miércoles, 23 de febrero de 2011

"Ya no más"


Ningún gobierno, por malo que sea, se sostiene sin el apoyo de la población.

Los cambios que se están dando en el norte de África y en el Oriente Próximo, constituyen uno de esos puntos de inflexión en la historia de la humanidad de los cuales tenemos la suerte de presenciar de cerca, gracias a la tecnología de las comunicaciones. Pero lo más importante es que aprendamos las lecciones detrás de esos cambios. Para mí, la lección más relevante que podemos aprender de estos sucesos la explicó un filósofo francés del siglo 16, Étienne (Esteban) de La Boétie, en un artículo que publicó cuando apenas tenía 18 años: “Discurso sobre la servidumbre voluntaria”.

La lección es sencilla: ningún gobierno, por malo que sea, se sostiene sin el apoyo de la población; por consiguiente, lo único que se necesita para que un dictador caiga es que la gente diga: “ya no más”. De La Boétie lo explicó muy bien hace casi 500 años, sin embargo, como que siempre se necesita la experiencia cercana para interiorizar una lección tan de sentido común como ésta.

Y la mejor prueba de la veracidad de lo explicado por De La Boétie, la tenemos desarrollándose en vivo frente a nuestros ojos. Hosni Mubarak gobernó con mano férrea Egipto por casi 30 años; comandaba uno de los ejércitos más grandes del mundo y aún así, sólo se necesitaron 18 días de manifestaciones de un buen grupo de la población para que su gobierno perdiera todo sustento y se desmoronara. Zine El Abidine Ben Ali se mantuvo en el poder en Túnez casi 24 años pero tampoco aguantó ni siquiera un mes de manifestaciones antes de salir huyendo. El siguiente en la fila, Muamar al Gadafi, dictador de Libia, a pesar de la sangrienta represión, probablemente no dure muchos días u horas más.

Es tan impresionante el Discurso de De La Boétie, que quisiera transcribirlo todo, pero no alcanza el espacio, así que le doy una probadita para que se interese en leerlo completo.

“No quisiera sino averiguar cómo es posible que tantos hombres, tantas villas, tantas ciudades, tantas naciones algunas veces sufran bajo un sólo tirano que no tiene más poder que el que ellos mismos le dan; que puede dañarlos sólo hasta donde ellos lo aguanten; que no podría hacerles mal alguno a menos que ellos prefieran tolerarlo a contradecirlo. Sin duda, ¡una situación sorprendente! Sin embargo, es tan común que uno debe llorar más y sorprenderse menos, ante el espectáculo de ver a un millón de hombres servir miserablemente, con sus cuellos bajo el yugo, no obligados por una multitud mayor que ellos, sino que simplemente, al parecer, encantados y hechizados por el nombre de un solo hombre, cuyo poder no tienen por qué temer, ya que es la persona que evidentemente no pueden admirar, debido al trato inhumano y salvaje que les da.

“Obviamente no hay necesidad de luchar para vencer a este único tirano, ya que se le derrota automáticamente si el país se rehusa a consentir su propia esclavitud: no es necesario quitarle algo, sino simplemente no darle nada; no hay necesidad de que el país haga un esfuerzo para hacer algo por sí mismo a condición de que no haga nada contra sí mismo. Por lo tanto, son los mismos habitantes quienes permiten, o más bien logran, su propia sujeción, ya que al dejar de someterse pondrían fin a su servidumbre. Un pueblo se esclaviza, corta su propia garganta, cuando, teniendo la oportunidad de escoger entre ser vasallos y ser hombres libres, abandona sus libertades y se pone el yugo, da su consentimiento para su propia miseria, o, más bien, al parecer, la acoge”.

Si quiere leer el discurso completo, búsquelo en www.jorgejacobs.com.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 24 de Febrero de 2,011.

El discurso lo pueden encontrar aquí:

Versión en Inglés.

Versión en Español.

jueves, 17 de febrero de 2011

Medio crimen organizado


Para reducir el crimen organizado a la mitad, sólo falta una decisión.

La semana pasada, la organización Global Financial Integrity (Integridad Financiera Global) publicó un documento denominado “Transnational Crime in the developing world” (“El crimen transnacional en el mundo en vías de desarrollo”) que resume un estudio realizado a lo largo de dos años para tratar de dimensionar el crimen organizado en el mundo. Aunque los autores del estudio no tienen ese alcance, creo que este es un argumento más, y uno muy concluyente, de la solución para reducir el crimen organizado a la mitad de un solo plumazo: legalizar las drogas.

Según el estudio, el crimen organizado tiene ingresos a nivel mundial alrededor de los US$650 millardos anuales. Para ponerlos en perspectiva, las ventas de la empresa más grande del mundo, Wal-mart, fueron de US$419 millardos el año pasado, es decir, el crimen organizado es un negocio 55% más grande que el de la empresa formal más grande. Y para que se dé una idea mayor, la segunda empresa más grande del mundo, la petrolera Shell, tuvo ventas anuales de US$368 millardos el año pasado. O sea que el crimen organizado es casi el doble que la petrolera más grande del mundo.

Ahora bien, lo interesante del estudio es la división que hace de los ingresos por tipo de crimen. Investigaron 12 ramas del crimen organizado, pero las principales son dos: el narcotráfico, con ingresos estimados de US$320 millardos al año (49%), y las falsificaciones, con ingresos estimados de US$250 millardos (38%). Las otras 10 ramas apenas representan US$80 millardos (13%) de los ingresos del crimen organizado. El mismo estudio dice que, por la misma naturaleza del crimen organizado, las cifras no son exactas, pero lo cierto es que nos da una buena idea de las dimensiones del mismo y su división.

Si lo que se desea es reducir el crimen organizado, no existe, a mi manera de ver, ninguna otra opción que de un solo golpe pueda reducir a la mitad los ingresos, y por ende los incentivos para el crimen, que la legalización de las drogas. Simplemente no existe otra opción. Mientras sigan empecinados en la fallida “guerra contra las drogas”, lo único que van a lograr es incrementar los ingresos de quienes se dediquen a esa lucrativa área del crimen organizado.

El argumento de que no se puede hacer porque sería “claudicar ante el mal” no se sostiene ante la evidencia que va más allá de los números. Primero, los costos no tanto monetarios como en violencia, vidas y corrupción en la mayoría de países en “vías de desarrollo” son inmensamente más grandes y malignos que cualquier efecto que el consumo de las drogas pueda tener. Segundo, los resultados del “experimento” portugués luego de varios años de que se legalizó el consumo de drogas han sido muchísimo mejores que los vaticinados por quienes consideran que legalizar las drogas sería la hecatombe mundial. Tercero, varias décadas de experiencia ya deberían haber convencido hasta al más escéptico de que la prohibición de las drogas no reduce su consumo.

Por tanto, me parece inexcusable la oposición de muchos a la legalización de las drogas. De los políticos del mundo unidos lo entiendo porque, como se ha ido descubriendo poco a poco, muchos de ellos participan de esas jugosas “utilidades”. Pero del resto de la gente, sus “buenas intenciones” son insostenibles y, en alguna medida, responsables de tanta desgracia que nos ha traído la fracasada guerra contra las drogas. ¿Tan difícil es entenderlo?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 17 de febrero de 2,011.

Foto: Revista Wired.

jueves, 10 de febrero de 2011

El dilema egipcio


Es un excelente momento para retomar los principios de la república.

Ante la situación en Egipto, muchos se han planteado el dilema que presenta para los “demócratas” (en el sentido de que apoyan la democracia), por un lado, estar de acuerdo en terminar una dictadura de 30 años, pero por el otro enfrentar la perspectiva de que la alternativa puede ser peor, porque “democráticamente” se podría convertir en un país islamista y fundamentalista.

Yo creo que este dilema, que ya lo he visto planteado por muchas personas en distintos países y que parece ser la principal preocupación de muchos analistas y gobernantes, nos presenta una oportunidad de oro para aclararnos las ideas y rescatar los conceptos, no solo como discusión académica, sino como algo vital para el futuro de al menos los 80 millones de habitantes de Egipto, aunque realmente afecta el futuro de muchísimos millones más de personas alrededor del mundo, incluyéndonos a los guatemaltecos.

Y me refiero básicamente a que ha llegado el momento de retomar el concepto de la república versus el de la democracia. Actualmente la democracia, cuyo significado es el gobierno de la mayoría, se ha convertido en un sinónimo del sufragio universal a tal grado que en cualquier lugar donde haya elecciones ya se dice que hay democracia. En la práctica, la democracia se convierte en el gobierno casi irrestricto de una minoría, electa cada cierto tiempo por la mayoría. Quizá el ejemplo más representativo de los extremos a los que se puede llegar a través de gobiernos “democráticamente” electos es el de Adolfo Hitler y su partido Nacional Socialista. Pero no tenemos que ir tan lejos y tan atrás en la historia, ya que aquí cerca tenemos actualmente varios ejemplos de presidentes electos “democráticamente” y que quieren —y muy probablemente lo logren— eternizarse como “dictadores democráticos”.

No nos debe extrañar que uno de los resultados sea el “desencanto” con la democracia en muchas personas que ven cada cierto tiempo cómo llegan los vendedores de espejitos ofreciéndoles el oro y el morro a cambio de su voto, pero que, una vez lo obtienen y logran hacerse del poder, “si te vi, no te conozco”.

Y es precisamente por ese trasfondo que muchos temen lo que pueda pasar en el Egipto post Mubarak. Es decir, creen que luego serían electos “democráticamente” líderes islamistas que tardarían poco en convertir al país en el nuevo Irán.

Es aquí donde entra el concepto de la república, cuyo cimiento es la defensa de los derechos de todos sus integrantes, incluidas todas las minorías, hasta la más pequeña, que es la del individuo, a través de normas generales y abstractas que permitan una convivencia pacífica y limiten el poder discrecional de quienes detentan el poder. El sufragio universal, por supuesto, forma parte de la república; de hecho es uno de sus logros, pero este no autoriza a quienes ejercen el poder a abusar de los demás.

Esta es la diferencia fundamental entre república y democracia. Y si lo entendemos veremos por qué es tan importante que ahora que en Egipto existe la posibilidad de iniciar un nuevo sistema deben abogar porque se instaure una república y no una democracia. El problema no son los grupos fundamentalistas, sino el sistema que les permite, a ellos o a cualquier otro, abusar del poder.

Y ya que estamos en eso, ese cambio en el sistema no solo es bueno y necesario para los egipcios; también lo es para los guatemaltecos. De ahí la importancia de que la propuesta de Proreforma vaya a consulta popular.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 10 de febrero de 2,011.

jueves, 3 de febrero de 2011

La BAM-Max Tott


Hay que enfrentar los retos con mucho ánimo y determinación.

Como muchos que me conocen ya lo saben, correr es una de las pasiones de mi vida. De patojo me fascinaba la velocidad. Durante mucho tiempo me alejé del atletismo, pero hace un par de años regresé, ahora a las carreras de medio fondo. De ese tiempo para acá he corrido bastantes carreras de 10 kilómetros, por el simple gusto de correr.

Durante mucho tiempo me resistí a las carreras más largas, hasta que finalmente me decidí a correr la BAM-Max Tott, que no solo es la carrera más tradicional y antigua de Guatemala —cumplió 74 años—, sino que adicionalmente tiene cierto grado de dificultad, debido a un par de cuestas.A la dificultad intrínseca de la carrera debo añadir que no entrené antes de la misma, lo cual ponía las posibilidades de terminarla bastante en mi contra. Aún así, la inicié.

Casi siempre que corro me encuentro con ejemplos que le enseñan a uno mucho sobre la vida. Está, por ejemplo, mi amigo Jorge Carrillo, un abogado que tiene problemas en las piernas y que, a pesar de sus limitaciones, casi no hay domingo que no se aparezca en una carrera con su silla de ruedas y mucho ánimo. El año pasado padeció una seria infección cerebral que lo llevó al filo de la muerte; sin embargo, con esa determinación que lo caracteriza, no solo venció ese nuevo reto, sino que muy pronto se reincorporó a las carreras. El domingo, Jorge corrió y terminó la BAM-Max Tott.

Durante la carrera tuve la oportunidad de platicar con una mujer de 58 años, Sonia. Me contó que corre desde los 13 y que eso la ha mantenido en forma y saludable durante ya 35 años. Sonia también es un muy buen ejemplo a seguir.

Pero quien más me maravilló es una señora de más de 70 años, algunos me dijeron que tiene 78, que corrió y terminó la carrera, en compañía de sus dos nietos adolescentes. Al parecer, corre desde hace mucho tiempo; era maestra en una escuela y ahora ya está jubilada; sin embargo, no ha dejado de correr. Ver a esta señora correr los 21 kilómetros con toda determinación, realmente lo emociona a uno y nos demuestra que la voluntad humana es lo suficientemente fuerte para vencer los retos que se le presentan.

Para mí, la carrera fue muy agotadora, especialmente las cuestas. Varias veces me pasó por la mente tirar la toalla e irme a casa; sin embargo, algo en lo muy profundo del corazón lo hace a uno seguir adelante aun cuando todo el cuerpo gime por rendirse.

Increíblemente para mí, que creía que eso solo pasaba en las películas o en las escenas dramáticas de una olimpiada, los últimos 300 metros fueron los más difíciles: se me acalambraron las piernas, cosa que nunca me había sucedido, y por un momento creí que ya no podría terminar. Sin embargo, logré sobreponerme y llegar a la meta.

La BAM-Max Tott fue mi primera carrera de 21 kilómetros. Me enseñó que el espíritu humano es capaz de sobreponerse a los obstáculos que se le presentan. Que lo único que se necesita es la determinación para seguir adelante cuando todo pareciera indicar que la batalla está perdida. Que cualquiera, incluso una señora de 78 años, puede lograr lo que se propone, si realmente se lo propuso. Que cada una de las más de dos mil personas que la corrimos tenemos una historia que contar, retos que sobrellevar, demonios que vencer. Y le puedo garantizar que cada uno de nosotros, a pesar de las apariencias, nos disfrutamos no solo la meta, sino todo el recorrido. Lo invito a que usted también enfrente la vida con ese mismo ánimo.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 3 de febrero de 2,011.

lunes, 31 de enero de 2011

Fracaso


La balanza empieza a cambiar.

En mi opinión, el problema más importante en el mundo actualmente es la prohibición contra las drogas. Desde mucho tiempo atrás algunos pocos hemos sostenido contra corriente que la única forma de acabar con el flagelo del narcotráfico y todas sus perniciosas consecuencias es a través de la legalización, regulación, despenalización, descriminalización o como quieran llamarle al hecho de restituirle a las personas el derecho a decidir qué hacer con su vida, incluso en el ámbito de las drogas.

Afortunadamente, cada vez más personas se percatan de que la prohibición es un fracaso total, con serias consecuencias para los habitantes de todo el mundo.

El martes, la recientemente creada “Comisión Global sobre Políticas para las Drogas”, luego de un simposio de dos días en Ginebra, estableció su postura frente a lo que califican como el fracaso de la guerra contra las drogas. Según los miembros de la Comisión, la guerra contra las drogas, encabezada por Estados Unidos y la ONU, fracasó y ya es hora de considerar otra vía, para lo cual propone la despenalización de las drogas. Proponen una regularización de las drogas en términos similares a los del tabaco y del alcohol, y considerar a los “narcodependientes” como enfermos y no como criminales.

Sostienen que “las evidencias empíricas y las pruebas científicas aconsejan dar mayor preponderancia a la prevención y a la reducción de la adicción a las drogas”. El ex presidente brasileño Fernando Cardoso dijo que “no se necesita más plata, sino usar mejor la plata. La utilizada en la llamada guerra contra las drogas de los americanos es enorme, —pero es— una plata mal usada porque no tiene resultado efectivo; si se utilizara eso para salud, tratamiento médico, educación, para campañas de publicidad, sería mucho mejor”.

El ex presidente de Colombia y ex secretario general de la OEA César Gaviria también indicó que “los consumos siguen iguales en los últimos 20 años, la violencia y los prisioneros han crecido, se ha vuelto un gigantesco negocio criminal y eso está generando una enorme cantidad de violencia, no solo en Estados Unidos sino en México, en Colombia y, en general, en toda Latinoamérica, y es hora de repensar esa política”.

Lo interesante es que entre los 15 miembros de la Comisión se encuentran personajes tan variados como los escritores Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes; políticos como Ernesto Zedillo, de México; Cardoso, de Brasil; Gaviria, de Colombia; Ruth Dreifuss, ex presidenta suiza y miembro del partido socialista de ese país; el empresario Richard Branson, propietario del grupo Virgin, así como el noruego Thorvald Stoltenberg, ex alto comisionado de la ONU para los refugiados, y el español Javier Solana, ex alto representante para la política exterior y de seguridad de la Unión Europea.

Considero que, poco a poco, la balanza empieza a cambiar. Las consecuencias que la prohibición de las drogas ha tenido sobre la libertad de los habitantes de todo el mundo son terribles y, para variar, los que pagamos las consecuencias somos las personas honestas y trabajadoras que no tenemos nada que ver ni en el consumo ni en el negocio de las drogas.

Alguien me decía que el día que los decapitados, torturados y acribillados por sicarios sean estadounidenses en suelo de Estados Unidos, hasta entonces los políticos de ese país cambiarán su postura ante la prohibición. Creo que tiene razón, pero ojalá que no debamos esperar hasta que eso suceda para que la cosa cambie. ¿Será tan difícil entender?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 27 de enero de 2,011.
Fotografía: Prensa Libre.

jueves, 20 de enero de 2011

Dictamen ideológico

Un nuevo embate contra la libertad de expresión.

La trama iniciada con el asesinato de los Musa continúa y sigue siendo usada como una excusa para acallar la libertad de expresión y que todos dobleguemos la cerviz ante los gobernantes y ante aquellos que, cobijados bajo un manto de inmunidad, creen tener la verdad absoluta y no aceptan que alguien ose cuestionar sus acciones. Afortunadamente, todavía habemos muchos que no nos amedrentamos.

¿A qué viene esto? Pues resulta que los fiscales del MP y la Cicig quieren a como dé lugar “probar” que existió una campaña orquestada por los asesores de los hermanos Valdez Paiz para desprestigiar a Carlos Castresana, a la Cicig, a una jueza y a un “colaborador eficaz”, utilizando a medios de comunicación y columnistas de opinión.

Para ello consiguieron un par de “dictámenes periciales” elaborados por el director de la TGW (y hasta presentado en papel membretado del “Gobierno de Álvaro Colom”) y del director de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Carlos. A ambos se les pidió que dictaminaran si una entrevista realizada por Haroldo Sánchez, de Guatevisión; varias columnas de prensa y un par de reportajes de otros medios de comunicación constituían una campaña de desprestigio contra los arriba mencionados.

El primero no lo afirma categóricamente, pero dice: “Creo encontrar suficientes indicios para pensar que existen fundamentos para suponer que se trata de desprestigiar a estas instituciones y personas”. Más adelante también afirma: “Aunque no hay datos probatorios para hablar de un complot (confabulación de dos o más personas contra otra u otras, según la Real Academia de la Lengua Española), sí hay elementos que podrían hacer pensar que existe la posibilidad de que haya existido”. Juzgue usted si se le puede dar crédito a ese dictamen.

El segundo no puede ocultar su sesgo ideológico a través de todo el dictamen. De hecho, ese sesgo lo traiciona y para contradiciendo sus mismas conclusiones. Dice, por ejemplo: “De hecho no solo en ese caso, sino que desde que se fundó la institución varios se opusieron y siguieron oponiéndose a la misma Cicig; lo podemos leer en las columnas constantemente y obviamente también afectaba porque no era solo contra la persona de Castresana, sino contra la institución, y no les convenía a ellos que la institución siguiera, entonces como hacer que fuera diezmada pues desprestigiándola.” (sic)

Más adelante, los fiscales le preguntan: “Es factible que cierto bloque de columnistas en forma acordada escriban en cierto sentido”. Y él responde: “Es factible por estar encadenados ideológicamente, si es posible sobre todo por el punto de vista ideológico, esto existe en varios medios con algunas excepciones, se denominan los libertarios, no lo sé. Otra forma sería que les pudieran pagar también, a veces coinciden en lo mismo y pareciera que corrió dinero”. Y eso que él mismo había dicho antes: “En realidad la libre emisión del pensamiento se circunscribe a mis ideas ideologías, pero no me da el derecho de ofender a otras personas ni denigrarla” (sic).

En pocas palabras, reconoce que si ha habido oposición a la Cicig, esta viene desde mucho antes y no solo a raíz del caso Valdez Paiz, lo que desbarata la hipótesis de los fiscales. Por si no fuera poco, aunque él mismo indica que la libertad de expresión es para expresar las ideas e ideologías, después ataca a los “libertarios” por estar “encadenados ideológicamente”. ¿Quién lo entiende?

Si quiere usted mismo leer los dictámenes, los encuentra en: www.libertopolis.com/libertopolis/dictamen

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 20 de enero de 2,011.

Bomba


La bomba es sólo una consecuencia y no la causa.

La bomba detonada en un bus, la semana pasada, con la trágica consecuencia de nueve muertos hasta el momento, es un reflejo de la crítica situación de seguridad que debemos enfrentar los guatemaltecos todos los días y un mal augurio para el inicio de este año, matizado por la contienda electoral. Pero el problema no es la bomba; esa fue solo una consecuencia.

El problema central tras este incidente y las muertes violentas de 17 guatemaltecos todos los días es que los gobernantes se han dedicado a cualquier cosa, menos a cumplir con sus funciones primigenias: velar por la seguridad de todos los habitantes del país e impartir justicia.

En las épocas de campaña, los políticos, que siempre son seguidores de la opinión pública, por supuesto que tienen ya identificada a la inseguridad como el problema principal que aqueja a todos los guatemaltecos —de seguro pagaron saber cuántos miles de dólares para que algún consultor internacional les dijera lo que cualquier guatemalteco les podría decir de gratis en la calle—.

No olvidemos que la campaña anterior para el Ejecutivo se decidió a raíz de un vano, vacío, mentiroso y, la verdad, hasta ingenuo, refrán de la “seguridad con inteligencia”.

Así que no nos debe extrañar este año escuchar hasta la saciedad cómo los nuevos aspirantes al guacamolón van a resolver de un plumazo todos los problemas de seguridad que nos aquejan.

Tampoco debemos olvidar que, ya montados en el macho, todo eso lo tiran a la basura. La mejor prueba es que apenas hace un par de días se “entregó” a las autoridades y ahora está en la cárcel quien fuera el creador del “plan de seguridad” de los actuales desgobernantes.

En el caso de la administración actual, más descarados no podían ser. El presidente Colom lo dijo muy claro una vez montado en el trono: “Si quieren seguridad, paguen más impuestos, porque lo que ya se recauda se usará para mis proyectos sociales”. Probablemente a estas alturas del partido a él no le gustaría que se le recordaran esas palabras, pero lo cierto es que, aunque las quiera negar, sus decisiones y actuaciones las han confirmado. Basta recordar que no en una sino en varias ocasiones han desviado fondos de seguridad para los “proyectos sociales”.

Lo que más cólera da es que cuando pasan cosas como la de la bomba en el bus, que ha tenido repercusiones noticiosas internacionales y que se ha convertido en drama mediático, por la muerte de casi toda una familia, allí sí resulta que desde hace tiempo saben cómo actúan los de la banda que cometió el crimen, que ya desactivaron varias bombas con anterioridad, que ya sabían quién las fabricaba y “resuelven” el caso en un dos por tres.

Y si tan eficientes son en este caso y tanta información tenían, ¿por qué no han hecho nada contra los que han asesinado a tanto piloto, que todos sabemos se debe a extorsiones? ¿Por qué no han hecho nada contra los asaltantes motorizados que ya tienen hasta plaza fija y horario para asaltar en varios cruceros de la capital?

Si ni siquiera se necesita mucha “inteligencia”, ya que la información circula habitualmente en las redes sociales, a veces hasta con las placas de los asaltantes.

Así que ya sabe, no se deje engañar por los cantos de sirena de la “seguridad” que le van a ofrecer todos los candidatos.

Se necesita mucho más que eso. Se necesita un cambio del sistema. ¡Urge Proreforma!

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 13 de enero de 2,011.

miércoles, 5 de enero de 2011

La decisión


La decisión más importante para su vida.

No, no le voy a hablar sobre la decisión electoral que este año nos toca hacer. De esa tendremos mucho tiempo para conversar. Le voy a hablar sobre una decisión más sencilla pero que de seguro tendrá consecuencias más trascendentales en su vida.

La decisión es muy simple: ¿qué va a hacer usted en este año que recién empieza? Pareciera una decisión fácil, pero la realidad es que la mayoría no llegamos ni a febrero en la consecución de esos propósitos y nos pasamos el resto del año dejándonos llevar por la corriente, hasta que, a fin de año, nuevamente nos entra la cosquillita de los propósitos y el ciclo se vuelve a repetir.

No me lo tiene que confesar a mi, pero le aseguro que en la mayoría de los casos, esta es la experiencia. Según algunos estudios que han hecho al respecto, menos del 5% de las personas se mantienen firmes durante el año en la persecución de esos propósitos. Coincidentemente son el 5% que, generalmente, viven mejor. Y no me refiero solamente al bienestar financiero sino a todas las áreas de la vida. ¿Le gustaría a usted estar en ese 5%?

Le comparto un poco lo que he aprendido con el pasar del tiempo. La recomendación más importante es que no se ponga tantos objetivos ya que lo más probable es que no logre ninguno. Idealmente debería definir un sólo propósito en el año en cada una de cuatro areas: salud, finanzas, desarrollo personal y vida social. El orden es importante porque si no está bien de salud, todo lo demás es irrelevante; si no está bien económicamente, será difícil ocuparse de las otras áreas; y por último, debe usted desarrollarse para tener algo que darle a los demás.

Si bien es cierto es importante fijarse los propósitos, lo más difícil es ejecutarlos. Aquí he encontrado diferentes fórmulas. Una que recomiendan mucho es que, una vez tiene uno un objetivo claro y medible, debe empezar de allí para atrás a especificar todos los pasos necesarios para alcanzarlo y, una vez tiene toda la secuencia, es muy fácil seguir los pasos. De allí, sólo tiene que llevar control de lo que tiene que lograr en este mes, en esta semana y en este día e irremediablemente llegará a alcanzar su cometido. En teoría, esta es la fórmula perfecta para lograr cualquier propósito. En la práctica, he encontrado que es muy difícil pensar en toda la secuencia de antemano, por lo que en muchas ocasiones me he quedado en el arranque sin poder concretar todos los pasos y, por lo mismo, llegar al más importante: el primero.

Recientemente me encontré otro método que se ajusta más a mi forma de ser denominado: “divide y conquistarás”. Una vez tiene sus objetivos, establezca más o menos dónde debiera estar al final del trimestre (digamos, el 1 de abril) y póngalo en un lugar visible. Que no le importe lo que deberá hacer en el segundo trimestre, eso lo verá en abril. Luego, al inicio de cada semana, planifique las cosas que tiene que hacer esa semana para acercarse al objetivo del trimestre. Qué tenga que hacer la próxima semana, que no le importe. Y por último, al inicio de cada día (o mejor aún, al final del anterior), planifique lo que tiene que hacer ese día para acercarse al objetivo de la semana. No se preocupe por lo que deba hacer mañana, solo lo de hoy. ¿Es un método exacto? No, y probablemente no llegue con precisión al objetivo que se propuso en el año, pero lo importante es que de seguro estará más cerca y adicionalmente, tendrá lo más importante: lo que tiene que hacer hoy. Le deseo muchos éxitos en el 2,011.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 6 de enero de 2,011.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Un buen año


Agradezcamos nuestras bendiciones.

Cuando termina un año, casi siempre tendemos a hacer un recuento de cómo nos fue en él. Este probablemente no será la excepción, pero yo lo invito a que, más que los problemas o desgracias que le pudieran acaecer, vea todo lo bueno que le pasó y que eso le sirva para enfrentar los retos que el nuevo año le presente con mucho entusiasmo y determinación.

No podemos obviar que el 2,010 fue un año difícil en el mundo debido a la crisis financiera, pero, aunque no nos haya ido tan bien como otros años, tampoco es que haya sido catastrófico. De hecho, para muchas personas con que he hablado, si bien es cierto no fue uno de los mejores años, tampoco les fue tan mal. En cualquier caso, sea que le haya ido mal o bien en su economía, el año ya pasó y ahora debemos prepararnos para enfrentar el próximo reto.

En los demás aspectos de su vida, muy probablemente tuvo buenas y malas experiencias, éxitos y fracasos, amigos o familiares que se fueron, nuevas vidas y amigos que llegan; por todo lo cual debemos sentirnos agradecidos. Cuando al fin logramos entender que es precisamente de las malas experiencias de las que podemos obtener la mayor sabiduría, aprendemos a estar agradecidos por todo lo que nos pasa, sea bueno o aparentemente malo.

No puedo saber lo que le pasó a usted en este año. Le cuento algunas de las cosas que me pasaron a mí. Este año perdí a mi mentor y amigo, Manuel Ayau, quien fue un gran ejemplo hasta en su partida, ya que batalló largamente y hasta el final con la enfermedad que le tocó enfrentar. Me dejó un vacío que simplemente, no será llenado. Pero me dejó también la satisfacción de haber compartido por casi dos décadas con un gran hombre que siempre defendió sus principios y nuca bajó la guardia. Que durante más de 50 años batalló en el debate de las ideas y gracias a cuya labor, aunque pocos se lo reconozcan, es que Guatemala está mucho mejor de lo que podría estar. Siempre le recordaré.

Este año también tuve un par de sustos con la salud de mis papás, pero gracias a Dios, todo está bien y pudimos concluir el año toda la familia junta, por lo cual también estoy agradecido. Este año mi familia y amigos han sido una gran bendición en mi vida. Por eso también estoy agradecido.

Cumplí varios de los objetivos que me propuse en el año, de otros varios quedé corto, pero logré algunos que no me había propuesto. Uno de los que más satisfacción me ha dado es haber aprendido a cocinar. Si alguien me hubiera dicho hace un año que en el 2,010 cocinaría la cena de Navidad para la familia, no me lo hubiera creído. Sin embargo, gracias a la buenas enseñanzas del Chef Juan Manuel Rossi de Cook & Relax, ahora no sólo yo sino también mi hija, pasamos de no saber absolutamente nada a animarnos a cocinar el pavo para 15 personas. Y por eso también estoy agradecido.

Que vivimos en un país violento en el que cada día es casi una aventura suicida, sí. Que debemos esforzarnos mucho para prosperar a pesar de los gobernantes, también. Pero que eso no nos desanime. Todo lo contrario, que nos impulse a seguir proponiendo cambios al sistema para que podamos, finalmente, encaminarnos a un verdadero Estado de Derecho.

No sé usted, pero yo despediré el año 2,010 como un buen año, en el que, a pesar de los reveses, los obstáculos, las angustias, las tristezas, tuvimos éxitos, vencimos retos, nos sobrepusimos a la adversidad y sobre todo, fuimos felices. Y por todo eso, estoy agradecido. Le deseo que el 2,011 le traiga muchos retos, éxitos y bendiciones.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 30 de diciembre de 2,010.

viernes, 24 de diciembre de 2010

La senda olvidada


No olvidemos el sentido de la celebración.

Estamos a unas horas de que se celebre una de las fiestas más tradicionales de la cristiandad: la Navidad. La forma de celebrarlo varía entre países, regiones y pueblos, pero el centro de la celebración es el mismo: el nacimiento de Jesús en Belén, hace un par de milenios. Sin embargo, en medio de las tradiciones y celebraciones, los abrazos y la comida, generalmente quedan pocas oportunidades de conmemorar la Navidad por lo que realmente representa.

Y esto no es solo por las carreras de la época; de hecho, en muchos casos y desde hace varios siglos las mismas tradiciones que se le han ido añadiendo a la celebración han nublado el camino, haciendo cada vez más difícil el transitarlo. Yo veo esto desde dos perspectivas: el lado fraternal y el lado espiritual.

La Navidad se ha convertido en muchos países en la celebración familiar por excelencia, y Guatemala no es la excepción. Es el momento ideal para reunirse con toda la familia, disfrutar juntos de los alimentos, compartir buenos deseos y bendiciones, intercambiar regalos y, en general, pasar un buen rato con los familiares, con quienes quizá difícilmente nos reunimos en otras ocasiones. Y eso está bien. Creo que todos necesitamos de momentos como estos, en donde los lazos familiares se refuercen.

Como muchos han comentado, se llega a incluso sentir un “espíritu navideño” que básicamente se refiere a un cambio de actitud en muchas personas, quienes durante el mes de diciembre se vuelven más afables y amables que de costumbre. Y eso también está bien. Claro que sería mejor que el “espíritu navideño” les durara más tiempo, pero por lo menos algo es. En Guatemala, especialmente, donde hasta tocar la bocina en el tránsito puede ser ofensa suficiente para que alguien lo balee a uno, ese cambio de actitud es más que bienvenido.

Pero el inicio de todo esto es el significado espiritual de la Navidad. Para quienes nos confesamos cristianos, esta representa el parteaguas de la historia, precisamente porque celebra el inicio de la vida en la Tierra del Cristo y, por ende, del clímax del plan de redención. Parece poco pero, al final, todo el cristianismo se basa precisamente en la vida, muerte y resurrección de Jesús. Como muy bien lo dijo Pablo: “Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe”. Pero esto, dos milenios después, parece para muchos tan lejano, que hasta pena les da reflexionar y comentar al respecto.

La Navidad ha pasado por varias etapas en mi vida. De pequeño, era una etapa fenomenal, por el árbol, los adornos, los regalos, el viaje a la capital a visitar familiares y amigos; en fin, una época esperada. Luego pasé por mi etapa de extremista, en la que dicha celebración era casi anatema, por pagana, al grado de que creo que era el día en el año en que más temprano me acostaba, para no estar “presente” durante la misma. Etapa esta de la que, afortunadamente, salí hace ya bastante.

Con el tiempo uno va aprendiendo la mesura. Ahora la Navidad para mí tiene mucho de ambos temas, lo fraternal y lo espiritual. Es una reunión familiar —y este año hasta vamos a cocinar el pavo en nuestra casa—, pero también tengo muy presente lo que conmemora. Y lo que represente para cada quien, está bien. Usted aprenda a disfrutarla y, si tiene a bien aceptar mi consejo, por lo menos dedique un minuto de su tiempo a reflexionar sobre el origen de la misma. ¡Que pase una muy feliz Navidad!

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 23 de Diciembre de 2,010.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Nunca funcionó












A todos nos alcanza la realidad, incluso a Fidel Castro.


La controversia sobre las declaraciones en las que Fidel Castro le dijo a Jeffrey Goldberg y a Julia E. Sweig que "el modelo cubano ya no nos funciona ni siquiera a nosotros", le ha dado la vuelta al mundo. Aunque Fidel luego ha tratado de explicar que le entendieron mal, lo cierto es que reconoció algo que casi todos, menos los socialistas más fundamentalistas siempre hemos sabido: ese sistema nunca funcionó.

Cuando suceden casos así, se suele comentar a raíz de testimonios de segunda mano y rápidamente se deriva el efecto de teléfono descompuesto. Para no caer en errores, fui a buscar la fuente original, el blog de Jeffrey Goldberg, "Goldblog", quien es periodista de la revista The Atlantic. Para tener aún mayores elementos, también escuché una conferencia de prensa telefónica que dieron este lunes Goldberg y Sweig, Directora de Estudios Latinoamericanos del Consejo sobre Relaciones Exteriores.

Según cuenta Goldberg, Fidel lo invitó a Cuba a raíz de un artículo que publicó sobre Irán e Israel. De lo que ha contado hasta la fecha en su blog (después publicará un artículo completo en la revista) la preocupación principal de Fidel era la posibilidad de una guerra nuclear a raíz de las tensiones entre Irán e Israel, y enviarle un mensaje a Ahmadineyad para que modere su antisemitismo. No sé que irá a decir Ahmadineyad, pero al que si le llegó este mensaje fue a Chavez, que ahora salió diciendo "respetamos y queremos" a los judíos. Por cierto, Fidel también manifestó estar arrepentido por su papel en la crisis de los misiles de 1963.

Fue durante un almuerzo en el que Goldberg le preguntó a Fidel: "¿Cree que el modelo cubano es algo que todavía vale la pena exportar?". A lo que Castro le respondió: "El modelo cubano ya no nos funciona ni siquiera a nosotros".

Luego de que esta afirmación del dictador cubano (exdictador, para algunos) le diera la vuelta al mundo, Castro intentó cambiar el sentido de sus declaraciones. El viernes pasado expresó que si bien es cierto, sí fue eso lo que dijo, "Lo real es que mi respuesta significaba exactamente lo contrario de lo que ambos periodistas norteamericanos interpretaron". Goldberg respondió ese mismo día en su blog: "lamento decirlo, pero la expresión 'el modelo cubano ya no nos funciona ni siquiera a nosotros' significa 'el modelo cubano ya no nos funciona ni siquiera a nosotros'". Incluso dijo que, como experimento, haría la prueba de darle el sentido contrario a lo que Fidel dijo, y lo puso así: "El modelo cubano funciona tan bien para nosotros que lo queremos exportar", lo que claramente no tiene ninguna relación con sus declaraciones. Pero lo que es más, tampoco lo tiene con las noticias recientes de que van a despedir a medio millón de "trabajadores del estado" porque simplemente el sistema ya es insostenible.

Es un triste epitafio para la vida de un dictador, esclavista y asesino, terminar reconociendo que aquellas cosas por las cuales les desgració la vida a muchos millones de personas, cubanos y no cubanos, eran una mentira. La realidad siempre nos alcanza y Fidel no podía ser la excepción. El "sistema cubano" nunca funcionó, ni podría funcionar, simplemente porque viola el derecho fundamental a la libertad que todas las personas tenemos. Lástima que hasta ahora lo reconozca Fidel. ¿Cuántas vidas se pudiesen haber salvado si él hubiera tenido los pantalones para reconocer su error hace 50 años y no ahora que es él quien enfrenta las puertas de la muerte?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 16 de septiembre de 2,010.

Foto: Foto de Jeffrey Goldberg con Fidel Castro en el acuario de la Habana. Atrás de Goldberg está Celia Guevara, hija del Che. Foto publicada por Jeffrey Goldberg en su blog.

jueves, 9 de septiembre de 2010

La lluvia, ¿culpable?













Un nuevo ejemplo de las consecuencias de la falta de responsabilidad en las deciciones públicas.


La crisis que estamos vivien-do actualmente en Guatemala no es responsabilidad de la lluvia. A ella, a lo sumo, se le puede acusar de ser la gota que rebalsó el vaso, con lo que se desencadenó una serie de tragedias. Quizá el cargo que se le pueda imputar sea el de cómplice, pero muy probablemente saldría libre bajo la figura de “colaborador eficaz”, ya que si seguimos las pistas que va dejando, encontraremos a los verdaderos responsables.

Lamentablemente para ella, todavía no han logrado escoger a quién se encargue de la defensoría pública para que le pueda brindar asesoría de cómo defenderse de las acusaciones que contra ella han interpuesto el presidente, el ministro de Comunicaciones y los contratistas del Estado. Todos ellos, y algunos más, la acusan de ser la culpable de los derrumbes, de los deslaves, de los puentes caídos y del deplorable estado en que se encuentra la mayoría de las carreteras del país.

Probablemente sí, la lluvia sea en parte culpable de las tragedias recientes, pero no es responsable de ellas. La responsabilidad debería caer sobre muchas personas que durante largos años —que no sólo en la administración actual— han “mamado de la teta” de los tributarios, cobrando y pagando carreteras de a cien, pero entregando y recibiendo carreteras de, a lo sumo, cuarenta, mientras entre ellos se reparten el resto. Es la historia de nunca acabar. Los funcionarios que “piden” comisión para conceder trabajos a empresaurios que se han acostumbrado a ser “contratistas del Estado”. Y los empresaurios, que no empresarios, que se han acomodado a ese sistema corrupto con tal de poder seguir disfrutando de los buenos ingresos que obtienen en esas obras. De hecho, estos son todavía más responsables, porque los funcionarios generalmente lo más que duran son cuatro años, pero los empresaurios, con las salvedades de los funcionarios que se gradúan a “contratistas”, siguen siendo los mismos. Con cada nueva administración, lo que cambia es a quién le pagan la comisión y de cuánto es. En algunos gobiernos, los funcionarios se han vuelto muy “chuchos” y piden comisiones exageradas. Cuando esto ha sucedido, hasta los empresaurios se han quejado, pero cuando uno les dice que por qué no los denuncian, la respuesta siempre es la misma: “Si no nos dan más trabajo”.

Lo que los hace a todos cómplices y responsables, no sólo de la corrupción, sino de todas las tragedias y muertes que se dan como consecuencia de la deficiente infraestructura que se obtiene por tener que bajar la calidad para que “salgan las cuentas”.

No acuso a todos, porque sí he encontrado a algunos que realizan su trabajo a conciencia. De hecho, admiro mucho a alguien que, aún dedicándose a la construcción, me dijo una vez que él prefería, aunque no creciera mucho, trabajar sólo con empresas privadas, porque en los trabajos con el gobierno siempre había que caer con “mordidas”.

Así que no nos dejemos engañar. La lluvia fue sólo el detonador. Los responsables son los funcionarios públicos y quienes les han trabajado, repito, no sólo en esta administración, sino también en las anteriores. Todo esto no exime de responsabilidad a quienes, adicionalmente, se han encargado de desviar los recursos para otros fines.

¿Es la solución darles más dinero? Para nada. Con ese dinero va a suceder exactamente lo mismo. El culpable es el sistema benefactor mercantilista que tenemos y todos aquellos que se han aprovechado de ese sistema para su propio beneficio. Mientras no se cambie el sistema, los resultados no serán muy diferentes.

Publicado en Prensa Libre el jueves 9 de septiembre de 2,010.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Conspiración Libertópolis






Los que ven micos aparejados por cualquier lado... ¿será que están viendo el espejo?


Por estos días han circulado en el Internet un pasquín y una entrevista hecha a uno de los autores del pasquín, en la que elaboran toda una teoría de la conspiración sobre cómo, según ellos, se está fraguando un golpe de Estado contra Colom. Una buena parte de su ridícula teoría la tejen alrededor de Libertópolis, empresa de la que orgullosamente formo parte.

Como suele suceder en esas disparatadas teorías de la conspiración, nos atribuyen un poder extremo para influenciar lo que sucede en los medios de comunicación, al manejar, cual titiriteros, a muchos periodistas. A los autores de tal teoría les digo, no hay tales: solo existe en su fumada mente; pero muchas gracias por considerar que tenemos tal nivel de influencia.

Las teorías de la conspiración encajan muy bien en la mentalidad de aquellos que consideran que siempre debe haber alguien que esté controlando las cosas, quienes creen que sin esos controles los estúpidos seres humanos (el resto, no ellos) acabarían con la humanidad. Son casi siempre los mismos que propugnan porque el Gobierno tenga todo el control posible sobre la vida de las demás personas, ya que, según ellos, de otra manera el caos reinaría. Son los mismos que nunca pueden entender el orden espontáneo porque, aunque no lo reconocen abiertamente, desprecian al resto de las personas y consideran que no son capaces de actuar para su propio beneficio, sino que necesitan a alguien que siempre les esté guiando y les diga por dónde deben ir, qué deben comer, en qué pueden trabajar. Pero sobre todo, ellos mismos son conspiradores, les gusta manejar las cosas por detrás y no hacen más que juzgar por su propia condición, como el león.

Si entendemos la acción humana, no podemos darle el más mínimo crédito a las teorías conspiracionales, ya que la mayoría de ellas, incluida la del pasquín de marras, implican que los seres humanos son simples piezas, tontas y sin iniciativa, de un gigantesco juego de ajedrez, que solo hacen y dicen lo que el “titiritero” (el conspirador) los lleva a hacer y decir. Claro, quienes propugnan estas teorías, en efecto lo creen así, con lo que demuestran no solo su total desconocimiento de la acción humana, sino también su total desprecio por las demás personas.

Nosotros, por otra parte, siempre hemos defendido el derecho que tienen todas las personas, todos los individuos, a buscar su propia felicidad por los medios y caminos que mejor estimen convenientes, siempre y cuando no violen el mismo derecho que tienen todos los demás. Sería irónico y risible que, si fuéramos “conspiradores”, hiciéramos todo lo posible para que nuestras propias conspiraciones fracasaran, fomentando el libre albedrío de las demás personas.

Es precisamente por la estupidez que reflejan quienes elaboran tales teorías que no vale la pena prestarle atención a sus desvaríos. Ni vale la pena, siquiera, analizar la secuencia que siguen en su pensamiento para llegar a las conclusiones a que llegan, ya que si uno tiene aunque sea un poco de conocimiento sobre las circunstancias, rápido ve que se fuman las conclusiones a partir de hechos aislados cuyos detalles desconocen, sea por ignorancia o por mala fe, al igual que lo hacía, por cierto, Carlos Castresana con algunas de sus “verdades interinas”.

Así que, cuando le lleguen con las teorías de la conspiración, pídales que mejor le cuenten una de vaqueros. Y si quiere forjarse su propia opinión, escúchenos en la 100.9 FM, 560 AM y en www.libertopolis.com.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 2 de septiembre de 2,010.

jueves, 26 de agosto de 2010

Operación Mordaza

La libertad no se pierde de repente, se va perdiendo poco a poco...

Los casos más representativos de la represión a la libertad de expresión en América Latina comenzaron como una leve brisa de tiranía de parte de los gobernantes de turno, que hoy se han convertido en piezas fundamentales para la perpetuación de dictaduras e ícono de quienes desearían seguir esos mismos pasos para eternizarse en el poder.

Estos procesos de toma del poder siempre han incluido la anulación, parcial o total, de la libertad de expresión. Pues es solamente cuando se logra acallar a quienes critican a los gobernantes y sus abusos de poder que estos personajes y sus maquinarias logran por fin establecerse con total impunidad.

La libre emisión del pensamiento es esa herramienta ciudadana que permite emitir opiniones sobre las acciones y conductas de los gobernantes, y es una de las herramientas fundamentales para preservar la libertad de todos los habitantes de un país, ya que donde los gobernantes pueden actuar impunemente sin que nadie se atreva a cuestionar esas actuaciones se acaba la libertad y reina la tiranía. Y es muy importante entender que este no es un derecho exclusivo de los periodistas, como algunos pretenden hacer creer, sino que es un derecho fundamental de todos los habitantes de un país. El que cualquier habitante sea libre de expresar su opinión ha permitido, a través de la historia, un balance sano en los sistemas políticos.

Son incontables en la era moderna los casos de políticos sacudidos por escándalos de corrupción, de compadrazgos e incluso sexuales, que han debido dejar sus cargos, y en algunos casos hasta enfrentar juicios, gracias a que sus abusos de poder han sido evidenciados a través de esa libertad de expresión. Sin ir muy lejos, en Guatemala nos enteramos casi todos los días de nuevos escándalos en la administración pública, gracias a la labor de periodistas que se dedican a investigar las actuaciones de los funcionarios. Pero eso podría pronto cambiar.

La libertad de expresión está bajo acecho de quienes desearían actuar impunemente sin que nadie se atreva a revelarlo. Está bajo acecho de quienes quisieran perpetuarse en el poder y echar mano de todos los recursos de los habitantes del país. No nos debe extrañar, ya que así ha sucedido en otros países de nuestro continente.

Por eso es tan importante que el artículo 35 de la Constitución Política, y la libertad de expresión que defiende, sean comprendidos a profundidad como un derecho inalienable de todos los habitantes del país. Y más importante aún, que a partir de este conocimiento se comprenda que es parte importante del ejercicio ciudadano ante cualquier amenaza por parte de los gobernantes.

Por eso es preocupante que ante una amenaza real contra la libertad de expresión en nuestro país, materializada en un dictamen de la CC que deniega un amparo a la periodista Marta Yolanda Díaz-Durán contra el vicepresidente Rafael Espada, quien la persigue penalmente como funcionario público por ejercer su derecho a la libre expresión, sean pocos quienes hayan medido la dimensión de tal aberración constitucional, que abre las puertas para que las brisas de la tiranía y el autoritarismo comiencen a soplar en nuestra tierra.

Ya no será necesario irnos hasta Sudamérica o el Caribe para contemplar la pérdida de la libertad, sino será en nuestra propia casa, con una mordaza intelectual ajustada, donde sentiremos los embates de aquello que tanto temimos que pasara. ¿Nos quedaremos callados desde ya?
Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 26 de agosto de 2,010.

CC limita expresión

Con salidas políticas, la CC está acabando con las pocas esperanzas que quedan en Guatemala.

La semana pasada la Corte de Constitucionalidad (CC) denegó a la periodista Marta Yolanda Díaz-Durán un amparo que interpuso en septiembre del 2009 contra el vicepresidente Rafael Espada. Esto establece un grave precedente en contra de la libertad de emisión del pensamiento. Así es como se pierden la libertad y derechos en una sociedad que, si no reacciona, cuando sienta ya no tendrá ningunos.

El caso inició con la publicación de un artículo denominado “El beso de Espada”, argumentando que Espada se reunió con Rodrigo Rosenberg, conocía las acusaciones que él hizo sobre el asesinato de los Musa y que no había hecho nada. Espada argumentó que eso no era cierto y entabló una demanda penal contra ella por calumnia, injuria y difamación.

Ante la amenaza de una persecución penal por ejercer el derecho a la libertad de expresión, protegido por la Constitución en el artículo 35, Marta Yolanda planteó un amparo en la CC. El punto medular aquí es el que reza: “No constituyen delito o falta las publicaciones que contengan denuncias, críticas o imputaciones contra funcionarios o empleados públicos por actos efectuados en el ejercicio de sus cargos. Los funcionarios y empleados públicos podrán exigir que un tribunal de honor, integrado en la forma que determine la ley, declare que la publicación que los afecta se basa en hechos inexactos o que los cargos que se les hacen son infundados. El fallo que reivindique al ofendido deberá publicarse en el mismo medio de comunicación social donde apareció la imputación”.

Según la querella presentada por el vicepresidente, las acusaciones que hace Marta Yolanda lo afectan en su “dignidad de persona humana”, y por tanto procede perseguirla penalmente, indistintamente de lo que dice el Art. 35. Lo interesante del caso es que él mismo, en la querella, dice: “Actúo como funcionario público, en mi calidad de Vicepresidente de la República...”.

No puedo entrar aquí al origen del asunto, ya que los únicos que podrían validarlo son Rodrigo y Espada, pero llama la atención que en el juicio contra los sicarios que mataron a Rosenberg, Mario Fuentes Destarac declaró bajo juramento que él mismo se lo había dicho a Espada, y el hijo de Rosenberg dijo que sabía que su papá se había reunido con Espada. Pero ese no es el punto que debía decidir la CC. Debía decidir si un funcionario puede demandar penalmente a una periodista por imputaciones realizadas en su contra.

Y allí considero que los magistrados cometieron un grave error que sentará un pésimo precedente. Dicen que el vice no ejerció poder público alguno y que está en su derecho al considerar que no era en el “ejercicio de sus funciones”. Y yo me pregunto, ¿buscaría Rosenberg el apoyo de Espada por ser cardiólogo o por ser vicepresidente? ¿Por qué entonces se presenta en la acusación como vicepresidente? ¿Por qué la misma CC después dice que no carga las costas al amparante, ya que no ha “reconocido legitimación para su cobro a entidad estatal, descentralizada o autónoma alguna...”? Entonces, ¿en qué quedamos, era el “vicepresidente” o un ciudadano cualquiera?

Lo peor del caso es que los mismos magistrados dicen en la sentencia que ya un “órgano jurisdiccional competente” se negó a acceder a lo solicitado por el vicepresidente, porque debe sujetarse a lo establecido en la “Ley de Emisión del Pensamiento”, y utiliza esto para justificar que la demanda penal no era una amenaza (hago la salvedad que todavía hay dos demandas vigentes).

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 19 de agosto de 2,010.

Extinción de Propiedad

Le llamen como le llamen, es el principio del fin de la propiedad privada.

La escena fue patética, pero un gran presagio de lo que a todos nos puede suceder: Hugo Chávez caminando por una plaza rodeado de sus achichincles. Pregunta sobre un edificio, le dicen qué es, y él grita “exprópienlo”. Así de fácil, un dictador “democrático” mostrando su completo irrespeto por uno de los derechos fundamentales de las personas, el de la propiedad.

Para su referencia, justo ahora se discute en el Congreso una ley que abre las puertas para que en un futuro no lejano, esa misma escena se repita en la Plaza de la Constitución, en la colonia Utatlán, en el Mezquital, en la Zona Viva, en la Cañada o en la costa sur de Guatemala: la ley de “extinción de dominio”.

Esta aberración jurídica es un claro ejemplo del porqué Henry Hazlitt decía que antes de aprobar una política pública hay que analizar sus efectos no solo sobre un grupo determinado de personas, sino sobre todas las personas, y no solo en el corto plazo, sino en el largo plazo.

Quienes la promueven argumentan que será una maravilla para combatir el crimen organizado y el narcotráfico, razón por la cual la “Embajada” está tan interesada en que se apruebe lo más pronto posible y por la que hasta la bautizaron eufemísticamente “ley antinarco”. Dicen que no es confiscación y que solo se utilizará en contra de los narcos y los políticos corruptos.

Pero lo que digan sus impulsores son solo ingenuas (o quizá malévolas) declaraciones de buenas intenciones. Lo que vale y lo que podrá utilizar algún futuro Chávez guatemalteco es lo que queda escrito en la legislación. Y esta es muy clara en las violaciones al debido proceso, a la presunción de inocencia y al derecho de propiedad.

Lo de que no es confiscación es una gran mentira. Según sus propias definiciones, la diferencia entre “confiscación” y la “extinción de dominio” es que la propiedad se haya obtenido lícita o ilícitamente. Sin embargo, después se establece que toda propiedad se presume obtenida ilícitamente y que el propietario inconstitucionalmente lleva la carga de la prueba, es decir, el “Estado” no tiene que probar que usted haya obtenido ilícitamente algo, sino que si usted no logra comprobar cómo obtuvo algo, se lo puede quitar sin mayores miramientos.

Si no me cree, le invito a revisar la propuesta de legislación. Le doy sólo un ejemplo: artículo 2, inciso a: “Actividades ilícitas o delictivas: Son todos aquellos hechos punibles contemplados en el Código Penal y leyes penales especiales, así como toda actividad que no siendo delito o falta, produzca un incremento patrimonial injustificado de cualquier persona individual o jurídica”.

Repito la gigantesca violación constitucional: “toda actividad que no siendo delito o falta, produzca un incremento patrimonial injustificado de cualquier persona individual o jurídica”. ¿Y quién define qué justifica o no un incremento patrimonial? ¿Y cómo es eso que aunque no sea delito o falta?

Y este es solo un ejemplo de las aberraciones y abusos contra los derechos fundamentales de todos los guatemaltecos que contiene esta legislación. Y algunos, ingenuamente, todavía lo justifican diciendo que “quien nada debe, nada teme”. Como que Guatemala no fuera el lugar donde los ciudadanos le tenemos casi tanto o más temor a los policías que a los criminales. Y con definiciones como las que establece ese mamarracho jurídico, todos debemos y todos somos culpables (menos los pícaros políticos que por el momento detenten el poder).

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 12 de agosto de 2,010.

jueves, 5 de agosto de 2010

Muso












Fue la persona más influyente en Guatemala durante la segunda mitad del siglo veinte.


Lo conocí en 1993, durante un seminario sobre energía eléctrica. Yo ya tenía casi un año de escribir columnas en medios de comunicación y, aunque me identificaba por completo con las ideas de la libertad, nunca antes había tenido contacto directo con Manuel Ayau, con la Universidad Francisco Marroquín ni con el CEES. Ese día almorzamos juntos con su hijo Manuel. Fue el inicio de una amistad muy enriquecedora que duró 17 años.

Aunque nos separaban 40 años de edad y yo lo conocí ya avanzado en su vida, desde el principio nos identificamos mucho. A pesar de que todo el mundo lo llamaba Muso, yo en muy raras ocasiones pude llamarlo así. Para mí siempre fue el “doctor”. Aprendí mucho con él. Nos veíamos casi siempre, por lo menos una vez a la semana, en el almuerzo del CEES, los lunes. Si estaba en Guatemala, nunca faltaba. En esos inolvidables almuerzos en el CEES, primero en la casa de la zona 4 y luego en la UFM, fue donde yo me empapé de las ideas de la libertad. El doctor siempre tenía alguna anécdota que contar sobre sus experiencias, de la vida, de la empresarialidad, de sus conversaciones con Hayek, Mises, Friedman y otros grandes defensores de la libertad, así como de su participación en la vida política guatemalteca.

Fueron muchas las conversaciones que sostuvimos también en su oficina. Sus intereses eran tan variados que hasta tenía registradas patentes de inventos propios. Su mentalidad de ingeniero siempre lo llevaba a pensar nuevas y mejores formas en que se podían hacer las cosas.

Cuando lo conocí ya no daba clases en la universidad, por lo que realmente nunca tomé clases formales con él. Sin embargo, aprendí muchísimo tan solo escuchándolo en esas muchas ocasiones. Poseía muchos conocimientos y siempre estaba leyendo y tratando de aprender más. Pero no se quedaba sólo con el conocimiento, reflexionaba mucho sobre lo que leía, tratando de entender y comprender más. Lo que más llegué a apreciar de él era su capacidad para explicar, de manera tan fácil y didáctica, conceptos complejos y difíciles de entender.

También admiré mucho su humildad. A pesar de que considero que fue la persona más influyente en nuestro país en la segunda mitad del siglo XX y que su influencia no se circunscribió a nuestro país, sino que llegó a muchísimos lugares, en donde, por cierto, fue más apreciado que localmente. Siempre fue un hombre sencillo y modesto, dispuesto a hablar con cualquier persona, incluso con quienes denostaban contra las ideas de la libertad.

Su sentido del humor y esa chispa con la que siempre tenía en la punta de la lengua la respuesta adecuada a cualquier pregunta o cuestionamiento eran siempre admirables. Que no quita que no fuera capaz de enojarse, aunque no era la norma. En el tiempo que compartí con él, sólo recuerdo haberlo visto enojado en dos ocasiones, y creo que eran justificadas.

Siempre su interés fue cómo lograr que los guatemaltecos tuviéramos un mejor nivel de vida. En esa búsqueda fue que llegó a las ideas de la libertad y a ese propósito le dedicó su vida. El CEES, la Universidad Francisco Marroquín y Proreforma forman parte de ese legado que deja como testimonio vivo de su deseo porque en Guatemala vivamos mejor.

Ahora que me toca despedirme de mi mentor y amigo, le puedo decir que se puede ir con toda tranquilidad. Hizo muchísimo más de lo que cualquiera podría pedirle y deja un mundo mucho mejor que el que encontró. Descanse en paz, doctor, su legado permanecerá...

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 5 de agosto de 2,010.

Foto: Convivio del CEES, diciembre 2,008.

Indocumentados












Lo ridículo es que ahora muchos guatemaltecos están indocumentados en la propia Guatemala.


Carlos, un guatemalteco muy emprendedor, vivía desde hace varios años de “mojado” en Estados Unidos. Específicamente en Phoenix, Arizona, donde había logrado sentar cabeza trabajando como jardinero, plomero y carpintero. Se casó con una salvadoreña y procrearon dos hijos “americanos”. Cuando empezó a ver las sombras de las consecuencias de la aplicación de la norma SB1070 en la que ya casi consideraba su ciudad, meditó mucho sobre lo que debería de hacer, y llegó a la conclusión de que lo mejor era regresarse a Guatemala. No sabía el calvario que le esperaba.

Durante el tiempo que trabajó en Arizona había logrado acumular buenos ahorros y estaba convencido de que con todo lo que había aprendido de empresarialidad se las podría arreglar en su terruño. La amenaza de que lo llegasen a separar de sus hijos fue, quizá, el factor que más pesó en la decisión. Antes de que entrara en vigencia la atemorizadora norma, partió con su familia para Guatemala.

Llegaron llenos de ilusiones. Visitaron a todos los familiares que tenía años de no ver, a quienes les presentó a su nueva familia. En las pláticas con sus familiares y amigos, ellos le comentaban lo difícil que estaba la situación debido a la violencia. Algunos de ellos habían tenido que abandonar sus casas, por las amenazas y extorsiones de los mareros. Pero todo ello no los desilusionó. Venían dispuestos a dar lo que fuera necesario.

Carlos quería hacerlo todo en regla. Poner un negocio formal. Pero pronto se encontró con muchas trabas. La primera fue que durante el viaje a Estados Unidos había perdido su cédula, así que tenía que obtener una nueva para iniciar los trámites. No podía ni abrir una cuenta en el banco, no digamos inscribir su empresa en la SAT, así que empezó a hacer los trámites. Fue allí donde se enteró del nuevo DPI. En la municipalidad no le pudieron emitir una reposición de la cédula, ya que ahora tenía que hacer el trámite en el Renap. Allí le dijeron que tampoco le podían emitir una cédula, sino que debía tramitar de una vez su DPI. Primero tenía que sacar su certificación de nacimiento. Luego de la espera para que se la emitieran, resultó que habían ingresado mal sus datos y sus apellidos no estaban correctos. Esa corrección le llevó varias colas y varias semanas.

Mientras tanto, empezó a ver qué hacía. Puso una distribuidora “informal” de productos que traía estilo “paca”, a través de contactos que había hecho durante su estadía en Estados Unidos. El negocio empezó a caminar, pero también los problemas. Mareros lo extorsionaron, le robaron un par de veces la mercadería. Y no podía presentar ninguna queja porque era “informal”.

Cuando finalmente le entregaron su certificación corregida, hizo el trámite para sacar el DPI. Le dijeron que en un mes estaría el ansiado documento. Pasó el mes. Se presentó nuevamente al Renap, donde le informaron que habían revisado la información y el sistema les decía que él había muerto en 1921, por lo que no podían emitirle el DPI. Le dijeron que debía iniciar nuevamente los trámites. No valieron ni sus ruegos ni sus quejas.

En eso se enteró de que una jueza había detenido temporalmente la SB1070. No le costó mucho tomar una decisión. Para estar indocumentado en su propio país, prefería estar indocumentado en Estados Unidos, donde por lo menos tendría el consuelo de que no lo extorsionarían por ser exitoso. Regresó a su casa, tomó a su familia y emprendió el viaje de regreso al norte.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 29 de julio de 2,010.

Foto: Prensa Libre.

jueves, 22 de julio de 2010

Excepción de muerte





Para variar: hay que tratar bien a los criminales, y los ciudadanos que se jodan.







En nuestra Guatemala surrealista, a pesar de que la violencia está literalmente a la vuelta de la esquina para casi todos, los funcionarios públicos se empecinan en darle la espalda a la ciudadanía. Ahora resulta que la gran propuesta es establecer estados de Excepción, con los cuales quienes más pierden son los ciudadanos y no los criminales, pero se oponen a capa y espada, por ejemplo, a aplicar la pena de muerte. Para terminar de ajustar las cosas, reducen el presupuesto de seguridad y nos dicen a los ciudadanos que “hay que aguantar”. La conclusión: de palabra están “preocupados” por la inseguridad, pero sus acciones dicen todo lo contrario.

Para ponernos en contexto, creo muy importante recalcar las declaraciones del presidente Álvaro Colom hace menos de dos años, cuando se discutía la aprobación del presupuesto: “Si quieren seguridad, paguen más impuestos, porque los que ya pagan se utilizarán para mis programas sociales”. Y para complementar, algo así como un año después, indicó que los programas sociales de su gobierno, como Cohesión Social y Mi Familia Progresa, eran la plataforma sobre la cual se lograría la reelección del partido oficial. En pocas palabras, su objetivo principal es la permanencia en el poder a expensas de los recursos de los tributarios; la seguridad no es su problema.

Y por aquello de las dudas que ahora ya no se “recuerde” de estas declaraciones, su punto de vista no ha cambiado un ápice. Hace unos días volvió a declarar que no había recursos suficientes para la seguridad y que se necesitaba subir los impuestos para poder combatir la violencia. Lo que contrasta con que hace un tiempo el ministro de Gobernación Gándara “cedió” Q275 millones del presupuesto de seguridad para Cohesión Social, con la excusa de que no se necesitaban en ese ministerio. Y ahora, nuevamente, nos enteramos de que Q200 millones del presupuesto de seguridad se van a utilizar para otras cosas, y el actual ministro Menocal lo justifica diciendo que es dinero que de todas maneras no pueden gastar. Y entonces, ¿por qué dice Colom que necesitan más dinero? ¿Quién miente?

Ahora salen con que para combatir la violencia se necesita establecer un estado de Excepción. Esta aseveración lleva implícita la aceptación del fracaso en controlar la violencia y la inseguridad por parte de los funcionarios, pero además es una nueva amenaza contra la ciudadanía. A los criminales no les afecta mayor cosa que sus derechos sean reducidos con el estado de Excepción, pero a los ciudadanos honrados sí. ¿El que las autoridades no tengan que respetar nuestros derechos básicos —porque los criminales no nos los respetan— hará que éstas funcionen mejor? Lo dudo. Me da mucha más sospecha que esa limitación de nuestros derechos pueda ser utilizada por los funcionarios para abusar todavía más de nosotros y para tratar de acallar a la opinión pública, a la oposición, que para combatir la criminalidad.

Y para terminar de amolar las cosas, los funcionarios tienen el descaro de decir que lo que definitivamente no van a hacer es aplicar la pena de muerte. ¿Y por qué no? Si los criminales se la aplican diariamente al menos a 15 guatemaltecos, sin ningún juicio, evidencia, acusación, defensa ni nada que parezca un debido proceso, garantías y derechos, de los que sí han gozado los sentenciados a muerte. ¿Hasta cuándo tendremos que seguir sufriendo por la cobardía de los políticos?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 22 de julio de 2,010.

Foto: La foto, que es una demostración del proceso de inyección penal, la encontré en el blog "Historias del Regatecha".

jueves, 15 de julio de 2010

¿Evidencias contundentes?

Conforme me entero de más detalles, más dudas me entran...


La información de la que nos hemos enterado en las últimas semanas alrededor del caso Rosenberg levanta más sospechas que las que aclara con relación a las acusaciones de la Cicig. Creo que este proceso es muy importante porque deja muy claro que no se puede ser tan categórico para afirmar algo de lo cual no se tienen todos los pelos de la burra en la mano. Y si eso ha pasado en este caso, ¿qué podemos esperar en los demás?

Hace unas semanas comenté que una declaración de Castresana, en la cual se sustentaba buena parte de sus conclusiones, era falsa. La Cicig y Castresana simplemente se hicieron los desentendidos.

Ahora, conforme se publican las declaraciones en el juicio contra los sicarios que mataron a Rosenberg y los otros casos conexos, salen a la luz nuevos datos que aumentan las dudas razonables que tenía desde que se presentó la “verdad interina”. Y eso, solo con la información que se presenta en los medios como resumen de lo que sucede en los tribunales. No puedo imaginar la cantidad de inconsistencias adicionales que han de salir a lo largo de todas las declaraciones.

Una de las revelaciones principales es la declaración de Lucas Santiago, quien inicialmente confesó haber disparado el arma contra Rosenberg; sin embargo, ahora argumenta que él no disparó, sino que lo hizo Mario Paz, pero que este, junto con Carlos Aragón Cardona, le amenazaron de muerte a él y a su familia si no se inculpaba. Esto es muy importante porque Paz y Aragón son los dos beneficiados con la figura de “colaborador eficaz”, sobre cuyos testimonios se armó la hipótesis. Así que ahora queda al aire la pregunta: si ellos mintieron sobre esto para quedar libres, ¿sobre qué otras cosas de su testimonio mintieron? ¿Van a hacer algo el MP, la Cicig y el tribunal para aclarar esto o se harán de la vista gorda también aquí?

Luego está el tema de los Valdés Paiz, a quienes la Cicig tan categóricamente acusaba de “autores intelectuales” del asesinato, pero la jueza Galicia, que casi siempre ha apoyado todo lo propuesto por la Cicig, dice que a lo sumo se les puede acusar de cómplices de un homicidio. Aquí también habrá mucha tela que cortar, ya que para conformarse a la hipótesis, los Valdés Paiz deberán contradecir sus declaraciones previas en la entrevista que Haroldo Sánchez le hizo a uno de ellos mientras estaban fugados.

Y por último está el caso de Diego Moreno, quien fuera acusado por Castresana de armar una campaña de desprestigio en su contra, de ser obstructor de la justicia y de ser parte de la red del crimen organizado que puso a Conrado Reyes en el MP. Resulta que la misma jueza Galicia dice ahora que, con las evidencias que le presentaron, a lo sumo se le puede acusar de colusión.

Más importante aún es que en la declaración de Moreno salió a luz que una de las famosas llamadas que publicó Castresana en la conferencia y que utilizó para acusar públicamente al magistrado de la Corte de Constitucionalidad, Roderico Pineda, no era con este que hablaba, sino con su hijo (Prensa Libre, 14/07/10, pág. 10). ¿Y entonces? Castresana acusó a un magistrado de la CC con pruebas falsas. No defiendo al magistrado, a quien ni conozco y parece ser bastante controversial, pero el hecho es que Castresana lo acusó muy categóricamente de algo que no había hecho.

¿Van a disculparse Castresana y la Cicig por los errores y acusaciones falsas que han hecho? Lo dudo. Al fin y al cabo, están por encima de la ley.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 15 de julio de 2,010.