jueves, 31 de julio de 2008

La Ultima Conferencia de Randy Pausch

Para quienes quieran ver "La última conferencia" de Randy Pausch, aquí les dejo los vínculos a los videos:

Esta es una versión resumida de su conferencia, con subtítulos en español...
http://mx.youtube.com/watch?v=hKRgLvmamUY

Esta es la conferencia completa... en inglés.... dura un poco más de una hora...
http://mx.youtube.com/watch?v=ji5_MqicxSo

Les deseo mucha suerte en alcanzar sus sueños...

Vida y amigos

Aunque hay muchas cosas importantes en la vida pública que comentar, como la irracional subida de tasas de interés o las arcas abiertas de la corrupción que será Petrocaribe, hoy quiero tocar otro tema que, aunque parezca trivial, no lo es.

El fin de semana pasado tuve dos experiencias que me hicieron reflexionar mucho. La primera fue el deceso, el viernes por la mañana, de Randy Pausch. La segunda fue mi visita a Reu, para el 50 aniversario del Colegio D'antoni, donde estudié la primaria y los básicos.

Randy Pausch fue un catedrático de realidad virtual, en la Universidad de Carnegie Mellon. Aunque ya era conocido en el ámbito de la informática, su verdadera fama llegó al final de su vida, apenas a los 47 años. El 18 de septiembre pasado, dictó “La última conferencia”. En su caso particular, esto era especialmente cierto, ya que un mes antes le anunciaron que un cáncer pancreático se le había extendido y ya no había nada que hacer, que se preparara porque le quedaban pocos meses de vida.

Se preparó a través de su última conferencia, que tituló: “Alcanzando de verdad sus sueños de la niñez”. En ella cuenta los sueños que tenía de niño y cómo logró realizar la mayoría, menos el de ser jugador profesional de futbol americano, aunque de ese sueño frustrado fue que aprendió más cosas. Luego explicó cómo surgió en él el interés por apoyar a otros en alcanzar sus sueños. Por último expuso las lecciones aprendidas, como, por ejemplo, buscar la bondad en las otras personas, ver las “paredes de ladrillo” no como obstáculos, sino como retos, y vivir una vida generosa. Al final de una charla muy conmovedora, contó que la había presentado, no para los allí presentes, sino como legado a sus tres hijos. “Intento meterme dentro de una botella, que algún día llegue a la playa para mis hijos”, dijo posteriormente.

La conferencia fue filmada y puesta en Internet, donde fue vista por millones de personas, lo que le dio a Randy la fama en sus últimos meses de vida. Luego se publicó una versión en libro, que rápidamente alcanzó el primer lugar de ventas y fue traducida a 30 idiomas. En mi blog, jorgejacobs.com están los vínculos.

La segunda experiencia fue mi visita a Reu. Cuando salí de la casa de mis papás, en enero de 1982, muy a lo interno, sabía que era para nunca más volver. Y fue cierto en el más extremo de los casos, ya que, por diversas circunstancias de la vida, mi relación con ese lugar se vio cortada de tajo. Aunque he ido de visita en repetidas ocasiones, nunca realmente regresé.

Esta vez fue distinto. Aunque me enteré de última hora, iba con el propósito ex profeso de reencontrarme con mi pasado. Y la experiencia, la verdad, no pudo ser mejor. Tuve oportunidad de visitar los lugares donde crecí, pero más importante aún, reunirme, conversar, reír, con muchos amigos con quienes compartí momentos muy especiales de mi vida, que con el pasar de los años se van perdiendo entre los recuerdos. Lo más importante, quizá, es que seguimos siendo las mismas personas que nos conocimos hace tantos años. Un poco más panzones, la mayoría, eso sí, pero lo importante no ha cambiado.

¿La reflexión final? En mi caso, creo que hay momentos en la vida en que debemos detenernos y ver si en lo que estamos afanados es realmente lo importante, o si estamos dejando tiradas en el camino piezas importantes de nosotros que al final son las que realmente cuentan… P.S. Vea las fotos en mi facebook.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 31 de julio de 2,008.

jueves, 24 de julio de 2008

La Gran Estafa (y V)

Esta serie de artículos me ha traído un aluvión de correos y mensajes que, por lo mismo, no los puedo transcribir, pero intentaré contestar las inquietudes en ellos presentados.

Primero, recibí una gran cantidad de correos con acusaciones personales no fundamentadas: básicamente, que trabajo para los gringos y las petroleras. Por supuesto, no todos en buen castellano. No trabajo para ninguno de los grupos aludidos.

Luego, están quienes argumentan que los científicos que hablan en contra del calentamiento global antropogénico son pagados por las petroleras. Algunos, pero no todos ni la mayoría, sí trabajan para organizaciones que han recibido fondos de petroleras. Pero aún si fuera cierto y generalizado el argumento, el mismo se podría utilizar para descalificar a todos los científicos pagados por gobiernos o por las Naciones Unidas que apoyan la visión que esas organizaciones respaldan.

Luego están quienes me acusan de favorecer la contaminación y el manejo descuidado de los desechos. Nunca he dicho tal cosa ni creo que debamos andar tirando la basura y los desechos donde bien nos plazca. Lo que sí he dicho es que la única solución viable y sostenible a este problema es establecer claramente los derechos de propiedad y un sistema jurídico que la defienda, de tal suerte que quien destruya o contamine la propiedad de los demás deba pagar el costo. El punto aquí es que esto no es atingente a la teoría antropogénica del calentamiento global.

Luego están quienes sinceramente están convencidos de que existen bases científicas para creer esa teoría, pero que están dispuestos a indagar otras posibilidades. Éstos creo yo que son honestos intelectualmente, y los invito a que sigan inquiriendo.

Por último están quienes tampoco están de acuerdo con la teoría antropogénica del calentamiento global y me han felicitado por atreverme a cuestionar lo políticamente correcto. Igualmente, los invito a que sigan inquiriendo.

Mi punto central es que los temas científicos no los podemos circunscribir al debate político o ideológico. Tampoco se vale asustar a la gente con el petate del muerto y después decir que no importa que no sea cierto, con tal de lograr que la gente sea más “ecológica”. Ni mucho menos aprovecharlo para avanzar nuestra agenda política, indistintamente de las consecuencias que pueda tener en las demás personas.

Para muestra un botón: la histeria del calentamiento global antropogénico, que ha sido impulsada ferozmente por grupos ambientalistas que se oponen al uso de los combustibles fósiles, es una de las principales razones detrás de la crisis actual del petróleo y los alimentos. Por supuesto que hay otros factores, como por ejemplo que el 80 por ciento del petróleo es controlado por gobernantes y burócratas del mundo, pero el tema “ambiental” ha tenido mucho qué ver con que la demanda haya alcanzado a la oferta.

En el caso de los granos básicos, también por la susodicha histeria contra el CO2 producido por los combustibles fósiles, se ha incrementado considerablemente el uso del maíz para producir combustible, lo que según un informe del Banco Mundial, ha sido responsable de por lo menos el 75 por ciento del incremento en el precio de los granos. Pero esa responsabilidad en los precios —a pesar de que representa un triunfo para su causa— ningún ambientalista se atreve a reclamarla.

Yo prefiero ser coherente con mis principios y con lo que el sentido común me indica. Y en cuanto a los temas científicos, ¡todavía no se ha acabado el debate!

Publicado en Prensa Libre el jueves 24 de julio de 2,008

jueves, 17 de julio de 2008

La Gran Estafa (IV)

He recibido muchos correos y mensajes sobre esta serie de artículos acerca del calentamiento global. Espero resumirlos y comentarlos al terminar de transcribir y resumir la conferencia de John Coleman sobre lo que él califica como la estafa del calentamiento global.

“Muchos científicos bien intencionados han hecho estudios que vinculan el incremento del CO2 en la atmósfera con el incremento de la temperatura. Se ha probado que su evidencia histórica está equivocada. El incremento de CO2 en la atmósfera sigue al calentamiento, quizá como un resultado del calentamiento, pero claramente no precede al calentamiento. No es la causa del calentamiento. Estudios de las temperaturas y el CO2 en el largo plazo lo comprueban. Sin embargo, los impulsores del Calentamiento Global continúan basando su posición en el argumento de que el CO2 tiene una influencia especial sobre el vapor de agua, el principal gas de efecto invernadero de la atmósfera. Dicen que el CO2 multiplica el efecto de invernadero del vapor de agua. A esto se le llama “forzamiento del CO2”. Sin este efecto, el CO2 no podría tener un efecto significativo en el calentamiento global, porque apenas es un microcomponente en la atmósfera, cerca de 38 moléculas de CO2 por cada cien mil moléculas de atmósfera.

“En esto se basa el capítulo 9 del informe del IPCC y también todos los modelos computarizados que predicen el Armagedón. Así que esta es la clave. Si es correcta, toda la histeria del calentamiento global es válida; si no, todo el argumento se cae. Para sustentarlo se han hecho muchos estudios científicos. Sin embargo, también se han hecho muchos estudios para tratar de comprobarlo y lo han encontrado equivocado. Para mí, el estudio más concluyente a la fecha es el realizado por Arthur B. Robinson, Noah E. Robinson y Willie Soon: “Efectos ambientales del incremento del dióxido de carbono atmosférico”. Para mí, son absolutamente convincentes. Sin embargo, creo que el debate sobre este tema continuará por algún tiempo.

“Aquí entra el tema político y mediático. Supuestamente el estudio del IPCC cuenta con el apoyo de 2,500 científicos; sin embargo, al investigar más, como lo hizo el Dr. John McLean, quien publicó un estudio detallado de las revisiones del IPCC, apenas hubo 23 revisores independientes del famoso capítulo 9 y, de ellos, solo cuatro apoyaron explícitamente la hipótesis. Eso dista mucho de los 2,500 y mucho más aún del ‘consenso’. Esta falta de consenso también la documentó el Dr. Vincent Gray, quien fue miembro del IPCC casi desde el inicio y fue uno de los revisores.

“Pero, como lo dice la ONU, los detalles no importan. No importa que 450 científicos hayan expresado su oposición a la histeria del Calentamiento Global en el Senado de Estados Unidos. No importa que miles de científicos hayan firmado una petición expresa contra el Protocolo de Kyoto. La voz de ellos parece no contar. Creo que el debate entre los científicos es la condición más saludable para nuestra sociedad. De los desacuerdos nace el estudio, las consideraciones y reconsideraciones. Declarar que el debate sobre el Calentamiento Global se acabó es anticientífico, regresivo y tonto. ¡Que florezca el debate!

Dejo hasta aquí el resumen de esta conferencia que plantea otra forma de ver las cosas de lo que es tradicional y “políticamente correcto”. Luego comentaré los mensajes recibidos.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 17 de julio de 2,008

sábado, 12 de julio de 2008

Texto de la Conferencia de John Coleman, "La Gran Estafa"

El texto original de la conferencia de John Coleman que he estado traduciendo y resumiendo la encuentra aquí. Es un archivo en formato pdf. Al final de la misma encontrará links hacia mucha de la información citada en la conferencia. Lo exhorto a que la investigue y decida por usted mismo luego de comprobar las evidencias y contrastarlas con las que usted mismo tenga.

Si desea leer más información publicada por John Coleman, lo puede hacer aquí.

Suerte con su investigación.

La Gran Estafa (III)

Continúo con el resumen de la exposición de John Coleman sobre lo que él califica como la estafa del calentamiento global. A raíz de mi trascripción de esta conferencia he recibido muchos correos, unos a favor y otros diciéndome hasta de qué me voy a morir, pero creo importante que la gente se entere que el debate no se ha terminado.

“Los simpatizantes de la teoría del calentamiento global no consideran los cambios climáticos naturales versus la influencia climática originada en la actividad humana. Todos sabemos que la Tierra ha pasado por constantes cambios climáticos naturales. No hay razón para presumir que estos cambios naturales no continúan ni continuarán en el futuro. Por ejemplo, está ampliamente documentado que el planeta está en un largo período con tendencia al calentamiento desde la última era glacial. Los ciclos solares y las variaciones en las corrientes marítimas producen fluctuaciones en esa tendencia, pero no son devastadoras. No veo evidencia convincente que los cambios naturales del clima hayan sido abrumados por las actividades de la humanidad.

“Lo que me regresa al libro del IPCC. Ya que todas las otras tácticas de los defensores del calentamiento global no han soportado el escrutinio de los pares científicos, ¿lo hará ésta? Todo se centra en el dióxido de carbono. Los defensores del concepto del calentamiento global antropocéntrico argumentan que el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera, como resultado de la quema de combustibles fósiles, nos lleva directamente hacia un incontrolable calentamiento en la temperatura global que se acelerará con el tiempo y producirá consecuencias climáticas desastrosas. Si su hipótesis está equivocada, toda la histeria sobre el calentamiento global se queda sin bases. Esta es, de hecho, su última piedra angular, su última opción. Todo lo demás que escuchamos es ruido. Lo único que realmente importa es el tema del forzamiento del CO2. Yo estoy seguro de que el forzamiento del CO2 no es válido. Lo digo sin temor a equivocarme, luego de leer muchos ensayos e investigaciones. Mi conclusión es que la hipótesis del forzamiento del CO2 no ha resistido la revisión de los científicos.

“El incremento del dióxido de carbono en la atmósfera fue primero estudiado y publicado por Roger Revelle, a quien se le conoce como el Abuelo del Cambio Climático. Él fue un gran científico, fundador del Instituto Oceanográfico Scripps y luego profesor en Harvard, en donde uno de sus alumnos fue Al Gore. Gore dice que su experiencia en la clase de Revelle fue fundamental para su campaña contra el calentamiento global. De manera interesante, años después, el mismo Revelle advirtió contra la presunción de que el CO2 fuera el motor del cambio climático.

“El CO2, el componente natural que los humanos espiramos al respirar, que las plantas utilizan en la fotosíntesis, que los océanos absorben y sueltan, es también el residuo de la combustión de los combustibles fósiles. Queda más o menos claro que mucha de la histeria sobre el calentamiento global proviene de ambientalistas que quieren terminar con la quema de combustibles fósiles. Tratan de enmarcar al dióxido de carbono como un contaminante que debe ser eliminado. Su caso no se sustenta. No es un contaminante. Y eliminar los combustibles fósiles no lo eliminaría, solo lo reduciría”…

Espero en la próxima columna terminar este resumen. Mientras tanto, puede revisar las fuentes en jorgejacobs.com.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 10 de julio de 2,008.

martes, 8 de julio de 2008

La Gran Estafa (II)

La semana pasada empecé a resumir una conferencia dictada por John Coleman en la que explica su oposición a la manipulación que se ha hecho del calentamiento global. Hoy sigo transcribiendo sus argumentos, pero debido a varios correos que recibí, hago algunas aclaraciones y ampliaciones.

Un lector me indicó que, para establecer mejor las credenciales de Coleman, debía explicar que no solo es un meteorólogo de muchísima trayectoria sino que además fue el fundador del Weather Channel: en efecto, es el mismo Coleman. Otro lector me pidió corregir el término “antropomórfico” y reemplazarlo por “antropogénico”; tiene toda la razón, utilicé un término incorrecto. Muchas personas me pidieron que les enviara el texto original de la conferencia, así que en mi blog (jorgejacobs.com) pondré el link a la misma y les recomiendo que revisen las referencias para que puedan formarse su propia opinión. Luego de las aclaraciones, regresemos a la conferencia.

“El calentamiento global causado por el hombre no es un problema. No hay una crisis por el cambio climático. En mis manos tengo el documento ‘Entendiendo y atribuyendo el cambio climático’, que es el famoso capítulo 9 del reporte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Considero que este documento es la última esperanza de los defensores del Calentamiento Global. Me pregunto cuántos discípulos del calentamiento global lo han leído. Me pregunto cuántos lo entienden. Este documento pretende explicar cómo el dióxido de carbono, el CO2, impulsa un multiplicador de fuerza que convierte este minúsculo microcomponente de la atmósfera en ‘LA fuerza’ detrás de un calentamiento global incontrolable.

“Cuando se inició toda la histeria sobre el calentamiento global, lo que llamaba la atención era la gráfica de ‘palo de hockey’ sobre el promedio de temperaturas a lo largo de los milenios, la que aparece en el libro y la película de Al Gore. Se reproducía por todas partes. Era la imagen central del calentamiento global. Gracias a Dios por Stephen McIntyre y Ross McKitrick. Ellos lideraron la batalla por exponer esa gráfica como lo que realmente es: un fraude científico. Sus ensayos fueron publicados ampliamente y motivaron a otros científicos a realizar más estudios. Luego de unos pocos años de debate, la gráfica del ‘palo de hockey’ está muerta y enterrada.

“Pero había más mala ciencia para mantener en pie la batalla. Con mucha fanfarria, la NASA publicó ensayos que proclamaban estar detectando calentamiento global en las temperaturas promedio anuales de la Tierra. Se decía que cada año era más cálido que el anterior o que estaba entre los 10 más calientes registrados. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes que Madhay Khandekar y Joseph D’aleo, así como muchos otros científicos demostraran la falta de exactitud y la manipulación de datos detrás de estos anuncios de la NASA. La NASA admitió sus errores y publicó las cifras corregidas, en las que resultaba que la década más caliente había sido la de 1930 y no la de 1990. Existen muchos problemas con la medición de la temperatura que se prestan a dar un alto margen de error o para manipulación. El punto es que cualquier calentamiento que haya habido no es grande, no está creciendo cada año, y no es necesaria o completamente causado por el hombre. Luego de mucho debate, otra de las piedras de toque de la histeria sobre el calentamiento global, el supuesto incremento en el promedio de temperaturas globales, cayó en descrédito”. Continuará.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de julio de 2,008.

jueves, 26 de junio de 2008

La Gran Estafa

¿Será que toda la alharaca por el calentamiento global no es más que una gran estafa?

Todo el tema del calentamiento global por razones antropomórficas sigue siendo para mí muy intrigante, a lo sumo, cuando no engañoso, ya que considero que no hay la suficiente evidencia como para saltar a conclusiones, mucho menos para jactarse arrogantemente de que “el debate ya se acabó”, como dijo cierto político que le ha sacado mucha fortuna al asunto. A veces, cree uno que es nadar contra la corriente, pero, ¿qué le vamos a hacer? Ya estamos acostumbrados.

Lo bueno es encontrar que no somos los únicos y que incluso hay mucha gente que es todavía más radical que uno en su oposición. Por eso, me alegró mucho cuando un amigo me envió un correo con una conferencia que dictó John Coleman —el "weatherman” de una estación de televisión en San Diego— hace un par de meses, en las que aclara los puntos en los que sustenta su férrea oposición al tema del “calentamiento global”. Me llamó tanto la atención su postura, que creí conveniente transcribírselas para su conocimiento. Lo que sigue es un resumen de una traducción libre de una conferencia que presentó recientemente.

"Es la más grande estafa de la historia. Estoy asombrado, horrorizado y sumamente ofendido por ella. El calentamiento global es una estafa. Con esas palabras, publicadas en la página del clima del sitio de la estación de televisión de San Diego donde soy jefe meteorólogo, salí del closet a la luz en el movimiento para desacreditar la histeria sobre la supuesta catástrofe climática del calentamiento global. Y, ¿cómo se siente estar en el ruedo luchando con los proclamadores del apocalipsis? En palabras de James Brown: “Me siento muy bien”. Me siento muy bien, porque sé que estoy en el lado correcto en este debate.

"Reconozco que los lados están muy desbalanceados. En el otro lado están las Naciones Unidas, los líderes de las muchas naciones del mundo, más los políticos aquí en los Estados Unidos, incluyendo a los actuales candidatos a presidente, el gobernador de mi natal estado de California y muchos otros gobernadores; virtualmente, todas las estrellas de Hollywood, casi toda la Prensa nacional, aparentemente todos los ecologistas del planeta y media docena de prestigiosas organizaciones científicas, muchos reconocidos científicos, muchos maestros y más del 80 por ciento de la gente. Todos ellos a la par del premio Nobel y ganador del Oscar, el ex vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore.

"Así que aquí estoy ahora como parte de un grupo de marginados y muy asediados contradictores del calentamiento global. Pero he decido que es inaceptable que me quede callado cuando sé que estoy en lo correcto.

"En algún punto lejano del camino, quizá hace una década, comencé a leer acerca del calentamiento global. No lo tomé en serio, después de todo, fui testigo de la locura de la llegada de la Era del Hielo en los setenta. Sin embargo, lo leí y escuché. Tenía mis dudas, pero probé mantener abierta mi mente. No podía creer lo que pasaba a mi alrededor. Empezó una explosión de información catastrófica sobre lo que sucedería como consecuencia del calentamiento global.

"He tratado de mantener la calma. Sin embargo, mis estudios me han convencido, más allá de toda sombra de duda, que esta bien orquestada y frenética información está equivocada; mortalmente equivocada. No existe ningún incontrolable calentamiento global producido por el hombre, y no existe evidencia de que vaya a existir… (Continuará)

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 26 de junio de 2,008.

viernes, 20 de junio de 2008

¿Más corrupción?

El escándalo más reciente en el Congrueso, el de los Q82 millones, no ha hecho más que apuntar los reflectores hacia algo que ya todos percibíamos pero que es muy difícil señalar y más aún probar: la corrupción campea en las instituciones públicas. Y, ¿para eso es que quieren más recursos?

El Congrueso solo es el más reciente de la larga fila de escándalos que en lo que va del año se han hecho patentes en la administración pública, como por ejemplo las acusaciones que existen en el Renap.

Lo que tienen en común estos escándalos es que todos han sido sacados a luz, no por las autoridades encargadas de vigilar que no sucedan (el mismo Congrueso, la Contraloría), sino por investigaciones realizadas por periodistas, publicadas en los medios de comunicación. Según sé, están tras otras pistas, pero estas investigaciones son complicadas y tardadas, ya que no es fácil obtener la información desde afuera.

El punto, al final, es que, así como esto del Congrueso y lo del Renap y cuanto otro escándalo logremos llegar a conocer a través de los investigadores periodísticos, les puedo garantizar que de igual manera se pueden encontrar casos similares a todo lo largo y ancho de la administración pública, incluyendo, por supuesto, el Ejecutivo y las municipalidades. Lo que pasa es que no nos enteramos de ello porque quienes debieran vigilar que no suceda, o por lo menos que suceda lo menos posible, no lo están haciendo.

Y la pregunta del millón es ¿para eso es que quieren más recursos? ¿Por qué en las propuestas de reforma fiscal nunca se habla del gasto, sino solo del ingreso? ¿Por qué siempre se habla de perseguir a los desgraciados que no pagan impuestos, y nunca de perseguir a los desgraciados que se los roban ya en el Gobierno? ¿Por qué?

Ahorita dijeron que van a esperar que se calmen las aguas en el Congrueso para presentar la propuesta fiscal, lo cual la deja ver más todavía como una propuesta oportunista, ya que solo les preocupa que, debido al actual escándalo, la población se enardezca porque presenten su propuesta para incrementar los impuestos.

Pero solo quieren esperar a que se olvide el asunto del Congrueso, como suele suceder en Guatemala, ya que casi no hay día que no surja un nuevo escándalo, y entonces es muy difícil llevarle la cuenta a todos los escándalos. Y así, cuando ya estemos pensando en algún otro problema, la violencia, el transporte, la gasolina, entonces van a aprovechar para presentarlo en el Congrueso y que nadie, o por lo menos no la mayoría, se oponga.

Esa es la triste historia de los políticos oportunistas, y que en esta ocasión no serán la excepción. Lo único que les interesa es cómo le sacan más dinero a los tributarios, para tener más dinero al cual ponerle las manos encima. Por supuesto que siempre saldrán con la excusa de que es por los pobres, para poder hacer más obra, para sacar de la extrema pobreza a algunos guatemaltecos, y cuanta otra excusa bonita y solidaria se les ocurra, pero la triste realidad es que los ingresos que más han subido en la última década son los de los gobernantes, y por ningún lado se ven esos resultados que ellos siempre prometen.

Definitivamente, no debemos aceptar que nos vengan nuevamente con el cuento de los pobres, porque es solo eso, un cuento. La realidad es lo que estamos viendo ahorita en el Congrueso, en Renap y en algunas otras partes de la administración pública. ¿Para eso quieren más impuestos?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 19 de junio de 2,008.

jueves, 12 de junio de 2008

10 años

En 1998 iniciamos, con el doctor Armando De la Torre y Marta Yolanda Díaz-Durán, una aventura radial que ni nosotros mismos nos imaginábamos que nos llevaría tan lejos. Hoy, 10 años después, Marta Yolanda y yo seguimos al aire, tratando de que todos los que nos escuchan, así como nosotros mismos, podamos ir aclarándonos las ideas. Todo ese tiempo, sin interrupciones, hemos estado día a día conversando con la gente que nos ha concedido el favor de su audiencia.

Al inicio, como dice Marta Yolanda, parecíamos tres locos con algo que decir. El ambiente era muy distinto del actual. No se conocía eso de los programas de opinión, ni mucho menos las ideas libertarias que nosotros proponíamos, y la mayor parte de gente que nos escuchaba, o por lo menos la que nos llamaba, estaba encandilada por las promesas de oropel del estatismo. Recibíamos muchas llamadas, recuerdo, que nos decían que éramos pagados por lo ricos, por los gringos, o por los dos. Sin embargo, no desistimos. Continuamos.

Primero, el programa se llamó “¿Qué nos espera en el próximo milenio?” (tal vez como un indicativo que no teníamos idea de que duraríamos tanto al aire). Luego, el tiempo nos rebasó y tuvimos que cambiarle de nombre a “Milenio 3”. En esos programas pasamos más de cuatro años maravillosos en los que tuvimos el privilegio de compartir cada día con el doctor De la Torre, quien no había día que no nos compartiera algo de ese conocimiento enciclopédico que siempre le acompaña.

Pero, aparte de todo el conocimiento, lo que más llegué a admirar en el doctor es su inquebrantable optimismo. Yo de por sí siempre había sido algo optimista, pero la experiencia de compartir tanto con él llegó a cimentar mucho más en mí ese optimismo que le permite a uno ver que, no importa cuán oscuros se vean los nubarrones que tenemos enfrente, por muy larga que aparente ser la tormenta, siempre habrá un nuevo amanecer, siempre el tiempo se encargará de disipar las negras nubes y lograremos ver la luz que éstas obstaculizaban.

Concluida esa etapa, nos tocó volar solos. El doctor se quedó en “Milenio 3”, y nosotros empezamos una nueva aventura: “Todo a pulmón”, que ya casi cumple seis años. Aquí también hemos tenido nuestra ración de alegrías y tristezas, buenos momentos, buenísimos momentos y algunos sinsabores. La diferencia principal es que en esta ocasión nos tiramos al agua ya no solo como conductores del programa, sino como empresarios, para, como dicen, poner la billetera donde ponemos la boca (en un sentido metafórico, pero también literal).

La experiencia ha sido increíble. Junto con nuestro socio, Estuardo Zapeta, hemos aprendido mucho, hemos reído, hemos llorado, hasta nos hemos peleado, pero siempre el cariño, la amistad y la concordancia de propósitos y valores han prevalecido. Ahora la empresa produce siete programas radiales, ya no solo enfocados en la política y la actualidad, sino también en otras áreas de la vida como la música, los tabús y la empresarialidad.

Estos 10 años nos han bendecido con llegar a conocer a muchísimas personas que han agrandado tanto cuantitativa como cualitativamente nuestro círculo de amistades. Los muchos “amigos invisibles” con los que nos topamos por todas partes nos dejan entrever que algo hemos logrado. Si tan solo logramos que algunas personas se hayan aclarado las ideas y vuelto más inquisitivas, todo el esfuerzo de estos 10 años está más que recompensado.

Hoy, puedo volver la vista atrás y decir que no me arrepiento de esta aventura. Sé que Marta Yolanda tampoco.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 12 de junio de 2,008.

jueves, 5 de junio de 2008

Menos aranceles

La decisión del gobierno de Álvaro Colom de eliminar los aranceles para paliar el alza a los productos de la canasta básica por fin se encamina en el camino correcto. Y aunque solamente sean 10 productos los que quedan libres de aranceles, esta medida es de por sí mejor que la que se pretendía al imponer precios topes a muchos productos. Creo que es un buen inicio para encauzarnos por el camino del desarrollo.

Los aranceles no son más que trabas que los gobiernos imponen a los consumidores, so pretexto de evitar la competencia del extranjero y el mantenimiento de industrias y empleos nacionales. Sin embargo, los aranceles tienen una doble función de empobrecimiento; primero, al elevar los precios de productos que podrían ser comprados a un menor precio y con mejor calidad, y segundo, al mantener la “protección” a empleos e industrias que no son económicamente viables sin ella, se afectan otras industrias más rentables que nunca se crearán, en detrimento del consumidor y la economía en general.

El Gobierno al fin ha prestado oídos al sentido común, aunque no del todo, puesto que si ese sentido común indica que es bueno para el consumidor eliminar aranceles a 10 productos, ¿no sería mucho más beneficioso eliminar completamente todo tipo de aranceles? Si lo que se busca es el beneficio de los consumidores, la mejor forma de paliar la crisis es eliminar los aranceles, no solo a determinados productos sino a todos por igual. Esto se reflejaría inmediatamente en una reducción de precios de todos los productos importados y, por tanto, el beneficio sería para los consumidores, quienes podrían disponer de mejor forma de sus ingresos.

Creo firmemente que esta decisión, si bien es parcial y no hará gran diferencia en la economía, sí entreabre la puerta hacia ese ansiado desarrollo que todos esperamos pues, como dije anteriormente, da la pauta a pensar que este gobierno por fin ha escuchado y, sobre todo, experimentado con el sentido común y la lógica del mercado.

Pero no todo es arena, pues la de cal la anunció un día después el presidente con la implementación de la ley de cultivo forzoso. Él mismo se contradice, pues afirma que “no se está obligando a nadie, sino que es lo que manda la ley”.

Es el mercado, no ninguna ley caduca, lo que va a determinar qué se produce y qué no, en qué cantidad, de qué calidad y a qué precio. Al obligar a los dueños de tierras a cultivar el 10 por ciento de sus tierras con “granos básicos”, el Gobierno está interviniendo de forma dañina no solo la producción nacional sino, más importante aún, todo el concepto de la propiedad privada: se estaría violando de forma flagrante el sagrado derecho a que las personas hagan con su propiedad lo que mejor les parezca. Y en última instancia, ¿quién decide qué tipo de grano se va a cultivar? ¿Será que también van a decretar una ley de Tin Marín para ver si se cultiva frijol, maíz, soya o arveja?

Aunque el Gobierno está dando algunas señales de cordura, creo que aún hace falta mucho camino por recorrer. Actualmente, el presidente parece que escucha voces disonantes en cada oído, y dependerá de cuál le pone más atención la dirección en la que ha de encaminar al país.

Estamos en el momento justo de decidir entre el despeñadero o el buen camino. Esta crisis es el momento para definirnos, ¿a dónde nos irán a llevar?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 5 de junio de 2,008.

jueves, 29 de mayo de 2008

Tonta estrategia

En el eterno circo, los encargados de “administrar” el dinero de los tributarios siempre están pensando en nuevas formas de sacarles más dinero a los mismos de siempre. Ahora plantean una nueva reforma con la que, según ellos, incrementarán la cantidad de dinero que le podrán quitar a los tributarios; sin embargo, lo más seguro es que su resultado sea todo lo contrario, siendo contraproducente hasta para ellos mismos. Eso, lamentablemente, nunca lo aceptarán y a veces llego a la conclusión de que ni siquiera entenderán.

Argumentan que lo que logran quitarle a los tributarios es muy poco y no lo suficiente para hacer todo lo que quieren para “beneficiar al pueblo”. Siempre dicen lo mismo. Siempre utilizan de excusa la “falta de recursos” para justificar los evidentes fracasos de su gestión. Nunca son ellos los responsables. Nunca les pasa siquiera por la mente que sea su propio enfoque, la intromisión del Gobierno en cosas que no debería hacer, el causante de los problemas. No, para ellos siempre el problema es el dinero. Y entonces la única solución que se les ocurre es obtener más dinero a través de más impuestos.

Lo otro que no entienden es que o le quitan más al que ya está pagando o tratan de quitarle a más personas. No hay de otra. Por supuesto que los sueños húmedos de los burócratas incluirían la suma de los dos: quitarle más a quienes ya están pagando y lograr quitarle a más personas.

Casi en su totalidad, los funcionarios y políticos se decantan por la opción de quitarle más a quien ya le están quitando. Por supuesto, para ellos es lo más fácil de hacer. Ya lo tienen identificado y pueden coaccionarlo. Siguen la ley del mínimo esfuerzo —para variar—. La conclusión lógica desde esta perspectiva es que la única forma de incrementar el dinero que le quitan a los tributarios ya identificados es quitarle más a cada uno. De allí que todas las reformas fiscales que plantean llevan implícito un aumento de impuestos para los identificados —aunque digan que bajaron algunas tasas—.

La otra opción es la que yo propongo, pero no le gusta a los burócratas: quitarle menos a una mayor cantidad de personas. Esto implica reducir efectivamente los impuestos que se le quitan a cada persona o empresa, pero aumentar la cantidad de personas o empresas a las que se les quita.

Ahora bien, esto no se puede hacer de manera despótica, sino voluntaria. Es de la única manera en que funcionaría. Y para ello es necesario reducir y simplificar lo suficiente los impuestos como para que el costo de estar en la informalidad sea más alto que el de la formalidad.

Ahorita sucede lo contrario. El costo de estar en la formalidad es tan alto que más del 80 por ciento de las personas económicamente activas estén en la economía “paralela”. Por ello es que yo propongo, desde hace tanto tiempo, eliminar el Impuesto Sobre la Renta y dejar solo el IVA, precisamente para reducir ese “costo” de estar en la formalidad —entre otras cosas—. Si esto les parece un sacrilegio, una segunda alternativa es reducir el régimen especial del 5 al 2 por ciento.

Pero no es eso lo que están proponiendo los funcionarios, sino todo lo contrario. Subir la tasa del régimen especial y poner más difícil el otro régimen. ¿Cuál cree usted que será el resultado? Obvio: más gente se pasará a la economía “paralela” y los funcionarios seguirán intentándole quitar más dinero a cada vez menos personas. ¿No le parece una estrategia tonta?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 29 de mayo de 2,008.

jueves, 22 de mayo de 2008

Precios acordados

El gobierno, finalmente, presentó la semana pasada su negociación de “acuerdo de precios” en tres productos, como el inicio de lo que podría considerarse una oleada de “precios tope” para intentar frenar el alza del costo del nivel de vida para los guatemaltecos. Desde ya, considero que la decisión es equivocada en principio, y todavía más equivocada en la forma en que se realizó.

Es equivocada en principio porque en cuatro mil años de historia registrada, todas las veces que los gobernantes han intentado controlar los precios, han fracasado miserablemente. El resultado de los controles de precios siempre es el mismo, primero hay escasez y luego se generan mercados negros. Eso ha sido así en todas partes y en todas las épocas, ni siquiera la Unión Soviética se salvó, con todo y los rígidos controles que pretendía tener. Y, ¿quién puede creer que ahora sí va a funcionar en Guatemala, porque no son precios “controlados”, sino que son precios “acordados”? ¡Por Dios! ¡Hay que ser ingenuos!

Pero el problema no solo es que se están tomando decisiones equivocadas que no han funcionado en ninguna parte del mundo, sino que además, pareciera que las están haciendo con las extremidades inferiores.

Tomemos, por ejemplo, el caso de la harina. Resulta que hace dos semanas los panaderos estaban solicitándoles a los importadores de harina que les redujeran el precio, ya que éste se ha reducido en los mercados internacionales, pero los importadores dijeron que no podían bajarlo, porque ellos la habían comprado a los precios altos.

En esa discusión estaban cuando llegó el fin de semana y, ¡oh sorpresa!, durante el fin de semana los importadores “acordaron” con el presidente que se comprometían a no subir los precios de la harina durante los próximos meses. Lo que no sé si alguien le explicó al presidente es que los precios de los que estaban hablando eran de los precios en su máximo reciente y que el precio internacional ya no era ese.

Para quienes no están enterados, resulta que en el mercado internacional, el contrato de harina (de 5,000 bushels) en junio del 2007 se cotizaba en US$375. A finales de febrero y principios de marzo de este año, ese mismo contrato llegó a los US$1300, pero de allí para acá ha disminuido hasta cerca de los US$750, y todo apunta a que seguirá bajando, ya que se espera que la cosecha de trigo de este año bata todos los registros.

Y resulta que el presidente, quiero creer que por ignorancia y no por mala fe, llegó a un “acuerdo” con los importadores de que no van a subir el precio en los próximos meses, cuando, lo que debería estar sucediendo es que los precios bajen considerablemente, siguiendo la tendencia del mercado internacional.

Así que, no sólo es una decisión incorrecta, sino que además el Gobierno la hizo al revés, y en lugar de ponerle un “tope” a los precios, les puso un “piso”, para que tengan la excusa perfecta para no bajarlos.

¿Hasta cuándo entenderán los gobernantes que la mejor y, para efectos prácticos, la única forma de asegurar que el consumidor va a obtener el mejor producto al más bajo precio es abrir las puertas a la competencia, y no seguir con el sistema mercantilista que tanto daño ha ocasionado a los latinoamericanos en general y a los guatemaltecos en particular?

Lo que hay que hacer ahora es eliminar todas las barreras arancelarias y no arancelarias, y no andarse con las medias tintas de decir que lo que tal vez se podría hacer es ampliar un poco los contingentes.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 22 de mayo de 2,008.

jueves, 15 de mayo de 2008

Amarillismo

Las adopciones en Guatemala se han vuelto todo un caso de estudio de cómo la exageración en los medios de comunicación puede afectar las vidas de muchas personas. En este caso particular, las vidas de miles de niños que ya no tendrán la oportunidad de una vida mejor.

No contentos con haber erradicado la institución de la adopción en Guatemala, ya que con la nueva legislación vigente prácticamente se acabaron (apenas ha habido una veintena en lo que va del año), todavía se ensañan, no solo los “activistas” sino también los funcionarios y muchos periodistas en tratar de evitar que los niños que ya estaban en el proceso de adopción con la legislación anterior finalmente lo sean.

El argumento es siempre el mismo: que se roban niños para darlos en adopción. Yo no puedo asegurar que esto no suceda en algunos casos, pero el problema es la generalización: entonces todos los niños dados en adopción son robados y todos los que se dedican a las adopciones son unos ladrones de niños. Y con esta generalización amarillista, se les vedó a muchos cientos, si no a miles de niños la oportunidad de aspirar a una mejor vida.

De entrada, más del 95 por ciento de estos niños se van para Estados Unidos, y para ello tienen que pasar por dos pruebas de ADN, una al inicio del proceso y otra al final, lo que da muy poco margen para poder meter “niños de contrabando en Estados Unidos”.

Y la otra pregunta clave aquí es: si tantos ladrones de niños existen y tantos niños han sido robados, ¿por qué hay tan poca gente, si es que alguna en la cárcel por ese delito, y por qué solo hay unas pocas madres haciendo huelga de hambre por sus niños robados? ¿No deberían estar llenas las cárceles con todos esos “abogados corruptos que venden niños como que fueran muñecas”? ¿No deberían estar en la Plaza Central unas dos mil madres angustiadas buscando recuperar a sus niños robados? Y eso si solo contamos a los niños que están ahorita terminando el trámite de adopción; si nos vamos a los años anteriores, no cabrían en la Plaza las madres llorando por sus hijos robados.

Un matutino publicó hace un par de días un titular indicando que “desbordan anomalías en trámites”, pero cuando uno revisa la nota resulta que no se encuentra el desborde por ningún lado. Un diputado azuza con el petate del muerto una supuesta lista de abogados “corruptos”, la pregunta es: si tiene esa información, ¿por qué no los denuncia ante las autoridades para que se los lleven presos? ¿Por qué primero toda la alharaca en contra de los abogados y luego no hay órdenes de captura ni procesos en los tribunales de justicia?

Desde el comienzo de esta cacería de brujas en contra de la noble institución de la adopción, el lenguaje amarillista, tergiversado y malintencionado ha sido el único argumento esgrimido de parte de los “defensores de la niñez”. Las pruebas, como dije anteriormente, no se ven por ninguna parte, y el supuesto “desborde” de anomalías brilla por su ausencia.

Lo que sí ha quedado claro, al final de todo, es que debido a este lenguaje amarillista por parte de algunos periodistas, y a la tergiversación de hechos aislados por parte de un pequeño grupúsculo de supuestos defensores de la niñez, que ni siquiera se pudo comprobar que fueran hechos reales, muchos niños hoy por hoy están pagando las consecuencias. Muchos de ellos se quedaron sin la oportunidad de una mejor calidad de vida que aquí en su país, y con el rechazo de sus propios padres, posiblemente los convierta en escoria de la sociedad.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 15 de mayo de 2,008.

jueves, 8 de mayo de 2008

No metan mano (II)

A mi criterio, la Junta Monetaria y el Banco de Guatemala están tomando decisiones equivocadas y que nos pueden llevar, por enésima vez, a una nueva crisis. Por si no fueran suficientes todos los desafíos que enfrentamos en el panorama internacional, como la crisis en Estados Unidos, el incremento en el precio del petróleo y el incremento en el precio de los granos básicos, también tenemos que lidiar con los obstáculos y desafíos que los funcionarios locales nos imponen.

Creo que el problema principal radica en el origen, ya que para los funcionarios, fieles a sus creencias económicas, la inflación es el aumento general y sostenido de los precios medidos a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC). De allí derivan que tenemos un gran problema de inflación y, entonces, para evitar que la economía se “sobrecaliente”, lo que hay que hacer es meterle freno de mano, caiga quien caiga.

Y el freno de mano ya lo pusieron. Si mira la “tasa líder”, llevan ya varios años subiéndola, 1.75 puntos porcentuales solo en los últimos seis meses, y las consecuencias ya se empezaron a sentir. Las tasas de interés en los préstamos bancarios ya empezaron a subir. Como consecuencia, se ha reducido el crédito, muchos negocios empezarán a frenar y pronto tendremos una crisis similar a la de 1998/1999.

Sostengo que ese punto de vista es equivocado, porque prefiero la explicación de la Escuela Austríaca, para la cual el concepto anterior de inflación solo es una de las muchas consecuencias de la verdadera inflación, pero ignora su principal causa: la emisión monetaria. La definición austríaca de inflación es la creación de dinero más allá de su demanda no causada por el mercado.

Esta inflación ocasionada por la emisión monetaria es responsabilidad de la institución que, bajo el sistema actual, tiene el monopolio de esa emisión: el banco central. Es decir, es el banco central el que la crea y también el que después tiene que ver cómo la “controla”, para lo cual utiliza el referido mecanismo de incrementar las tasas de interés.

Ahora bien, el incremento de precios actual en Guatemala, en buena parte se debe al incremento de precios en productos importados que no tiene su origen en la emisión monetaria; por lo menos no la de Guatemala, porque si nos ponemos a analizar más profundamente el asunto, veremos por ejemplo que el incremento de precios del petróleo en términos de dólares se debe principalmente a la pérdida del poder adquisitivo del dólar, no a que de repente se agotó el petróleo del mundo.

Pero como ellos toman como punto de partida para su razonamiento el IPC (que incluye el componente externo), entonces resulta que tienen que “frenar” la inflación, para lo cual su única salida es frenar la economía. Como decimos en el mundo de la computación: garbage in, garbage out (si entra basura, sale basura). Si utilizan premisas equivocadas, llegarán a soluciones equivocadas. Los que terminan pagando esas decisiones somos todos (hasta ellos), pero especialmente los más pobres.

Lo peor de todo es que, si el banco central no se metiera, por un lado no se frenaría la economía, con todas las serias consecuencias que ello implica, y por el otro, el mismo mercado compensaría los “desajustes” en las tasas de cambio. Mi conclusión sigue siendo que estaríamos mucho mejor si los funcionarios dejaran de meterle mano a la economía.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 8 de mayo de 2,008.

jueves, 1 de mayo de 2008

No metan mano

Siempre existirán quienes creen que pueden tener un conocimiento tan amplio y grande de lo que está pasando en la economía que pueden llegar a “manipularla”, “controlarla” o de alguna manera “manejarla” a su sabor y antojo. Esa fatal arrogancia es la que nos ha llevado tantas veces al despeñadero, no solo en Guatemala, sino en todas partes del mundo, incluidos los Estados Unidos.

Esa característica se manifiesta especialmente en los “responsables” y técnicos de los monopolios de la emisión monetaria, más conocidos como bancos centrales, quienes dedican su tiempo a “administrar” las variables que tienen a la mano, para ver si logran llegar a esa codiciada meta de la “estabilidad”.

Para ello, abren por un lado un grifo, solo para percatarse de que el agua que salió tiene efectos no únicamente en la variable que les interesaba, sino también en muchas otras, así que tienen que ver cómo del otro lado abren un hoyo que se trague el agua. Pero cuando finalmente logran sacar el agua, se percatan del alto costo que esa acción les representó y que adicionalmente la variable que al inicio les interesaba, nuevamente se fue por donde no querían, así que sacan más agua, para luego ver cómo hacen para sacarla de nuevo, y así, ad infinítum.

Esa es la triste y cruda realidad de todos los banqueros centrales, incluido quien hasta hace poco era casi el superhéroe de los mercados, Alan Greenspan. En su caso, la historia es larga pero se resume en que las decisiones monetarias que se tomaron en la última década están en la raíz de los problemas actuales de la economía de Estados Unidos. Por supuesto que él ya no está allí y todavía le dio tiempo de sacarle raja personal al asunto, asesorando a un fondo de inversión que ganó varios miles de millones de dólares en la debacle de las subprime.

Volviendo al caso de Guatemala, el banco central y la Junta Monetaria se han dedicado a manipular la cantidad de dólares, de quetzales y la tasa de interés, a sabiendas (esperaría yo) de que lo que hacen con una mano luego lo tienen que deshacer con la otra, porque si no se les va de las manos.

Pero su maldición, como la de todos los bancos centrales del mundo, es que cualquier variable que toquen, como todas están interrelacionadas, afecta otras muchas y después de “resolver” un problema, resulta que crearon uno o varios más, y de allí tienen que “lidiar” con ese nuevo problema, lo que a su vez les ocasiona otro, y así sucesivamente.

Suben la tasa de interés, supuestamente para reducir la inflación (que ellos mismos habían provocado), pero luego resulta que esa subida ocasiona una contracción en el crédito y los medios de pago, lo que a su vez ocasiona que el quetzal se aprecie en relación con el dólar; entonces salen a comprar dólares, por supuesto, con quetzales, los que tarde o temprano van a tener que salir a “sacar” del mercado, para que no ocasionen más inflación, pero de allí resulta que lo que ellos “neutralicen” lo hacen al costo de tener que pagar intereses, y así siguen las infinitas concatenaciones de acciones y resultados, algunos incluso insospechados por ellos mismos.

La cosa es que es un juego de nunca acabar en el que nos tienen metidos por la pura arrogancia de considerarse superiores al mercado. Si fueran tan solo un poco más humildes, se percatarían de que estaríamos mejor sin que ellos tengan que estar metiendo mano en la economía para justificar su razón de existir.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 1 de mayo de 2,008.

jueves, 24 de abril de 2008

Defecto de fábrica

Esta semana se empezó a conocer la nueva propuesta fiscal del Gobierno, y lo que ya se conoció denota que, no importa cuántos años y gobiernos pasen, los funcionarios de turno y sus asesores de siempre nunca logran entender el tema fiscal. Lo único que saben es que quieren más dinero para “invertir” y, como no entienden de economía, lo único que se les ocurre es ver cómo exprimen más y más a los que ya les están pagando impuestos. Y todavía cometen la idiotez de decir que quieren “ampliar la base tributaria”.

Para que después nos salgan con la excusa (mentirosa, por cierto) de que uno solamente critica y no propone soluciones, aquí les va lo que yo creo que deberían hacer.

Primero que nada, el contexto: estamos ante una temporada que se presagia complicada para todo el mundo, y este no es el mejor momento para complicarles todavía más la situación a los que, a pesar de todos los obstáculos, continúan creando riqueza y proveyendo empleos en nuestro país. Hace apenas un par de semanas se publicó un estudio sobre la economía informal que indica que ésta sigue creciendo y que ya llega al 80 por ciento de toda la población económicamente activa.

Lo que se necesita ahorita, urgentemente, es eliminar impuestos y demás obstáculos para producir. La propuesta concreta es eliminar el Impuesto sobre la Renta (ISR), cuya única justificación son los prejuicios ideológicos de algunos cuantos y que representa un costo inmenso para los guatemaltecos, para el Gobierno y para el país. No existe ningún argumento válido para justificar en un país pobre el costo que tiene el impuesto al rendimiento del capital. Lo que se gasta en las empresas y en el Gobierno para recaudar el ISR es muchísimo más alto de lo que “rinde”; y eso, sin tomar en cuenta los problemas éticos y de principios que ocasiona y fomenta.

El Gobierno podría recaudar mucho más dinero si se limitara a cobrar un impuesto, como es el caso del IVA, y se olvidara de todos los dolores de cabeza que representa el ISR. Porque no solo hay que contar lo que ahorita está, ese 20 por ciento de formalidad, sino lo que se podría, aquí si, ampliar la base tributaria, al reducirles el costo de la formalidad a muchas personas y empresas.

Hace poco, un amigo me contó el caso de su hijo, que puso una empresa de venta de computadoras en el interior, y que quería formalizarse, pero no le salían las cuentas por ningún lado. El problema siempre es el ISR. Si se iba al régimen del 5 por ciento (que ahora quieren subir al 7), resulta que quebraba porque en ese negocio tan competido los márgenes son muy pequeños. Y si se iba al régimen optativo, no solo tenía que pagar el impuesto sobre una “utilidad” obligatoria del 3 por ciento, sino además debía contratar los servicios de un auditor. En ambos casos, salía tan mal que, aunque quería formalizarse, no podía, por cuestiones básicas de supervivencia.

Si esta propuesta parece una herejía a los ideológicos oídos de los funcionarios, les propongo entonces una solución no tan extrema y que les permite mantener su “honor socialdemócrata”: reducir la tasa del régimen fijo del ISR del 5 al 2 por ciento. Les aseguro no solo que la mayoría de las empresas formales se pasaría a ese régimen, sino que muchas que están en la informalidad pensarían seriamente en formalizarse. Pero no olviden: lo importante es concentrarse en el IVA, que es el mejor, o si lo quieren ver así, el menos peor de los impuestos.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 24 de abril de 2,008.

jueves, 17 de abril de 2008

¿Precios sin control?

La semana pasada no podía salir de mi asombro al enterarme de las “propuestas” del Gobierno para, supuestamente, paliar la crisis de la inflación. Lamentablemente, aunque digan que es “parte del plan de gobierno”, estas propuestas no solucionarán ninguna crisis y más bien suscitarán muchas otras. ¿Tan difícil será aprender de la historia?

Durante más de cuatro años de historia registrada, muchas veces se ha probado utilizar el mecanismo de control de precios para “resolver crisis”, y en todos los casos el resultado ha sido el mismo: desabastecimiento y mercados negros. No puede ser distinto, porque a) nadie va a consumir su capital (que siempre es escaso) al producir cosas que después el Gobierno lo va a obligar a vender a un precio menor de lo que le costó, y b) cuando la gente tiene necesidad de un bien, va a pagar lo que sea (incluso más de lo que el Gobierno dice que tiene que pagar) con tal de obtenerlo. En esas condiciones siempre habrá alguien que se arriesgará a contravenir las disposiciones de los gobernantes, para satisfacer esa demanda, a un mayor riesgo, por supuesto —lo que naturalmente se ve reflejado en el precio—. Un ejemplo actual de esto último es la droga.

Pero no hay que remontarse a lejanas épocas ya que hay varios ejemplos actuales, y son Zimbabue y Venezuela los más destacados. Para aprovechar que el presidente va a viajar a uno de ellos, sería bueno que se informe un poquito de qué ha pasado con los productos de la canasta básica con precio tope.

En pocas palabras, pasaron de ser productos que no todos podían pagar a productos que nadie puede encontrar. Y eso a pesar de las bravuconadas y amenazas de Chávez. Y si ni él, con todo el ingreso que tiene por las ventas de petróleo a los altos precios actuales, ha logrado paliar la crisis con su “socialismo del siglo XXI”, no veo cómo las mismas tonteras van a dar un mejor resultado en un país sin el ingreso petrolero.

Zimbabue, un poco más lejos pero igualmente llevada al despeñadero por las medidas populistas, es quizá el caso actual más emblemático de los ridículos resultados a que pueden llevar los controles de precios.

Para resolver un problema, lo mejor es buscar y eliminar sus causas y no simplemente tratar de contrarrestar sus efectos. En el caso de la inflación, hay que tener claro que la causa siempre es monetaria. De hecho, toda la crisis en Estados Unidos tiene una raíz monetaria. Para evitar la inflación local, lo que hay que controlar no son los precios de los productos, sino las acciones de la Junta Monetaria y el Banguat (de entrada, ¿qué sentido tiene tratar que el quetzal se devalúe a la par del dólar?).

¿Y el precio del petróleo y los productos de la “canasta básica”? No podemos contrarrestar tendencias mundiales, pero sí podemos eliminar los problemas locales, como por ejemplo, es imperativo eliminar el inconstitucional Impuesto a la Distribución del Petróleo. Se deben eliminar también todas las restricciones, tanto de aranceles como de contingentes, a los productos de la dichosa canasta. Si quieren que acá se produzcan muchos más granos, que el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales no impida la producción con transgénicos.

P.S.: lo invito a seguir escuchando el programa radial +Negocios, que conduzco junto con María Dolores Arias, hoy jueves de 19 a 20 horas. por la 100.9 FM y www.radiopolis.info. Hoy nos acompañará José Raúl González Merlo, columnista de Prensa Libre, para hablar sobre el manejo del flujo de caja.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 17 de abril de 2,008.

jueves, 10 de abril de 2008

Sin esperanza

La escena no es nueva para los guatemaltecos. Un cuerpo en una bolsa negra, bomberos, policías, fiscales del MP, los curiosos que nunca faltan y, por supuesto, el brillo por ausencia de los delincuentes. Ahora fue en la zona 15, pero también se puede dar en cualquier zona de la capital, en la provincia, en aldeas, caseríos y ni siquiera talanqueras o seguridad perimetral la puede detener.

Son la violencia y la inseguridad que azotan a nuestro país desde hace muchos años, durante varios gobiernos; y aunque ministros y funcionarios nacionales y extranjeros vienen y van, estos males persisten. Y al paso que vamos, todo apunta a que seguiremos igual o peor en tanto el Gobierno persista en seguir dilapidando recursos y tiempo en funciones que no le corresponden.

Se ha repetido hasta la saciedad y el hartazgo que las funciones básicas del Gobierno son brindar seguridad e impartir justicia. Las excusas usuales de las que se agarran los funcionarios pueden ser cubiertas por los propios ciudadanos, sin necesidad de que los impuestos sean desviados a actividades que nada tienen que ver con estas funciones primarias. El mísero 14 por ciento del presupuesto que el gobierno asigna a la seguridad y la justicia es una burla a los guatemaltecos, quienes cada día, con la misma escena repetida en diferentes lugares, ven cómo la violencia pasa rozando sus vidas tan cerca.

La escena de las fuerzas de seguridad se queda en eso, en un montaje, y quisiera creer que no es solo por mala fe o falta de competencia, sino también porque los recursos que se asignan después del despilfarro no alcanzan para mantener fuerzas policiales capacitadas y bien entrenadas, sabedoras y cumplidoras de su deber, ni mucho menos un sistema judicial eficiente.

La escena era la del asesinato del venezolano Víctor Rivera, experto en seguridad que colaboró en el esclarecimiento de secuestros y casos de alto impacto en gobiernos anteriores. Y aunque repitan la misma cantaleta y nieguen lo obvio, el Gobierno tiene doble responsabilidad en este hecho sangriento.

En primer lugar, porque es responsabilidad de las autoridades brindar seguridad a todos los que habitan el país, sin importar si es guatemalteco, blanco, morenito, delgado, si vende chicles en la esquina o si es experto en seguridad. En segundo lugar, el asesinato de Víctor Rivera pone en serios aprietos al Gobierno por la forma intempestiva en que lo sacaron del Ministerio de Gobernación y lo dejaron en descampado, especialmente tomando en cuenta que a quienes persiguió no eran caritativos y virtuosos ciudadanos.

Pero indistintamente de quién o quiénes asesinaron a este ser humano, nuevamente, es responsabilidad del Gobierno no dilapidar los recursos que obtiene de los contribuyentes, sino canalizarlos a brindar seguridad y justicia, que tanta falta nos hacen. Puede haber muchas especulaciones acerca de dónde provino el asesinato, pero todas ellas solo refuerzan los temores de la población, en el sentido de que si ni siquiera un experto en seguridad como Rivera está seguro. ¿Qué esperanza podemos tener los demás?

P.S.: no pude continuar hoy con el tema del empresario, pero lo invito a usted a seguir escuchando el programa radial + negocios, que conduzco junto con María Dolores Arias, hoy jueves, de 19 a 20 horas, por la 100.9 FM y www.radiopolis.info.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 10 de abril de 2,008.

jueves, 3 de abril de 2008

El empresario

Hace algunas semanas, con unos compañeros y amigos, estábamos pensando nombres para un nuevo programa radial sobre el arte de la empresarialidad, así que me puse a investigar un poco en el Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española (DRAE), y lo que encontré me dejó perplejo: los prejuicios ideológicos han permeado hasta esta obra académica. El bajo concepto que presenta acerca del empresario deja mucho que desear, aunque probablemente refleja un prejuicio extendido en la región.

La primera definición del DRAE acerca del empresario dice: “Persona que por concesión o por contrata ejecuta una obra o explota un servicio público”. Las siguientes definiciones no mejoran mucho el concepto: “Persona que abre al público y explota un espectáculo o diversión”, “patrono (persona que emplea obreros)”, y “titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa”.

Las primeras dos definiciones no solo expresan un concepto erróneo y limitado del empresario, sino que además le ponen el mote de “explotador”. Si va uno luego a buscar “explotar”, en el mismo DRAE, se encuentra estas dos definiciones: “Sacar utilidad de un negocio o industria en provecho propio” y “utilizar en provecho propio, por lo general de un modo abusivo, las cualidades o sentimientos de una persona, de un suceso o de una circunstancia cualquiera”. Si bien es cierto, se podría decir que la que se aplica al empresario es la primera, le garantizo que en la mente de la mayoría visualizan más la segunda.

No me extraña que esas definiciones y los prejuicios que conllevan, aunados al sistema mercantilista que ha predominado en nuestra región desde la Conquista (éste sí se refleja perfectamente en la primera definición) sean parcialmente responsables del subdesarrollo predominante. Una de las principales razones del bajo concepto del empresario en la región es que muchos de quienes han pasado por “empresarios” no son más que rentistas y mercantilistas que se han aprovechado de sus “conexiones” para mamar de la teta del “Estado”, o aprovecharse de los consumidores amparados en algún privilegio concedido por los gobernantes. Pero esos no son los verdaderos empresarios.

Si queremos alejarnos de la pobreza, necesariamente tenemos que pasar por reivindicar el concepto de empresario. No nos engañemos, la única forma de salir de la pobreza es a través de la inversión de capital, y para que exista capital para invertir y proyectos en qué invertirlo se necesitan empresarios. Indistintamente de los prejuicios antiempresariales que muchos puedan tener, lo cierto es que el motor de la economía es el empresario. Sin empresarios, no habría productos que consumir ni fuentes de trabajo para los empleados. Sin empresarios no habría progreso.

¿Quién es el empresario? Es aquel que está dispuesto a tomar riesgos con tal de lograr sus fines, a emprender, a crear algo de la nada, a perseguir sus sueños. Y no depende de la cantidad de dinero que tiene. Igual de empresario puede ser quien tiene su puesto en el mercado que quien ha creado empresas que se han expandido a nivel global. Para salir de la pobreza, necesitamos crear riqueza, y esa es la especialidad del empresario.

P.S.: si quiere afinar sus conocimientos en el arte de la empresarialidad, le invito a escuchar el nuevo programa radial +Negocios, que conduzco junto con María Dolores Arias, hoy jueves, de 19 a 20 horas, por la 100.9 FM, y www.radiopolis.info.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de abril de 2,008.