jueves, 13 de marzo de 2008

Todavía peor

No han pasado ni dos semanas desde el accidente del bus en la Curva del Chilero y ya la mayoría parece haberse olvidado del asunto. Lo que es peor, los funcionarios a cargo del “transporte pesado”, en un súbito arranque dizque de conciencia, han decidido que ahora sí van a hacer algo; sin embargo, las decisiones que empiezan a tomar son tan absurdas que no nos debería extrañar que pronto enfrentemos nuevos casos similares al del Chilero.

La principal decisión que tomaron es prohibir los buses “expresos” durante la Semana Santa. Según ellos, así se evitarán accidentes, ya que esos automotores no están “supervisados” por ellos para efectuar tal faena en las carreteras, y entonces no pueden “responder” por ellos. ¡Como que lo hicieran por los que sí están bajo su supervisión!

Esta decisión denota la mentalidad de los funcionarios, que es la verdadera raíz de los problemas actuales: el mercado es “imperfecto” y, por tanto, requiere la “supervisión” de los burócratas para “perfeccionarlo”.

El resultado de esa intromisión de la mano peluda de los burócratas en el servicio de transporte de pasajeros en particular, pero que se replica en toda actividad económica que se meten a regular, es un sistema más imperfecto que el que el mercado proporcionaría, a precios generalmente mayores, con menor oferta de la necesaria y con el problema adicional que a la hora de que hay problemas todos los “responsables” se lavan las manos, como lo expliqué en mi artículo de la semana pasada.

Pues bien, en el caso de esta nueva prohibición, ¿cuál cree usted que será el resultado? En ese momento en el cual la demanda por transporte extraurbano para movilizarse a los departamentos llega a su pico máximo del año, la oferta será todavía más insuficiente de lo que ha sido en los años anteriores, cuando alguna de esa demanda era satisfecha a través de los buses “expresos”. En otras palabras, habrá muchas más personas buscando un medio de transporte para llegar a su lugar de origen o destino de descanso de lo que ha habido en otros años, y una oferta de transporte que no ha crecido al mismo ritmo.

Esos factores, aunados, redundarán, como mínimo, en bastante frustración para muchas personas que ven en este feriado largo su única oportunidad para salir de la ciudad, y, más seguramente, en sobrecarga mayor de la usual en los buses que forman parte del cartel autorizado por la Dirección General de Transportes.

¿Tan difícil será entender que lo que se necesita es eliminar las restricciones de rutas establecidas por los funcionarios? ¿Tanto les costará comprender que el resultado natural de esas restricciones es la formación de un cartel cuyos miembros se vuelven ineficientes, inseguros y poco competitivos, precisamente por la falta de competencia?

¿Alguna vez se les habrá ocurrido a los funcionarios preguntarse por qué nunca es suficiente la cantidad de buses que hay para la demanda que existe (si no, no habría sobrecarga de las camionetas)? Por lo visto, no.

Sólo espero que esta decisión no pare ocasionando más accidentes que los que pretende evitar. Y si lo hace, no hay que buscarle tres pies al gato, la culpa es de los funcionarios que no entienden lo que hacen, pero se creen capaces de controlarlo.

Le aconsejo mucha precaución en esta Semana Santa, y si tiene que utilizar un bus y no está tranquilo con el chofer, es mejor que no se suba y pierda su “descanso” a perder la vida.


Artículo pulblicado en Prensa Libre el jueves 13 de marzo de 2,008.

martes, 11 de marzo de 2008

Irresponsables

Los accidentes de tránsito en general y los del transporte colectivo en particular siempre se han dado y jamás se podrán erradicar por completo; sin embargo, el problema actual, manifestado a raíz del bus que se accidentó en la Curva del Chilero y le costó la vida a más de medio centenar de guatemaltecos, el pasado viernes, tiene otras raíces. Esa raíz es la irresponsabilidad, pero no solo la del piloto que manejaba a excesiva velocidad, ni la del empresario que lo contrató sin licencia y nunca controló su desempeño, sino principalmente de los funcionarios que supuestamente deben velar porque estos percances se minimicen, y no lo han hecho.

Lo triste del caso es que esos funcionarios saldrán tan campantes como siempre, sin dar cuentas a nadie de su irresponsabilidad.

Los funcionarios siempre han tratado de vender la idea de que el mercado no tiene controles y, si se deja libre a las personas para actuar, el caos reinará. Como alternativa, se presentan ellos, que saben a ciencia cierta y con toda exactitud lo que puede y va a suceder y que por tanto están perfectamente capacitados para solucionar los problemas, antes incluso de que se presenten, siempre y cuando se les dé carta blanca para meter su mano peluda a través de una miríada de regulaciones.

Así, se arrogan el derecho de decidir quiénes pueden o no prestar el servicio de transporte y les establecen una serie de regulaciones con el supuesto propósito de velar por el bienestar de los usuarios. Nos venden la idea de que bajo sus controles y sanciones el transporte será más seguro, pero la realidad es muy distinta.

Los funcionarios no cumplen la tarea que ellos mismos se han arrogado y, como consecuencia de ello, suceden accidentes como el mencionado, pero a la hora de la verdad resulta que nadie es “responsable”. Nadie sabía que el piloto no tenía licencia, que el bus estaba defectuoso, que el bus iba sobrecargado, que ya tenía varias multas por exceso de velocidad.

Y entonces uno se pregunta: ¿para qué tanta alharaca con querer “reducir” las imperfecciones del mercado cuando con sus actos demuestran hasta la saciedad que ellos son mucho más imperfectos?

Hoy las mismas autoridades que se supone vigilan el cumplimiento de la reglamentación que ellos mismos imponen no están seguras de quién es el dueño y a quiénes se perseguirá penalmente por el siniestro. Pero tampoco se deducirán responsabilidades a esas autoridades que no cumplieron su labor.

Creo que debemos seguir una ruta distinta. La asignación exclusiva y coercitiva de rutas por parte del Gobierno no permite que los usuarios del transporte puedan escoger entre una gama más amplia de servicios.

La limitación de éstos hace que los dueños de las unidades se acomoden a que no se les puede sacar del negocio y, por consiguiente, la seguridad y el buen servicio les tienen sin cuidado. Eso sucedería menos si tuvieran que competir libremente.

Accidentes habrá siempre, pero muchos pueden evitarse con simples acciones, como liberar las rutas de transporte para que las preferencias de los usuarios se encarguen de mantener a los buenos servicios y sacar del mercado a los irresponsables y mediocres.

Si seguimos haciendo lo mismo, obtendremos los mismos resultados (ayer mismo hubo otro accidente) que hemos tenido desde que tengo memoria.

Artículo pulblicado en Prensa Libre el jueves 6 de marzo de 2,008.

jueves, 28 de febrero de 2008

Inseguros

Con la excusa de "protegernos" los diputados nos dejarán más desamparados.

En el Congreso se discute una nueva “ley de la actividad aseguradora”, con el supuesto fin de “modernizar” el sistema y velar porque los consumidores guatemaltecos estén “protegidos”. La realidad es muy distinta de las “buenas intenciones” de los diputados.

Utilizando la excusa de que cuando las cosas truenan los guatemaltecos vamos llorando a que papá Gobierno mire cómo hace para devolvernos a nosotros lo que supuestamente nos corresponde y vea a quiénes (los tributarios, por supuesto) les cobra los elotes que alguien más se comió y nos defraudó (como ha sido en el caso de los bancos fallidos), los diputados pretenden ahora aprobar esta nueva ley que, en su punto controversial, prohíbe la venta en Guatemala de seguros de empresas que están domiciliadas en otro país y que no pasen por el proceso de abrir una sucursal aquí.

Ellos pueden utilizar cuanto rebuscado argumento se les ocurra, pero lo cierto es que la propuesta tiene los elementos para considerarse una ley proteccionista para “apoyar” a las empresas nacionales. Y como dice el dicho de mi papá, “no sólo hay que serlo, sino también aparentarlo”. Y esa sospecha se acrecienta cuando uno ve que la ley eleva el “crimen” de vender seguros extranjeros al nivel de secuestros y asesinatos. No digamos la ridiculez de que si en los oferentes locales no encuentro lo que necesito, tengo que ir a pedirles permiso a la autoridades para irlo a buscar fuera. ¡Por Dios!

Si realmente quieren proteger a los ciudadanos, se deben abrir más las puertas a la competencia, en lugar de cerrarlas. Permitir que uno pueda comprar el seguro que quiera, domiciliado en donde mejor le plazca y bajo las condiciones que el ciudadano y la empresa con quien lo contrata convengan voluntariamente.

Y si las autoridades lo que quieren es lavarse las manos y evadir cualquier responsabilidad de los fraudes a los que puede estar sujeto un ciudadano (que de todos modos siempre zafan bulto), lo que podrían hacer es simplemente pedir que en las oficinas de las empresas donde se venden estos seguros “extranjeros” pongan un rótulo en el que se aclare que el Gobierno guatemalteco no es responsable de lo que le pueda pasar al ciudadano que se “arriesgue” a contratar un seguro con una empresa extranjera.

Al final, creo que el problema siempre es de raíz, basado en esa arrogante creencia de que el ciudadano es tan tonto y desinformado que de seguro se lo van a babosear y que, ante tal tamaña injusticia, qué mejor que el “Estado” esté pronto a protegerlo de esos infames abusadores. ¿Tan difícil es creer que las personas son lo suficientemente inteligentes y con sentido común como para saber qué es lo que mejor les conviene?

Que puede haber abusos, los puede haber, pero eso no justifica que entonces, para evitar la posibilidad de que “abusen” de ellos, mejor de una vez los amarramos y los fregamos nosotros. Eso es lo que quieren hacer los diputados.

Aun si fuéramos a creer las supuestas buenas intenciones de los diputados, de todos modos quedamos amolados los ciudadanos, ya que, como precisamente lo demuestran las crisis bancarias recientes, la supuesta “supervisión” de la Superintendencia de Bancos más parece la carabina de Ambrosio, ya que éstas se han dado con todo y el acompañamiento de la “Súper”. De ser aprobada esta ley, así como va, los guatemaltecos quedaremos más inseguros de lo que ya estamos.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 28 de febrero de 2008.

jueves, 21 de febrero de 2008

Nerón y los Derechos Humanos

El obispo Rodolfo Quezada Toru- ño publicó el ensayo “Volvemos a los tiempos de Nerón”, en el que da a conocer su oposición a la pena de muerte y la reinstauración del proceso de conmutación de la misma. Encuentro algunas incongruencias en la postura del obispo, que comento a continuación.

Indica: “Algún comentarista ha afirmado que el 90 por ciento de los guatemaltecos está de acuerdo con dicha pena. Pero, ¿hasta qué punto son fiables estas ‘estadísticas’?”. Yo mencioné la semana anterior esa cifra, citando encuestas pasadas; sin embargo, Prensa Libre hizo un sondeo por televoto, y de las siete mil 770 personas que votaron, el 97.4 por ciento está de acuerdo con la pena de muerte. El obispo se cuestiona si las personas “reaccionan con justa indignación ante tanta impunidad para asesinar”; la respuesta sencilla: sí.

De allí pasa a condenar el legado del famoso pulgar de Nerón. Al parecer, él condena el que se le imponga al presidente esa carga, “a pesar de todo un largo proceso judicial”. En otra parte también se pregunta “¿para qué, entonces, tener un organismo judicial?”. Yo estoy de acuerdo con él en ese punto; sin embargo, no debe reclamarles a los diputados, sino a los “defensores de los derechos humanos”, ya que ese procedimiento, como lo expliqué en mi columna anterior, no está ni en nuestra Constitución ni en nuestra legislación penal, sino que es un requisito exigido por la Convención Americana de los Derechos Humanos.

Luego, hace una digresión sobre los “diabólicos inventos” que el hombre ha creado para eliminar a otro ser humano, entre los que incluye hasta el hacha y la hoguera. Yo le diría que el problema no son los instrumentos, sino quien los utiliza, porque si a esas vamos, la quijada de burro, uno de los inventos mencionados, deshonraría a Dios, que lo inventó.

Después asevera: “Está comprobado plenamente que la pena de muerte no es disuasiva, como algunos opinan, sin mayor fundamento”. Yo le recomendaría que lea la columna de Luis Enrique Pérez del sábado pasado, en la que cita varios estudios realizados durante bastantes años que demuestran una correlación sobre esa disuasión. Eso solo para que en el futuro no sea tan categórico para afirmar algo que ignora. Yo creo que esto nunca se va a poder probar “plenamente”, ni en un sentido ni en otro, y existen estudios que “prueban” ambos extremos. De lo que estoy convencido es que a algunas personas la posibilidad de la pena de muerte les disuadirá de cometer un crimen mayor, mientras que a algunas otras, la posibilidad de la pena de muerte les vendrá del norte (lo que, al final, da un resultado positivo).

Ya no me queda espacio para más argumentos, por lo que me limitaré a comentar la frase de Juan Pablo II con que el obispo cierra su mensaje: “Nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho a matar de modo directo a un ser humano inocente”. Me pregunto: ¿por qué añadió Juan Pablo II la palabra “inocente”?

jueves, 14 de febrero de 2008

Sin pena de la muerte

El martes aprobaron en el Congreso la Ley Reguladora de la Conmutación de la Pena para los Condenados a Muerte, con la que se restablece el procedimiento de conmutación de la pena de muerte y se elimina el vacío legal que dejaron Alfonso Portillo y el FRG cuando lo eliminaron. Lo importante de esta aprobación es que se deja libre el camino para que se aplique la condena a los criminales que están en la lista de espera.

La nueva legislación, como lo decía la anteriormente derogada, establece que corresponde al presidente decidir si confirma que se aplique la pena de muerte dictada por los jueces o si, en lugar de que se le aplique esa pena, le concede al reo que se le aplique la pena anterior a ésta, que en otros países sería la cárcel de por vida, pero en Guatemala es la de prisión por 50 años. El presidente no tiene que decidir si el reo es culpable o inocente, eso ya lo determinaron los jueces; lo único que le compete es la severidad de la pena.

Yo creo que esto de la conmutación de la pena es un procedimiento retrógrado, que nos queda como recuerdo de las épocas monárquicas; sin embargo, resulta que nos es impuesta no por algún rey trasnochado sino por los tratados de derechos humanos. En efecto, esto de la conmutación de la pena no está establecido en nuestra Constitución ni como un requisito de nuestra legislación penal, sino que es impuesto por la Convención Americana sobre Derechos Humanos (mejor conocida como Pacto de San José), la que en su artículo 6 dice: “Toda persona condenada a muerte tiene derecho a solicitar la amnistía, el indulto o la conmutación de la pena, los cuales podrán ser concedidos en todos los casos. No se puede aplicar la pena de muerte mientras la solicitud esté pendiente de decisión ante autoridad competente”.

Como aquí no dice exactamente quién es el responsable de tomar dicha decisión, probablemente podría haber sido alguien más, no el presidente, pero la cosa es que alguien tiene que tomar esa decisión.

Como bien lo dice el artículo referido, mientras no se tome una decisión al respecto, no se puede aplicar la pena de muerte, y por eso creo que es un paso importantísimo el que dieron el martes los diputados.

Como no podían hacer algo bueno sin meter la mano peluda, los diputados incluyeron una cláusula de silencio administrativo (según lo reportado ayer en los medios), que de seguro se considerará inconstitucional y que ojalá, de una vez, la corrijan para no entrampar nuevamente las ejecuciones.

Por aquello de las dudas, finalmente, por una vez le atinaron los diputados al sentir de la población, ya que según algunas encuestas, más del 90 por ciento de los guatemaltecos está a favor de que se aplique la pena de muerte. ¿Será eso un indicativo del grado de fracaso que ha tenido el gobierno (me refiero, por el momento, a todos los anteriores) en cumplir esa su función tan primordial de proporcionar seguridad y justicia a los habitantes del país?

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 14 de febrero de 2008.

miércoles, 13 de febrero de 2008

¿Quién es el enemigo?


Potencialmente, un gobierno es la más grande amenaza a los derechos del hombre; ya que mantiene el monopolio legal sobre el uso de la fuerza en contra de victimas legalmente desarmadas. Cuando no está limitado y restringido por los derechos individuales, un gobierno es el enemigo más mortífero del hombre. La Declaración de Derechos (Bill of Rights) no se escribió como una protección contra acciones privadas sino contra acciones gubernamentales.

Ayn Rand

lunes, 11 de febrero de 2008

Dificil predecir


Predecir es muy dificil, especialmente sobre el futuro.

Niels Bohr (Octubre 7, 1885 – Noviembre 18, 1962). Bohr fue un físico danés que hizo contribuciones fundamentales para entender la estructura atómica y la mecánica cuántica. Bohr es considerado uno de los físicos más importantes del siglo XX. En la foto, con Albert Einstein.

viernes, 8 de febrero de 2008

Soluciones al calentamiento


Hace un par de semanas estuvo en Guatemala uno de los miembros del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) y, si lo citaron correctamente en un matutino local, dijo que para estabilizar la atmósfera hay que reducir las emisiones de CO2 en 80 por ciento. A pesar de que soy un escéptico de la teoría antropocéntrica (que es culpa del hombre) sobre el calentamiento global, es interesante ver que, aun si fuera cierta, la solución al problema la daría el mismo mercado y no necesariamente la “voluntad de los tecnócratas”.

¿Se imagina usted lo que implicaría para el progreso (o más bien retroceso) de la humanidad esa reducción? Sin ser tan conocedor del tema, con la tecnología actual me imagino que tendríamos que renunciar a mucho de lo que actualmente conocemos como “progreso”.

Ahora bien, en una gráfica que se presentó en el reportaje mencionado, se hace una proyección de la concentración de CO2 a unos 300 años en el futuro, que me hace preguntarme: ¿y no que ya solo quedan reservas de petróleo para unos 50 ó 75 años? ¿De dónde saldrán las emisiones de CO2 cuando ya no haya petróleo?

Yo creo que las reservas son mucho mayores; sin embargo, también soy consciente que conforme más se exploten los yacimientos, más caro va a ser encontrar y extraer lo que vaya quedando. Esa futura escasez hará que el precio de los derivados del petróleo aumenten (tendencia que ya empezó), lo que a su vez hará más rentable y codiciado encontrar nuevas y más baratas fuentes de energía (tendencia que también ya se inició).

La mayor fuente de energía a la que tenemos acceso y, para efectos de la humanidad es casi infinita, es precisamente el motor principal de toda la vida en nuestro planeta (y según algunas teorías recientes, hasta del calentamiento global): el Sol. A paso lento, pero seguro, las nuevas tecnologías solares que se están desarrollando irán reemplazando a los hidrocarburos y, por consiguiente, asumiendo que la teoría antropocéntrica es correcta, el mercado la resolverá, en el mediano plazo. La ventaja de dejárselo al mercado es que podrían encontrar además otras fuentes.

Otro aspecto que se mencionó en el reportaje es el efecto que la deforestación. Nuevamente, el problema principal no es creado por “el hombre” como especie, sino más bien por los gobiernos. Las áreas más deforestadas son las que son de los gobiernos; las que son privadas están mucho mejor cuidadas, tal vez no con selvas tropicales, pero para efectos de la neutralización del CO2 es mucho mejor cualquier plantación comercial que un cerro “nacional” pelón.

Entonces, mi conclusión es que, aun si fuera cierta la teoría antropocéntrica del calentamiento global (que no lo creo), la mejor solución son el mercado y la propiedad privada, no la intervención gubernamental para obstaculizar el progreso. ¿Usted qué piensa? Si le interesa el tema, escuche hoy Todo a pulmón, a las 12 horas, en el 100.9 FM.

Artículo publicado en Prensa Libre el jueves 7 de febrero de 2008.

miércoles, 6 de febrero de 2008

El éxito no es definitivo...


"El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal: lo que cuenta es el coraje para continuar ".

Winston Churchill

martes, 5 de febrero de 2008

¿Ganar más o fastidiar más?

A veces me pregunto si la intención de los expertos tecnócratas que se mantienen diseñando nuevos esquemas tributarios es recaudar ingresos mayores para el erario o simplemente justificar su puesto ante los “superiores”, para lo cual creen que, mientras más fastidien a los tributarios, mejor imagen tendrán ante sus jefes.

Esta pregunta me llega con recurrencia, especialmente cada vez que se publica una nueva propuesta que se cocina en el perol de los tecnócratas, como la que se presentó ayer en este mismo matutino.

A pesar de que no hay político ni tecnócrata en el mundo (bueno, esa podría ser una exageración y tal vez sí exista algún despistado) que no sepa que la mejor manera de lograr que crezca una economía es quitándole impuestos, difícilmente encontrará usted uno solo que lo acepte en público, mucho menos que esté dispuesto a actuar en consecuencia. Se dan algunas excepciones, lamentablemente solo cuando ya la cosa está tocando fondo, como por ejemplo lo que está sucediendo en la actualidad en Estados Unidos.

Pues bien, ahora nos salen con que quieren hacer una nueva baraja de cambios en la legislación con el supuesto propósito de obtener más ingresos. El problema es que simplemente proponen parches al sistema para exprimir más a los que ya pagan (que es lo más fácil), y no le entran de raíz al problema.

Lo que necesitamos, en especial, frente a un futuro tan incierto, es quitar los obstáculos para que haya más inversión en el país y que se generen más y mejores empleos (la generación de riqueza es la mejor cura contra la pobreza). Para ello, creo que debemos encaminarnos hacia una reducción y simplificación de los impuestos y no a complicarlos más y volver más caro su cumplimiento.

Yo sigo sosteniendo que lo que hay que hacer es eliminar el Impuesto sobre la Renta y concentrar los esfuerzos de la Superintendencia de Administración Tributaria en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado y de las personas y empresas en producir más, y no en estar viendo cómo hace para cumplir y evadir. Ya hace un par de años hice una propuesta muy específica de cómo hacer ese cambio de sistema.

Si eso es pedir demasiado para sus sensibles e ideológicamente dogmáticos oídos, por lo menos que hagan un cambio en esa dirección. Por ejemplo, ¿por qué no cambiar la tasa del régimen del 5 al 2 por ciento, incluidas las personas en “dependencia”? Les aseguro que la mayoría, si es que no todas las empresas que están en el régimen optativo, se cambiarían corriendo y se olvidarían ya de mantener todo un departamento de contabilidad con el único propósito nada productivo de cumplir con los requisitos fiscales. Este solo cambio tendría adicionalmente la ventaja que reduciría considerablemente (aunque no lo elimina) el costo de pasarse a la formalidad.

¿Tan difícil será entender esto?


Artículo publicado en Prensa Libre el 31 de enero de 2,008.

jueves, 24 de enero de 2008

Nocivos impuestos

No se necesitaron muchos días para que la administración socialdemócrata empezara a sacar las uñas. Apenas cuatro días después de tomar posesión, el vicepresidente declaró que pondrían más impuestos a las actividades “nocivas”, para agenciarse fondos para el sistema de salud. Siempre la solución fácil, “pongamos impuestos”, sin siquiera primero preguntarse qué se hace con los miles de millones de quetzales que recibe anualmente el erario.

Las irresponsables declaraciones del vicepresidente solo compiten con las de uno de los diputados oficialistas que le siguió la corriente al vicepresidente y llegó al colmo de declarar: “La iniciativa de ley ya está hecha. No nos gusta llamarlo incremento de impuestos, sino más bien, aumento de los precios”. ¡Ve qué de a petate! Por lo menos que tengan la decencia de aceptar la responsabilidad de sus decisiones, y no que se quieran ocultar tras las enaguas de un eufemístico “aumento de precios”.

Por lo menos hay que reconocerle al diputado que, tal vez sin querer queriendo, reconoció la verdad que a todos los políticos, burócratas y tecnócratas no les gusta aceptar abiertamente: incrementar los impuestos generalmente implica un aumento de precios a los productos.

Y es que no debemos perdernos. Los adoradores del Estado siempre argumentarán que son “otros” los que pagarán los impuestos: los empresarios, los ricos, los viciosos, en fin, otros, no usted. Pero esa solo es la mentira con la que engañan a la gente para que los apoye en su interés de sacarle más dinero del bolsillo a, nada más ni nada menos, que a usted y a toda la gente que vivirá engañada creyendo que “fregó” a otros. La realidad es que todos los impuestos van incluidos en los precios de lo que usted paga por casi todos los productos que compra todos los días. Así como lo oye. En el precio de ese litro de leche o, para hacerlo más congruente con las declaraciones del vicepresidente, en el precio de ese su “traguito”, van incluidos no sólo el Impuesto al Valor Agregado, sino también el Impuesto sobre la Renta que pagará la empresa que lo fabricó de las utilidades que percibió al vender ese producto. Van también todos los otros impuestos que se pagaron con los insumos que se utilizaron para producirlo, como por ejemplo el impuesto a los combustibles. Y así sucesivamente. Así que no se deje engañar: todos los impuestos que el Gobierno cobra salen de lo que usted paga por los productos que compra todos los días.

Lo triste del caso es que, en todo este embrollo fiscal, los malos siempre son los tributarios, pero a los que utilizan mal esos impuestos (que generalmente son la mayoría de funcionarios, y no me refiero sólo a que los roben sino también a que los utilicen de manera tonta, ineficiente y despilfarradora), a ellos nunca se les cuestiona sobre el buen o mal uso que hacen de los mismos. ¿Será justo ese sistema?

Publicado en Prensa Libre el jueves 24 de enero de 2,008.

martes, 22 de enero de 2008

La suerte y el trabajo


Soy un gran creyente de la suerte y me doy cuenta que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.

Tomás Jefferson

jueves, 17 de enero de 2008

La duda del beneficio

He dicho públicamente (en el pro- grama radial Todo a pulmón) que no considero conveniente ni necesario dar el así llamado “beneficio de la duda” a la administración de Álvaro Colom. Las críticas a mi postura (en la que no estoy solo) no se han dejado esperar y han sido de los más variados calibres, desde las amables sugerencias a repensar mi postura, hasta los amargos reclamos da más de alguno de los que todavía está esperando el hueso anhelado.

Ante la oposición natural del statu quo por lo que aparentemente es el rompimiento de una larga tradición, expongo las razones de mi postura.

Primero, ¿qué es eso del “beneficio de la duda”? Es una costumbre casi vuelta ley de que cada vez que llega un nuevo gobernante se le debe dejar estar tranquilo en lo que se asienta en el puesto y que, durante ese período, no se le debe criticar, cuestionar, argumentar, preguntar, inquirir sobre sus actuaciones al frente del erario. Presumo, aunque lo desconozco, que esta costumbre surge de la ancestral “cortesía”.

¿Quiere decir eso que soy descortés? Probablemente, pero prefiero ser descortés a las autoridades que infiel a mis principios.

Y ¿por qué no les doy el “beneficio de la duda” a las nuevas autoridades? Sencillo. Porque ellos ya dijeron lo que van a hacer y yo creo que están equivocados. Pasaron ya suficiente tiempo e indicaron claramente cuál es su visión de lo que quieren hacer en el Gobierno: básicamente, uno más grande que, según ellos, logrará esa utopía de la redistribución de la riqueza. Sinceramente, creo que van por el camino equivocado, y no puedo prestarme a apoyarlos en llevar al despeñadero a Guatemala.

Lo ridículo del asunto es que he dicho que podría, quizás, darles el beneficio de la duda a los funcionarios, de que van con buenas (aunque equivocadas) intenciones y no con la idea de pasar a mejor vida (a robar, pues), gracias a los impuestos de los tributarios. Y resulta que las mismas personas que me critican por no darle el “beneficio de la duda” a la administración, me dicen que no sea baboso, que eso es algo que definitivamente no debería esperar.

Entonces, ¿en qué quedamos? Resulta que no creen que los funcionarios sean honrados, pero a la vez mantienen la hipócrita postura de voltear la cara y hacerse los locos de lo que hagan (o no hagan) durante los primeros meses. ¿No cree usted que hay una perversión en esta forma de pensar? ¿O será que lo que muchos piensan es que hay que darles ese “beneficio” a estos, no sea que mañana sean ellos los afortunados y también les agradaría que los demás voltearan la cara y se hiciera los locos?

Yo prefiero ser honesto conmigo y con mis principios, y decirles de una vez que están equivocados. Tanto lo están que hasta los mismos supuestos “defensores” de la “socialdemocracia” ya están adelantando las excusas para justificar el nuevo fracaso.


Artículo publicado en Prensa Libre el 17 de enero de 2008.

martes, 15 de enero de 2008

La cita del día - Dr. Bruce Ames


"El número de cigüeñas en Europa se ha ido reduciendo por años, la tasa de nacimientos se ha ido reduciendo por años. Si grafica una a la par de la otra, tendrá una hermosa correlación. Pero eso no significa que las cigüeñas traen a los bebés".

Dr. Bruce Ames, Universidad de California en Berkeley, citado por John Stossel en su libro "Myths, lies, and downright stupidity".

viernes, 11 de enero de 2008

La cita de hoy - Albert Einstein


El prestigio del gobierno, sin lugar a dudas, se ha reducido considerablemente por la Ley de Prohibición. Ya que nada es más destructivo para el respeto al gobierno y a la ley de la tierra que pasar leyes que no se pueden hacer cumplir. Es un secreto abierto que el peligroso incremento del crimen en este país está estrechamente relacionado con esto.

Albert Einstein, en "Mis primeras impresiones sobre Estados Unidos" [1921], al hablar sobre la ley que prohíbia el consumo de bebidas alcohólicas en Estados Unidos durante la década de 1920.

jueves, 10 de enero de 2008

La cita de hoy - Henry Ford



No puedes construir una reputación sobre lo que vas a hacer.
Henry Ford

¿Cambiará algo?


¿Cambiará algo con cambiar a las personas?

A las puertas del cambio de gobierno, la principal incógnita a resolver es si cambiara la situación con la llegada de una nueva administración y un casi-nuevo Congreso. Con todo y las buenas intenciones que algunos o la mayoría de los nuevos funcionarios puedan tener, la triste realidad es que difícilmente cambiará la situación del país.

Cambiarán los rostros, muy probablemente cambiará el "estilo" de administrar la "cosa pública", seguramente cambiarán de "status" económico los nuevos allegados a la silla de los 44 mil millones de quetzales anuales, pero la situación del resto, con la sola excepción de algunas pinceladas, continuará igual.

Y me atrevo a decir que continuará igual porque si realmente queremos cambiar las cosas, se necesita cambiar el sistema. Sólo cambiar a las personas no es suficiente. Cambian los matices pero el sistema sigue igual.

No importa que los nuevos gobernantes vengan con el discurso de que habrán cambios porque ellos son "social-demócratas" ya que, al final de cuentas, el sistema que hemos tenido durante por lo menos los últimos 60 años en Guatemala, indistintamente de que hayan sido gobernantes de "izquierda" o de "derecha", civiles o militares, ha sido un sistema benefactor, mercantilista, basado en principios socialistas.

Durante todo ese tiempo lo único que ha cambiado, y no mucho, es el grado de involucramiento de los gobernantes en la esfera privada de las personas, y cada nueva administración simplemente llega a darle su "sello personal" al mismo sistema. La novedad ahora supuestamente es la "social-democracia", sin embargo, lamento informarle que no es tal la novedad, esta simplemente es una variante más del sistema en el que llevamos inmersos ya bastante tiempo.

Lo que realmente necesitamos es un cambio de sistema. Alejarnos de ese sistema seudo-benefactor mercantilista que sólo ha beneficiado a los gobernantes y a sus amigos pero que en poco ha contribuido a mejorar el nivel de vida de los habitantes del país. Si no me cree, la mejor prueba del rotundo fracaso del sistema son los casi dos millones de guatemaltecos que voluntariamente han votado con sus pies y se han ido a buscar un mejor futuro a otras latitudes, aún a riesgo de perder la vida en el intento.

Lamentablemente, la nueva administración ha dicho claramente que lo que pretende es incrementar el sistema seudo-benefactor mercantilista y no alejarse de él. Si logran su cometido, lo más seguro es que, a pesar de las cada día más estrictas prohibiciones, muchos guatemaltecos sigan emprendiendo la aventura del norte, en la búsqueda de un mejor futuro para ellos y sus familiares.

Así que, no se haga muchas ilusiones; y si usted realmente se interesa por ese cambio del sistema, le invito a que se informe sobre la propuesta de ProReforma en www.proreforma.org.gt .

Publicado en Prensa Libre el jueves 10 de enero de 2008.
Fotografía, Prensa Libre.

miércoles, 9 de enero de 2008

martes, 8 de enero de 2008

La cita del día - Viktor Frankl

"Quienes vivimos en campos de concentración podemos recordar a los hombres que caminaban por las barracas dando consuelo a otros, dando su último pedazo de pan. Pueden haber sido pocos, pero ellos ofrecen pruebas suficientes de que se le puede arrebatar todo a los hombres menos una cosa: la última de las libertades humanas -- escoger la actitud de uno ante cualquier grupo de circunstancias, escoger el propio camino".

Viktor Frankl
(1905-1997) Ex prisionero de un campo de concentración Nazi. Autor del libro "El hombre en busca de sentido" (entre más de 30).

lunes, 7 de enero de 2008

La cita de hoy - Hannah Arendt


"El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución".

Hannah Arendt

sábado, 5 de enero de 2008

La cita de hoy - Hellen Keller


"No pienses en los fracasos de hoy, sino en los éxitos que pueden venir mañana. Te has puesto una tarea difícil, pero la lograrás si perseveras; y encontrarás felicidad en vencer los obstáculos".

Hellen Keller

viernes, 4 de enero de 2008

La cita de hoy - Andrew Carnegie


"A medida que envejezco, me fijo menos en lo que los hombres dicen. Simplemente miro lo que hacen”.
Andrew Carnegie

miércoles, 2 de enero de 2008

Metas


¿Lograremos alcanzar nuestros objetivos este año?

En estos días en que la gente se pone a hacer conjeturas sobre si el 2008 será bueno o será malo, yo lo que le puedo decir es que, para usted, será tan bueno o tan malo como usted lo permita. Así de sencillo. El resultado que obtenga al final dependerá, en gran medida, de las decisiones que usted mismo tome durante el año.

"Pero siempre hay situaciones inesperadas", me dirá usted; "no podemos controlar el precio del petróleo", "no sabemos qué decisiones vaya a tomar la nueva administración", "podemos tener percances o ser víctimas de la delincuencia", y así por el estilo serán los argumentos utilizados. Y, en efecto, pueden suceder muchas cosas que uno no pueda controlar, lo importante es cómo reaccionamos ante ellas. Más importante aún es que hay muchas cosas que sí podemos controlar, que dependen de nuestras decisiones y que, con contadas excepciones, son las que realmente definen nuestro caminar.

Por ello, yo lo invito a que si aún no lo ha hecho o simplemente no tiene costumbre de hacerlo, se ponga algunas buenas metas a alcanzar durante este año. Está demostrado hasta el cansancio que las personas que se ponen metas obtienen mejores resultados que quienes simplemente andan "a la deriva en la vida".

"Eso no funciona…", "todos se proponen cosas pero luego las olvidan…", "antes de que termine enero ya casi todos se olvidaron de sus propósitos de año nuevo…", continúan los argumentos. En efecto, así suele suceder. De hecho, en algunos estudios han encontrado que el 85% de las personas que se han propuesto algo al inicio del año, lo dejan en el olvido a las pocas semanas.

Lo importante aquí es la contraparte: ese 15% que no lo deja al olvido. Esas personas avanzan más en la vida que el resto, y no me refiero sólo a lo material. Usted puede ser una de ellas. No hay nada en sus genes que lo "predisponga" o "condicione" a estar en ese 85%: la única diferencia es la voluntad.

No pierda más el tiempo y propóngase por lo menos una meta alcanzable (eso es muy importante) en cada una de estas 4 áreas: salud, riqueza, desarrollo personal y desarrollo social. Pueden ser metas muy sencillas, no tiene que pasar de la total inacción a escalar el Everest en un año, pero sí puede proponerse, por ejemplo, caminar 15 minutos tres veces por semana, leer un libro al mes, tomar un curso que le ayude a mejorar en su trabajo, sonreírle a todas las personas con que se encuentre, dominar algún hobby, cambiar de trabajo para hacer algo que realmente le guste, en fin, puede ser cualquier cosa que usted quiera. Lo importante, repito, es que tenga una meta a dónde llegar.

Así que no se deje vencer por las circunstancias y la holgazanería. En este año que empieza, propóngase algunas metas y persígalas todo el año. Verá que no se arrepentirá.

Publicado en Prensa Libre el jueves 3 de enero del 2008.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Curso para "bloggeros"

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miércoles, 26 de diciembre de 2007

Obsequio de fin de año

Quiero compartir con todos ustedes un pequeño libro sobre las fiestas de fin de año que a mí me hizo reflexionar mucho. Espero que les guste. Lo puede encontrar aquí (está en inglés).

¡¡¡¡Que tengan todos un muy feliz año 2008!!!

P.S. También le recomiendo que tome un tiempito para ver las fotos de Navidad que están un par de entradas más abajo.

Reflexiones

Hay mucho por qué estar agradecidos y mucho que buscar el año que viene.

Estas épocas siempre me ponen reflexivo, sin embargo unas cuantas charlas, un par de películas y libros añadieron todavía más a ese ánimo reflexivo de "fin de año". Mi conclusión es que éste ha sido un buen año y tengo muchas cosas por las cuales estar agradecido y que el 2008 se presenta también como un buen año, si tan sólo nos ocupamos en buscar nuestros objetivos.

El 2007 fue un buen año para mí. Me trajo muchas bendiciones y tengo muchísimas cosas por las cuales estar agradecido. Le agradezco a Dios, primeramente por mi familia, mi esposa y mi hija: son las mejores joyas que me pudo dar y sin ellas mi vida estaría vacía. También estoy muy agradecido porque, luego de casi 20 años de separación, finalmente este año mi familia volvió a reunirse.

También estoy agradecido por los amigos que tengo. Con algunos trabajo todo el tiempo, a otros apenas los veo quizá una vez al año, pero poco a poco, esos lazos de amistad van creciendo a veces incluso más que los familiares. Este año debo agradecer también que nuevas personas se han incorporado a ese círculo de amigos, en especial, las madres y los niños del Hogar Rafael Ayau.

También estoy agradecido por la salud y las oportunidades que hemos tenido este año. Por las muchas satisfacciones, batallas, éxitos, alegrías, tristezas y muchos conocidos que el trabajo en los medios me ha permitido experimentar y conocer. Por haberme iniciado formalmente en el hobby de la fotografía. Incluso hasta las cosas que al principio parecían malas, como el tener que mudarme por causa del Transmetro, al final resultaron siendo una bendición.

En fin, para mí el 2007 ha sido un buen año y deseo con todo corazón que también lo haya sido para usted.

Ahora nos enfrentamos al nuevo reto, al nuevo año, al 2008. Como soy optimista a más no poder, creo que el nuevo año también será muy bueno. Qué vaya a suceder, no tengo la más remota idea, así como hace un año no sabía que viviría en otra casa, que tendría nuevos amigos, las batallas que me tocaría pelear.

Lo que sí podemos hacer es trazarnos metas, objetivos, que nos den un norte hacia dónde dirigirnos y saber que, si bien es cierto hay muchas cosas y circunstancias que no dependen de nosotros, siempre, ante cualquier situación, tendremos la oportunidad de decidir si queremos ser dueños de nuestro destino y responsabilizarnos por las decisiones que tomamos o simples "víctimas" de las circunstancias en busca de alguien a quien echarle la culpa de nuestras desgracias.

En una de las lecturas recientes encontré una cita de Benjamín Franklin que me gustó: "mantente siempre en guerra contra tus vicios, en paz con tus vecinos, y que cada año nuevo te encuentre como una mejor persona". Le deseo que el año entrante usted pueda volver su mirada atrás y ver que, en efecto, es una mejor persona. ¡Feliz 2,008!

Publicado en Prensa Libre el jueves 27 de diciembre de 2007.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Condenados

Muchos miles de niños fueron condenados por los diputados a vidas miserables.

En medio de sonrisas y aplausos, los diputados condenaron la semana pasada a muchos miles de niños a vidas miserables, al aprobar la ley de erradicación de las adopciones, falazmente conocida como “Ley de Adopciones”.

La mayoría de los diputados, como siempre ignorantes de lo que aprueban, ni siquiera se dieron por enterados de lo que estaban haciendo. Pobres diputados, no saben la condena que se están echando encima y que deberán pagar aquí y en la eternidad.

En lo personal, esta decisión legislativa es causa de mucho dolor, porque la posibilidad de una esperanza de vida mejor que tenían muchos miles de niños ahora se les ve cortada de tajo. Para quienes conocemos a muchos de esos niños cuya casi única esperanza en la vida es que alguien se apiade de ellos y los adopte, es un día muy triste.

La nueva ley pretende centralizar en una novedosa institución todo el proceso de las adopciones.

Que sean los burócratas de esta institución quienes decidan qué niño le dan a qué familia, que sea el “estado” quien se encargue de los niños mientras están en el proceso de adopción. Uno de los grandes logros de la ley, según sus propios propulsores, es que hará que el proceso, que ahora toma entre cuatro y nueve meses, dure “por lo menos dos años”.

El nuevo sistema está diseñado para reducir al máximo la cantidad de adopciones, porque para los detractores de la adopción la cantidad implica el “negocio”. En su estrechez de mente no entienden, o simplemente no les conviene, que en Guatemala anualmente cerca de 15 mil niños son abusados y abandonados por sus padres, y que es a ellos a quienes, en última instancia, se les está vedando la oportunidad de una vida mejor.

¿Qué va a pasar con todos los niños que ya no van a ser adoptados? ¿Pararán en los “hogares estatales”, de los que ni hay suficientes, y los que ha habido, en varios casos los han tenido que cerrar, por los graves abusos que se han cometido allí contra los niños? (Sí, incluso durante esta administración).

¿Se incrementarán los abortos de niños no deseados? ¿O simplemente irán a engrosar las filas de los niños de la calle, que luego sirven de carne de cañón de las maras?

Para lograr el consenso contra las adopciones sus detractores se han valido de toda una “exitosa” campaña de desprestigio de la adopción a través de la difusión de mitos.

Al final el resultado es que se acabarán o por lo menos se reducirán considerablemente las adopciones, con lo cual se estará afectando las vidas de muchísimos niños que ahora tendrán que enfrentar una vida mucho más difícil.

Eso es lo que nos duele. Y lo peor es que se debe a la comisión de unos pocos miserables, que poco les interesa el “bienestar” de los niños, sino avanzar sus agendas políticas, y a la omisión de muchos que, por evitar el “qué dirán”, simplemente se quedaron callados.

¿Cuántos de los detractores adoptarán ahora a los niños?


Publicado en Prensa Libre el jueves 20 de diciembre de 2007.

jueves, 6 de diciembre de 2007

¿Democracia forcivoluntaria?

¿Qué pasó tras bambalinas en Venezuela?

El resultado del referéndum en Venezuela fue una sorpresa para casi todos. No tanto porque haya ganado el “No”, sino porque Hugo Chávez lo permitiera y lo aceptara. Y digo que no tanto porque haya ganado el “No”, ya que la semana pasada en el programa Todo a pulmón entrevistamos a una periodista venezolana, Elsy Manzanares, quien nos indicó que todo apuntaba a que la población se decantaba por el “No”.

Muchos creíamos que Chávez -aunque perdiera- aprovecharía su control de las instituciones para arrebatar el resultado, por lo que, luego del triunfo del “No” y el reconocimiento de la derrota por parte de Chávez, nos quedamos asombrados. Yo mismo, el lunes en el programa, le reconocí a Chávez la gallardía de aceptar la derrota.

Cuál no sería mi sorpresa al recibir el lunes por la tarde un correo con una crónica de los eventos tras bambalinas ocurridos durante esas nueve sospechosas horas de espera. Por aquello de las dudas, lo consulté con varios conocidos con nexos con la oposición en Venezuela y todos me confirmaron que, detalles más, detalles menos, eso era lo que realmente había ocurrido. A continuación, la crónica:

“De las 5 de la tarde en adelante, el Gobierno intentó revertir la tendencia que todos los exit poll decían: No: 60%, Sí: 40%. Chávez mandó a poner una tarima para celebrar el triunfo y filtraron resultados alterados a las agencias internacionales. En ese juego entraron el CNE (Consejo Nacional Electoral), el alto gobierno, agencias internacionales y algunas encuestadoras aliadas al gobierno.

“Los partidos políticos, los estudiantes y Baduel tenían en sus manos los verdaderos resultados y decidieron que no se iban a dejar quitar el triunfo evidente.

“Baduel, quien había sufrido un atentado, decidió irse al Cufan (Comando Unificado de la Fuerza Armada Nacional) a negociar con la cúpula militar y pidió hablar con Chávez. Chávez, Diosdado (del Comando Zamora por el Sí) y otros no querían negociar la derrota y entró una crisis militar muy fuerte.

“Ya a las 9 de la noche el Gobierno sabía que estaba perdido, pero Chávez en ese momento no quería admitir los resultados. Comenzaba una enorme crisis. Baduel se volvió el gran negociador, el propio Chávez admitirá después que fue él el que retrasó el primer boletín del CNE.

“Baduel, Chávez, el CNE, el Alto Mando Militar y los factores del No negocian unos resultados que no fueran humillantes para Chávez y aparecen esos resultados cerrados.

“Tibisay Lucena (presidenta del CNE) crea una crisis interna dentro del CNE. Su alianza con Chávez hace que se retrasen los resultados y comienza una larga jornada donde los actores del No llegan al CNE, para exigir que se reconozcan los resultados.

“CNE da el primer boletín y Chávez habla de una derrota pírrica.

“Los verdaderos resultados daban 56% para el No y 44% para el Sí, con 44% de abstención. Sólo este último dato quedó igual”.

¿Es creíble esta crónica? Júzguelo usted.


Publicado en Prensa Libre el jueves 6 de diciembre de 2,007

Vergüenza legislativa

Propongo instaurar el “Día de la vergüenza legislativa”.

El martes 27 de noviembre pasará a la historia como el día en que los diputados guatemaltecos se despojaron de todo vestigio de vergüenza que todavía pudieran tener, y se retrataron de cuerpo entero como un grupo de aprovechados sin el menor recato. Yo propongo que los ciudadanos (ya que los legisladores, por razones obvias, nunca lo harían) decretemos el 27 de noviembre como el “Día de la vergüenza legislativa”.

En una larga sesión, la mayoría de los diputados aprobaron tres proyectos de una manera que a cualquiera que no tenga piel de cocodrilo le avergonzaría. Primero, aprobaron que se ampliara la vigencia del “temporal” Ietaap, lo que creo que es la peor y más condenable decisión de las que tomaron, aunque para muchos pase casi inadvertida.

Utilizaron la absurda excusa de que lo hacían por “responsabilidad” y por “solidaridad”, pero eso no es más que una falacia. Son irresponsables porque de esa manera están impidiendo que los habitantes de Guatemala mejoren su nivel de vida y al final paren arriesgando su propia vida buscando una mejor opción en el norte. Y no son “solidarios”, porque la solidaridad se practica con la billetera propia, no con sombrero ajeno, como lo hacen los funcionarios con los dineros de los tributarios.

Luego aprobaron un presupuesto general de ingresos y egresos bastante cuestionado ya como iba, pero con el agravante de que añadieron una cláusula en donde dejan en libertad al Ejecutivo para que lo cambie a su sabor y antojo, sin tener que pedir permiso ni dar cuentas a nadie.

En pocas palabras, le giraron un cheque en blanco por Q42 mil millones a la administración de Álvaro Colom. O lo que es lo mismo, de un plumazo (o pezuñazo, pensarían muchos) abolieron el sistema de pesos y contrapesos de nuestra república y abrieron de par en par las puertas de lo que ya de por sí es un arca abierta en donde hasta los más justos han pecado.

Y por último, y más ignominiosamente, se recetaron una indemnización y una indexación de su sueldo, utilizando para tan avorazado propósito la ahora infame excusa de la “emergencia nacional”. ¿En qué cabeza con medio dedo de frente puede caber una lógica más extraña que esa de calificar de “emergencia nacional” la indemnización de los diputados y su aumento de sueldo?

Por supuesto que la respuesta es sencilla, lo hicieron con toda la alevosía y lógica del caso, para lograr su avezado propósito antes de darle tiempo a la ciudadanía y la opinión pública de reclamar y escandalizarse. Como dice la frase que se atribuye a alguno de tantos politiqueros guatemaltecos: “La vergüenza pasa, pero el dinero queda en casa”.

Ahora aprovecharán las “vacaciones navideñas” para esconderse en sus refugios y esperar que para enero ya haya otros escándalos y a la ciudadanía se le olvide su despreciable actuar. Con toda esa calaña de diputados, ¿qué podemos esperar?


Publicado en Prensa Libre el jueves 29 de noviembre de 2,007.

Foto: Infografía de elPeriodico.

Mala decisión


El gobierno de Colom se inicia con una mala decisión.

El gobierno de Colom no se ha ni iniciado y ya empieza con malas decisiones, como por ejemplo: aprobar la extensión del Impuesto Extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz, mejor conocido como Ietaap. Esperemos que este no sea un indicativo de cómo será su gobierno.

¿Por qué creo que es una mala decisión? Por varias razones, pero detallo las más importantes.

Primero, una de las promesas de campaña de Colom es que no habría más impuestos, por lo menos el primer año, y ahora resulta que lo primero que hacen es eso. Alguien dirá que no está violando su promesa, ya que el Ietaap no es un impuesto nuevo, sino que ya existía y sólo se está extendiendo, pero esa es una forma muy conveniente y política de taparle el ojo al macho.

Lo cierto es que, hasta el momento, a partir de enero ningún tributario en el territorio guatemalteco tendría que pagar un impuesto conocido como Ietaap, pero ahora resulta que los diputados, liderados por la bancada de la Unidad Nacional de la Esperanza, se están rasgando las vestiduras argumentando que si no se establece que durante el año 2008 esos tributarios paguen el Ietaap, el Gobierno no tendrá suficientes fondos para despilfarrar, perdón, para inversión social, y que, por tanto, hay que aprobarlo también para el año 2008.

Podrán llamarle extensión, aplazamiento, retraso de finalización o cualquier otro engañoso nombre, pero lo cierto es que tendremos que pagar un impuesto que se suponía que no íbamos a pagar.

Segundo, esa promesa rota, aunada al cambio a última hora de reglas pactadas desde hace tiempo (la finalización del impuesto temporal en diciembre de 2007), minan las certezas jurídica y política, tan necesarias para atraer inversiones, especialmente, aquellas de grandes montos y largos plazos que tanto se necesitan para que los guatemaltecos podamos mejorar nuestro nivel de vida.

Tercero, el Ietaap -como su primo hermano, el Impuesto sobre la Renta (ISR)- castiga el rendimiento de las inversiones, y todavía peor que este último, ya que se tiene que pagar aunque no haya “rentas”. Nuevamente, lo que necesitamos en Guatemala para progresar es más inversiones que generen más y mejores empleos. Es la única forma, no hay otra; especialmente, no funciona esa robinhoodesca visión de la redistribución de la riqueza a través de la acción gubernamental.

Y si lo que necesitamos es que vengan más inversiones, lo peor que se puede hacer es ponerle impuestos al rendimiento de esas inversiones. De hecho, lo mejor sería que se empezara a revisar el ISR para bajarlo o, mejor aún eliminarlo, a fin de atraer más inversiones, no hacer todo lo contrario. Para su referencia, la tasa corporativa del ISR en Guatemala es más alta que el promedio de esa misma tasa en todos los países de la OECD (club de los países ricos).

¿Podemos atraer inversiones así? Lo dudo. Pero con el Ietaap, no lo dudo, estoy seguro de que no.

Publicado en Prensa Libre el jueves 22 de noviembre de 2007.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Gorequemada


¿Quién es el extremista cerrado a otras visiones?

Ahora que ya salimos del tema de las elecciones y en lo que esperamos las primeras decisiones de los nuevos gobernantes (aunque ya empezaron mal, como por ejemplo con el apoyo al Ietaap), me da tiempo de regresar a otros temas que se han quedado medio en el tintero, como por ejemplo las reacciones que recibí a raíz de mi artículo referente a la declaración de Al Gore de que “el debate se acabó” en cuanto a la hipótesis antropocéntrica del origen del calentamiento global.

Recibí varios correos y comentarios en el blog (jorgejacobs.blogspot.com), algunos a favor y otros en contra de mi postura. Quiero citar sólo un párrafo de uno de ellos, enviado por Carla, que creo que enmarca muy bien la postura de quienes me criticaron mi artículo y me permite ahondar la explicación:

“Soy una egresada de la Marro, te admiré pero veo que poco a poco te vas volviendo más dogmático y fanático con esto del liberalismo. Ahora cuestionas a líderes mundiales, ¡vamos a creer esto! Ahora encuentras complots y acuerdos de Al Gore, Discovery Channel, History Channel, National Geographic y demás organizaciones serias sobre que es ‘exagerado’ o mentira lo del calentamiento global.

Realmente deberías hacer una reflexión y autocrítica para darte cuenta de que vas con un grupito de fanáticos de la Marro, cada vez más y más para el punto de creer que son dueños de la verdad absoluta. Yo creo en Von Mises, en la teoría de la acción humana, la rebelión de Atlas y demás jergas, pero de eso a no comprender que el mundo no es blanco y negro, hay una gran distancia. El mundo es de matices, amigo, los fanáticos son los que creyéndose lo que ellos piensan como verdades absolutas asumen posiciones algo ridículas, tal y como tu artículo en Prensa Libre”.

Pues bien, le respondo a Carla y a todos los demás: el argumento utilizado le cabe precisamente a Al Gore et al., quienes creyéndose como verdad absoluta lo que piensan en relación con el calentamiento global, argumentan que “el debate se acabó”. Es decir, ellos tienen la verdad absoluta y no hay lugar para opiniones disonantes.

Si leen bien mi artículo anterior, verán que mi argumentación es precisamente en contra de esa arrogancia de declarar a los cuatro vientos que su punto de vista es la verdad “verdadera” y que no existe espacio para que alguien se oponga. Eso, a pesar de que, para principiar, ni siquiera hay un consenso en el “mundo científico” en relación con los orígenes antropocéntricos del calentamiento global y que, en última instancia, el conocimiento científico no ha avanzado por consenso democrático.

Es esa postura, más parecida a la de algún inquisidor de antaño, como Tomás de Torquemada, por ejemplo, la que rebato en mi artículo, sin siquiera entrar en los detalles, a los que espero llegar en un artículo posterior, como por ejemplo que la versión cataclísmica de Gore es exagerada, aun comparándola con la versión de sus compañeros Nobeles de la Paz del IPCC.


Publicado en Prensa Libre el 15 de noviembre de 2007.

Foto publicada en el Indianapolis Star.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Ahora, la realidad


Empieza una nueva etapa.

Se acabaron las alegres elecciones (aunque esta vez fueron más negras y ponzoñosas que alegres) y debemos ahora, especialmente los políticos ganadores, despertar a la realidad. Ya no sirven de nada los ofrecimientos, las promesas, los compromisos, los apretones de manos, el cargar y besar niños, las banderitas y toda la demás parafernalia que envuelve un proceso electoral. Ahora hay que enfrentar los problemas que aquejan a toda la población.

Y es que durante esos tan emotivos y viscerales discursos los políticos oferentes olvidan que quienes vivimos en la cruda realidad, los ciudadanos de a pie, quienes no tenemos guardaespaldas ni andamos en vehículos blindados, (mucho menos en helicópteros o jets) necesitamos medidas inmediatas para salir de tanta podredumbre.

Es muy fácil ofrecer despliegues increíbles de fuerzas combinadas para brindar seguridad a la población, pero eso no servirá de mucho si la Policía Nacional Civil continúa en desventaja en relación al armamento y logística que usan los mareros, y ya no digamos el crimen organizado y sus muy bien estructuradas organizaciones, quienes incluso le pagan mejor a sus bizarros que a los agentes (aunque en muchos casos también les pagan, y muy bien, a ellos). Sería como aumentar la cantidad de ovejas que intentan cazar a una manada de lobos.

Y si en caso llegaran a ser copados y capturados estos seres mezquinos y parias, más titánico será propiciarles un castigo rápido, certero y ejemplar, pues la actual burocracia judicial y su tortuguismo, también derivado de un limitado presupuesto para funcionar, no aprestan un rápido y ejemplar castigo.

"Es que no alcanzan los recursos", es el primer grito que se escucha como excusa. "Cuarenta millardos no son suficientes para cubrir las necesidades sociales de la nación, bla, bla, y bla". Esa canción desafinada y altisonante la venimos escuchando hace más de veinte años y por más que se suben impuestos directos, indirectos, temporales (nuevo disfraz para las palabras "inconstitucional" y "arbitrario"), las sobras del presupuesto después de cubrir esas "necesidades sociales" no alcanzarán para hacer funcionar, y menos mejorar, esas funciones primigenias del gobierno que beneficiarán a toda la población: Seguridad, justicia y reglas del juego claras y limpias.

Así es que allí están las dos recetas. Una que durante muchísimos años de inventar y elevar impuestos (sí, leyó bien, inventar), dedicarse a necesidades sociales que no le competen, nos ha llevado a la eterna crisis y rezago. Y la otra probada exitosamente en la historia, con leyes generales, conocidas, cargas tributarias bajas, gobiernos pequeños y dedicados a sus funciones de seguridad y justicia, que llevó a la prosperidad a muchos países alrededor del mundo.

La elección es simple. Espero y lo entiendan de esta forma porque dibujos y trocitos de madera no puedo usar aquí.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Ahora sí

Finalmente saldremos de la inquietud.


Para darle cierre a mi artículo “Se acabó”, que publiqué antes de la primera vuelta electoral, ahora sí, indistintamente cuál sea la visión de gobierno y Estado que cada uno tengamos, se acabó la espera y la inquietud sobre quienes tendrán a su cargo administrar los fondos de los tributarios durante los próximos cuatro años.

Yo reafirmo mi convicción de que, indistintamente de quien salga electo el domingo, la cosa seguirá más o menos igual, con distintos matices, sí, pero no con muchas diferencias, hasta que no entendamos que el problema no es quién llega a la silla de los Q40 mil millones anuales, sino el sistema y las instituciones.

Como siempre, parezco ir contracorriente o “a contravía”, como diría Estuardo Zapeta. No soy partidario del presidencialismo que tanto ha predominado, no sólo en Guatemala, sino en toda Latinoamérica, durante tanto tiempo.

No me creo el cuento de que el Chapulín Colorado, Superman, las Chicas Superpoderosas o algún otro superhombre (o supermujer, uno nunca sabe) llegará a resolver todos nuestros problemas y a sacarnos del subdesarrollo. Es más, creo que esta mentalidad, tan fomentada por los políticos en esta y en casi todas las campañas desde que el país es “democrático”, es una de las principales razones de nuestro subdesarrollo, pobreza y rezago.

El que la expectativa por el resultado de las elecciones del domingo sea tanta y que mucha gente espere que Otto Pérez Molina o Álvaro Colom sean la solución para sus problemas es tan solo una muestra más de que ese tan dañino mesianismo salvador y la absurda esperanza de que sea un hombre honrado y honesto quien les dará solución a los problemas del país, aún siguen profundamente enraizados en la mente de los electores.

Parecemos seguir sin entender que el problema no está en las personas sino en el sistema.

Mientras no corrijamos el sistema, seguiremos siempre eufóricos en las campañas políticas y decepcionados a los pocos meses, y la cosa seguirá siendo un sube y baja de pasiones, porque siempre estaremos esperando al siguiente, al que sí va a ser honrado, al que va a ser inteligente, al que va a ser capaz, al que va a tener carácter, al que va a tener conocimiento, al que todo lo puede, sin comprender que nunca llegará esa persona ideal.

Independientemente de quien llegue a la silla, repito, no va a cambiar el rumbo sin norte que actualmente nos lleva dando tumbos, más para atrás que para delante, en el camino del desarrollo. Este domingo, o a más tardar lunes, al fin sabremos quién ocupará esa tan codiciada silla. Lo que no sabremos ni tendremos claro será cuándo por fin dejaremos de creer en ese tan dañino presidencialismo, ni cuándo entenderemos que los cambios son del sistema. Yo, por eso, voto por Pro Reforma...

Publicada en Prensa Libre el jueves 1 de Noviembre de 2007.

viernes, 26 de octubre de 2007

El debate se acabó

No sólo a Otto Pérez le desagradan los debates.

Con la corta frase “el debate se acabó”, Al Gore intentó imponer su punto de vista acerca de las causas del calentamiento global sobre toda la humanidad, haciendo caso omiso de que existen muchos destacados y respetados científicos que no comparten su catastrófica visión del mundo.

Ese solo intento de imponer su punto de vista sobre todos los demás y descalificar a priori a cualquiera que ose esgrimir un punto de vista diferente hace que sea todavía más irónico que el mismo sea la causa por la cual lo premiaron con el Nobel “de la Paz”.

Para Gore, los tecnócratas de las Naciones Unidas y muchos activistas, quienes se oponen a su visión antropomórfica y catastrófica del calentamiento global, no pueden ser menos que una partida de corruptos vendidos a las “transnacionales del petróleo” que solo están viendo cómo le hacen para que gastemos más combustible y no les importa que, como consecuencia, el mundo se vaya destruir.

Esa es una agenda que les ha sido muy útil, a unos, para conseguir pisto; a otros, aunque sea un Nobel. Lamentablemente, lo han hecho a expensas de la libertad de disentir que todos deberíamos tener.

Al mejor estilo autoritario de cualquier dictadorzuelo de tercer mundo, el ahora premio Nobel de la Paz pretende que todo el mundo incline la cabeza ante su argumento y que todos, cual dóciles ovejitas, nos encaminemos por la senda que él, con tanta sabiduría, omnipresencia, magnanimidad y bondad, nos ha trazado.

Con afirmar que el debate se acabó, Gore parece más un fanático inquisidor acusando a los científicos de poner en duda los dogmas de la santa Iglesia, que alguien que se precia de siquiera interesarse por la ciencia.

Para su referencia, el debate no se ha terminado. Para principiar, todavía es mucho más lo que desconocemos que lo que ya se conoce sobre cómo funcionan y cómo se interrelacionan todas las variables que inciden en el clima global.

A eso se le debe añadir que la teoría antropocéntrica del calentamiento global solo es una de las tantas existentes; por supuesto, la que más le gusta al establishment de la tecnocracia internacional, pero eso no le da la “validez científica” que ellos pretenden.

Así que sigamos con el debate.

P.S.: en cuanto a Otto Pérez y los debates, resulta que en Guatemala no existen los debates de candidatos, por lo menos de los presidenciables. Lo que ha habido, a lo sumo, se podría calificar de foro, ya que no ha existido el debate. Debate es que se permita a los participantes debatir y rebatir los argumentos del contrario, pero eso no se hace aquí, porque casi todos le rehúyen, no sólo Pérez.

Publicado en Prensa Libre el 25 de octubre de 2007.

Compadre Espada

No me ayudes, compadre.

“No me ayudes, compadre”, creo que debió haber sido la expresión de Álvaro Colom al leer la entrevista al candidato vicepresidencial de la UNE, el doctor Rafael Espada, que Prensa Libre publicó este martes. El subtítulo de la entrevista reza: “Algunos financistas me han dado recursos porque no confían en Álvaro o Sandra”.

Obviamente, el doctor Espada no recapacitó sobre lo que estaba diciendo: que ni siquiera algunos de los financistas, probablemente amigos suyos, confían en Álvaro Colom y su esposa.

La pregunta obligada para el doctor Espada es, entonces: ¿Si ni siquiera sus amigos, quienes están poniendo algunos centavos en la campaña de la UNE, confían en Colom, qué podemos esperar los guatemaltecos de nuestros 160 mil millones de quetzales que administrará durante los cuatro años de su mandato, asumiendo que gane?

Luego hizo algunos otros comentarios comprometedores, como, por ejemplo, “Es inconcebible que este país piense en tener un gobierno militar … Me da pavor que la mitad de este país piense en tener un gobierno militar”. Primero que nada, reconoce tácitamente, por lo menos, un empate en las preferencias para la segunda vuelta, cuando no la pérdida, pero lo más importante es su descalificación de los posibles votantes del partido rival.

Siempre en el tema de los financistas, afirmó: “Si alguien dio dinero, seguro lo voy a atender más rápido, pero no voy a hacer lo que ellos me digan”.

Por si eso fuera poco, en una respuesta un poco ambigua, reconoce que no puede controlar a los medios de comunicación, pero que él está acostumbrado a tener el control todo el tiempo. ¿Implicará eso una amenaza velada? Yo no creo que esa haya sido su intención, pero así sonó.

Y es que, al final, en el tema de las comunicaciones, lo importante son las percepciones. Quizá casi todos los que han pasado por el Gobierno han pensado cosas similares, pero no han sido tan cándidos de confesarlo públicamente.

De la lectura de la entrevista coligo que, de ser electo el binomio de la UNE en la segunda vuelta del 4 de noviembre, continuará la secuencia de expresiones cándidas por parte de los gobernantes, de las que tanto nos llegó a acostumbrar Óscar Berger durante su mandato y que ocasionaron muchísimos dolores de cabeza a sus encargados de comunicación, sólo que ahora éstas provendrán no necesariamente de la Presidencia, sino de la Vicepresidencia.

En pocas palabras, el trabajo principal del equipo de comunicación de la Vicepresidencia será intentar mantener callado al vicepresidente, so pena de que su prioridad pase a ser cómo sacar el clavo, o que, como pasó con la administración Berger, los ciudadanos llegamos a acostumbrarnos tanto a las declaraciones del presidente, que al final ya ni se ocupaban en tratar de sacar el clavo, y de seguro hasta dentro de la misma oficina de comunicación se reían de sus declaraciones, como lo hacía el resto de guatemaltecos.


Publicado en Prensa Libre el 18 de octubre de 2007.

Agujero mental

El problema no es fiscal, es mental.

Todos los agoreros del estado benefactor se están rasgando las vestiduras, cubriéndose de ceniza, lamentándose en las puertas de los altares, gritando a pulmón partido la gran tragedia que según ellos será un supuesto “agujero fiscal” que se quedará cuando finalice la vigencia del Impuesto Extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz, más conocido como Ietaap. Pero el famoso agujero fiscal es principalmente un agujero mental que parecen tener todos estos agoreros, incapaces de distinguir entre un efecto y una causa.

Para ellos, todo el problema es cómo se va a conseguir la gran cantidad de dinero que se necesita para el “gasto social”, aunque todos, ellos incluidos, tienen claro que realmente es para despilfarrar en gastos innecesarios y en sacar de la pobreza, no a los pobres ciudadanos, sino a los pobres funcionarios que, particularmente ahora que se va a iniciar un nuevo gobierno, llegan a resarcirse de todo lo que les costó llegar al hueso.

En ningún momento a estos agoreros se les pasa siquiera por la mente que el problema podría estar precisamente allí, no en los ingresos, sino en los egresos. Para ellos, lo que se gasta el Gobierno, por muy ineficiente, ineficaz, absurdo, tonto o simplemente corrupto que sea, es poco menos que la palabra revelada de Dios; que ningún simple ciudadano, por muy osado que sea, puede atreverse a cuestionar, so pena de que todas las plagas habidas y por haber, empezando por las de Egipto y terminando con las de los cuatro jinetes del Apocalipsis, recaigan sobre él y toda su familia, hasta la cuarta generación.

El que el famoso impuesto “temporal” haya durado ya más de una década y que todavía los burócratas no “están listos” para prescindir de él, les tiene sin cuidado. El que los impuestos al rendimiento de las inversiones, más conocidos como impuestos sobre la renta, sean uno de los principales factores que impiden que un país se desarrolle ya que son un obstáculo para que se realicen las inversiones necesarias para que todos mejoremos nuestro nivel de ingresos y de vida, también les tiene sin el menor cuidado.

Lo único que ese agujero mental les permite percibir es que se va a “perder” una fuente de ingresos para los que viven del erario, ya que su limitada visión, matizada por la circunstancia que nunca en la vida se han visto en la necesidad de hacer algo productivo sino que han vegetado parasitariamente sobre las espaldas de otros que sí son productivos, no les permite entender que la economía es lo más dinámico que existe.

La sola idea de que bajar impuestos puede aumentar la recaudación para ellos es anatema, digna de que sus ponentes sean quemados en la hoguera antes de que puedan contagiar a los demás ciudadanos con tan ponzoñosas y peligrosas ideas. Lástima que el agujero mental parece ser la norma y no la excepción. Amolados estamos.


Publicado en Prensa Libre el 11 de octubre de 2007.

Baboseados de nuevo

Nuevamente asustaron a los candidatos con el petate del muerto.

La aprobación, ayer, de la Ley de Adopciones en tercera lectura es un nuevo y triste caso de cómo los presidenciables cayeron de babosos en la trampa que les tendieron los grupos interesados en acabar con la institución de la adopción, al igual que otros (o los mismos) se los babosearon antes de la primera vuelta con la Cicig.

Con la Cicig, les dijeron que, si no la aprobaban, perderían las elecciones porque era un “clamor popular” y la gente se los cobraría en las urnas. Sí, dijeron todos, y se fueron rapidito al Congreso a presionar a sus diputados para que aprobaran la Cicig, no fuera a ser que “el pueblo” en realidad se lo cobrara en las urnas.

Llegaron al colmo de que uno de ellos hasta echó del partido a un diputado que no cayó en la estratagema de los grupos de presión, con la excusa de que no se “alineó” con la política del partido. ¡Pamplinas!, simplemente no tuvieron la entereza para oponerse a la presión.

Cuál no ha de haber sido su sorpresa (si es que se dieron por enterados) de que, apenas unos días después del “trascendental logro” de aprobar la Cicig, un medio de comunicación publicó una encuesta que decía que el 85 por ciento de la población guatemalteca no tenía ni la más remota idea de qué era la dichosa comisión. ¿Se los babosearon? Usted contéstese.

Ahora volvió a sucederles. Solo bastó con que algunos interesados les dieran unos cuantos periodicazos para que a los candidatos nuevamente les temblaran las piernas y ordenaran a sus diputados que aprobaran a marchas forzadas una ley de adopciones, dejándose llevar solamente por los mitos que se han levantado alrededor de éstas.

Cayeron ante el mito de que secuestran niños para “exportarlos” a través de la adopción. Cayeron ante el mito de que la adopción se utiliza para tráfico de niños. Cayeron en el argumento de que la adopción “es un negocio” y nada más.

Lo peor de todo es que cayeron en el cuento de que, con la nueva ley, todo eso se va a arreglar, que ya no va a haber abogados que se enriquezcan con las adopciones, que ya los pobres niños no tendrán que irse de su país sino que serán adoptados por las miles de familias guatemaltecas que están haciendo cola para adoptarlos; que ya no se dependerá de unos avarientos mercaderes de niños, sino que ahora todos serán tiernamente cuidados y protegidos por la burocracia guatemalteca, siempre tan atenta, eficiente y abnegada.

Pues para la información de los candidatos, todo eso es mentira. Les vieron la cara. Lo que va a pasar simplemente es que las adopciones se van a acabar. Los niños que de esa manera tendrían alguna oportunidad de mejorar en la vida estarán condenados a sobrevivir en Guatemala, si bien les va, como niños de la calle, si es que no van a terminar violados y maltratados en algún orfanato gubernamental.

Que les quede en su conciencia. Para la próxima, infórmense bien antes de ponerse a lloriquear ante los periodicazos.


Publicado en Prensa Libre el 4 de octubre de 2007.