecciones se llevarán a cabo el 29 de noviembre, y el nuevo gobierno tomará posesión el 27 de enero del año entrante.

Luego estuvimos en una conferencia de prensa en la que participaron también representantes de la Fenagh, que es más o menos el equivalente de la Cámara del Agro de Guatemala. Había reporteros de muchos medios de comunicación de Honduras y algunos internacionales. Alguien me dijo que incluso estaban los de Telesur, pero no lo pude comprobar.

Después, almorzamos con un grupo de los miembros de la Fenagh, quienes nos ampliaron interioridades del gobierno de Mel Zelaya y su abierto desprecio por la institucionalidad, manifestado e incluso llegar a burlarse en los medios oficiales de las resoluciones de los tribunales.

Nos contaron del proceso paulatino de deterioro de la institucionalidad y acaparamiento de poder que se dio durante la administración de Zelaya, conforme iba dando sus pasos y la gente no se oponía a sus excesos. En pocas palabras, reconocieron que Zelaya pudo llegar a los excesos que llegó simplemente porque la gente lo veía violar la ley, y nadie se atrevía o se molestaba en oponerse. Todos tomaron la actitud de que, mientras no se meta con mi pedacito, no me importa lo que haga. Al final, todos tuvieron que llegar a la conclusión de que “ningún negocio vale la pérdida de la libertad”.

Como ya lo dije en algún momento, considero que Zelaya fue quien primero rompió la Constitución, y lo que pasó después fue una consecuencia directa de esas ilegalidades. A como veo la situación actual, este impasse en Honduras no se resolverá, hasta que se elija y tome posesión un nuevo gobierno. La pregunta que a nosotros nos compete es ¿pondremos nuestras barbas en remojo para que no nos pase lo que les pasó allá?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 20 de agosto de 2,009.

Celu-ricos

Si se mueve, póngale impuestos; si todavía se mueve, regúlelo; si se detiene, subsídielo. R. Reagan

Foto de Claudio Olivares.

Uno esperaría cada día escuchar menos absurdos, pero los políticos siempre tienen la capacidad de asombrarnos. Ahora se les ocurrió para "financiar" el presupuesto del año entrante un impuesto especial al uso de los celulares. Como otras muchas de las decisiones que toman los gobernantes, esto no es más que una nueva tontería, además, inconstitucional.

La idea fue planteada inicialmente hace un par de semanas por Marco Vinicio Cerezo Blandón, quien declaró que este impuesto era una de las opciones que se estaba considerando. El presidente Colom desmintió que se fuera a plantear tal impuesto, sin embargo, hace un par de días el viceministro de Finanzas, Erick Coyoy confirmó que la comisión creada para ver cómo financian el presupuesto de malgasto de los políticos del año entrante sí está considerando ese impuesto.

Aunque no es el tema central que quiero tratar, dejo en el tintero el hecho que Colom, una vez más, se presenta a lo mínimo como desinformado de lo que hacen sus subalternos, si es que no como nuevamente mintiendo sobre las verdaderas intenciones de "su gobierno".

Creo que la sola consideración de tal impuesto es un reflejo de la desesperación de los gobernantes por meter sus manos en los bolsillos de los tributarios de Guatemala. De "técnicos" no tienen nada, basta con ver que el año pasado se hicieron las bestias diciendo que a Guatemala no llegaría la crisis para justificar un incremento en el presupuesto. Ahora este año nos están saliendo con que "ya se va a acabar la crisis" y que entonces no hay por qué pensar en recortes de presupuesto. ¿En qué país viven? Sencillo, en uno en el que sólo les quedan dos años para pasar a "mejor vida". No nos engañemos: los guatemaltecos y la carabina de Ambrosio les tienen sin el más mínimo cuidado.

Primero que nada, ese impuesto es inconstitucional. Sé que a los políticos y a muchos pragmáticos que les siguen el juego, la Constitución les viene del norte, pero, aunque les duela, es la que establece las reglas del juego en nuestra sociedad. Y una de las reglas que instituye muy claramente es la prohibición de la doble tributación. Si no entienden el conflicto constitucional que presenta ese impuesto, es un argumento más para desestimar sus "ideas".

Por si no fuera suficiente la inconstitucionalidad del impuesto, es también importante considerar el efecto económico que tendría. Como acostumbran los políticos y los "técnicos", sus análisis siempre los hacen "ceteris paribus", como si las personas no tomáramos diferentes decisiones si nos cambian las premisas. Como aparentemente se plantea el impuesto, en algunos casos podría implicar encarecer más de 20% las comunicaciones. Ellos creen que eso es insignificante, pero si a usted le aumentan el 20% de los costos en sus insumos, le aseguro que no es una trivialidad.

Pero el peor argumento es el que utilizó una supuesta "defensora de los derechos del consumidor", Marielos Araujo, quien declaró a este matutino: "…un impuesto de ese tipo obviamente afecta; sin embargo, se debe considerar que las personas que usan celular tienen capacidad para pagarlo". Ese es el famoso argumento de que "sólo le va a afectar a los ricos" con el que se han justificado casi todos los impuestos en la historia. Es bueno saber que en Guatemala ya hay más de 14 millones de "ricos".

Con "defensores" así, para qué quiere uno enemigos.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 13 de agosto de 2,009.

Garra Peluda

A nadie debería extrañar que Chávez siga al pie de la letra el manual de la dictadura socialista.

La “ley especial sobre delitos mediáticos”, propuesta la semana pasada por el gobierno “bolivariano”, no es sino un paso más de la estrategia de los dirigentes socialistas para implementar su dictadura: siguen develando, paso a paso, la garra peluda. La única forma de implantar el “paraíso socialista” es privando de la libertad a sus súbditos, convertidos poco a poco en esclavos, aprovechando la ingenua colaboración de los tontos útiles de siempre. Lo importante aquí es aprender la lección, que la libertad no se pierde de una sola vez, se va perdiendo poco a poco, y si no nos percatamos del proceso, tampoco vamos a darnos por enterados, hasta que estemos esclavizados.

En Internet ha circulado la historia de un estudiante, procedente de un país comunista, que cuenta cómo se atrapan los puercos salvajes. Según esa historia, primero se les deja comida en un valle; cuando los puercos se acostumbran a la comida gratis, se construye una pared a la par de donde llegan a comer. Cuando ya se acostumbraron a la pared, se les construye otra pared, y así sucesivamente, hasta que los puercos se acostumbran a ir a comer gratis a un lugar casi completamente cerrado. Al final, solo falta cerrar la puerta y los puercos quedan presos. Así es como se pierde la libertad, de poco en poco, mientras la gente se acostumbra a las dádivas “gratis”.

Ese proceso es el que ha seguido al pie de la letra Hugo Chávez. Amigos rusos me cuentan que es un guion escrito y financiado por Putin. Y ese mismo proceso es el que está impulsando en los países del Alba y Petrocaribe. ¿Vamos a poner nuestras barbas en remojo o esperar a que nos llegue el fuego?

Para su referencia, transcribo algunos extractos de la dichosa ley:

“Pueden incurrir en la comisión de los delitos previstos en la presente ley (…) los dueños y cualquier otra persona que ejerza cargos directivos en medios de comunicación (...) productores nacionales independientes, periodistas, locutores, conferencistas, artistas y cualquier otra persona que se exprese a través de cualquier medio de comunicación (…)”.

“Constituyen delitos mediáticos, las acciones u omisiones que lesionen el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, que atenten contra la paz social, la seguridad e independencia de la nación, el orden público, estabilidad de las instituciones del Estado, la salud mental o moral pública, que generen sensación de impunidad o de inseguridad y que sean cometidas a través de un medio de comunicación social”.

Si a eso se le añade el ataque frontal del gobierno “bolivariano” contra emisoras de radio y televisión que no se “alinean” con las autoridades, se ve claramente cómo todo va encaminado a una dictadura “socialista” que ni siquiera se toma ya la molestia de esconderse bajo el disfraz de “democracia”, sino pretende acallar cualquier oposición.

Solo basta leer las declaraciones del director del Consejo Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), Diosdado Cabello, cuando dijo que iban a combatir el “latifundismo mediático”: “Es agradable que después de tanto tiempo, por la vía de una ley, se pueda hacer esto en la lucha contra el ‘envenenamiento’ de una sociedad donde la libertad de expresión no debe ser ‘la libertad más sagrada’ (…)”.

En tanto, los gobernantes hipócritas y sus representantes en la OEA se rasgan las vestiduras con el caso de Honduras, pero desvían la vista ante todo lo que sucede en el Alba.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 6 de agosto de 2,009.

viernes 31 de julio de 2009

¿Blasfemia?












La "guerra contra las drogas" es una broma de mal gusto de los gobernantes.

El director de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, más conocido como el Zar Antidrogas, Gil Kerlikowske, declaró hace un par de días en México: “Los narcotraficantes no son más que criminales y terroristas, y la legalización no es claramente la respuesta que sería suficiente para la gente de cualquier país”. Creo que el señor Kerlikowske está completamente equivocado, y el problema del narcotráfico nunca se va a resolver con la dichosa “guerra contra las drogas”, y eso lo sostengo, aunque para muchos la sola mención de la legalización de las drogas sea poco menos que blasfemia.

Cuando el entonces senador Obama se encontraba en campaña presidencial dijo que la “guerra contra las drogas es un completo fracaso”; ya de presidente parece que la cosa cambió. Y lejos de variar la actual política de criminalización contra la producción, distribución y consumo de las “drogas”, se afianza más en su administración la ilógica persecución de estos “delitos”.

Hay dos razones importantes por los que a mi parecer la denominada “guerra contra las drogas” es un caso perdido.

La primera obedece a una cuestión moral. ¿Qué derecho tienen los gobernantes para decidir qué deben los ciudadanos consumir o no? ¿No son acaso los ciudadanos lo suficientemente capaces para decidir qué es bueno para ellos o qué no lo es? La intromisión de los gobernantes en asuntos privados de las personas es causa de muchos males para sus pueblos.

La segunda, de orden económico, indica que cuando se prohíbe el consumo de algún bien o servicio por ley, pero sigue existiendo demanda, se crea una escasez artificial que incrementa su precio, razón por la que siempre existirá alguien dispuesto a correr el riesgo de producirlo, comercializarlo y venderlo, obteniendo grandes ganancias. No importa con cuántos capos acaben, siempre habrá alguien dispuesto a ocupar su vacante.

Y en esta reflexión tomo el caso de las bebidas alcohólicas, tanto por su popular consumo como por ser un ejemplo claro, histórico y comprobable, puesto que los estadounidenses ya pasaron por ese proceso en la década de 1920, con la prohibición de su consumo. Lejos de alcanzar los objetivos por los que se impuso, esta prohibición terminó haciendo todo lo contrario, dando origen a las mafias. Si nota un leve parecido entre este caso y el de la guerra contra las drogas, es pura coincidencia o alucinación suya.

Pero los políticos como Kerlikowske —a pesar de sus raíces policiales— y aquellos afines al combate de las drogas argumentarán que quienes producen y comercializan la droga son criminales despiadados que incurren en una serie de delitos, incluidos asesinatos, secuestros y demás. Eso es cierto, pero es un efecto, no la causa. ¿Acaso son delincuentes los productores y vendedores del alcohol y sus derivados? ¿Acaso quiénes venden cigarrillos andan secuestrando y matando a los otros vendedores? Lo que es más, ambos son de los principales recolectores de impuestos en todo el mundo.

De nuevo, los gobernantes se hacen de la vista gorda de las relaciones de causa y efecto; solo se centran en los efectos que les convienen, de la prohibición, y no en la causa que es la prohibición misma. Desde cualquier perspectiva, la guerra contra las drogas está completamente perdida, y la única forma de acabarla es atacando su origen: legalizar la producción, distribución y consumo de las drogas.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 30 de Julio de 2,009.