jueves, 29 de abril de 2010

Civilmente aprovechados

Esa ficción por medio de la cual todos buscan vivir a expensas de todos los demás...

Mientras más se entera uno de todo lo que ocurre en Guatemala, más le doy la razón a Frederic Bastiat, cuando dijo que “el Estado es esa ficción por medio de la cual todos quieren vivir a expensas de todos los demás”. Los más de 150 años que han pasado desde que acuñó la frase no han hecho más que confirmarla cientos de miles de veces. Guatemala no es la excepción y por todos lados nos encontramos a personas y grupos de personas siempre a la búsqueda de cómo echar mano ilegítimamente de los recursos de los demás para vivir a expensas del trabajo de otros.

No hay que ir muy lejos para encontrarlos, pero cito varios ejemplos planteados por colegas columnistas recientemente. Estuardo Zapeta publicó hace dos días un artículo sobre la “sociedad civil”, ese grupo etéreo de personas que dicen representar a la “sociedad”, pero que en realidad, a lo sumo, se representan a sí mismos y que andan viendo en todas partes cómo “moldear” el estado para que sea más afín a su forma de ver el mundo y que, de paso, les sea más fácil apropiarse de los recursos de los tributarios, tanto de los chapines como de los de otros países, quienes ni se llegan a enterar que sus tributos son utilizados para mantener muy bien a “activistas” en estas latitudes.

Otro ejemplo es el planteado esta semana por Marta Yolanda Díaz-Durán en un artículo llamado AEI, en el cual se refiere a un grupo de artistas que se han aprovechado de la legislación vigente para extorsionar a otros artistas, productores y establecimientos. Nuevamente, aprovechándose del sistema para vivir a expensas del trabajo de otros.

Y un último ejemplo reciente lo encontramos en un artículo de Dina Fernández sobre su experiencia en una competencia estudiantil de taekuondo. En él, Dina cuenta sobre el protagonismo de los “dirigentes” deportivos versus el de los deportistas, en ese caso particular, el de Heidy Juárez, pero Dina también ha escrito sobre Teodoro Palacios. El “deporte federado” en Guatemala es otro ejemplo muy claro de un grupo de personas que han hecho su modus vivendi alrededor del “aporte constitucional” que obligadamente sale de los tributos que pagamos los guatemaltecos. El resultado es notorio: muchos millones de quetzales en las manos de los “dirigentes deportivos” que nunca llegan a los verdaderos deportistas.

Y así como esos abundan tantos ejemplos. Los primeros son los políticos, que siempre andan en búsqueda de “llegar al poder”. Pero esa aparente “sed de poder” y en muchos casos hasta una supuesta “entrega hacia los demás” no son más que su herramienta de ventas, como bien lo explicó el Pollo Ronco, para lograr llegar a donde van a poder disfrutar del dinero de los demás. Y esto es igual a todo nivel dentro de la administración pública. Desde los que quieren ser presidentes, hasta los que se conforman con un puesto de concejal en alguna municipalidad, pasando por diputados, alcaldes, ministros, secretarios y una larga serie de etcéteras.

Pero también están los que no se manchan las manos en la política, pero merodean alrededor de los políticos para hacer sus “negocios” con el Gobierno. Estos también caen en la definición de Bastiat, ya que no se les puede llamar empresarios sino que viven a expensas de los demás, no compitiendo sino dependiendo de los “favores” de los políticos.

Es importante que empecemos a reconocer los verdaderos motivos de muchas personas que dicen preocuparse de los demás, pero a la hora de la hora, lo que les interesa es vivir a expensas de ellos.

Artículo publicado en Prensa Libre del jueves 29 de abril de 2,010.

Fiscalizados




Los cambios al sistema son urgentes...




El proceso de elección del fiscal general en el que hemos estado inmersos las semanas recientes y que ahora está a la espera de que el presidente decida quién de los seis candidatos seleccionados por la comisión de postulación será el ungido, nos deja muchas lecciones, siendo la principal, desde mi punto de vista, la importancia y urgencia de cambiar el sistema. Si no se hacen cambios, seguiremos siempre viendo con impotencia cómo nuestro país se va al despeñadero.

Creo que algo se ha avanzado con la ley de comisiones postuladoras, especialmente en que los procesos de selección sean más conocidos y más escrutados por un grupo cada vez más grande de la población; y esa mayor exposición y participación resultaron, por ejemplo, en que no se nominó a alguien que ya demostró su falta de independencia, como el actual fiscal general. Sin embargo, como lo demuestran los resultados, estos cambios no son suficientes para salir del atolladero en que está la seguridad y la justicia en Guatemala. Se necesitan todavía más cambios, y para ello es imprescindible cambiar el sistema.

El puesto de fiscal general es de importancia capital para lograr que se imparta justicia y, como consecuencia, que gocemos de más seguridad, ya que según nuestra legislación, el Ministerio Público (MP) es que tiene bajo su cargo la acusación en los casos penales. Es cierto que las víctimas o sus cercanos pueden constituirse en querellantes adhesivos; sin embargo, el peso principal de la acusación recae sobre los hombros de los fiscales del MP. Si ellos realizan deficientemente su trabajo, lo más probable es que los criminales se queden sin castigo y puedan continuar tranquilamente sus labores delictivas. Como hemos visto en muchos casos, hasta los jueces se han quejado de que no pueden condenar a alguien a todas luces culpable, porque el MP no ha presentado pruebas para demostrar esa culpabilidad.

El MP adicionalmente tiene la responsabilidad de la acusación en los casos de corrupción; sin embargo, en esta función tiene conflictos de interés, ya que quien lo designa y adicionalmente lo puede destituir sin mayores problemas es el presidente del Organismo Ejecutivo —como ya lo hemos visto en repetidas ocasiones, incluida la administración actual—. Los incentivos están puestos para sino garantizar, por lo menos promover la impunidad.

Si queremos que esto cambie, no es solo cuestión de cambiar a las personas, como el actual proceso lo demuestra, sino que hay que cambiar también las instituciones y los incentivos bajo los cuales operan. En este sentido, la única propuesta de cambio del sistema que se ha presentado es la de ProReforma.

En el caso particular del fiscal general, ProReforma propone que la elección sea realizada por los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, mediante un sorteo entre los candidatos seleccionados por la Comisión de Postulación. Adicionalmente, propone que el fiscal general electo de esta manera tenga un cargo vitalicio. ¿Por qué esos cambios?

El propósito principal es darle independencia: que no le “deba” su elección a nadie en particular, que la continuidad en el puesto no dependa de que quede bien con el presidente del Ejecutivo ni con nadie más, y que no tenga que preocuparse de su futuro después de dos o tres años frente al MP.

¿Es esto perfecto? Probablemente no. Pero lo que sí puedo prever es que será mejor que lo que tenemos actualmente. ¿Tiene alguien una idea mejor? Pues que la presente, como nosotros lo hemos hecho con ProReforma.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 22 de abril de 2,010.

viernes, 16 de abril de 2010

Segunda oportunidad





La noche del jueves pasado nos trajo la noticia del balazo que le acertaron a Felipe Valenzuela. A estas alturas todavía no está claro el incidente y tendremos que esperar la versión de Felipe, para saber realmente qué pasó; sin embargo, indistintamente de las razones, creo que Felipe tuvo una gran suerte, y Dios le concedió una segunda oportunidad ante la vida.

Hace apenas dos semanas escribía sobre las vidas que quedan inconclusas, al relatar sobre el asesinato de un vecino de oficinas. No sabía qué tan pronto iba a tener otro acercamiento con la muerte. En este caso, todavía más cercano, porque a Felipe lo conozco y aprecio desde hace mucho tiempo.

Sin embargo, en este caso, el desenlace fue diferente. Según las declaraciones que uno de los médicos a cargo del caso dio en el programa que habitualmente conduce Felipe, milagrosamente la bala pasó a milímetros de donde podría haberle ocasionado graves daños, incluida la muerte. ¿Azar, milagro, buen trabajo de su ángel de la guarda? Quién sabe. Lo importante es que a pesar de estar a milímetros de la muerte, una semana después todo apunta a que se recuperará satisfactoriamente y podrá continuar con su vida.

Esto me lleva a reflexionar nuevamente sobre nuestra actitud ante la vida. Felipe tiene ahora algo que no muchas personas tienen: una segunda oportunidad ante la vida. Podría no estarlo contando, pero tendrá esa opción. La diferencia entre la vida y la muerte, en este caso, fue de milímetros o, puesto en otros términos, de milisegundos.

Pero la verdad es que, nos guste o no, en todo momento nosotros estamos ante la misma alternativa. En Guatemala esto es todavía más palpable, siendo uno de los lugares más violentos del mundo y donde no tenemos ninguna certeza de regresar a nuestro hogar por la noche. Todos corremos el riesgo, cada día que salimos, de no volver, de que este pueda ser el último.

Y yo creo que eso debe ser algo de lo que debemos ser conscientes, no para paralizarnos y tratar de vivir en una burbuja de cristal, sino para vivir al máximo nuestra vida. No para amedrentarnos ni dejar que nuestra vida sea manipulada ni dirigida por los antisociales, sino para darnos cuenta de que aún en las circunstancias más extremas todo depende de nosotros y de la actitud con que vamos a enfrentar las cartas que el destino nos dé para jugar.

Quienes pasan por experiencias como la de Felipe pueden llegar a tener una reflexión más profunda sobre el derrotero de sus vidas, pero todos realmente tenemos también esa oportunidad. Pruebe usted hacerlo.

En otro plano, el balazo contra Felipe es uno más de los muchos que los antisociales, sean criminales de poca monta, robacarros, criminales “organizados” o sicarios disparan diariamente contra guatemaltecos honrados, trabajadores, que se dedican día a día a llevar el pan diario a sus hogares. No es posible que siga esta situación; sin embargo, las autoridades han mostrado hasta la saciedad que la seguridad del resto de los ciudadanos (porque la de ellos es muy diferente) les tiene sin el más mínimo cuidado y no es una de sus prioridades. El vicepresidente salió nuevamente con la cantaleta de que la violencia es por culpa de la pobreza, calificando a los pobres de criminales potenciales, en lugar de reconocer que han sido completamente incapaces de ocuparse de esa obligación primigenia de los gobernantes: velar por la seguridad y por que se imparta justicia.

Felipe: ¡Ánimo, y que pronto te recuperes para disfrutar de esa segunda oportunidad!

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 15 de abril de 2,010.

Amnesia selectiva






El tema candente de estos días es el paquetazo fiscal y la aprobación de los bonos. Creo que hay que recordar muy bien los sucesos de hace apenas unos meses para poner en contexto los alegatos de los funcionarios. Porque hay que recordarles sus acciones y declaraciones previas para poner en evidencia su doble discurso.

El año pasado, el presidente y el ministro de Finanzas presentaron para este año un presupuesto menor que el del año anterior. Si mal no recuerdo, el presupuesto propuesto era menor a los 48 mil millones de quetzales. Se rasgaron las vestiduras diciendo que lo hacían para estar en sintonía con los problemas económicos mundiales a raíz de la crisis financiera y que eran conscientes de los efectos de esta sobre los guatemaltecos. Incluso recordamos las promesas vacías del ministro de Finanzas, que amenazó con que si no se aprobaba ese presupuesto más pequeño, él renunciaría porque sería irresponsable trabajar con un presupuesto mayor. Por supuesto que al final ese presupuesto no se aprobó y los funcionarios entonces dijeron que se verían “obligados” a trabajar con el presupuesto mayor. La promesa del ministro tampoco se concretó.

Recuerdo también declaraciones de los funcionarios en el sentido de que debían trabajar con austeridad y restringirse a los ingresos fiscales que esperaban para este año, así que estaban viendo cómo implementar un plan de austeridad para funcionar este año con un presupuesto de alrededor de 43 mil millones de quetzales.

Pasaron unos meses, y ahora los mismos funcionarios se rasgan las vestiduras diciendo que si no se consiguen 50 mil millones de quetzales, el país colapsará. Argumentan que si no se aprueban los cuatro mil 500 millones de quetzales de bonos y el paquetazo fiscal, Guatemala se hundirá, por falta de recursos.

Y yo me pregunto: ¿en dónde quedan entonces todas las declaraciones de austeridad y crisis que dieron el año pasado? ¿Eran, como en efecto creíamos, nada más hacer el amague, para quedar como funcionarios “responsables”, a sabiendas de que lo que querían es lo que realmente sucedió: que no se aprobara el presupuesto menor y que pudieran gastar los recursos de los tributarios a sus anchas?

Esa es la única explicación viable. Porque la otra sería que los funcionarios sufren de una extraña enfermedad de Alzhaimer selectiva, por cuya culpa no recuerdan algunas de sus declaraciones pasadas. Casualmente, a todos se les olvidaron las mismas declaraciones. No sé usted, pero a mí me resulta en extremo improbable esa posibilidad.

Pues por aquello de las dudas, es bueno recordarles a los funcionarios sus actuaciones y declaraciones pasadas, por lo menos para que no finjan demencia y todavía se las quieran dar de muy correctos y consecuentes. Pero lo más importante, creo yo, es recordarles que la situación no ha cambiado para nada. De la crisis todavía no hemos salido. Ya hay algunos indicadores que empiezan a mostrar la luz al final del túnel en algunos de los países desarrollados, pero todavía no hemos dejado atrás la crisis. Ahora es cuando más necesitamos estar en modo de austeridad, y no en el de despilfarradores.

Y si los funcionarios del Ejecutivo no lo quieren entender y les importa un comino lo que hayan dicho antes, ojalá que por lo menos en algunos diputados entre la cordura y entiendan que la situación económica a nivel mundial todavía está, a lo sumo, en plano de recuperación, y que no nos podemos dar el lujo de derrochar los pocos recursos que tenemos. ¿Lo entenderán?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 8 de abril de 2,010.

sábado, 3 de abril de 2010

Inconcluso

¿Estamos preparados para no dejar demasiadas cosas inconclusas?


El martes, mientras comentábamos con Marta Yolanda Díaz-Durán alguna noticia en el programa radial Todo a Pulmón, se escucharon varios balazos cerca de los estudios. Durante el programa nos enteramos que habían matado a una persona en la calle. Varias ambulancias llegaron casi simultáneamente llenando de sirenas la cuadra. Pronto volvieron por donde vinieron. No había nada que hacer. Otra persona que se suma a la interminable fila de asesinados en nuestra triste Guatemala.

Luego del programa tuvimos oportunidad de bajar a la “escena del crimen”. Los investigadores del MP recopilando evidencia. El Juez de Paz levantando el acta. Los policías cargando el cadáver en la palangana de una patrulla. Los deudos llorando desconsolados. Los curiosos (como si nosotros no) contando cada quien su versión de los hechos. Unos dijeron que los asesinos iban en moto. Otros que iban caminando, le dispararon a la víctima por la espalda y solo corrieron hasta la esquina, después siguieron caminando tranquilamente.

La escena del crimen es un lugar por el que hemos pasado cientos de veces durante años, caminando al igual que lo hacía la víctima. Algunos dicen que iba a comer, otros que ya regresaba. Por las mismas razones hemos deambulado por esa acera tantas veces. Creyendo quizá que un ángel de la guardia nos protege, porque todos nos dicen que no hay que caminar ya por la ciudad. Que es muy peligroso.

No conocíamos a la víctima, a pesar de que probablemente vivimos muchos años a pocos metros de distancia. Su oficina estaba en un edificio a la par del nuestro. Aún así, o quizá por eso mismo, esas muertes las siente uno más cercanas que las otras 16 que pudieron haber sucedido ese mismo día. No es lo mismo conocer las estadísticas y sentirlas como eso, una estadística más que nos convierte en uno de los países más violentos del planeta, que ver al muerto tendido en la acera por la que uno acaba de pasar. Pensando que quizá nos vimos muchas veces sin vernos en alguno de los lugares de comida alrededor de la zona, o quizá en un ascensor cruzamos un buenos días o buenas tardes, sin siquiera percatarnos que quizá sería el último.

Pero ahora está muerto, y uno no puede dejar de pensar en todas las cosas que quizá dejó inconclusas. Cuando uno no sabe qué tan cerca está la muerte, no se prepara. ¿O deberíamos hacerlo? Creería, porque no lo sé a ciencia cierta —y espero no saberlo durante muchísimo tiempo— que si a uno le diagnostican alguna enfermedad y le dicen que tiene un año de vida, pues uno trataría no solo de alargarlo al máximo, sino aprovecharlo y tratar de no dejar cabos sueltos.

Pero y si, en efecto, ya solo tenemos ese año —por otras razones que desconocemos—, pero no lo sabemos, ¿viviríamos despreocupados, creyendo que siempre habrá un año entrante en el que podremos arreglar las cosas, en el que podremos amar, reír gozar, llorar? No lo sé. Los seres humanos somos tan extraños. A pesar de que sabemos que algunas cosas nos hacen daño, las seguimos haciendo o degustando. La mayoría nos vamos por la solución fácil, la gratificación de corto plazo, aunque algo allá en el fondo nos diga que, en el largo plazo, pagaremos caro las consecuencias.

Más que a usted, me lo digo a mí mismo: no dejemos nuestra vida inconclusa. Aprovéchela al máximo. Ría, goce, sufra, ame. Puede ser hoy, el año entrante o dentro de 40 años, pero tarde o temprano llegará el momento que dejemos este mundo. ¿Estaremos preparados?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 1 de abril de 2,010.

Empresaurios vividores

El "negocio" del transporte urbano es perfecto: sin costos ni riesgos, cortesía de los tributarios.










Los bloqueos de este lunes y los subsiguientes reclamos, denuncias y contradenuncias en el Congreso alrededor del transporte público no hacen más que desenmascarar un poco uno de los negocios más corrompidos por la intervención gubernamental. La solución al problema no es más intervención y subsidios que siempre terminan pagando los tributarios, sino más libertad para todos, tanto para los usuarios como para los empresarios.

El punto culminante en esta lucha por conseguir privilegios es la petición de los transportistas de las rutas “cortas”, cuyo argumento es que si se les da subsidios y exoneraciones fiscales a los transportistas de las rutas urbanas, ¿por qué a ellos no? Si bien es cierto lo que están pidiendo es trato similar para ellos, lo que realmente deberían pedir es que ninguno tenga privilegios ni prebendas. Es decir, la petición debería ser que a los otros se les quiten los privilegios y las exenciones y no que a ellos también les den. Pero por supuesto, lo más fácil es lograr que, a través de presiones y extorsiones, los gobernantes aprueben el que uno pueda tener su negocio subvencionado con los impuestos de los tributarios.

La guinda del pastel la puso la diputada Rosa María de Frade al informarnos que los empresaurios del Transurbano no solo quieren que se les exonere del pago de impuestos, sino que adicionalmente ¡los tributarios les regalamos los buses! Así quien no quiere ser empresaurio del transporte urbano, si es el negocio perfecto: los tributarios les regalamos los buses, las computadoras y todo el equipo que necesitan para trabajar, luego los mismos tributarios les damos un subsidio para que su negocio funcione bien y adicionalmente, no tienen que preocuparse porque alguien les ponga competencia, porque tienen el monopolio de su servicio asegurado por las autoridades, tanto las nacionales como las municipales.

Ante un sistema de incentivos como estos, no nos debe extrañar que tengamos el servicio de transporte urbano que tenemos. ¿Tan difícil será entender esto? ¿O es simplemente que a los gobernantes no les interesa entenderlo porque así como está“todos” ganan? Que conste que ese “todos” se refiere a todos los involucrados en el negocio, es decir, a los del Ejecutivo, a los de la municipalidad, a los diputados y a los empresaurios del transporte, porque los que no ganan por ningún lado son los tributarios que tienen que correr con los costos de este sistema emblemáticamente mercantilista ni tampoco los usuarios del transporte urbano, que se tienen que conformar con un pésimo e inseguro servicio, sin muchas esperanzas de que mejore ya que los incentivos son otros.

No nos engañemos, los del transporte urbano no son empresarios, son empresaurios mercantilistas que viven y florecen a expensas de los tributarios. Lo que están discutiendo ahorita en el Congreso es ampliar los privilegios para estos empresaurios, no mejorar sus servicios. La forma de mejorar los servicios pasa porque exista competencia y para ello hay que eliminar las trabas monopolistas que impone la Municipalidad al asignar rutas y darlas en "concesión".

Mientras no se cambie este sistema, seguiremos encontrándonos con sorpresas como la de que a los del Transurbano los tributarios les regalamos US$35 millones de dólares para que compren sus buses y equipos. Lo que se necesita es menos intervención gubernamental y más libertad, no más subsidios y exoneraciones.


Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 25 de marzo de 2,010.

viernes, 19 de marzo de 2010

Vehiculos electorales


A nadie debería extrañar el efecto que produce la legislación absurda.

Muchas personas critican el que en Guatemala los partidos políticos no sean más que “vehículos electorales” que quienes están interesados en pasar a “mejor vida” utilizan para poder echar mano a los fondos de los tributarios. Si bien es cierto, esta es la triste y cruda realidad, lo importante es buscar cuáles son las causas y combatirlas, y no los efectos. En este caso particular no hay mucho pierde, el sistema está diseñado, quien sabe si por ignorancia, casualidad o mala fe, para funcionar así. Si queremos que sea diferente, lo que hay que cambiar es el sistema.

Puede haber muchos detalles dentro de la legislación que fomenten los vehículos electorales, pero el principal es la prohibición para que los partidos políticos hagan cualquier clase de propaganda en épocas no electorales. En un mundo ideal, esta norma evitaría que los políticos estén todo el tiempo en campaña, que quienes ya se encuentran en el poder se puedan dedicar a “hacer su trabajo” y que los demás nos podamos dedicar a nuestros quehaceres tranquilamente.

Pero estamos muy lejos de vivir en un mundo ideal. Los políticos de todos modos están todo el tiempo en campaña, aunque bajo de agua para que no los regañen los del TSE. Los políticos que ejercen el poder utilizan el aparato estatal —y los fondos de los tributarios— para mantenerse en campaña durante cuatro años con la esperanza de lograr la reelección. Y los ciudadanos obtenemos lo peor de los dos mundos: políticos “en la llanura” que todo el tiempo están tratando de contrarrestar la propaganda de los que están en el poder, y para ajuste de penas, tenemos que pagar con nuestros tributos la factura de la propaganda de estos últimos.

Creo que esta prohibición es la principal responsable del efecto “vehículo electoral”. ¿Y qué otra cosa podemos esperar si los incentivos así están puestos? Ejemplos recientes son el partido Viva, que intentó hacer una campaña de afiliación de nuevos miembros, y el TSE los mandó callar; y Victoria, que el TSE de una vez canceló. ¿Qué les queda a los demás políticos? Pues hacer lo que pueden “bajo el radar del TSE” o quedarse de brazos cruzados tres años y el año electoral hacer cuanto puedan para ser el vehículo de turno.

Esta limitación tiene muchos efectos secundarios. Uno de estos, creo yo, es el que muchos que tienen aspiraciones políticas se metan a periodistas para darse a conocer mientras llegan las elecciones y saltarse así las trancas políticas. Complementariamente, cada cuatro años los políticos tratan de convencer a quienes se dedican al periodismo de que se unan a sus proyectos electorales con la idea, precisamente, de aprovecharse de esa exposición pública que ya han tenido. Con 18 años de trabajo periodístico e innumerables ofertas de ese tipo rechazadas, puedo dar fe.

No me extrañaría que la famosa limitación haya iniciado con algunos políticos en el ejercicio del poder, a quienes se les ocurrió que de esa forma anularían a la oposición mientras que ellos tendrían la oportunidad de utilizar la propaganda gubernamental para su provecho político durante cuatro años.

O quizá fue por simple ignorancia o haraganería de los diputados de turno de no pensar en todas las consecuencias de largo plazo que tienen sus decisiones.

Lo importante es que esa limitación está y, mientras no se elimine y se permita que los partidos políticos puedan dedicarse a “hacer política” libremente todo el tiempo, lo único que tendremos siempre serán “vehículos electorales” pasajeros.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 18 de marzo de 2,010.

Foto: Red de Partidos Políticos.

Castravelo

















En Guatemala, la realidad siempre supera con creces a la ficción.

La denuncia de un plan para asesinar a la diputada Nineth Montenegro, particularmente con la poca información que se dio al respecto, deja pie para que se elucubren muchas hipótesis y algunas conclusiones que reafirman categóricamente lo mal que estamos en Guatemala.

La información conocida es que la CICIG y el Ministerio de Gobernación se enteraron de un plan para eliminar a la diputada con el supuesto propósito de ocasionarle problemas al gobierno.

Partiendo de esa premisa, y dándole credibilidad, hay que buscar a los probables beneficiarios de esos problemas del gobierno. El Presidente se adelantó a decir que el problema viene de "mafias que están siendo golpeadas por investigaciones". Ante esas declaraciones, podríamos descartar a otros que se pudieran beneficiar, como por ejemplo la oposición política, y concluir que esta amenaza viene de algún grupo del "crimen organizado" o del narcotráfico, y allí se acabó la cosa y lo que hay que hacer es proteger bien a la diputada.

Sin embargo, cualquier investigador sabría que hay que revisar todas las posibilidades y todos los posibles beneficiarios. Y si seguimos esa línea, a mí me surgen muchas dudas, las que quiero plantear.

Esta situación me parece en extremo conveniente para el gobierno ya que le quita de encima varios pesos de un solo manotazo. Primero, se desvía la atención de la opinión pública sobre los más recientes escándalos, como los cambios de los ministros, empecinamiento al no revelar información sobre sus programas, las capturas de altos exfuncionarios de seguridad y las graves denuncias de exfuncionarios contra el Presidente y otros funcionarios.

Segundo, de ser exitosa la advertencia y lograr que la diputada Montenegro se fuera del país, se quitarían esa piedra en el zapato que tantos disgustos les ha ocasionado.

Y tercero, si no se va la diputada (que no se fue), continúa su labor fiscalizadora (que de hecho ya anunció que no sólo continuará, sino que agudizará), y le llega a suceder algo (Dios no lo permita), ellos tendrían la coartada perfecta.

¿Muy maquiavélico? Probablemente, pero recordemos que ellos mismos apoyaron la "verdad interina" de que alguien en Guatemala podía planear y ejecutar casi a la perfección un plan a lo "Gran Torino" para "desestabilizar" al gobierno.

El Presidente también afirmó que la amenaza "no tiene nada que ver" con la fiscalización que la diputada Montenegro hace de Mi Familia Progresa. Este argumento es falaz, ya que, indistintamente de si la amenaza viene de las "mafias" o del gobierno, la causa es el protagonismo que ha tomado la diputada en la fiscalización. Esa es la única razón por la cual podrían "ocasionarle" problemas al gobierno.

Lo que me lleva a las conclusiones. Recomendarle que se vaya del país es un gran reconocimiento de la incapacidad de las autoridades para velar porque en el país haya seguridad y se imparta justicia, que son sus responsabilidades principales. La situación actual es un corolario del discurso de lucha de clases que han sostenido las autoridades. Oponerse a la fiscalización hace responsables a los gobernantes de lo que le pueda suceder a la diputada, venga de donde venga. Y para poner en contexto la situación actual, debemos recordar que hace unos meses el presidente indicó que si queríamos seguridad, había que pagar más impuestos, porque lo que ya pagamos lo iban a usar en sus proyectos sociales. ¿Sobre quién recae entonces la responsabilidad?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 11 de marzo de 2,010.

jueves, 4 de marzo de 2010

Terremoto





Todavía le quedan casi 2 años y la actual administración echa agua por todos lados...

La noticia del terremoto en Chile, durante el fin de semana, quedó en segundo plano en Guatemala a la vista del terremoto que se está dando en la administración pública: El cambio de tres ministros, la captura del ex jefe de la Policía y la ex jefa de la SAIA, los dimes y diretes sobre el sicariato dentro de la Policía, las acusaciones contra los funcionarios recién separados de su cargo y los señalamientos de estos contra los gobernantes; todo envuelto en una maraña de corrupción. El terremoto en la administración pública, de seguro, ya pasó de los nueve grados y quién sabe si tendrá muchas “réplicas”.

El mandatario ha salido al paso de la crisis utilizando el argumento de Espada: Los ciudadanos debemos estarles eternamente agradecidos porque ellos son quienes están tomando la iniciativa en contra de la corrupción y se han convertido en un ejemplo de transparencia. Este es un argumento falaz.

Para principiar, el Ministro de Educación fue removido del cargo por la Corte de Constitucionalidad, precisamente por negarse a entregar información del programa Mi Familia Progresa. En este caso, la oposición a “transparentar” la información ha venido directamente desde la Presidencia y han recurrido a cuanto ardid y subterfugio legal han podido con tal de que no se conozca. De hecho, llegaron hasta el colmo de que el Superintendente de Bancos —y ¿a cuenta de qué él?, nos preguntamos— anunció la semana recién pasada que para evitar que se conozca esa información recurrirían a utilizar cuentas bancarias en el cuestionado Banrural para así poder aprovecharse del secreto bancario. Lo más ridículo de la situación es que ese mismo día, el Superintendente de Bancos dijo que presentaría una iniciativa al Congreso para eliminar el secreto bancario para temas fiscales. ¡Al grado de incongruencia que caen con tal de tapar el Sol con un dedo!

Luego dijeron que al Ministro de Gobernación se le pidió la renuncia por sospechas de corrupción en el caso de la gasolina para las autopatrullas. Sin embargo, este hecho se conoció en los medios desde hace varias semanas y, cuando se supo públicamente, el presidente argumentó que no había nada de malo en esa compra. Luego de la destitución vinieron las denuncias de parte de los destituidos sobre el sicariato dentro de la Policía, e incluso que tuvieron que llevar la denuncia a la Cicig porque no les hicieron caso dentro del gobierno. La Cicig ya confirmó que sí recibió esa denuncia y que la está investigando. ¿Qué réplicas irá a tener todo este affaire?

El Ministro de Agricultura también fue destituido supuestamente por dudas de malos manejos en el programa de fertilizantes, caso que también ya se conocía desde hace tiempo y sobre el cual la destitución del ministro deja más dudas que respuestas.

Por si fuera poco, ahora los productores e importadores de medicinas genéricas le están pidiendo al presidente que ya que anda en su mood de transparencia, ¿por qué no les hace caso en la denuncia que han hecho desde hace meses de sobrefacturación en los contratos abiertos de compra de medicina por más de Q400 millones que ellos han denunciado desde hace tiempo? ¿Será que también van a resolver el asunto destituyendo al Ministro de Salud?

Quedan muchas preguntas en el aire: ¿Será que la corrupción se elimina con solo cambiar a los ministros? ¿Será que los gobernantes no estaban ni enterados de lo que pasaba? ¿A cuántos funcionarios y ex funcionarios veremos en la cárcel a raíz de todos estos escándalos?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 4 de marzo de 2,010.

viernes, 26 de febrero de 2010

Pititangaffaire

¿Sería en una pititanga así en la que se gastaron nuestros impuestos?























¿o en una así?













Por lo visto, no es la cantidad sino el descaro lo que indigna...

A la mayoría de guatemaltecos, acostumbrados durante años a ver camadas de “nuevos ricos” cada cuatro años, el que se “pierdan” 80 millones de quetzales por aquí o se descubran desfalcos de cientos de millones por allá, parece ya no calarles. Pero el que funcionarios se gasten unos cientos de quetzales en una pititanga roja y pastillas contra la disfunción eréctil parece ser que rebalsó el nivel de tolerancia de los guatemaltecos. ¿Tendrá alguna consecuencia este nuevo escándalo? Aparte de los chistes recurrentes sobre la firmeza de la vicepresidencia, lo dudo.

Y ¿por qué el pesimismo? Porque otra constante en Guatemala es la impunidad con la que mucha gente pasa “a mejor vida” gracias a su paso por la administración pública, desde presidentes —¿de dónde cree que sacó Portillo los US$70 millones que pasó por EE. UU. y por los que piden su extradición?—, vices, ministros, diputados, alcaldes, secretarios y así sucesivamente.

Es cierto que algunos son más descarados que otros, pero son pocos los que se salvan. Al fin y al cabo, no por nada dice la sabiduría popular que “en arcas abiertas hasta el justo peca”, y aquí tenemos una gran arca abierta de casi 50 mil millones de quetzales anuales. ¿Por qué habríamos de esperar que los funcionarios públicos, la mayoría muy distantes del “justo” calificativo, actuaran de manera distinta? Por ello es que es tan importante cambiar el sistema. Si no se cambian las reglas, no podemos esperar otra cosa. Aunque lleguen algunos más “justos”, igual pararán pecando. No nos engañemos.

A pesar de todo, es bueno que se descubran casos tan emblemáticos como el de la pititanga, porque nos muestran al grado de cinismo y descaro que pueden llegar los funcionarios públicos que creen que están por encima de la ley y que nunca les contarán las costillas.

Hay que aclarar que nos enteramos del affaire, única y exclusivamente, por el trabajo de periodistas, ya que la Contraloría de Cuentas lo único que ha dicho es que quienes recibieron “doble sueldo” lo deben devolver. A estas alturas, ya debería haber informado al MP qué funcionario del Plan Trifinio presentó en su informe de gastos las facturas por las pastillitas y la pititanga, y no me extrañaría que hasta las del motel hayan presentado.

Quien no le atina una tratando de desligarse de la gran responsabilidad que tiene, aunque sea porque entre los involucrados esta su “hombre de confianza”, es el vicepresidente. Primero, pide que se auditen 10 años, para que vean que no solo en su administración ha habido corrupción, sino también en las anteriores. ¡Como que eso fuera la gran excusa! Luego dice descaradamente que eso de los dobles sueldos no es nuevo y siempre ha existido en la administración pública, nuevamente recurriendo al argumento de que si otros cometen el mismo delito y no los han cachado, ¿por qué me acusan a mí?

Después dice que los guatemaltecos deberíamos estarle muy agradecidos porque pidió que se investigara el asunto. Y no contento con tantos traspiés, concluye diciendo: “Por primera vez hacemos algo honesto…” ¿Eso es una aceptación explícita que todas sus anteriores actuaciones son deshonestas?

Pero las preguntas principales de este affaire siguen sin responderse: ¿quién o quiénes compraron las pastillitas y la pititanga? ¿Quién las utilizó? Si no van a pagar las consecuencias de sus delitos, por lo menos que carguen con la vergüenza —como si eso les importara—.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 25 de febrero de 2,010.

jueves, 18 de febrero de 2010

Fomento a los Merolicos





Con la moda de leyes para gorronear a expensas de los tributarios, los merolicos también quieren...



Anteproyecto de Ley

Exposición de motivos:

Los merolicos hemos existido en la cultura guatemalteca desde tiempos inmemoriales. Nuestro aporte a la historia de Guatemala es tan importante, que muchos de nuestros miembros han llegado a ocupar los más altos cargos de la Nación, incluidos algunos como presidentes de todos los organismos del Estado.

El Congreso de la República,

Considerando

Que es obligación constitucional del Estado estimular, proteger, fomentar, conservar, rescatar y divulgar la cultura nacional en todas sus manifestaciones.

Considerando

Que es necesaria la creación de condiciones adecuadas generales para el adecuado funcionamiento y fomento de los merolicos en Guatemala.

Decreta

La siguiente:

Ley de la Industria Merolica

Artículo 1. Por su carácter formativo de identidad colectiva y por ser parte integral del patrimonio cultural de la Nación, se declara de utilidad colectiva e interés nacional la promoción y el desarrollo de la actividad merolica…

Artículo 4. Se crea el Instituto Nacional de la Industria Merolica, que se denominará IDEALICA, como entidad descentralizada del Estado… para proteger y fomentar el patrimonio nacional aportado por los merolicos…

Artículo 6. Se crea el Consejo Nacional de la Industria Merolica –CONALICA… Para supervisar que los del IDEALICA no se pasen de merolicos…

Artículo 11. Los del IDEALICA crearán el reglamento de esta ley, en el que incluirán todo lo que no pudimos meter en la misma, so pena de que no nos la aprobaran…

Artículo 12. La Comisión Merolica Guatemalteca (CMG) es una instancia sin ánimo de lucro adscrita al IDEALICA, que intentará traer merolicos de otros países a Guatemala…

Artículo 14. Todos los merolicos, incluidos los que se dedican a la política, deberán registrarse ante la Comisión Merolica Guatemalteca antes de dedicarse a esta actividad. Deberán registrar también cada discurso antes de presentarlo, para verificar que cumple con los altos estándares éticos de los merolicos guatemaltecos…

Artículo 20. Se crea el Fondo de la Industria Merolica (FILICA) para que funcionen todos los anteriores. Sus fondos provendrán de:

a. Un aporte anual de Estado del cero punto cero veinticinco por ciento (0.025%) del Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado.

b. Un cinco por ciento de la tarifa cobrada a los usuarios de cable.

c. Un tres por ciento de la boletería cobrada en salas de cine, teatro o cualquier otra forma de exhibición por la cual se cobre.

d. Un uno por ciento sobre la venta de todo el equipo en donde se pueda difundir, ver o leer cualquier mensaje de un merolico…

e. Un uno por ciento sobre la venta de cualquier equipo e insumo en el que se podría grabar la participación de un merolico.

f. Un uno por ciento de todo lo que ganen los merolicos que se dedican a la política —especialmente de lo que ganan “bajo la mesa”—.

¿Le suena ridículo? Pues está copiado casi literal de la propuesta Ley del Cine.

Artículo publicado el jueves 18 de febrero de 2,010.

Para una explicación excelente de lo que son los merolicos, le sugiero leer este artículo escrito por Alberto Peralta de Legarreta. (La foto la tomé de su post).

jueves, 11 de febrero de 2010

¿Es usted demócrata?

¿Tiene derecho la población a elegir lo que más le conviene?










Mi artículo de la semana pasada, sobre la importancia de que sea la población quien decida si acepta o no las reformas a la Constitución propuestas por ProReforma, generó muchos comentarios. De los mismos deduzco que muchos defienden la "democracia" del diente al labio, pero a la hora de la hora preferirían la tiranía.

Debo aclarar que no defiendo la democracia como un fin en sí misma, sino simplemente como un sistema de toma de decisiones públicas que debe estar enmarcado dentro de un estado de Derecho en donde se respeten los derechos individuales de todas las personas. Esto tiene como corolario que ni aún la "mayoría" pueda utilizar el poder ni la "democracia" para violar los derechos de ninguno de los habitantes de un país, por muy minoría que sean.

Dicho esto, estoy convencido de que la propuesta de ProReforma, a mi mejor juicio y entender, lo que busca es precisamente que vivamos en un estado de Derecho en donde se respeten los derechos individuales de todos los habitantes de Guatemala. Y como siempre hay quienes dicen que uno solo habla y critica pero no propone soluciones, pues esta es la solución que proponemos.

Ahora bien, quienes no creen que este sea el camino a seguir, sino otro, yo los invito a que también hagan uso de las herramientas de la democracia para proponer sus soluciones. Si no está de acuerdo con la propuesta de ProReforma porque no cree que sirva o cree que es perjudicial, no menoscabe la "democracia" oponiéndose a que se lleve a Consulta Popular, sino haga una campaña planteando sus argumentos para convencer a la gente que vote en contra de ProReforma. ¿O es que no cree en realidad en la democracia?

Si usted cree que las reformas que hay que hacer son otras y no estas, lo invito a que siga el procedimiento que establece nuestra Constitución, como ya lo hicimos en ProReforma. Plantee su propuesta, consiga por lo menos a cinco mil personas que la apoyen —en ProReforma conseguimos más de 73 mil— y preséntela al Congreso para que luego vaya a Consulta Popular. Ese es el procedimiento a seguir y en ProReforma ya lo hicimos. ¿Por qué no lo hace usted?

Hay otros dos argumentos que surgen en muchos comentarios. Uno es que el "pueblo" guatemalteco es muy ignorante y analfabeta y por lo tanto no tiene criterio para tomar decisiones tan importantes. A ese argumento respondo: primero, que no hay que despreciar el sentido común de las personas, por muy "ignorantes" o analfabetas que sean. Segundo, este realmente es un argumento en contra de la democracia, ya que lo mismo se podría decir de la elección de presidentes y diputados. Tercero, si usted realmente cree eso, entonces lo que debería hacer es proponer una reforma constitucional que establezca requisitos mínimos para los votantes, como por ejemplo, que hayan cursado la primaria. Si eso es lo que realmente cree, sea consecuente y pida esos cambios, pero no se oponga a la consulta de ProReforma menospreciando a los guatemaltecos que no son tan inteligentes como usted.

Por último, hay otro argumento que indica que Guatemala "no está preparada para la igualdad ante la ley", aduciendo que hay muchas desigualdades. Yo creo que ese argumento está equivocado. Lo que se quiere es que todos nos desarrollemos y todos prosperemos, y para ello se necesita un sistema en el que se respeten igualmente los derechos de todos, de pobres y ricos, analfabetas y letrados, indígenas y ladinos, hombres y mujeres. ¿Usted qué opina?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 11 de febrero de 2,010.

Foto: proreforma.org.gt

jueves, 4 de febrero de 2010

ProReforma Democrática


Lo más democrático que se puede pedir es que sea la población la que decida...

La solicitud de reformas a la Constitución que presentó la asociación ProReforma al Congreso, con la participación de más de 73 mil ciudadanos guatemaltecos debe ser puesta a consideración de toda la población, para que sea esta la que decida si la aprueba o no. Si supuestamente “toda” la gente se opone, ¿cuál es el miedo de realizar una Consulta Popular?

ProReforma es el mejor ejemplo que tenemos en Guatemala de un grupo de personas que se unen porque quieren vivir y dejar a la posteridad un mejor país que el que encontraron, y lo pretenden hacer a través de los mecanismos pacíficos y de derecho que nuestro marco constitucional actual establece.

A diferencia de muchos otros, no utilizamos la violencia, ni la coerción, ni las amenazas, ni el asesinato, ni los secuestros, ni siquiera las “medidas de hecho” con las que pretenden o han pretendido en el pasado imponer por la fuerza su visión del mundo a los demás.

Somos un grupo de personas pacíficas, preocupadas por la terrible realidad actual de Guatemala y convencidas de que el problema principal no es necesariamente las personas que nos han gobernado —lo que no los exculpa de sus errores y pecados—, sino el sistema actual de incentivos perversos que nos ha llevado a los resultados que tenemos hoy.

Estamos convencidos de que para resolver los problemas hay que ir a las raíces, a las causas, y no contentarnos con “podar” las ramas. Por ello es que proponemos estas reformas a la Constitución, con el fin de acercarnos a un verdadero estado de Derecho a través de fortalecer los derechos de todos los habitantes de Guatemala, que todos vivamos bajo las mismas reglas, y establecer los incentivos correctos para que, en el mediano plazo, las instituciones encargadas de velar por la seguridad y porque se imparta justicia funcionen mejor de lo que lo hacen en la actualidad. ¿Es eso mucho pedir?

Sin embargo la propuesta ha encontrado oposición, principalmente de grupos y personas interesados en mantener el status quo, quizá porque son muy conscientes de que si pasa ProReforma se les reducirán considerablemente las posibilidades de maximizar la frase de Frederic Bastiat: “El Estado es esa ficción por medio de la cual, todos buscan vivir a expensas de todos los demás”. Pero también hay gente que se opone porque sinceramente cree que los cambios propuestos no van a mejorar la situación.

A quienes se oponen les pregunto: ¿No es mejor dejar que sea la ciudadanía quien decida? ¿No es una de las partes medulares de la “democracia” el que los ciudadanos puedan participar y decidir lo que mejor les conviene como sociedad? ¿O acaso no creen en ese método de hacer gobierno? ¿Cuál es el problema de preguntarle al pueblo?

Los diputados tienen en sus manos una gran responsabilidad. Si en esta ocasión que se están siguiendo todos los pasos que establece la Constitución, que no se viola ninguna de las normas que la misma establece, que no se intenta cambiar ningún artículo que la Constitución lo impida y todo se hace de manera correcta, legal, pacíficamente, sin recurrir a la fuerza ni a las amenazas, ellos se oponen e impiden que esta propuesta sea puesta a disposición de la ciudadanía y que sea esta quien decida, el mensaje que estarán dando es que en Guatemala, en efecto, lo que vale son las “medidas de hecho” y que lo que hay que hacer son bochinches, paralizar el tránsito y que entonces así sí lo oirán los diputados. ¿Es eso lo que queremos?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 4 de febrero de 2,010.

Foto: Luis Soto, elPeriodico

jueves, 28 de enero de 2010

Pollo Enchachado

Se sienta un buen precedente, que quizá servirá de disuasivo para algunos...


La noticia de la semana, sin dudar, es la fuga y posterior captura del ex presidente Alfonso Portillo. Indistintamente de todas las aristas que tiene el caso, creo que lo más importante es que se sienta un precedente muy importante de que hasta los presidentes pueden ir a la cárcel a pagar las consecuencias de algunas de las decisiones que tomaron durante su administración. Estamos claros de que este apenas es el inicio de este caso, pero el solo hecho de que ya esté en la cárcel y deba enfrentar la justicia ya es un gran adelanto.

Los rumores y las versiones sobre la captura del Pollo Ronco son muchas. Uno cuenta que los gobernantes “negociaron” la caída de Portillo, a cambio de que se les exculpara en los casos en los que se les investiga actualmente. Esa versión ya circulaba desde hace un par de semanas, solo que en ese momento solo se decía que se había negociado la caída de una “cabeza alta”. ¿Será cierta? Solo Dios sabrá.

Otra versión cuenta que en esa negociación participaron “altas autoridades” del norte, bajo la premisa de que “mejor lo extraditamos ahora y no más tarde”, en el supuesto de que el Pollo Ronco, tarde o temprano, regresaría a las mieles del poder —yo siempre dije que por lo menos a presidente del Congreso llegaba, si lo dejaban— y que desde allí utilizaría sus influencias para convertir a Guatemala en el paraíso para los narcotraficantes.

Por supuesto que esas son las razones y rumores de Guatebolas. Lo cierto es que la dichosa “Fuerza de Tarea” (Task Force) investigó la pista del dinero durante siete años y encontró, por lo menos, US$70 millones que pasaron por bancos gringos hacia cuentas de Portillo, sus familiares y amigos. Hay que hacer la salvedad que esa cifra es mucho mayor que la del caso por el que se le “juzga” actualmente en Guatemala, lo que confirma lo que hemos dicho siempre: los ciudadanos apenas nos llegamos a enterar de la punta del iceberg de la corrupción.

Indistintamente de cuáles sean las verdaderas razones, cuáles las negociaciones y quiénes los involucrados, lo cierto es que el caso Pollo Ronco sienta un precedente muy importante para los actuales y futuros politiqueros, no solo de Guatemala sino de muchas otras partes. El mensaje es claro: cada vez será más difícil ocultar el dinero robado de las arcas públicas.

Y aún si es cierta la versión de las negociaciones, hasta ese precedente queda: ningún ex gobernante va a estar libre de que los que vienen atrás los negocien a ellos para salvar su propio pellejo. O lo que es igual: nadie estará libre de que le pase lo mismo. El poder es efímero y ahora ni siquiera el dinero que se roben les garantizará que podrán vivir tranquilamente el resto de sus días. Ojalá que eso sirva, por lo menos, para moderar la voracidad de los muchos que buscan el poder como medio para pasar a “mejor vida”.

Que conste que también hay otras lecciones que aprender. ¿Será que las “autoridades del norte” estarán realmente interesadas en perseguir la corrupción, o simplemente utilizan ese látigo para castigar a gobernantes que no se pliegan a sus designios, especialmente en lo que tiene que ver con el narcotráfico y el terrorismo?

En cualquier caso, creo que es preferible que a Portillo se le juzgue en Estados Unidos que aquí. Aunque sea porque las estadísticas nos indican que hay muchas más posibilidades de que allá sí tenga que pagar las consecuencias de sus acciones. ¿Y los demás? Ojalá que aprendan la lección.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 28 de enero de 2,010.

Foto: elperiodico.com.gt

jueves, 21 de enero de 2010

Génesis

Aunque muchos ya dan por cerrado el caso Rosenberg, no hay que olvidar que apenas es la punta del Iceberg










Como era de esperarse, lamentablemente ya muchos dieron por cerrado el caso Rosenberg, y aunque el mismo Castresana dijo que solo era su verdad “interina” y que todavía debía irse a juicio, ya bastantes quieren sepultar el caso y seguir como si nada hubiera pasado. Pero la realidad es muy distinta, el caso Rosenberg, que todavía no está cerrado ni juzgado, no es más que la punta del iceberg de esta trama, la que a la vez es apenas un caso de los muchos que habría que investigar en el país.

Aun en la versión de la Cicig, Rodrigo era una persona honorable, que creía sinceramente lo que decía y, si se “inventó” su asesinato, fue ante la desesperanza e impotencia que le causaba creer que no lograría que se hiciese justicia. Lo que implica que el meollo del asunto hay que buscarlo, no en el asesinato de Rodrigo, sino en las acusaciones que hizo en el video, sobre la muerte de los Musa.

Y si revisamos nuevamente el video veremos que, aunque lo que más sensación causó fue la advertencia sobre su propia muerte, la mayoría del mensaje alude a acusaciones de corrupción en la cosa pública que serían la causa del asesinato de los Musa. Y es allí donde deben dirigirse las investigaciones.

Castresana terminó su conferencia sobre el caso con un resumen de dichas acusaciones. Mencionó específicamente una investigación sobre Banrural, los fideicomisos del sector caficultor, los proyectos de Cohesión Social, Anacafé, Fedecocagua. En cuanto a las personas mencionadas en el video, se limitó a decir “Gregorio Valdés y otros”. En todos los casos indicó que las investigaciones continúan.

Castresana también indicó que ahora que ellos ya terminaron su parte en el caso Rosenberg dedicarán más recursos a investigar el asesinato de los Musa y tratar de dar con los asesinos.

Si van a ser tan exhaustivos con cada una de estas líneas de investigación como lo fueron con el asesinato de Rodrigo, creería que más de alguien estará empezando a sudar frío en los círculos de poder.

Quisiera creer eso, pero también tengo que decir que no me dejó muy satisfecho el hecho de que todo lo que tenía que ver con funcionarios públicos fue tocado con pinzas y hasta en un momento, con relación a la acusación que hizo contra Gándara, dijo que eso no era tan importante y que no les tocaba a ellos ese tema.

Castresana debe entender que la corrupción es uno de los principales ejes de la impunidad en un sistema como el guatemalteco, por lo cual, sí tiene que ver con su “mandato”. Ya que, en última instancia, una de las principales razones de ser de los famosos “grupos” incrustados en la administración pública que ellos dicen perseguir es precisamente el valerse del poder y la impunidad que este les brinda para apropiarse de los recursos de los tributarios.

Creo que ahora es cuando más presión debemos poner los ciudadanos para que se continúe esta investigación, se encuentre a los culpables del asesinato de los Musa y se aclaren las acusaciones de corrupción. Si ahorita bajamos la guardia y nos quedamos cruzados de brazos, no habrá servido de nada todo lo que pasó en los últimos meses y habremos desperdiciado una oportunidad de oro para por lo menos dejar el mensaje de que ya no nos quedaremos cruzados de brazos viendo cómo algunos llevan al país al despeñadero con pasos presurosos.

Y usted, ¿va a hacer algo?

viernes, 15 de enero de 2010

Al Gore Castresana


Presentar hipótesis como palabra de Dios no las hace automáticamente la verdad absoluta.

Aunque don Castresana indicó en varias ocasiones durante la presentación de los hallazgos de la Cicig en el asesinato de Rodrigo Rosenberg que esta es apenas su hipótesis, su verdad “interina”, y que todavía debe ser puesta a juicio, durante la presentación tomó una actitud a lo Al Gore (“El debate se ha terminado”) y presentó varias especulaciones como verdades irrefutables. Por lo visto le funcionó, porque muchas personas ya dan la hipótesis como palabra de Dios.

Como suelo ser escéptico cuando alguien asegura tener la verdad verdadera, encuentro varios detalles que no me cuadran.

Primero y creo que muy importante, si supuestamente esta conferencia de prensa era para revelar “todo” lo que saben acerca del caso Rosenberg, ¿cómo es que la inician escondiendo información? Castresana explicó que pudieron “resolver” el caso Rosenberg porque estuvieron rápido en la escena del crimen, lo que les permitió recabar evidencia. Y solo mencionó, como algo irrelevante, el que “alguien” les dijo el día del asesinato de Rodrigo que “ese caso puede ser relevante”.

Si estuviéramos en alguna ciudad canadiense, en donde un asesinato como este sucede una vez cada cinco años, sería creíble y entendible esa reacción. Pero en Guatemala, en donde ese mismo día han de haber matado a otras 16 personas, resulta poco creíble. Alternativamente, ¿a cuántos de los aproximadamente cuatro mil 365 asesinatos que se dieron en Guatemala desde el de Rosenberg investigaron porque “podía ser relevante”? ¿Quién les puso sobre aviso? ¿Cómo sabían que “sería relevante” antes de conocerse el video? Pero, principalmente, ¿por qué la Cicig le dio credibilidad a ese informante?

La Cicig da como hecho que su investigación tiene una sola conclusión posible, que Rodrigo preparó su asesinato, y desechó todas las demás posibilidades. Pero a mí se me ocurren varias otras versiones que podrían “ajustarse” también a esas evidencias. Por ejemplo, ¿alguna vez cuestionaron la participación de Luis López, el chofer de Rodrigo? Digo, ¿y si él trabajaba para los asesinos? Alguien podrá decir que eso es muy remoto pero, como sabe cualquiera que se dedica a la seguridad, en los secuestros casi siempre participa alguien cercano y, generalmente, de confianza de las víctimas.

Siguiendo en esta línea, la información de las llamadas indica que podría estar en el apartamento de Rodrigo, pero no dicen que también podría estar en otro apartamento en el mismo edificio, en otro edificio o casa cercana o incluso en un carro que lo vigilara, cosa que, por cierto, también es “procedimiento estándar”.

Luego vienen las afirmaciones categóricas sobre especulaciones. Me refiero, por ejemplo, a que varias de las acciones que hizo Rodrigo antes de ser asesinado corresponden al perfil de un suicida, como preparar su testamento, pero también corresponden a la actitud de una persona responsable que está convencida de que la pueden matar.

Yo no me atrevería a asegurar categóricamente, tampoco, que Rosenberg no tenía pruebas de las acusaciones que hacía. Que no las haya encontrado la Cicig es una cosa, que no existan o no las haya tenido es otra muy distinta.

Y así como esas hay varias “verdades evidentes” que deberán comprobarse en el juicio. En última instancia, indistintamente de si lo asesinaron o se suicidó, la muerte de Rosenberg tiene su génesis en el asesinato de los Musa. ¿Será que algún día conoceremos quién y por qué los mataron a ellos?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 14 de enero de 2,010.

Foto: elPeriódico.com.gt

Quince


Nos guste o no, el tiempo pasa volando...


El año para mí siempre empieza con buen pie desde hace 15 años, porque fue apenas el segundo día de ese año, 1995, cuando nació esa mujer que me cambió la vida: mi hija. De ahí para acá todo ha sido diferente. Definitivamente, uno no puede comprender el amor que se puede tener por un hijo y los cambios que ellos pueden representar en la vida, hasta que se experimenta de primera mano.

Lo recuerdo como si fuera apenas ayer. Esa noche, cuando la vi por primera vez. Le costó y le llevó casi todo el día para hacer su entrada triunfal al mundo, pero finalmente llegó. Menuda, de piel delicada, frágil, pero mostrando desde ya su energía y carácter, entró en nuestra vida como torbellino para quedarse.

Desde el principio fue vivaz, curiosa y muy inteligente. Por ser hija única y crecer sola, desde que llegó a su primera experiencia estudiantil, a los dos años y medio, le fascinó la compañía de otros niños, y desde esa época no ha dejado de ser de las más sociables de la clase.

Precisamente por ser no solo hija única sino la única niña en el grupo de los “ajonjolíes” (el grupo de amigos cercanos con quienes hemos compartido muchas aventuras, viajes, fiestas, comidas y tradiciones) ha crecido rodeada de adultos (y qué adultos, dirían algunos del grupo); lo que también ha influido en que para muchas cosas sea mucho más madura que lo que su edad aparentaría.

En su corta edad nos ha dado muchas satisfacciones. Siempre ha destacado en los estudios y tiene una disciplina para cumplir con sus obligaciones que es realmente admirable. Pero también nos hemos divertido a lo grande. Hemos participado de sus cambiantes intereses deportivos, de las muchas competencias en las que ha participado. Derramamos lágrimas de emoción en la final del Mundial pasado, cuando su adorada Italia ganó agónicamente. Hemos disfrutado mucho viendo películas, en la casa y en el cine, especialmente las de terror.

Pero el tiempo pasa rápido. Cuando uno menos lo siente, los hijos crecen, y en mi caso no ha sido diferente. Aún recuerdo como si fuera ayer cuando salíamos los fines de semana a la calle y ella iba adormitada en uno de esos cargadores en que van pegados al pecho de uno, y ahora ya casi ni quiere que la vean caminando a la par nuestra en los centros comerciales. Todo va cambiando. En la primaria era importante que uno llegara a las actividades en el colegio; ahora ya ni le avisan a uno, no vaya a ser que llegue.

Y ahora llegó a esa época especial, cuando dejan de ser niñas y se convierten en señoritas, en kitties dirían los ajonjolíes. Sí, a los 15 años, cuando el mundo parece cambiar y abrirse para la experimentación. Cuando uno ya siente que es mayor, que los padres ya no tienen nada que enseñarle a uno, cuando uno ya siente que está preparado para la vida, que no necesita a los demás, que uno se las puede todas.

Con el tiempo, uno entiende que no es tan así la cosa. Que uno nunca para de aprender y que siempre podrá aprender algo nuevo de los mayores (y también de los menores).

Pero eso vendrá más adelante. Ahorita hay que disfrutar los teens porque, como uno llega a entender muy tarde, es una época que no se repetirá y que hay que aprovechar. Así que, querida hija, aprovecha al máximo el tiempo.

Y a usted que me lee, aproveche también el tiempo con sus hijos o nietos, porque se pasa volando, y cuando sienta emprenderán el vuelo y se irán. ¡Felices Quince, Nicolle!

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 7 de enero de 2,010.

10


El 2,010 será muy especial, de usted depende...


Hoy se cierra un nuevo ciclo de nuestra vida, el año 2009. Ha sido un año difícil en muchos sentidos, que nos ha dejado muchas lecciones, en el que tuvimos que enfrentar muchos retos, pero que a la vez también nos trajo muchas satisfacciones. Pero como toda conclusión de ciclo, a la vez es el inicio de uno nuevo, en este caso del año 2010.

Este año será muy especial. Primero por esa magia que encierra el número 10, que para algunos es símbolo de perfección, de lo más alto o del número de camisola preferido… lo cierto es que es un número con significado especial. Pero no es sólo el número.

En el plano internacional se espera que sea el año del reinicio de otro ciclo, este no de años, sino de la economía, luego de la crisis reciente. Quizá no sea un despegue tipo transbordador espacial, sino más bien uno tipo “Arabá” (para quienes se recuerdan qué es eso…), pero despegue al fin. Que no implica que no haya nuevas crisis, ya que, mientras no se cambie también este sistema de bancas centrales, siempre tendremos esos ciclos de altas y bajas, tomando en cuenta que el mismo “remedio” que le aplicaron a la crisis es la semilla de la próxima. Pero mientras dure, aprovechemos este nuevo ciclo.

En el plano local, pues nos espera un año duro, dado que será el año preelectoral, en donde casi todos se reacomodan para el banderazo final y otros muchos empiezan a ver cómo se les acaban sus días del chorro y empiezan a desesperarse por jalar cuanta agua para su molino se pueda… Será también el año de un nuevo intento de paquetazo fiscal, donde quizá se empiecen a conocer las realidades que tanto tratan de esconder en los programas de la solidaridad. Pero también será un nuevo año en donde la violencia será el común denominador, ya que no se ve que las instituciones encargadas de velar porque haya seguridad y se imparta justicia vayan a ser muy distintas de lo que lo han sido hasta la fecha. Será también un año crítico porque se elegirá la nueva Corte de Constitucionalidad.

Pero también será un año de esperanza porque el Congreso tendrá que decidir que la propuesta de reformas a la Constitución planteadas por ProReforma sea consultada a la ciudadanía. Este, sin lugar a dudas, puede llegar a ser el mejor momento del 2010 para Guatemala.

Y en el plano personal, creo que también puede llegar a ser un muy buen año para todos nosotros. Las circunstancias nos pueden ser adversas, pero de nosotros depende qué decisiones vamos a tomar frente a esas circunstancias. Así que le propongo que desde hoy se prepare para ese nuevo año, para ese nuevo ciclo. Y aunque algunos digan que es la mentira más grande, le propongo que reflexione sobre las metas que debería cumplir en el 2010, las ponga por escrito y se comprometa consigo mismo a darles seguimiento durante todo el año.

El problema usual con los “propósitos de año nuevo” es que la mayoría lo hacemos simplemente del diente al labio, como un simple capricho, pero sin proponernos realmente cumplirlos. Si nos enfocamos y realmente nos ocupamos en ellos, por supuesto que los podemos cumplir.

No pierda más el tiempo. Póngase una meta en cinco áreas vitales: la económica, la salud, su desarrollo personal, sus relaciones y el área espiritual. Con eso es más que suficiente. Escríbalas, póngalas donde las pueda ver y enfóquese en ellas durante todo el año. Si no lo logra todo, aún así le garantizo que estará mejor que si no hubiera hecho nada. ¡Feliz Año 2010!

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de diciembre de 2,009.

Grinch

Ahora sí tenía razones para estar triste, molesto, enojado.

Nunca le gustó la celebración de la Navidad. De seguro era resultado de las malas experiencias que tuvo de pequeño. Su papá los abandonó cuando él era todavía muy pequeño. Así que las primeras las pasó sólo con su mamá en la pequeña covacha en la que vivían. Ya un poco más grande, cada año tenía "padrastro" distinto. Lo único que tenían de común entre sí era lo borracho.

Siempre era lo mismo. Llegaban dando tumbos, a pegarle a su mamá y a veces hasta él cachaba golpes, al principio por no esconderse bien, luego por defender a su madre. Generalmente, por esas fechas su mamá terminaba la "relación", así que el desencanto era doble. Por lo mismo, el "año nuevo" era muy significativo porque implicaba, de manera muy literal, volver a empezar.

Afortunadamente, gracias al mucho esfuerzo y trabajo de su mamá, logró superarse, estudiar, sacar una carrera y prosperar. Pero cada año, al acercarse la Navidad, nuevamente se sentía extraño, como que no encajaba en el "espíritu navideño" del que todos se imbuían.

Ni su casamiento, ni los hijos y las consiguientes celebraciones podían alejar de él ese rechazo. En el trabajo, en la casa y con las amistades, era conocido como el "Grinch". Detestaba escuchar la música navideña. A veces hasta se molestaba consigo mismo por esa actitud, por ese sentimiento. Pero no lo podía cambiar. Diciembre, que para muchos era el mejor mes del año, para él era uno de los peores.

Repetidas veces intentó cambiar. Intentó celebrar con sus hijos, con los amigos, iba a los convivios, pero no importaba qué hiciera, no podía alejar de sí ese sentimiento. Una vez hasta intentó yendo con el sicólogo, pero también fue en vano.

Pero este año era diferente. Ahora sí tenía razones para estar triste, molesto, enojado. Su madre había fallecido. A él lo asaltaron en varias ocasiones, una por robarle el carro y las otras para robarle el celular. Criminales se metieron a su casa y poco faltó para que mataran a su esposa e hijos. Por si todo eso no fuera suficiente, la famosa "crisis" le había pegado duro a la empresa y se rumoraba que el año se iniciaría con recortes de personal. No sabía si en enero tendría trabajo.

Durante la mayor parte de su vida no había sido para nada religioso. A pesar de que su mamá cuando niño lo llevaba a la escuela dominical de la iglesia cercana, conforme pasó el tiempo el concepto de Dios se fue haciendo cada vez más lejano y borroso.

Pero esta noche no se pudo aguantar más, se encerró en una habitación y, alejado del bullicio típico de la Nochebuena, se enfrascó en un alegato con Dios. Le reclamó todo lo malo que le había sucedido en el año. Aprovechó para sacar también todo aquello en que le parecía que la vida, o Dios mismo, habían sido injustos con él. Conforme más se recordaba todas las aparentes injusticias que le habían acontecido más rabia le daba, más recuerdos le venían a la mente. La emoción, el enojo reprimido, eran tan fuertes que sin darse cuenta, empezó a llorar. Al principio fue de rabia y amargura, pero poco a poco fue sintiendo que ésta se acababa, como si los ríos de lágrimas sirvieran para lavar su corazón.

Varias horas habían pasado. De repente escuchó los ruidos de cohetes y juegos artificiales. Eran las 12. En su alma había paz. Le costaba entender lo que le pasó. Lo cierto es que la amargura, el rencor y el enojo parecían haber desaparecido. Se sentía un hombre nuevo. Salió a compartir esa nueva sensación con su familia.

¡Feliz Navidad!

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 24 de diciembre de 2,009.

Cop15

Cop15: A quién le quitan más, quién se deja quitar menos y cómo se reparten los demás el botín...

A punto de terminar la reunión Cop15 en Copenhague (la 15 reunión de la ONU sobre el cambio climático), los puntos de la agenda de la burocracia internacional “sin resolver” todavía son muchos, pero lo interesante es que se han ido destapando las verdaderas intenciones de muchos de los participantes. No nos engañemos, allí lo que están decidiendo es a quién le quitan más, quién se deja quitar menos y cómo se reparten los demás el botín. No se distingue en mucho de los chantajes tributarios en la política local.

Si alguien esperaba ver algo de “ciencia” en esta cumbre, es de lo que menos ha habido. A juzgar por las discusiones y las noticias, lo que ha abundado es la política y los intereses de los grupos de presión. El primer botín fue para las ONG del mundo que obtuvieron el ofrecimiento de la Unión Europea de unos €2 mil 400 millones anuales durante los próximos tres años para “contribuir” a reducir el calentamiento global en los países en vías de desarrollo.

Pero eso es solo una pequeña parte de lo que está en “juego”. Los representantes de los países en “vías de desarrollo” (pobres, pues) están pidiendo que los países “desarrollados” (ricos) les den US$100 mil millones anuales para paliar el cambio climático, a la vez que exigen que reduzcan considerablemente la emisión de dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, conscientes de la relación directa que existe con la tecnología actual —entre el desarrollo y esas emisiones— tratan ellos a su vez de no tener las mismas restricciones que le quieren imponer a los “ricos”.

Por su parte, los países “ricos” están haciendo todo lo posible para librarse del chantaje y ya ofrecieron US$3 mil 500 millones de ayuda a los pobres, pero que no les reduzcan tanto los límites en las emisiones.

¿Y de ciencia? No mucho. Especialmente después del escándalo que precedió a la Cop15 cuando un grupo de hackers publicó en Internet archivos y correos electrónicos de investigadores de uno de los principales centros de investigación climática en algunos de los cuales se revelaban “maquillajes” en los datos para aparentar cambios más drásticos que los medidos.

Lo peor de todo es que, digan lo que digan, y aunque el soberbio y nada científico Gore diga que “ya se acabó el debate”, la realidad es que no hay todavía suficiente evidencia científica para asegurar categóricamente que los cambios climáticos (recordemos que ahora ya no le dicen “calentamiento global” porque ya ni ellos están seguros si el planeta se está calentando o enfriando) tienen una raíz antropogénica (que es culpa del hombre). Por lo que aunque todo el debate en Cop15 podría estar basado en mitos, no importa, porque ya vimos que lo que les interesa a la mayoría (al igual que a cualquier político, incluidos los guatemaltecos) es ponerle la mano encima al dinero de los demás.

No nos engañemos, la Cop15 es solamente sobre dinero. La supuesta ciencia es solo la excusa.

No me malinterprete. De que las actividades del ser humano contaminan, no hay duda; pero de eso a que somos los responsables de los cambios climáticos, hay un gran vacío de conocimiento de diferencia. Y el hecho de que utilicen ese vacío de conocimiento para asustar con el petate del muerto con el fin de sacar plata, no abona a su cada vez menor credibilidad.

Definitivamente, reuniones de burócratas como la Cop15 no hacen más que alimentar mi escepticismo sobre las teorías del “calentamiento global”.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 17 de diciembre de 2,009.