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sábado, 6 de septiembre de 2008

Atlas Libertas



El año pasado se celebraron los 50 años de la publicación de la novela "La Rebelión de Atlas" (Atlas Shrugged, en inglés) escrita por Ayn Rand. Para conmemorar ese aniversario, en la Universidad Francisco Marroquín decidieron elaborar una estatua representativa. La elaboración de la misma le fue encomendada al arquitecto y escultor, Walter Peter Brenner. Walter elaboró varios bocetos de entre los cuales se escogió el diseño que finalmente se realizaría. Según la descripción al pie de la estatua, la misma representa una "figura humana de espalda, en altorrelieve, de la cadera hasta la cabeza, cargando el Universo. El Universo está representado por un conjunto de semicícrulos (abstrayendo planetas y engranajes). La escultura es de lámina de latón repujado y soldado, con un acabado final de pátinas (químicos al calor) de color cian, semejando el óxido de cobre". La escultura tiene un tamaño de 4.5 metros de alto por 4.5 metros de ancho y una profundidad aproximada de 40 centímetros.

Yo debo confesar que me impresionó mucho el Atlas Libertas desde que tuve la oportunidad de ver las fotos durante el proceso de elaboración. Ya estando acabada e instalada, aproveché para tomarle algunas fotos que comparto aquí con ustedes, así como algunas que tomé durante las dos conferencias que se impartieron en la UFM para inaugurarla. Si usted vive en Guatemala y tiene la oportunidad, le invito a que vaya a conocerla. Todavía mejor aún es que le dedique un tiempo a leer "La rebelión de Atlas", novela que considero de lectura indispensable para todos aquellos que están en el proceso de aclararse las ideas. Más que nada, lo invito a que sea una de esas personas que toma su destino en sus manos.

miércoles, 13 de febrero de 2008

¿Quién es el enemigo?


Potencialmente, un gobierno es la más grande amenaza a los derechos del hombre; ya que mantiene el monopolio legal sobre el uso de la fuerza en contra de victimas legalmente desarmadas. Cuando no está limitado y restringido por los derechos individuales, un gobierno es el enemigo más mortífero del hombre. La Declaración de Derechos (Bill of Rights) no se escribió como una protección contra acciones privadas sino contra acciones gubernamentales.

Ayn Rand

viernes, 26 de octubre de 2007

Mediocre competencia

Los mediocres quieren vivir a expensas del trabajo de los demás.

Esta semana, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) ratificó una multa por US$600 millones contra la empresa Microsoft, bajo la acusación de “abuso de posición dominante”. Este es un nuevo ejemplo de cómo los mediocres se aprovechan de la intervención gubernamental para montarse sobre el trabajo y el éxito de otros. Ese es el verdadero fin de toda esa absurda legislación contra la “competencia desleal”.

El juicio se remonta a una demanda en 1998 que interpuso la empresa Sun, argumentando que Microsoft se aprovechaba de que su sistema operativo Windows era el estándar de facto, que no les daba acceso al código de Windows y que, adicionalmente, cometía una maldad tan grande como lo era incluir gratis, junto con el sistema operativo, un reproductor de imágenes y sonido (el RealPlayer). Estos argumentos fueron aceptados por los burócratas de la UE, y por eso le pusieron esa multa a Microsoft.

Toda esta argumentación surge de la ridícula legislación “antimonopolio” y supuestamente a favor de la “competencia justa” que los mercantilistas de los países desarrollados han logrado que se apruebe en sus países. Pero no nos equivoquemos: esa legislación no ayuda a los consumidores, sino que los perjudica; a quienes ayuda es a los productores mediocres, que de otra manera no podrían competir.

¿No me cree? El resultado del juicio es que Microsoft no debería regalar programas con su sistema operativo, sino que tiene que venderlos. O lo que es lo mismo, los consumidores tendremos que pagar más por lo mismo, para que los productores mediocres también puedan vender sus productos.

El error principal de toda esta mentalidad es creer que cualquier empresa puede llegar a ser un monopolio sin que exista una regulación gubernamental que le impida la entrada a otros. Eso es completamente falso. Con excepción de muy pocos casos -y algunos argumentamos que ninguno-, no existe tal cosa como un monopolio natural. Siempre que exista, aunque sea la posibilidad remota de competencia, es imposible que surja un monopolio, a menos, por supuesto, que el Gobierno le conceda ese privilegio.

Microsoft y Windows no son la excepción. Existen otros sistemas operativos, otros players, otros navegadores y, por si fuera poco, existe mucha piratería. Microsoft ha sido una empresa muy exitosa, y ello hace que muchos mediocres se quieran aprovechar de su éxito.

Pero hasta ellos tienen que competir, y siempre existe la posibilidad de que surja una nueva empresa con mejor tecnología, como han surgido, por ejemplo, Yahoo, Google, YouTube, FaceBook y todas las variantes de Linux.

Si desea profundizar más en estos conceptos, le recomiendo leer la novela La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, que el mes entrante cumple 50 años de publicación; sin embargo, como lo muestra este caso, sigue tan vigente hoy como cuando fue publicada originalmente.


Publicado en Prensa Libre el 20 de septiembre de 2007.