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jueves, 14 de junio de 2007

Legítima defensa


La liberación de Trejo sienta un precedente importante para todos.

Tras nueve largos meses de reclusión en el Preventivo de la zona 18, y después de audiencias con largos días de ínterin entre una y otra, este martes José Natividad Trejo fue declarado inocente del cargo de homicidio por el Juzgado Cuarto de Sentencia.

Esta sentencia sienta un precedente importante para todos los guatemaltecos, no sólo para los pilotos de bus.

Esta sentencia deja claro que sí se puede en Guatemala hacer uso del derecho a la legítima defensa. Antes de la misma, ese derecho inalienable de todas las personas a defenderse de los ataques de otros, no pasaba de existir sólo en la teoría, pero en la práctica, quienes se han tratado de defender de los criminales, o paran muertos o presos.

A este respecto, fue interesante ver y escuchar al fiscal a cargo del caso, quien en sus conclusiones dijo que no se debería sentar el precedente de que cualquiera puede tomar la justicia por sus manos.

Yo creo que una cosa es tomar la justicia por mano propia y otra muy distinta es defenderse cuando a uno lo atacan. En el caso particular de Trejo, lo atacaron en su lugar de trabajo, eran tres los criminales quienes actuaron con toda la premeditación y alevosía del caso para asaltar, no sólo a Trejo y su familia, que casualmente lo acompañaba, sino a los demás pasajeros del bus.

Que él se haya defendido y matado a uno de los asaltantes, aun si le hubiera metido los siete u ocho balazos que el fiscal argumentaba (y que el perito forense no pudo comprobar) creo que no se puede calificar, desde ningún parámetro, como “tomar la justicia por mano propia”.

Por si no fuera suficiente la argumentación anterior, hay que añadir que ya hay un grandísimo precedente de criminales armados asaltando buses (sucede casi cualquier día en Guatemala, y sólo en lo que va del año más de 30 pilotos han sido asesinados en su puesto de trabajo) y el asaltante mismo tenía su propio historial (10 ingresos en la cárcel).

Creo que el Ministerio Público debería estar mucho más interesado en sentar el precedente de que en Guatemala sí se hace justicia y se castiga a los criminales, que en estar tratando de amedrentar a la ciudadanía a no defenderse ante los embates de la violencia y de un sistema de seguridad y justicia que ha sido completamente incapaz de asegurarles esos derechos a los ciudadanos.

Felicito al señor Trejo y su esposa, por haberse enfrentado tanto a los criminales, como al sistema judicial, que lo mantuvo tras las rejas durante nueve meses.

En sus declaraciones en Todo a pulmón del martes, antes de haberse conocido la sentencia, él manifestó su confianza en que se le haría justicia. Afortunadamente, en este caso, sí se hizo justicia.

Publicado en Prensa Libre el jueves 14 de junio de 2007. Foto Prensa Libre: Erlie Castillo.

martes, 12 de junio de 2007

¡Libre!

José Natividad Trejo fue absuelto de los cargos de asesinato y homicidio. Los jueces que llevaron a cabo el juicio decidieron por unanimidad absolverlo de los cargos bajo la premisa que actuó en defensa propia. Este es un caso que sienta un precedente importantísimo en Guatemala, ante la ola de violencia a la que estamos expuestos los guatemaltecos (hoy mismo, en la mañana, fueron asesinados otro piloto de bus y su ayudante).

Felicito al señor Trejo y su esposa por haberse enfrentado tanto a los criminales, como al sistema judicial que lo mantuvo tras las rejas por 9 meses. En sus declaraciones a Todo a Pulmón de hoy en la mañana, antes de terminarse el juicio, el manifestó su confianza en que se le haría justicia. Afortunadamente, en este caso, eso sucedió y ahora fue absuelto.

jueves, 7 de junio de 2007

Sin derecho a defensa

No tenemos derecho a que nos proteja el “Estado” y tampoco a hacerlo nosotros mismos.

Por si no fuera suficientemente angustiante la terrible inseguridad en la que vivimos los guatemaltecos, al hecho de no tener el consuelo de que las autoridades hagan justicia y persigan a los criminales tenemos que añadir que, si algún ciudadano se trata de defender de la agresión de los criminales, a él si le cae todo el peso de “la ley” y es tratado con muchísima más severidad de la que se trata a los “angelitos” que tienen historiales criminales más largos que colas bancarias en día de pago.

El perfecto ejemplo es el de José Natividad Trejo Cruz, un chofer de camioneta que, ante las altas posibilidades de ser víctima de la violencia, decidió un día hacer algo por su propia seguridad. Trejo se compró un arma, no de las que utilizan los criminales, sino una con todas las de ley, registrada en el Decam. Tomó la decisión de armarse, luego de haber sido asaltado varias veces y de que un compañero suyo, chofer también, fuese asesinado cuando intentó evitar que violaran a una mujer dentro del bus que conducía.

En un día como cualquier otro, tres delincuentes con escopetas hechizas (no registradas en el Decam, por supuesto) se subieron al bus que Trejo conducía y asaltaron a los pasajeros. Cuando llegaron con Trejo, le exigieron dinero, lo registraron y le encontraron la pistola. Al verla, lo iban a atacar, pero él usó la pistola y le disparó a uno de los asaltantes, a quien mató.

Como un ciudadano creído de que “la ley” lo protegía, se quedó en el lugar esperando 20 minutos a que se apareciera la Policía, a cuyos agentes explicó cómo se había defendido de los asaltantes. A los policías no les importó su explicación y lo apresaron, acusándolo de homicidio. El muerto era una joyita que ya tenía 10 ingresos en prisión.

Desde entonces, Trejo está en la cárcel. Las autoridades ni siquiera le quisieron dar libertad bajo fianza para que pudiera continuar trabajando, mientras que, según me cuentan abogados amigos, los criminales que atrapa la Policía muchas veces salen libres en un par de días, con sólo pagar una pequeña fianza.

Un fiscal que lleva el caso declaró a Prensa Libre que “la inseguridad no justifica el ataque”. Ahora resulta que cuando los ciudadanos utilizan su derecho a la legítima defensa es un “ataque”. ¿Qué esperan las autoridades, entonces? No nos defienden, y cuando nos defendemos, resultamos ser los atacantes y no los atacados, los victimarios y no las víctimas. Ante autoridades así, no es de extrañar que la ciudadanía esté recurriendo a la “justicia por propia mano”. Las mismas autoridades están arrinconando a las personas a convertirse en criminales para defenderse de la criminalidad.

Trejo espera su sentencia para la próxima semana. Su esposa estará hoy con nosotros en el programa radial Todo a pulmón, por el 100.9 y por www.radiopolis.info, a las 12 del mediodía para contarnos su historia. ¡No se lo pierda!

Publicado en Prensa Libre el 7 de junio de 2007. Foto Prensa Libre.

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