Este es un lugar en el cyberespacio para compartir ideas. Las mías, en particular, se centran alrededor de la libertad individual que nos permite desarrollarnos y llegar a ser todo lo que queremos ser. Mis Ideas se publican originalmente todos los viernes en el diario Prensa Libre de Guatemala.
jueves, 8 de septiembre de 2011
La hora de la verdad
Llegó la hora de la verdad. La hora en que todos tenemos la oportunidad de escoger a nuestros “mandatarios” —léase bien; eso significa mandaderos, quienes ejecutan las órdenes, no quienes las dan; estos, por lo menos en teoría, somos los ciudadanos—. Para muchos es un momento de esperanza, de cambio, de mejoras; pero para otros es más de lo mismo: solo cambiar de ladrones, y para otro gran grupo, es una pérdida de tiempo y de recursos, o le es simplemente indiferente. Yo sí creo que las elecciones son importantes, por diversas razones.
La razón más importante es que creo que esta elección permitirá que empiece un cambio en el Congreso. Si bien es cierto, el 80 por ciento de los actuales diputados busca la reelección; no creo que todos lo logren. Y entre los nuevos que lleguen, tengo la esperanza —espero que no ingenua— de que se abra la puerta para comenzar un cambio en el sistema. Lo que realmente necesitamos es una transición hacia una verdadera República, en la cual los mandatarios estén sujetos a la ley y que ni ellos ni la “mayoría” pueda pasar por encima de los derechos individuales de cualquier habitante. Este cambio es necesario para no estar como estamos en estas elecciones, esperando que llegue alguien “no tan malo” o “el menos peor”, ya que de ello dependerán muchas de las decisiones que tomaremos nosotros y, en especial, las que tomarán los inversionistas.
Otro nuevo aspecto que cabe resaltar en estas elecciones es la participación ciudadana por medio de las redes sociales, en particular Facebook y Twitter. Estas elecciones serán las más observadas, y no lo digo por el ejército de observadores nacionales e internacionales, ni por la cobertura de la Prensa, sino por toda la información que estará generando la ciudadanía misma a través de las redes sociales. Esta nueva forma de participación ciudadana, la cual ya rindió sus frutos en la anulación de la inscripción de Sandra Torres, permitirá que los hechos aislados y que antes se conocían pasado mucho tiempo, si es que se llegaban a saber, ahora se conozcan casi en tiempo real, lo cual de alguna manera frenaría el mal accionar de aquellos que quieran entorpecer el proceso electoral.
Este es un perfecto ejemplo de cómo la tecnología ha liberado a las personas y les ha abierto horizontes antes insospechados. Yo estoy convencido de que este es un gran paso, ya que no solo masifica el consumo, sino también la generación de información. Por supuesto, eso presenta otro problema y ahora se hace más importante aún la capacidad de analizar y sintetizar ese océano de información.
Así que este próximo domingo viva la fiesta ciudadana, participe, vote según los dictámenes de su razón y recuerde que lo mejor que podría hacer con su voto es cruzarlo. Sea parte del cambio, utilice las redes sociales para informar lo que sucede a su alrededor. Y si quiere conocer un buen análisis y síntesis de lo que suceda, escúchenos el domingo desde las 6 horas.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 8 de septiembre de 2,011.
jueves, 31 de julio de 2008
Vida y amigos
Aunque hay muchas cosas importantes en la vida pública que comentar, como la irracional subida de tasas de interés o las arcas abiertas de la corrupción que será Petrocaribe, hoy quiero tocar otro tema que, aunque parezca trivial, no lo es.
El fin de semana pasado tuve dos experiencias que me hicieron reflexionar mucho. La primera fue el deceso, el viernes por la mañana, de Randy Pausch. La segunda fue mi visita a Reu, para el 50 aniversario del Colegio D'antoni, donde estudié la primaria y los básicos.
Randy Pausch fue un catedrático de realidad virtual, en la Universidad de Carnegie Mellon. Aunque ya era conocido en el ámbito de la informática, su verdadera fama llegó al final de su vida, apenas a los 47 años. El 18 de septiembre pasado, dictó “La última conferencia”. En su caso particular, esto era especialmente cierto, ya que un mes antes le anunciaron que un cáncer pancreático se le había extendido y ya no había nada que hacer, que se preparara porque le quedaban pocos meses de vida.
Se preparó a través de su última conferencia, que tituló: “Alcanzando de verdad sus sueños de la niñez”. En ella cuenta los sueños que tenía de niño y cómo logró realizar la mayoría, menos el de ser jugador profesional de futbol americano, aunque de ese sueño frustrado fue que aprendió más cosas. Luego explicó cómo surgió en él el interés por apoyar a otros en alcanzar sus sueños. Por último expuso las lecciones aprendidas, como, por ejemplo, buscar la bondad en las otras personas, ver las “paredes de ladrillo” no como obstáculos, sino como retos, y vivir una vida generosa. Al final de una charla muy conmovedora, contó que la había presentado, no para los allí presentes, sino como legado a sus tres hijos. “Intento meterme dentro de una botella, que algún día llegue a la playa para mis hijos”, dijo posteriormente.
La conferencia fue filmada y puesta en Internet, donde fue vista por millones de personas, lo que le dio a Randy la fama en sus últimos meses de vida. Luego se publicó una versión en libro, que rápidamente alcanzó el primer lugar de ventas y fue traducida a 30 idiomas. En mi blog, jorgejacobs.com están los vínculos.
La segunda experiencia fue mi visita a Reu. Cuando salí de la casa de mis papás, en enero de 1982, muy a lo interno, sabía que era para nunca más volver. Y fue cierto en el más extremo de los casos, ya que, por diversas circunstancias de la vida, mi relación con ese lugar se vio cortada de tajo. Aunque he ido de visita en repetidas ocasiones, nunca realmente regresé.
Esta vez fue distinto. Aunque me enteré de última hora, iba con el propósito ex profeso de reencontrarme con mi pasado. Y la experiencia, la verdad, no pudo ser mejor. Tuve oportunidad de visitar los lugares donde crecí, pero más importante aún, reunirme, conversar, reír, con muchos amigos con quienes compartí momentos muy especiales de mi vida, que con el pasar de los años se van perdiendo entre los recuerdos. Lo más importante, quizá, es que seguimos siendo las mismas personas que nos conocimos hace tantos años. Un poco más panzones, la mayoría, eso sí, pero lo importante no ha cambiado.
¿La reflexión final? En mi caso, creo que hay momentos en la vida en que debemos detenernos y ver si en lo que estamos afanados es realmente lo importante, o si estamos dejando tiradas en el camino piezas importantes de nosotros que al final son las que realmente cuentan… P.S. Vea las fotos en mi facebook.
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 31 de julio de 2,008.
viernes, 26 de octubre de 2007
Mediocre competencia (II)
Como siempre me sucede, los artículos que creo que serán los menos controversiales resultan siendo los que más correos, comentarios, regaños e insultos me generan. El caso de mi artículo de la semana recién pasada, sobre la decisión de los tribunales de la Unión Europea de sancionar a Microsoft por “abuso de posición dominante”, no fue la excepción.
Recibí varios correos, algunos respetuosos, otros no tanto, pero todos muy en contra de mi opinión. Algunos me tildaron de ignorante, de desconocer la diferencia entre un sistema operativo y un portal, de ignorar las batallas que día a día luchan los usuarios de Windows para contrarrestar los supuestos abusos de Microsoft. Otros se quejaron de que las aplicaciones de Microsoft ocupan mucho espacio y no son tan buenas.
Algunas otras opiniones fueron divertidas. Como por ejemplo la de alguien que dijo que para que un programa sea exitoso debe ser regalado, y que entonces estuvo bien lo que hicieron los tribunales de la UE. Obviamente, quien así escribió no se percató de que Microsoft da de gratis el Media Player, y lo que dijeron los tribunales de la UE es que debe cobrar por él y no darlo de gratis para no caer en “competencia desleal”.
Las palmas se las llevó quien me indicó que no debo utilizar de fuente un libro como La rebelión de Atlas, y que mejor me informe de lo que está pasando ahora en día a través de alguno de los portales mencionados.
Debo confesar que no creí causar tanto revuelo con ese artículo, pero que el mismo no hace más que justificar mi punto. Todos los argumentos en contra de Microsoft y sus aplicaciones que me enviaron tienen una solución sencilla: no use los productos de Microsoft. Al fin y al cabo, contrario a la creencia popular -y hasta la de muchos jueces despistados, por lo visto-, existen muchas otras soluciones para cada una de las actividades que habitualmente hacemos en una computadora.
Si quiere sistemas operativos, hay otras opciones aparte de Windows, algunas incluso gratis. Si quiere un procesador de palabras, una hoja electrónica, un paquete de presentaciones, una base de datos, un navegador, una agenda electrónica, un manejador de correos, para todas estas actividades existen muchas y diversas alternativas a los programas de Microsoft. Así que tildar a Microsoft de monopolista cuando existen muchas otras alternativas es una confesión de harta ignorancia o de simple haraganería.
Al mencionar no sólo a Linux como competencia de Microsoft, sino a YouTube, Yahoo, Google y FaceBook, no lo estoy haciendo porque crea que un sistema operativo es lo mismo que un portal de Internet, como alguno de los que me escribió me acusó, sino porque las opciones que existen para hacer alguna cosa son muchas y no tenemos la más mínima idea de lo que la tecnología nos pueda deparar en un futuro cercano. Microsoft no sólo es Windows, y la tecnología y las nuevas empresas se pueden comer hasta a Microsoft.
Publicado en Prensa Libre el 27 de septiembre de 2007.Mediocre competencia
Esta semana, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) ratificó una multa por US$600 millones contra la empresa Microsoft, bajo la acusación de “abuso de posición dominante”. Este es un nuevo ejemplo de cómo los mediocres se aprovechan de la intervención gubernamental para montarse sobre el trabajo y el éxito de otros. Ese es el verdadero fin de toda esa absurda legislación contra la “competencia desleal”.
El juicio se remonta a una demanda en 1998 que interpuso la empresa Sun, argumentando que Microsoft se aprovechaba de que su sistema operativo Windows era el estándar de facto, que no les daba acceso al código de Windows y que, adicionalmente, cometía una maldad tan grande como lo era incluir gratis, junto con el sistema operativo, un reproductor de imágenes y sonido (el RealPlayer). Estos argumentos fueron aceptados por los burócratas de la UE, y por eso le pusieron esa multa a Microsoft.
Toda esta argumentación surge de la ridícula legislación “antimonopolio” y supuestamente a favor de la “competencia justa” que los mercantilistas de los países desarrollados han logrado que se apruebe en sus países. Pero no nos equivoquemos: esa legislación no ayuda a los consumidores, sino que los perjudica; a quienes ayuda es a los productores mediocres, que de otra manera no podrían competir.
¿No me cree? El resultado del juicio es que Microsoft no debería regalar programas con su sistema operativo, sino que tiene que venderlos. O lo que es lo mismo, los consumidores tendremos que pagar más por lo mismo, para que los productores mediocres también puedan vender sus productos.
El error principal de toda esta mentalidad es creer que cualquier empresa puede llegar a ser un monopolio sin que exista una regulación gubernamental que le impida la entrada a otros. Eso es completamente falso. Con excepción de muy pocos casos -y algunos argumentamos que ninguno-, no existe tal cosa como un monopolio natural. Siempre que exista, aunque sea la posibilidad remota de competencia, es imposible que surja un monopolio, a menos, por supuesto, que el Gobierno le conceda ese privilegio.
Microsoft y Windows no son la excepción. Existen otros sistemas operativos, otros players, otros navegadores y, por si fuera poco, existe mucha piratería. Microsoft ha sido una empresa muy exitosa, y ello hace que muchos mediocres se quieran aprovechar de su éxito.
Pero hasta ellos tienen que competir, y siempre existe la posibilidad de que surja una nueva empresa con mejor tecnología, como han surgido, por ejemplo, Yahoo, Google, YouTube, FaceBook y todas las variantes de Linux.
Si desea profundizar más en estos conceptos, le recomiendo leer la novela La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, que el mes entrante cumple 50 años de publicación; sin embargo, como lo muestra este caso, sigue tan vigente hoy como cuando fue publicada originalmente.
Publicado en Prensa Libre el 20 de septiembre de 2007.
